El Día de la ICE de 2024 sirvió como un claro recordatorio tanto del potencial como de las limitaciones de la iniciativa ciudadana europea (ICE). Al tiempo que celebraban los éxitos de anteriores iniciativas de sensibilización y suscitaban debates públicos, los intercambios de opinión también pusieron de manifiesto las frustraciones relativas a la necesidad de una mayor capacidad de respuesta y seguimiento por parte de las instituciones de la UE.

Conclusiones clave del Día de la ICE:

  • Más allá del buzón de sugerencias.  Las iniciativas ciudadanas europeas que hayan prosperado deberían dar lugar automáticamente a una acción sustantiva de la Comisión, en particular, alentarla a aportar respuestas concretas y, en su caso, a formular propuestas legislativas. Esto garantizaría su influencia directa en el Derecho de la UE y fomentaría un diálogo más significativo entre la ciudadanía y las instituciones.
  • Asociaciones más solidas. La colaboración es fundamental. Amplificar la voz de la ciudadanía requiere una colaboración estratégica entre los organizadores, la sociedad civil, los medios de comunicación y los socios públicos.
  • Mejora continua. El marco de la ICE evoluciona constantemente. Al aprovechar las buenas prácticas y fomentar el intercambio de conocimientos entre las partes interesadas, podemos reforzar el proceso de la ICE y empoderar a un número aún mayor de personas para que participen activamente.

La ICE permite a la ciudadanía solicitar a la UE que tome medidas y formule propuestas legislativas sobre una cuestión concreta. Cuando una iniciativa ha conseguido recabar un millón de firmas, la Comisión decide qué medidas adoptar. (gb)