La UE necesita prestar mayor atención a la política de competencia para reforzar su competitividad a escala mundial, impulsar la productividad y garantizar que el mercado único siga siendo un pilar de la pujanza económica.

En su pleno de enero, el Comité Económico y Social Europeo (CESE) aprobó el Dictamen «Una política de competencia en la base de la competitividad de la UE». El Dictamen pide una mayor integración de las economías nacionales y unas estrategias de ayudas estatales más inteligentes para aprovechar el potencial económico de Europa y abordar los principales retos mundiales, como la digitalización, el cambio climático y la resiliencia.

El CESE ha destacado que la política de competencia es fundamental para fomentar la innovación, la sostenibilidad y el crecimiento económico. «No hay conflicto entre competencia y competitividad», ha afirmado la ponente, Isabel Yglesias. «Con procedimientos simplificados, instrumentos flexibles y recursos suficientes, la política de competencia puede impulsar la prosperidad de las empresas y la ciudadanía de la UE».

Las nuevas normas de competencia de la UE, como el Reglamento de Mercados Digitales y el Reglamento sobre subvenciones extranjeras, ya están abordando las perturbaciones del mercado y mejorando la posición mundial de la Unión. No obstante, el CESE pide que se adopten nuevas medidas para modernizar las evaluaciones de las concentraciones y garantizar un control eficaz de las concentraciones impulsadas por la innovación, incluso si se sitúan por debajo de los umbrales actuales de la UE.

El Dictamen destaca el papel fundamental de las ayudas estatales en el apoyo a la doble transición ecológica y digital. Sin embargo, las subvenciones mal coordinadas plantean el riesgo de socavar la productividad y el crecimiento. Algunos estudios señalan que una mejor coordinación dentro de la UE podría aumentar la productividad en más de un 30 %. El CESE recomienda armonizar las subvenciones en todos los Estados miembros para reforzar las cadenas de valor europeas y prevenir las ineficiencias.

Los proyectos importantes de interés común europeo (PIICE) y el Fondo Europeo de Competitividad propuesto deben diseñarse con una perspectiva paneuropea para contribuir a la innovación industrial a gran escala. Estos instrumentos deben garantizar que los beneficios se distribuyan equitativamente en toda la Unión, promoviendo la sostenibilidad y la resiliencia.

A fin de posicionar a la UE como líder mundial, el CESE hace hincapié en la necesidad de:

  • una mayor integración que permita reducir las subvenciones mal asignadas e impulsar la productividad;
  • normas más estrictas para proteger la innovación europea durante las adquisiciones extranjeras;
  • procedimientos simplificados y más rápidos en materia de competencia y ayudas estatales para aumentar la eficiencia; y
  • una política de concentraciones equilibrada que promueva la innovación, la sostenibilidad y la inversión en infraestructuras. (ll)