Actualmente, la situación de la democracia en general deja mucho que desear, en particular en lo que respecta a la iniciativa ciudadana europea (ICE).

Actualmente, la situación de la democracia en general deja mucho que desear, en particular en lo que respecta a la iniciativa ciudadana europea (ICE).

Según la última edición del «World Democracy Report», presentado el 7 de marzo por el V-Dem Institute (variantes democráticas), el porcentaje de personas que viven en países democráticos ha disminuido hasta el nivel de hace casi cuarenta años. Aunque este año más personas de todo el mundo tienen derecho a votar, muchos de los países que convocan elecciones son cada vez más autocráticos.

También se expresaron quejas durante la primera Semana de la Sociedad Civil organizada por el Comité Económico y Social Europeo a principios de marzo. Estas críticas se referían a la iniciativa ciudadana europea, que es el primer instrumento transfronterizo de democracia directa del mundo. «Demasiado complicadas», «demasiado poco atractivas», «inspiran poca confianza», «ineficientes» y «casi desconocidas» figuran entre las poco favorables opiniones procedentes de las partes interesadas de la sociedad civil, los medios de comunicación, el mundo académico y la administración de la ICE.

Desde mi punto de vista, estas observaciones tan críticas no solo eran desalentadoramente acertadas, sino incluso demasiado prudentes y moderadas en su crítica. La democracia debería predominar en el mundo. Para lograrlo, nosotros, los ciudadanos y ciudadanas del planeta que disfrutamos del derecho al voto, estamos obligados a mejorar lo que tenemos actualmente. 

Esto significa hacer algo más que defendernos contra el miedo, los dictadores actuales y sus cobardes camarillas. Tenemos que dar pasos mucho más ambiciosos, uno de los cuales puede estribar en seguir desarrollando la iniciativa ciudadana europea.

¿En qué consiste la iniciativa? Cabe destacar tres aspectos. Se trata de un derecho, un instrumento y una herramienta sin precedente alguno en la historia o ni en ningún otro lugar del mundo. Su diseño es complejo y exhaustivo, tiene una naturaleza digital y transnacional, sigue el enfoque de democracia directa, cuenta con una infraestructura de apoyo y se hace buen uso de ella. 

Desde 2012, la ICE se ha aprobado, introducido, practicado y mejorado, lo que la convierte en una prueba patente de que el espacio democrático puede ampliarse y consolidarse incluso en las circunstancias más adversas.

El año que viene, cuando cumpla trece años de edad, es de esperar que la que fuera una niña mimada se convierta en una adolescente pertinaz que pueda mostrar a Europa y al mundo de lo que es capaz. Necesitamos esta fuerza nueva y salvaje para revitalizar decisivamente las mentalidades anquilosadas de los Estados nación y las estructuras burocráticas de la Unión Europea. 

Seamos claros: no necesitamos reinventar de manera constante y compulsiva las formas democráticas de convivencia, es decir innovar necesariamente. En su lugar, debemos dedicarnos a desarrollar la ICE para asegurarnos de que, al final de esta década, alcanza la edad de dieciséis años, o incluso los dieciocho.  

¿Qué significa esto exactamente? De aquí a 2028 o 2030, deben producirse dos cambios importantes. En primer lugar, las facultades de la ICE para fijar la agenda deben equipararse a las del Parlamento Europeo. En otras palabras, los europeos deberían poder proponer actos legislativos y otras iniciativas gubernamentales del mismo modo que los diputados al Parlamento Europeo.

En segundo lugar, antes de que finalice esta década, los ciudadanos de la UE deberían poder suscitar no solo procedimientos legislativos, sino también votaciones populares a escala europea sobre cuestiones de fondo, a menudo denominadas sencillamente referendos. El referéndum paneuropeo es una idea que, sin ser nueva, ha madurado a raíz de la introducción y las primeras fases de existencia de la ICE.

Si conseguimos dotar a la ICE de esta perspectiva de futuro, al echar la vista atrás las nuevas generaciones considerarán que esta herramienta supuso uno de los logros democráticos más abrumadores desde el espectacular avance logrado con la aceptación del sufragio universal e igualitario en el siglo XX.

El proyecto eslovaco Crazy? So what!, gestionado por la organización Integra, reúne a jóvenes estudiantes y personas que han sufrido problemas de salud mental. Durante un día completo de enseñanza, los estudiantes aprenden de primera mano lo que es superar una crisis de salud mental y cómo obtener ayuda. Jana Hurova, directora de Integra, nos relata la manera en que el proyecto ayuda a romper el estigma que soportan las personas con problemas de salud mental y ofrece a la juventud un valioso brote de esperanza.

El proyecto eslovaco Crazy? So what!, gestionado por la organización Integra, reúne a jóvenes estudiantes y personas que han sufrido problemas de salud mental. Durante un día completo de enseñanza, los estudiantes aprenden de primera mano lo que es superar una crisis de salud mental y cómo obtener ayuda. Jana Hurova, directora de Integra, nos relata la manera en que el proyecto ayuda a romper el estigma que soportan las personas con problemas de salud mental y ofrece a la juventud un valioso brote de esperanza.

¿Qué les motivó a iniciar su proyecto?

Nuestra organización lleva muchos años apoyando a las personas que padecen problemas de salud mental y que, como consecuencia de su enfermedad, han perdido sus empleos, hogares, amigos y, a veces, también a sus familias. Todo su mundo se ha desmoronado. Hace casi treinta años, creamos los primeros servicios comunitarios de salud mental de Eslovaquia. El objetivo era velar por que esas personas, tras recibir tratamiento en un hospital psiquiátrico, pudieran recibir ayuda y volver a las vidas normales que llevaban antes de caer enfermas. Defendimos la creación de organizaciones de pacientes en Eslovaquia y pusimos en marcha una serie de programas para desestigmatizar las enfermedades mentales. Prestamos cuidados a personas con problemas de salud mental graves, especialmente esquizofrenia, y muchas de ellas ya han conseguido integrarse y encontrar sentido a sus vidas.

Llevamos a cabo todas nuestras actividades de forma no tradicional desde el principio y trabajamos en colaboración con nuestros clientes para dar una mejor respuesta a sus necesidades, aplicando un enfoque similar al del programa Crazy? So what!. Muchos de nuestros clientes han encontrado motivación al reunirse con personas jóvenes y, partiendo de su experiencia personal, hablar de aquello que echaban en falta a su edad y de lo que más tarde desencadenó sus problemas de salud mental.

Vemos cada vez más necesario destacar la importancia de la salud mental. Saber cómo gestionar una crisis personal es una gran fortaleza.

Iniciamos el programa Crazy? So what! en Eslovaquia ya en 2005, junto con socios de Alemania y Chequia. Sin embargo, no ha sido hasta hace poco que hemos conseguido dotar al programa de una base más estable y ampliarlo. Nos hemos formado como instructores, formamos a nuevos equipos y visitamos nuevos centros educativos.

¿Qué acogida ha tenido su proyecto? ¿Han recibido comentarios de las personas a las que han ayudado?  ¿Podría darnos un ejemplo, si lo tiene?

A las personas jóvenes siempre les impresiona mucho poder conocer a personas que han superado una crisis de salud mental y a quienes pueden preguntar cualquier cosa. Esa experiencia les muestra que, si ellos mismos tienen problemas, siempre hay ayuda disponible. Al tratarse de un día completo de enseñanza y de una comunicación en pie de igualdad, los participantes siempre se llevan una impresión positiva.

Las personas que han sufrido problemas de salud mental pueden insuflar en los jóvenes el coraje necesario para hacer algo por resolver sus propios problemas. En casi todas las clases hay estudiantes que tienen problemas. Darles un brote de esperanza tiene un valor inestimable. Las personas con experiencia personal cuentan su propia historia como una forma de sentirse mejor. Ellos mismos deciden hasta qué punto dejan a los estudiantes entrar en sus vidas. De este modo, sienten su valía y que la gente los comprende.

Hemos recibido muchos comentarios, por ejemplo de estudiantes que afirman no contar habitualmente con la oportunidad de conocer a personas con problemas de salud mental o que subrayan la necesidad de aprender a aceptarlas, y no condenarlas por ser diferentes.

También hemos recibido comentarios de personas participantes en el programa que han sufrido problemas de salud mental. Una de ellas nos decía esto:

«El programa me da el coraje para caminar con la cabeza alta. ¡Por fin quiero vivir! Hablar con los estudiantes es duro, pero gratificante. Son muy abiertos y apenas tienen miedo a los contactos sociales. Lo más maravilloso para mí es que muestran que lo que nos une es mucho más que lo que nos separa, que la imagen de las “personas locas“ no es real. Es genial poder ayudar a la gente a hablar, al fin, abiertamente sobre los problemas de salud mental, de modo que nadie tenga que sentirse avergonzado ni ocultarse».

Lo que nos impulsa es la juventud. Después de cada uno de estos días, comentan la importancia que reviste para ellos el programa Crazy? So what! y que debemos darle continuidad para que toda la juventud de Eslovaquia pueda percatarse de lo valiosa que es su propia salud mental.

¿Ya están planeando nuevos proyectos?

Nos gustaría que esta forma de educación llegue a toda la juventud, por lo que pretendemos ampliar el programa a otras regiones de Eslovaquia. Ya se ha instaurado en Alemania (donde fue creado inicialmente), Eslovaquia, Chequia y Austria. Este año también hemos formado a los primeros equipos en Ucrania.

En su opinión, ¿qué importancia tiene que las personas afectadas hablen abiertamente de sus problemas de salud mental? ¿Qué mensaje envían con su proyecto?

Queremos difundir el mensaje de que padecer problemas de salud mental no es algo de lo que avergonzarse. Lo que es una lástima, en cambio, es no hacer nada para preservar nuestra propia salud, porque no hay salud sin salud mental.

La idea principal que subyace al programa Crazy? So what! es destacar a tiempo la importancia de la salud mental y, a la vez, propiciar que se comprenda a las personas con problemas de este tipo.

Hemos constatado que es mucho mejor prevenir que tratar, y también es más eficaz. Ofrecemos coraje y motivación, y somos optimistas. Siempre hay ayuda disponible. A veces basta con tener a alguien con quien hablar. Luchar por tus sueños nunca es fácil, pero vale la pena.

Reference number
16/2024

Tras la conferencia sobre enfermedades raras del año pasado en Bilbao, el Comité Económico y Social Europeo y la Comisión Europea están aunando fuerzas para hacer frente a las enfermedades raras a escala europea.

Los datos y las cifras sobre la salud mental en la UE no ofrecen una imagen esperanzadora, sino más bien llaman a la acción. El CESE aboga por medidas más enérgicas para promover la salud mental a escala nacional y de la UE. Asimismo, ha pedido que se promulgue legislación vinculante para prevenir los riesgos psicosociales en el lugar de trabajo. Con esta edición del Premio Sociedad Civil dedicada a la salud mental, el CESE rinde homenaje a los continuos esfuerzos de la sociedad civil por mejorar el bienestar de la población europea.

Los datos y las cifras sobre la salud mental en la UE no ofrecen una imagen esperanzadora, sino más bien llaman a la acción. El CESE aboga por medidas más enérgicas para promover la salud mental a escala nacional y de la UE. Asimismo, ha pedido que se promulgue legislación vinculante para prevenir los riesgos psicosociales en el lugar de trabajo. Con esta edición del Premio Sociedad Civil dedicada a la salud mental, el CESE rinde homenaje a los continuos esfuerzos de la sociedad civil por mejorar el bienestar de la población europea.

  1. El CESE decidió dedicar su emblemático Premio Sociedad Civil a la salud mental a raíz de los informes según los cuales, tras la pandemia de COVID-19, los trastornos de salud mental, como la ansiedad y la depresión, se dispararon por toda Europa. Según la OCDE, la proporción de jóvenes con síntomas de ansiedad se ha duplicado con creces en varios países europeos. La pandemia también ha reducido la edad de aparición de los trastornos alimentarios, en particular entre los adolescentes. Incluso antes producirse el brote de COVID-19, los problemas de salud mental afectaban al menos a 84 millones de personas —aproximadamente una de cada seis— a escala de la UE.
  2. Alrededor del 4 % de las muertes que se producen anualmente en la Unión se atribuyen a la salud mental y los trastornos del comportamiento. La mala salud mental también tiene un enorme impacto económico, ya que sus costes directos e indirectos representan aproximadamente el 4 % del PIB. Más de un tercio de estos costes se deben a unas tasas de empleo más bajas y a la disminución de la productividad en el trabajo.
  3. Según Eurostat, en 2020 el 44,6 % de la población ocupada de la UE de entre quince y sesenta y cuatro años afirmó enfrentarse a factores de riesgo para su bienestar mental en el trabajo. La sobrecarga de trabajo o la presión del tiempo fueron los factores de riesgo para el bienestar mental en el trabajo mencionados más frecuentemente: casi una quinta parte de las personas empleadas en la UE los señalaron como tales.
  4. El bienestar mental ha pasado a ocupar un lugar destacado en la agenda política de la Unión, por lo que la Comisión adoptó un enfoque global de la salud mental en junio de 2023. Dotado con 1 230 millones EUR de financiación a cargo de la UE, este nuevo enfoque tiene por objeto promover la salud mental en todas las políticas de la Unión y se centra en tres principios rectores: prevención adecuada y eficaz, acceso a una asistencia y un tratamiento mentales asequibles y de alta calidad y reintegración en la sociedad tras la recuperación. La salud mental también figura entre las prioridades políticas del CESE, en cuya labor ocupa un lugar central.
  5. El CESE recibió hasta ciento cinco candidaturas procedentes de toda la UE sobre una amplia gama de temas: desde proyectos que previenen riesgos psicosociales en el lugar de trabajo o abordan cuestiones como el consumo de drogas y la ciberadicción hasta la lucha contra el estigma en torno a la salud mental y la promoción de la asistencia dirigida por la comunidad. El CESE confía en que, al honrar y dar a conocer estas iniciativas no estatales esenciales para apoyar la salud mental, también pueda inspirar a otras personas para que actúen del mismo modo. (sg)

El Premio Sociedad Civil del CESE galardona los proyectos sin ánimo de lucro que llevan a cabo particulares, empresas y organizaciones de la sociedad civil. Cada año se elige un tema diferente que cubre un ámbito importante de la actividad del CESE. Ya en su decimocuarta edición, el Premio Sociedad Civil dedicado a la salud mental se ha concedido a la Third Age Foundation de Irlanda y su red de participación social AgeWell, que lucha contra la soledad de las personas mayores.

El Premio Sociedad Civil del CESE galardona los proyectos sin ánimo de lucro que llevan a cabo particulares, empresas y organizaciones de la sociedad civil. Cada año se elige un tema diferente que cubre un ámbito importante de la actividad del CESE. Ya en su decimocuarta edición, el Premio Sociedad Civil dedicado a la salud mental se ha concedido a la Third Age Foundation de Irlanda y su red de participación social AgeWell, que lucha contra la soledad de las personas mayores.

El 7 de marzo, el Comité Económico y Social Europeo (CESE) premió a cinco organizaciones sin ánimo de lucro por su excepcional contribución a la lucha contra los trastornos de salud mental, que han aumentado drásticamente en la UE.

El premio de 50 000 EUR se repartió entre los cinco proyectos galardonados.

La organización caritativa irlandesa Third Age Foundation se llevó el primer premio de 14 000 EUR.

Los otros cuatro finalistas recibieron 9 000 EUR cada uno y quedaron clasificados como sigue:

GANADOR DEL PRIMER PREMIO

La organización caritativa irlandesa Third Age Foundation ayuda a personas mayores aisladas, frágiles y vulnerables gracias a su red de participación social AgeWell. Este servicio excepcional se basa en una red comunitaria en la que personas de edad superior a los cincuenta años prestan asistencia a personas mayores necesitadas y en situación de riesgo. Mediante una combinación de visitas a domicilio y un cuestionario de salud mental alojado en una aplicación para teléfono móvil, AgeWell no solo ofrece compañía y apoyo emocional, sino que detecta los riesgos para la salud en una fase temprana.

OTROS PROYECTOS GANADORES

El segundo puesto fue para la asociación finlandesa Pro Lapinlahti y su centro comunitario Lapinlahden Lähde (La primavera de Lapinlahti). Este centro, creado gracias a la renovación del Hospital Lapinlahti de Helsinki, organiza diversos talleres y actos relacionados con la educación en materia de salud mental y recibe 50 000 visitantes cada año. Declarado «zona libre de diagnóstico», es un lugar en el que cada persona tiene derecho a ser sí misma sin el riesgo de ser etiquetada y se ofrece empoderamiento en lugar de paternalismo.

En tercer lugar quedó la organización eslovaca Integra, con su iniciativa «Crazy? So what?», que quiere acabar con los estereotipos al promover una comprensión compasiva de la salud mental entre las personas jóvenes. Ofrece información de primera mano sobre lo que significa padecer problemas de salud mental y el camino hacia la recuperación.

El ganador del cuarto premio, la Lilinkoti Foundation de Finlandia, tiene por misión apoyar la salud mental con sus juegos innovadores y creativos denominados The World of Recovery. Estos juegos ayudan a recuperar la salud mental mediante objetivos que permiten a la persona hacerse una idea saludable de sí misma, reforzar su autonomía y llevar una vida activa y plena. Mientras que el primero de ellos es un juego no violento para dispositivos móviles, el segundo es un juego de rol de mesa que ya ha sido galardonado. Ambos son gratuitos y están dirigidos a personas que han iniciado un proceso de recuperación por problemas de salud mental o de rehabilitación por abuso de drogas, y a los profesionales del sector.

El quinto puesto fue para la organización italiana sin ánimo de lucro Animenta y su proyecto Telling Stories for Good. Este proyecto de Animenta consiste en reescribir narrativas estereotipadas sobre los trastornos alimentarios, que solo en Italia afectan a más de cuatro millones de personas, de las cuales dos millones son adolescentes. Diversos profesionales voluntarios llevan a cabo sus programas de prevención y sensibilización, tanto en línea como en escuelas de toda Italia.

El CESE puso en marcha la edición de 2024 de su premio en julio de 2023. Al dedicarlo a la salud mental, el CESE ha querido reconocer el papel crucial que desempeña la sociedad civil en el tratamiento y la prevención de los trastornos mentales. Los ganadores se eligieron de entre más de cien candidaturas procedentes de veintitrés Estados miembros.

Las ediciones anteriores del premio se han dedicado, entre otros temas, a la juventud, la ayuda a Ucrania, la acción por el clima, la igualdad de género, la emancipación de las mujeres y la migración. En 2020, a título excepcional, el CESE sustituyó su Premio Sociedad Civil por un Premio Solidaridad Civil, dedicado a la lucha contra la COVID-19. (ll)

El Día de la ICE de 2024 sirvió como un claro recordatorio tanto del potencial como de las limitaciones de la iniciativa ciudadana europea (ICE). Al tiempo que celebraban los éxitos de anteriores iniciativas de sensibilización y suscitaban debates públicos, los intercambios de opinión también pusieron de manifiesto las frustraciones relativas a la necesidad de una mayor capacidad de respuesta y seguimiento por parte de las instituciones de la UE.

El Día de la ICE de 2024 sirvió como un claro recordatorio tanto del potencial como de las limitaciones de la iniciativa ciudadana europea (ICE). Al tiempo que celebraban los éxitos de anteriores iniciativas de sensibilización y suscitaban debates públicos, los intercambios de opinión también pusieron de manifiesto las frustraciones relativas a la necesidad de una mayor capacidad de respuesta y seguimiento por parte de las instituciones de la UE.

Conclusiones clave del Día de la ICE:

  • Más allá del buzón de sugerencias.  Las iniciativas ciudadanas europeas que hayan prosperado deberían dar lugar automáticamente a una acción sustantiva de la Comisión, en particular, alentarla a aportar respuestas concretas y, en su caso, a formular propuestas legislativas. Esto garantizaría su influencia directa en el Derecho de la UE y fomentaría un diálogo más significativo entre la ciudadanía y las instituciones.
  • Asociaciones más solidas. La colaboración es fundamental. Amplificar la voz de la ciudadanía requiere una colaboración estratégica entre los organizadores, la sociedad civil, los medios de comunicación y los socios públicos.
  • Mejora continua. El marco de la ICE evoluciona constantemente. Al aprovechar las buenas prácticas y fomentar el intercambio de conocimientos entre las partes interesadas, podemos reforzar el proceso de la ICE y empoderar a un número aún mayor de personas para que participen activamente.

La ICE permite a la ciudadanía solicitar a la UE que tome medidas y formule propuestas legislativas sobre una cuestión concreta. Cuando una iniciativa ha conseguido recabar un millón de firmas, la Comisión decide qué medidas adoptar. (gb)

En 2013, el hospital de Lapinlahti, el primer hospital psiquiátrico finlandés y símbolo de la asistencia sanitaria mental en el país con una historia de ciento setenta años, era un lugar vacío y olvidado. Pero entonces un grupo de activistas de la salud mental se puso manos a la obra para transformar el dilapido lugar, con su legado histórico, en un centro abierto consagrado a la salud mental, la cultura y las artes. Siru Valleala, representante de la asociación Pro Lapinlahti, que gestiona el centro, nos dijo que Lapinlahden Lähde es ahora, ante todo, un lugar inclusivo en el que los estigmas y los prejuicios se dejan en la puerta y todos se sienten bienvenidos.

En 2013, el hospital de Lapinlahti, el primer hospital psiquiátrico finlandés y símbolo de la asistencia sanitaria mental en el país con una historia de ciento setenta años, era un lugar vacío y olvidado. Pero entonces un grupo de activistas de la salud mental se puso manos a la obra para transformar el dilapido lugar, con su legado histórico, en un centro abierto consagrado a la salud mental, la cultura y las artes. Siru Valleala, representante de la asociación Pro Lapinlahti, que gestiona el centro, nos dijo que Lapinlahden Lähde es ahora, ante todo, un lugar inclusivo en el que los estigmas y los prejuicios se dejan en la puerta y todos se sienten bienvenidos.

¿Qué le motivó a iniciar su proyecto?

En 2013, el hospital Lapinlahti, el primer hospital psiquiátrico finlandés, construido en 1841, estaba vacío. El Ayuntamiento de Helsinki no tenía planes para su futuro. Cuajado de legado histórico y rodeado de hermosos parques, este lugar estaba olvidado y se encontraba en ruinas. Preocupado por esta trágica situación, un grupo de activistas de la salud mental empezó a compartir su visión y sus sueños para el lugar: transformar el hospital y los parques de Lapinlahti en un centro abierto consagrado a la salud mental, la cultura y el arte.

Este fue el comienzo de lo que hoy se conoce como Lapinlahden Lähde: «la primavera de Lapinlahti».  Las actividades se basan en la importancia histórica y arquitectónica de la zona, situada en el corazón de la bahía de Lapinlahti e inspirada en ciento setenta años de trabajo sobre la salud mental. Se pasó del tratamiento de la enfermedad al fomento del bienestar en todos los ámbitos de la vida. Lapinlahden Lähde es ahora un ejemplo vivo de la labor que se desarrolla en la actualidad contra la estigmatización y de un cambio de paradigma que ensalza los aspectos positivos.

En el pasado, Lapinlahti había sido el buque insignia de la psiquiatría y un lugar en el que el cuidado de la salud mental era objeto de constante desarrollo. Ahora, en cambio, los activistas de salud mental que habían trabajado para la asociación de salud mental Pro Lapinlahti, fundada en 1988 —cuando Lapinlahti era todavía un hospital activo—, querían crear un centro innovador que fomentara la salud mental utilizando todos los conocimientos disponibles en el siglo XXI, un lugar que encarnara el cambio concreto de paradigma desde el tratamiento de las enfermedades mentales a la promoción del bienestar mental.

¿Qué acogida ha tenido su proyecto? ¿Ha tenido noticias de las personas a las que han ayudado?  ¿Tiene un ejemplo que ofrecernos?

Al principio era un reto conseguir que la gente simplemente cruzara la puerta. La zona había estado cerrada al público durante ciento setenta años mientras se utilizaba como hospital psiquiátrico y, a pesar del interés y la curiosidad, era difícil convencer a las personas de que eran bienvenidas y de que pasaran a echar un vistazo. De forma lenta pero segura, la gente empezó a participar en las actividades y los actos y ayudó con entusiasmo, con su dedicación voluntaria y sus ideas, a desarrollarlos aún más. Diversos artistas e intérpretes han presentado sus exposiciones y actos culturales en Lapinlahden Lähde: hoy en día celebramos más de cuatrocientos actos y realizamos entre cincuenta y sesenta exposiciones de arte al año. Lapinlahti se ha convertido en un espacio de vida abierto para todos en Helsinki, un espacio que promueve el bienestar mental y reduce la soledad y la exclusión social cada día del año.

«Cuando me involucré en esta iniciativa, sentí que era maravilloso poder estar aquí, ayudando a insuflar nueva vida a este lugar... el aire hace volar todas las cosas pesadas» (Cresswell Smith y otros, 2022).

Actualmente, el hospital de Lapinlahti se considera un lugar muy seguro e inclusivo. Un lugar en el que siempre te sientes bienvenido, independientemente de qué día tengas o de la situación en que te encuentres. El pasado de Lapinlahti como hospital psiquiátrico encierra un sentido. Te da permiso para ser vulnerable y exuda una franqueza sobre las dificultades de salud mental que es absolutamente única. Nos basamos en un firme sentimiento de comunidad y todos pueden explorar con seguridad sus propios puntos fuertes. Los estigmas y la discriminación se dejan en la puerta y nosotros en Lapinlahden Lähde nos sentimos orgullosos de acoger a todo el mundo.

Las actividades de Lapinlahti se han desarrollado en cooperación con el propietario, el Ayuntamiento de Helsinki, y este contacto ha sido una base fundamental para toda la operación. Hoy en día se están tomando decisiones políticas de gran calado sobre la futura titularidad de la zona y esperamos que se tenga plenamente en cuenta el éxito de las actuales actividades.

¿Cómo se utilizarán estos fondos específicos para que sean de mayor ayuda en su comunidad? ¿Ya están planeando nuevos proyectos?

Seguiremos desarrollando nuestras actividades para que aún más personas puedan participar y beneficiarse de ellas. Recientemente hemos puesto en marcha un proyecto apasionante para las personas que se recuperan de los trastornos de salud mental, cuyo objetivo es aumentar el acceso (e incluso el derecho) a las actividades culturales. Más en concreto, nuestro objetivo es ayudar a las personas a encontrar su propia manera de expresarse culturalmente y a determinar lo que funciona para ellas en términos de bienestar mental, cultura y arte. Para esto utilizaremos el generoso montante del premio concedido.

En su opinión, ¿qué tipo de acción colectiva es necesaria para reducir el estigma que a menudo acompaña a los problemas de salud mental? ¿Puede el arte desempeñar un papel en el empoderamiento de las personas con problemas de salud mental?      

Tenemos que ofrecer actividades en las que puedan coincidir personas con experiencias y trayectorias diferentes. Organizar actividades que no se circunscriban al estado de salud o las circunstancias vitales propicia encuentros humanos únicos y forja vínculos significativos entre personas de distintos orígenes. Explorar la salud mental a través de diferentes medios, como las artes, ha aumentado la concienciación y la comprensión. El arte tiene una forma excepcional de unir a la gente y ofrece nuevas formas de afrontar los problemas, incluso los dolorosos. El arte canaliza la expresión y permite que las personas sean vistas y escuchadas. El poder de ser escuchado puede cambiar la vida de una persona y su percepción de sí misma.

Iniciativa de EuroHPC

Document Type
PAC

La Fundación finlandesa Lilinkoti, convencida de que aún había margen para la innovación y la aplicación de nuevos enfoques en el ámbito de la salud mental, desarrolló The World of Recovery (TWoR), dos juegos de rol, uno en línea y otro de mesa, en los que los jugadores deben ponerse en la piel de un personaje determinado. Ambientados en un mundo futurista lleno de esperanza, los juegos acompañan a los jugadores en su viaje hacia la recuperación y están concebidos para quienes se recuperan de problemas relacionados con la salud mental y el abuso de drogas, pero también para los profesionales. Reetta Sedergren y Venla Leimu, representantes de Lilinkoti, nos hablan del enorme potencial que albergan los juegos para mejorar la salud mental, el cual, no obstante, sigue sin aprovecharse lo suficiente. 

La Fundación finlandesa Lilinkoti, convencida de que aún había margen para la innovación y la aplicación de nuevos enfoques en el ámbito de la salud mental, desarrolló The World of Recovery (TWoR), dos juegos de rol, uno en línea y otro de mesa, en los que los jugadores deben ponerse en la piel de un personaje determinado. Ambientados en un mundo futurista lleno de esperanza, los juegos acompañan a los jugadores en su viaje hacia la recuperación y están concebidos para quienes se recuperan de problemas relacionados con la salud mental y el abuso de drogas, pero también para los profesionales. Reetta Sedergren y Venla Leimu, representantes de Lilinkoti, nos hablan del enorme potencial que albergan los juegos para mejorar la salud mental, el cual, no obstante, sigue sin aprovecharse lo suficiente. 

¿Qué les motivó a iniciar su proyecto? 

Hace algunos años, en la Fundación Lilinkoti nos dimos cuenta de que seguía habiendo mucho margen para la innovación y la aplicación de nuevos enfoques en el ámbito de la recuperación de la salud mental. Difundir esta orientación centrada en la recuperación nos permitió avanzar enormemente en este campo, pero de algún modo faltaban herramientas modernas e innovadoras para llevarla a la práctica. Nuestra organización lleva décadas trabajando con personas en fase de recuperación de problemas de salud mental, y teníamos un sueño: ¿qué pasaría si existiera una herramienta moderna que impulsara la salud mental, como un juego digital en el que te pusieras en la piel de un personaje? 

¿Qué acogida ha tenido su proyecto? ¿Han tenido noticias de las personas a las que han ayudado?   

Los juegos en que consisten The World of Recovery se desarrollaron conjuntamente con personas que estaban en fase de recuperación de problemas de salud mental y con profesionales: a lo largo de todo el proceso de diseño de los juegos, recibimos observaciones constantemente, lo que nos permitió dar con el resultado final. 

Recibimos comentarios anónimos y personales muy positivos de las personas que jugaban ambos juegos. Por ejemplo, más del 90 % de las personas que nos hacían llegar mensajes afirman que la versión para teléfonos móviles del juego contribuye a su bienestar y a mantenerlos activos, mientras que el juego de mesa les ayuda a mejorar sus habilidades sociales.  

Quizás los mejores comentarios hayan sido las risas y las conversaciones sobre sentimientos, desafíos y puntos fuertes, así como sobre la manera en que estos juegos han logrado reunir a distintos jugadores, independientemente de sus cometidos y sus historias personales previas. 

¿Qué consejo darían a otras organizaciones para alcanzar buenos resultados en actividades y programas similares? 

Estar en primera línea de la innovación entraña muchas ventajas. Es realmente inspirador, ya que estás haciendo algo nuevo. Hay que aceptarla, no hay que intentar encajar en ningún molde. Es importante que sigan su instinto y tengan curiosidad por escuchar las opiniones de los demás. Sobre todo, tienen que implicar a las personas que están en fase de recuperación y a expertos que tengan experiencia en el proceso de diseño. Si diseñan juegos, tienen que estar preparadas para hacer frente a muchos prejuicios de los profesionales. En el ámbito de la salud mental lo más habitual es que los juegos se consideren adictivos o nocivos. ¡No tienen que desanimarse! Deben ser audaces y creativas, y atreverse a soñar. 

¿Tienen los juegos de ordenador y los vídeojuegos potencial para mejorar la salud mental? En su opinión, ¿deberían utilizarse en mayor medida para tratar los problemas de salud mental? 

Los juegos de ordenador y los vídeojuegos, en particular los juegos de rol, albergan un potencial enorme para mejorar la salud mental. El número alarmante de personas que padecen problemas de salud mental hace necesaria la aplicación de enfoques novedosos y versátiles para mejorar la salud mental. Es una pena que no se haya estudiado con mayor detenimiento el potencial de los juegos, aunque esto no se debe a una falta de interés, sino de financiación suficiente. No existe una manera rápida y sencilla de desarrollar buenos juegos para mejorar la salud mental. Necesitamos más financiación, más proyectos desarrollados en colaboración y más profesionales de la salud mental y de la industria de los juegos que trabajen en pos de este objetivo. Y hace falta investigación, mucha investigación. 

Paquete de energía eólica

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