La Comisión Europea ha propuesto el objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 90 % de aquí a 2040, con la vista puesta en alcanzar la neutralidad climática en 2050. El Comité Económico y Social Europeo (CESE) suscribió este objetivo en su pleno de mayo e hizo hincapié en que estas ambiciones se ajustan a las recomendaciones científicas de limitar el calentamiento global a 1,5 grados Celsius. 

Al brindar su apoyo, el CESE ha destacado la importancia de aportar una contribución justa a los esfuerzos mundiales en materia de clima y de garantizar la competitividad de las industrias europeas durante la transición hacia una economía hipocarbónica. Teppo Säkkinen, ponente del Dictamen «Objetivo climático de la UE para 2040», puso de manifiesto la necesidad de disponer de un sistema eléctrico sin emisiones de carbono de aquí a 2040 para impulsar la descarbonización de la industria, el transporte y los edificios, y abogó por lograr una auténtica reducción de las emisiones mediante la eliminación progresiva de los combustibles fósiles. 

El CESE ha advertido contra la dependencia excesiva de la eliminación de carbono, debido a riesgos como los incendios forestales y las plagas, e instó a aplicar un enfoque equilibrado entre la reducción de las emisiones y la eliminación de carbono. La próxima fase de la política climática de la UE debe centrarse en la inversión, así como en crear una economía sólida, mejorar la seguridad energética y generar puestos de trabajo de calidad. Para ello será fundamental alcanzar el objetivo de reducir las emisiones en un 55 % para 2030 y aplicar la legislación del paquete de medidas «Objetivo 55». 

El CESE prevé que de aquí a 2040 el sector de la generación de electricidad no generará emisiones de carbono, lo que permitirá a continuación descarbonizar la calefacción y la refrigeración. Disponer de energía limpia y asequible es fundamental para descarbonizar la industria, los edificios y el transporte. 

El CESE también ha propuesto un objetivo de reducción de emisiones para el sector agroalimentario en el contexto de un diálogo con los agricultores y otras partes interesadas, que garantice la seguridad alimentaria y tenga en cuenta las diferentes condiciones naturales que coexisten en la UE. 

El apoyo del público y la participación de las partes interesadas son cruciales para alcanzar el objetivo para 2040. Por consiguiente, a la hora de fijar objetivos y elaborar políticas, el CESE pide un amplio diálogo en el que participen también los interlocutores sociales, la sociedad civil y la ciudadanía. 

Mientras la UE avanza en la elaboración de su propuesta legislativa sobre el objetivo para 2040, el CESE subraya la necesidad de realizar un exhaustivo «control de la competitividad» con respecto a otras grandes economías para mantener la competitividad global de Europa y su base industrial y respetar unas normas medioambientales y sociales rigurosas. (ks)