En el pleno del CESE de 22 de marzo pasado, la presidenta del CESE, Christa Schweng, y la comisaria de Energía, Kadri Simson, expresaron al unísono su convencimiento de que hay que invertir cada vez más en fuentes de energía renovables para garantizar un futuro más ecológico, seguro y asequible para Europa.

Tras observar que la escalada de los precios de la energía, la inflación y el bajo crecimiento económico han dado lugar a un año muy difícil para los ciudadanos y las empresas, la Sra. Schweng afirmó que «trabajar por una transición a una energía limpia en Europa, acelerar el despliegue de las energías renovables, contar con unos precios de la energía asequibles y garantizar y diversificar nuestro suministro energético siguen siendo las principales prioridades del CESE».

La Sra. Simson esbozó la trayectoria que seguirá la política energética de la UE: «Si tuviera que responder con solo una palabra, sería “renovables”, porque se trata de la principal prioridad de la política energética de la Comisión: hacer avanzar y cumplir nuestros objetivos en materia de energías renovables».

Por primera vez, la UE ya no depende de la energía rusa. Gracias a la diversificación del suministro de gas, la reducción de la demanda, el aumento de la eficiencia y un mayor impulso a las energías renovables, la UE ha puesto fin a su enorme dependencia de Rusia.

En la actualidad, el 39 % de la electricidad de la UE procede de fuentes renovables. El año 2022 marcó un récord: la UE generó más electricidad procedente de las energías eólica y solar que del gas, con un aumento de 15 GW de la capacidad eólica y de 41 GW de la energía solar. (mp)