En abril de 2024, Enrico Letta publicó su tan esperado informe sobre el futuro del mercado único de la UE, titulado Much More than a Market. En su pleno de enero, el CESE aprobó el Dictamen «Cómo apoyar a las entidades de la economía social de conformidad con las normas sobre ayudas estatales: algunas reflexiones a raíz de las propuestas del informe de Enrico Letta». Hemos preguntado a Giuseppe Guerini, ponente del Dictamen, en qué medida y por qué se inspiró en el informe Letta, en el que, entre otros puntos, se pide a las instituciones europeas que mejoren el marco jurídico de las ayudas estatales y permitan a las empresas de la economía social obtener más fácilmente préstamos y financiación. A raíz de las conclusiones de este informe, ¿cómo prevé el CESE ayudar a estas empresas a cumplir las normas sobre ayudas estatales?

En abril de 2024, Enrico Letta publicó su tan esperado informe sobre el futuro del mercado único de la UE, titulado Much More than a Market. En su pleno de enero, el CESE aprobó el Dictamen «Cómo apoyar a las entidades de la economía social de conformidad con las normas sobre ayudas estatales: algunas reflexiones a raíz de las propuestas del informe de Enrico Letta». Hemos preguntado a Giuseppe Guerini, ponente del Dictamen, en qué medida y por qué se inspiró en el informe Letta, en el que, entre otros puntos, se pide a las instituciones europeas que mejoren el marco jurídico de las ayudas estatales y permitan a las empresas de la economía social obtener más fácilmente préstamos y financiación. A raíz de las conclusiones de este informe, ¿cómo prevé el CESE ayudar a estas empresas a cumplir las normas sobre ayudas estatales?

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Las raíces y el contexto social nunca deben ser obstáculos al éxito, afirma Evgi Sadegie, directora ejecutiva de Schotstek, una organización con sedes en Hamburgo y Berlín que fomenta la igualdad de oportunidades y la diversidad cultural en el mundo profesional. Con unos programas de becas únicos en su género, Schotstek aspira a apoyar a personas jóvenes inteligentes, ambiciosas y motivadas de origen migrante en su recorrido hacia puestos de liderazgo en el mundo de la investigación, la empresa y la sociedad. Al ayudarlos a crear redes sólidas y dotarlos de las capacidades adecuadas, Schotstek empodera a estudiantes y jóvenes profesionales con talento para que revelen todo su potencial.

Las raíces y el contexto social nunca deben ser obstáculos al éxito, afirma Evgi Sadegie, directora ejecutiva de Schotstek, una organización con sedes en Hamburgo y Berlín que fomenta la igualdad de oportunidades y la diversidad cultural en el mundo profesional. Con unos programas de becas únicos en su género, Schotstek aspira a apoyar a personas jóvenes inteligentes, ambiciosas y motivadas de origen migrante en su recorrido hacia puestos de liderazgo en el mundo de la investigación, la empresa y la sociedad. Al ayudarlos a crear redes sólidas y dotarlos de las capacidades adecuadas, Schotstek empodera a estudiantes y jóvenes profesionales con talento para que revelen todo su potencial.

Por Evgi Sadegie

Alemania es un país que alberga diversidad cultural, pero esta realidad sigue sin encontrar apenas reflejo en el liderazgo económico, científico, cultural y político. Las personas de origen migrante se enfrentan a menudo a obstáculos que agravan las desigualdades sociales, desaprovechando su potencial de innovación y socavando la cohesión social. Los prejuicios, la falta de igualdad en cuanto a oportunidades educativas y la ausencia de modelos de referencia y redes de contactos dificultan la progresión profesional de mucha gente con talento.

Schotstek fue fundada en 2013 por Sigrid Berenberg y un grupo de amigos. La Sra. Berenberg es jurista y durante muchos años ha dado prueba de su compromiso con la justicia social y la diversidad. Junto con un grupo de personas de ideas afines, creó Schotstek, organización cuya misión específica es allanar el camino para que personas jóvenes inteligentes, ambiciosas y motivadas de origen migrante ocupen puestos de liderazgo. Para lograrlo, concede becas a estudiantes de alto rendimiento, con la idea de que, en el futuro, se conviertan a su vez en personas que puedan inspirar a otras, cambiar las cosas y asumir la responsabilidad de tomar decisiones. Durante muchos años, la Sra. Berenberg se dedicó en cuerpo y alma a gestionar el programa de manera totalmente voluntaria.

Schotstek es una empresa sin ánimo de lucro que se financia a través de donaciones y emprende iniciativas conjuntas con otras empresas. El programa cuenta con el firme apoyo de una red de socios, órganos consultivos y colaboradores, todos ellos responsables de la toma de decisiones al más alto nivel, que proceden de una amplia variedad de sectores y culturas. Cabe destacar en particular que tres de los siete socios y la actual directora ejecutiva son antiguos alumnos del programa, lo que demuestra que Schotstek transfiere cada vez en mayor medida responsabilidad a los talentos que respalda, generando así un impacto duradero.

Schotstek ofrece un apoyo único en su género a estudiantes y jóvenes profesionales a través de dos programas paralelos. Los paneles de selección admiten un máximo de veinticinco estudiantes al año en Hamburgo y veinte jóvenes profesionales en Hamburgo y Berlín. Tras seguir un programa obligatorio de dos años de duración, los participantes permanecen en la red y pueden participar en una serie de actos.

La creación de redes sólidas ocupa un lugar central en la actividad de Schotstek, ya que muchas personas jóvenes de origen migrante no tienen contactos profesionales y sociales cruciales para gozar de oportunidades laborales. Schotstek las pone en contacto con antiguos alumnos, órganos consultivos y expertos del mundo de la empresa, la ciencia, la política, la cultura y la sociedad. Los actos periódicos, por ejemplo las tardes temáticas y las charlas con personalidades destacadas, impulsan los intercambios y amplían sus horizontes. Al facilitar estos contactos, la organización les brinda oportunidades profesionales y conforma una comunidad que permite mantener los apoyos a largo plazo y generar éxito en ambos sentidos. En la actualidad, el antiguo alumnado desempeña un papel clave al compartir sus conocimientos y redes, expandiendo de manera continua el radio de acción de la organización.

Schotstek también ofrece asesoramiento y talleres que preparan específicamente a los participantes para puestos de liderazgo, así como una formación que refuerza competencias clave de comunicación, la autoestima y el liderazgo. Los participantes también reciben apoyo personalizado a través de programas de tutoría con profesionales y directivos experimentados que pueden proporcionarles información valiosa sobre el mundo profesional y ayudarles a planificar sus carreras y afrontar retos profesionales. Los tutores actúan como modelos de referencia y animan a los participantes a perseguir objetivos profesionales y superar los obstáculos.

Otra característica específica del programa Schotstek es que promueve la participación cultural. Los participantes visitan museos, teatros, óperas, galerías y otros centros culturales, lo que consolida su formación cultural, contribuye a su desarrollo personal y refuerza los lazos con sus lugares y ciudades de origen. Estas experiencias amplían las perspectivas de los becarios y fomentan su sentimiento de pertenencia.

Schotstek pretende promover la diversidad en los puestos de dirección. Las raíces y el contexto social ya no deben constituir obstáculos al éxito. Desde su creación, Schotstek ha brindado apoyo a cientos de jóvenes y ya cuenta con más de 240 participantes y antiguos alumnos activos, muchos de los cuales participan en el Consejo Consultivo de Antiguos Alumnos, son embajadores, divulgan el trabajo de la organización en las redes sociales o comparten sus experiencias como padrinos o mentores. Cualquier persona que haya sido becario en Schotstek se mantiene siempre vinculada a la red, un modelo que propugna el éxito a largo plazo. La ampliación del programa a Berlín en 2023 demuestra que el concepto de Schotstek también puede aplicarse con éxito en otras ciudades.

Schotstek es más que un programa de apoyo, se trata de un movimiento que demuestra de forma impresionante cómo puede promoverse específicamente y hacerse visible la diversidad de alto rendimiento. Schotstek crea y abre oportunidades que van más allá del éxito individual y ofrece un ejemplo de cómo Alemania puede aprovechar plenamente su potencial como país de inmigración. Al promover el talento excepcional y eliminar los obstáculos, el programa desempeña un papel fundamental en la configuración de una sociedad más justa y preparada para el futuro, algo esencial en un mundo globalizado.

Evgi Sadegie, licenciada en Estudios Turcos, es directora ejecutiva de Schotstek GmbH y antigua alumna de la promoción de 2014. Antes de ocupar su puesto actual, dirigió el proyecto de tutoría «Yoldaş» en la Fundación Cívica de Hamburgo, que apoya a los niños y niñas de familias de lengua turca desfavorecidas desde el punto de vista socioeconómico. Su labor en el proyecto contribuyó a promover la igualdad de oportunidades en otro extremo importante del espectro de la igualdad. Su amplia experiencia en la gestión de proyectos, en particular en los ámbitos de la tutoría y la cooperación intercultural, le permite comprometerse de manera activa a impulsar la diversidad y la integración en la sociedad.

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La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) está dispuesta a prestar apoyo a los nacionales sirios que consideren seguro volver a sus hogares, pero para el resto, desaprueba los retornos forzosos a un país en el que impera la incertidumbre política y que se enfrenta a una de las peores crisis humanitarias del mundo, pues hasta el 90 % de la población vive por debajo del umbral de pobreza, en palabras de Jean-Nicolas Beuze, representante de la ACNUR.

La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) está dispuesta a prestar apoyo a los nacionales sirios que consideren seguro volver a sus hogares, pero para el resto, desaprueba los retornos forzosos a un país en el que impera la incertidumbre política y que se enfrenta a una de las peores crisis humanitarias del mundo, pues hasta el 90 % de la población vive por debajo del umbral de pobreza, en palabras de Jean-Nicolas Beuze, representante de la ACNUR.

Por Jean-Nicolas Beuze

El panorama político en Siria evoluciona a pasos agigantados desde la caída del presidente Bashar al-Assad, lo que ha provocado que el debate en torno a la mayor población de refugiados del mundo haya cobrado protagonismo en toda Europa.

Cada vez son más los Estados miembros de la UE que suspenden las resoluciones sobre las solicitudes de asilo de nacionales sirios, y algunos anuncian iniciativas que incluyen vuelos fletados e incentivos financieros o «primas de retorno» para alentar a los refugiados a regresar a sus hogares. Otros incluso tienen previsto expulsar a los nacionales sirios que se encuentran actualmente en su territorio, independientemente de su estatuto de asilo.

Para tomar decisiones de asilo con conocimiento de causa, los Estados miembros de la UE deben valorar si Siria es un país seguro al que puedan regresar los nacionales sirios que residen actualmente en Europa. La rápida evolución de la situación sobre el terreno impide en estos momentos emitir juicios definitivos sobre el panorama de seguridad en Siria, que sigue siendo incierto, ya que el país se bate entre una posible solución de paz y reconciliación y el riesgo de nuevos actos de violencia.

Millones de refugiados sirios que viven fuera de su país se enfrentan la cuestión de las implicaciones que tendrá la evolución de la situación en su nación para su propio futuro. Se preguntan si Siria les brindará seguridad y si respetará sus derechos. Para algunos, la perspectiva de retorno puede parecer más viable, pero en otros persisten serias preocupaciones.

¿Cuál es el futuro de las personas pertenecientes a minorías étnicas o religiosas, que tienen diferentes opiniones políticas o que se identifican como parte de la comunidad LGBTQ+ en la actual Siria? La respuesta sigue sin ser clara.

Debemos respetar el criterio de quienes consideran seguro regresar y, en tal caso, prestarles apoyo para regresar y reintegrarse en sus comunidades de origen. Sin embargo, la ACNUR desaprueba los retornos forzosos debido a la inestabilidad y la incertidumbre política que imperan en el país.

Una repatriación forzada desde la Unión Europea vulneraría los derechos de los sirios en tanto que refugiados y los pondría en riesgo de sufrir daños graves e irreparables tras su regreso.

La violencia armada que persiste en diversas partes de Siria, unida a la incertidumbre sobre la forma en que las nuevas autoridades atenderán las necesidades de la población —en particular las de los grupos vulnerables—, hace que para muchos sea prematuro plantearse regresar. Es importante respetar su criterio al respecto. En consecuencia, los Estados miembros de la UE y los países vecinos de Siria que han acogido generosamente a la mayoría de los refugiados desde hace más de una década deben seguir manteniendo su compromiso de proporcionar protección a los nacionales sirios que se encuentran en su territorio.

De los 1,1 millones de desplazados internos debido al recrudecimiento de las hostilidades a finales de noviembre, aproximadamente 627 000 permanecen desplazados, de los cuales el 75 % son mujeres y niños.

Los retornos prematuros plantean riesgos significativos, sobre todo porque alimentan un ciclo de desplazamientos, tanto dentro de Siria como a través de sus fronteras, que en última instancia agrava la crisis.

Además de los desplazamientos masivos, Siria se enfrenta a una de las peores crisis humanitarias del mundo. Gran parte de la infraestructura del país —en particular, hospitales, escuelas y viviendas— ha quedado destruida a causa del conflicto. Los refugiados en su mayoría no tienen hogares a los que regresar. Muchas regiones siguen sufriendo escasez de alimentos, agua limpia y atención sanitaria. La falta de servicios básicos, oportunidades económicas y seguridad dificulta que los repatriados reconstruyan sus vidas de manera sostenible y digna. Un alarmante 90 % de la población siria vive por debajo del umbral de pobreza.

En las últimas semanas, los retornos voluntarios de nacionales sirios desde Líbano, Turquía y Jordania han aumentado considerablemente; las primeras estimaciones hablan de 125 000, es decir, unos 7 000 retornos diarios. Aunque los mismos obedecen a decisiones individuales, la ACNUR se compromete a prestar apoyo a quienes decidan regresar ahora.

Muchos nacionales sirios en Europa y los países vecinos se plantean si es seguro regresar y se preguntan qué encontrarán en lo atinente a servicios básicos y oportunidades para reconstruir sus vidas, pero anhelan profundamente reunirse con sus seres queridos. Por ello, muchos desean regresar brevemente a sus hogares para evaluar la situación sobre el terreno. Deben poder hacerlo sin temor a perder su estatuto de refugiado en Europa. Estas visitas efímeras de «observación» son esenciales para que tomen decisiones con conocimiento de causa, lo que les arrojará mejores resultados, en particular retornos seguros y duraderos.

La paciencia y la cautela son esenciales ahora que los nacionales sirios esperan las condiciones adecuadas para regresar con seguridad y reintegrarse de manera satisfactoria en sus comunidades. Muchos empiezan a plantearse la posibilidad de regresar a sus hogares, para lo cual recibirán apoyo de la ACNUR. Esta es posiblemente una oportunidad que muchos llevan esperando bastante tiempo para poner fin a su vida de refugiados tras años de desplazamiento y adoptar una solución duradera regresando a Siria. Desde la Unión Europea y la ACNUR seguiremos prestándoles apoyo a medida que regresen y reconstruyan una nueva Siria, al igual que hemos hecho durante el tiempo en que se han encontrado en el exilio.

Jean-Nicolas Beuze es el representante de la ACNUR en la UE, Bélgica, Irlanda, Luxemburgo, Países Bajos y Portugal; anteriormente fue representante en Irak, Yemen y Canadá. Reúne más de veintisiete años de experiencia trabajando para las Naciones Unidas sobre el terreno y en la sede, en los ámbitos de los derechos humanos, el mantenimiento de la paz y la protección de la infancia.

La respuesta de la UE a la situación actual en Siria tras la caída del régimen al-Asad es un difícil ejercicio de equilibrio entre las necesidades humanitarias, la política migratoria y la estabilización y reconstrucción del país. Según Alberto-Horst Neidhardt, invitado especial de CESE info y uno de los principales expertos en migración del European Policy Centre, existe el riesgo de que la política interna y las consideraciones a corto plazo prioricen y precipiten el retorno de los refugiados, mientras que un enfoque coordinado y equilibrado podría desempeñar un papel crucial en la estabilización de Siria y el fomento de un desarrollo a largo plazo.

 

 

La respuesta de la UE a la situación actual en Siria tras la caída del régimen al-Asad es un difícil ejercicio de equilibrio entre las necesidades humanitarias, la política migratoria y la estabilización y reconstrucción del país. Según Alberto-Horst Neidhardt, invitado especial de CESE info y uno de los principales expertos en migración del European Policy Centre, existe el riesgo de que la política interna y las consideraciones a corto plazo prioricen y precipiten el retorno de los refugiados, mientras que un enfoque coordinado y equilibrado podría desempeñar un papel crucial en la estabilización de Siria y el fomento de un desarrollo a largo plazo.

Alberto-Horst Neidhardt, analista político principal y jefe del Programa Europeo de Diversidad y Migración en el European Policy Centre (EPC), se ocupa de la legislación y las políticas en materia de asilo y migración, los derechos de los ciudadanos de la UE, la desinformación y la política migratoria. Doctor en Derecho de la UE por el Instituto Universitario Europeo, imparte clases en la Universidad Católica de Lille sobre política de migración y movilidad, gobernanza de la UE y toma de decisiones éticas.

 

por Alberto-Horst Neidhardt

Un mes después del fin del brutal régimen de Bashar al-Asad, la respuesta oficial de la UE sigue limitándose en gran medida al anuncio de ayuda para el desarrollo y la estabilización económica. Aún sigue sin estar claro si se levantarán las sanciones contra Siria o cuándo. El apoyo europeo estará supeditado a la protección de las minorías y otras garantías, cuyas perspectivas continúan siendo inciertas. La compleja dinámica política, humanitaria y de seguridad de Siria hace prever que cualquier consolidación democrática será larga y difícil. 

por Alberto-Horst Neidhardt

Un mes después del fin del brutal régimen de Bashar al-Asad, la respuesta oficial de la UE sigue limitándose en gran medida al anuncio de ayuda para el desarrollo y la estabilización económica. Aún sigue sin estar claro si se levantarán las sanciones contra Siria o cuándo. El apoyo europeo estará supeditado a la protección de las minorías y otras garantías, cuyas perspectivas siguen siendo inciertas. La compleja dinámica política, humanitaria y de seguridad de Siria hace prever que cualquier consolidación democrática será larga y difícil, lo que pondrá a prueba la capacidad de la UE de hablar con una sola voz y actuar conjuntamente en lo relativo al futuro del país. Con todo, varios países europeos no han dudado en hacer hincapié en una prioridad inmediata y común: el retorno de los desplazados sirios. En diciembre, pocos días después de que el régimen de Asad perdiera Damasco, Austria —donde Herbert Kickl, líder del FPÖ, ha recibido el encargo de formar un nuevo Gobierno— anunció una «prima de retorno» y un programa de deportación para las personas que tengan antecedentes penales. En los Países Bajos, el Gobierno de coalición liderado por el nacionalista de derechas Geert Wilders tiene previsto definir zonas seguras para los retornos. Alemania también ha anunciado que la protección concedida a los sirios se «revisará y revocará» si el país se estabiliza. Otros países europeos han hecho declaraciones similares o siguen de cerca la evolución de la situación. En este sentido, cabe la posibilidad de que la decisión sobre el levantamiento de las sanciones llegue a estar motivada por el objetivo de ejecutar retornos, más que por un cambio de parecer sobre la nueva dirigencia siria.

En un clima de creciente apoyo en toda Europa a los partidos de extrema derecha y opuestos a la inmigración, y con las elecciones federales alemanas a la vuelta de la esquina, la visión de los Estados miembros en relación con Siria corre el riesgo de verse dictada por prioridades nacionales y cálculos electorales cortoplacistas. Entre 2015 y 2024, los Estados miembros de la UE —sobre todo Alemania— concedieron protección a más de un millón de sirios. Su presencia se ha convertido en una cuestión política y social polémica. Este contexto también se ve marcado por la amplia difusión de incidentes relacionados con la seguridad, además de por una elevada inflación y un aumento de los costes de la energía, todo lo cual ha propiciado que la respuesta de la ciudadanía de muchos países que reciben refugiados se incline en menor medida hacia la acogida. Estos cambios han «normalizado» una retórica y unas políticas hostiles. Pese a los llamamientos de la Comisión Europea y del ACNUR para que se adopte un enfoque prudente con respecto a los retornos, la dinámica actual podría empujar a los Gobiernos europeos a agilizarlos, incluso de forma unilateral.

Desde que cayera el régimen de Asad en diciembre, más de 125 000 refugiados han regresado a Siria, en su mayoría procedentes de países vecinos. Sin embargo, sus perspectivas son poco prometedoras. Ya antes de los recientes acontecimientos, más de la mitad de la población siria se enfrentaba a inseguridad alimentaria, con tres millones de personas en situación de hambruna. Numerosas viviendas han quedado destruidas con el conflicto, y las instalaciones de acogida han alcanzado el máximo de su capacidad. Según el ACNUR, se necesitan cerca de 300 millones de EUR para proveer de refugio, alimentos y agua a las personas que regresan. Si bien la UE y los Estados miembros deberían desarrollar enfoques coordinados que faciliten la repatriación segura y voluntaria de los sirios a largo plazo, la prioridad inmediata debe ser abordar las necesidades humanitarias del país en este contexto. Presionar a los refugiados para que regresen rápidamente a un país devastado por la guerra e inestable podría en realidad resultar contraproducente, limitando aún más el acceso a alimentos, energía y refugio. Los retornos a gran escala también podrían perturbar el tejido étnico y socioeconómico de regiones ya de por sí frágiles. Un enfoque equilibrado y sostenible se justifica además por la posible contribución de la diáspora siria a los esfuerzos de reconstrucción. El país necesitará ingenieros, médicos, administradores, profesores y trabajadores manuales con diversos niveles de cualificación. Los sirios han adquirido valiosas capacidades y experiencia en Europa en todos los sectores pertinentes, como la educación, la construcción y la asistencia sanitaria, pero no será fácil reclutar los perfiles adecuados. Un retorno permanente tampoco tiene por qué ser un requisito para contribuir a la reconstrucción: las remesas procedentes de Europa podrían desempeñar un papel crucial en la reducción de la pobreza y en el desarrollo sostenible. A través de su participación en la diáspora, los sirios afincados en Europa también podrían ayudar a reforzar los vínculos diplomáticos y culturales entre la UE y la Siria que emerja tras Asad.

Puede que los Estados miembros encuentren dificultades a la hora de adoptar un enfoque equilibrado y no consigan poner en práctica una agenda coordinada. Es posible que algunos países den prioridad a la estabilidad a largo plazo y a la reconstrucción de Siria, permitiendo que los retornos se produzcan de forma espontánea, mientras que otros se apresuren a ofrecer incentivos económicos para la repatriación voluntaria, o incluso revisar de forma sistemática la situación de los sirios en cuanto la situación humanitaria mejore, por poco que lo haga. Sin embargo, una revisión sistemática del estatuto de refugiado encontraría importantes obstáculos jurídicos y conllevaría considerables costes económicos y administrativos. Entretanto, cualquier incentivo para el retorno tendrá que tener en cuenta el hecho de que la mayoría de los sirios desplazados en Europa ya están asentados, y que más de 300 000 han adquirido la nacionalidad de un Estado miembro de la UE. Al mismo tiempo, las desalentadoras perspectivas económicas y laborales del país podrían disuadir de volver incluso a los más motivados. Una cuestión fundamental en este contexto será si se permitirá a los sirios participar en los denominados «movimientos pendulares», es decir, regresos durante períodos limitados mientras los países europeos de acogida siguen ofreciendo oportunidades sostenibles para un retorno más permanente. Estas cuestiones se verán inextricablemente ligadas a las discusiones más generales en torno a la política migratoria de la UE. Las futuras negociaciones en torno a la reforma de la Directiva de la UE que regula los retornos —para la que se espera en breve la propuesta de la Comisión Europea— podrían cobrar un impulso decisivo en función de cómo evolucione el debate sobre el retorno de los sirios. No obstante, la reforma de la Directiva también podría dar lugar a nuevas divisiones entre los Estados miembros de la UE. Si se quieren abordar eficazmente los retos actuales, será necesario un replanteamiento fundamental de las políticas migratorias, por lo que el enfoque que adopte la UE con respecto a los desplazados sirios constituirá probablemente un primer punto crítico de inflexión en el nuevo ciclo.

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Polonia tomó el relevo de Hungría el 1 de enero y pilotará la UE desde la Presidencia del Consejo durante los seis primeros meses del año. La Presidencia polaca llega en un momento de cambios en Europa, coincidiendo con el inicio del nuevo mandato de la Comisión Europea. 

Polonia tomó el relevo de Hungría el 1 de enero y pilotará la UE desde la Presidencia del Consejo durante los seis primeros meses del año. La Presidencia polaca llega en un momento de cambios en Europa, coincidiendo con el inicio del nuevo mandato de la Comisión Europea. 

La agresión rusa contra Ucrania continúa sin dar tregua, y las tensiones geopolíticas se sitúan en su momento más álgido de la historia europea reciente, por lo que Polonia está centrando sus prioridades en el tema primordial de la seguridad, que abarca la seguridad en los ámbitos exterior, interior, económico, energético, alimentario y sanitario, además de la salvaguardia del Estado de Derecho.

Dichas prioridades encuentran reflejo en el compromiso del Comité Económico y Social Europeo de fomentar la cohesión, defender los valores democráticos y garantizar una prosperidad estable. «Es un orgullo para el CESE erigirse en socio comprometido y fiable de la Presidencia polaca; estamos resueltos a desempeñar un papel activo en la configuración de las prioridades políticas que definirán este nuevo ciclo europeo», afirma Oliver Röpke, presidente del CESE.

A petición de la Presidencia polaca, el Comité elaborará catorce dictámenes exploratorios. Consulte nuestro nuevo folleto para obtener más información sobre estos y otros trabajos del CESE durante el primer semestre de 2025. Podrá también averiguar quiénes son los miembros polacos del CESE y a qué organizaciones representan. El folleto está disponible exclusivamente en línea, en inglés, polaco, francés y alemán. (ll)

23 de enero de 2025

Proyección de Flow, película candidata en la edición de 2025 del Premio del Público LUX al Cine Europeo

3 de febrero de 2025

La justicia social en la era digital

18 de febrero de 2025

Hacia una Cumbre Mundial sobre la Discapacidad que trabaje por incorporar la inclusión de la discapacidad en la cooperación para el desarrollo y la acción humanitaria

26 y 27 de febrero de 2025

Pleno del CESE

23 de enero de 2025

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26 y 27 de febrero de 2025

Pleno del CESE

por el Grupo de Trabajadores

La industria europea se enfrenta a una gran diversidad de retos, como los precios extremadamente elevados de la energía, las dificultades para atraer mano de obra cualificada y el acceso a la financiación. En 2023, la UE presentó el Plan Industrial del Pacto Verde, centrado en lograr la neutralidad en carbono. En sus Orientaciones políticas del pasado otoño, la presidenta Ursula von der Leyen hizo alusión a un «Pacto Industrial Limpio» para industrias competitivas y empleos de calidad, evocando la visión del informe Draghi. 

por el Grupo de Trabajadores

La industria europea se enfrenta a una gran diversidad de retos, como los precios extremadamente elevados de la energía, las dificultades para atraer mano de obra cualificada y el acceso a la financiación. En 2023, la UE presentó el Plan Industrial del Pacto Verde, centrado en lograr la neutralidad en carbono. En sus Orientaciones políticas del pasado otoño, la presidenta Ursula von der Leyen hizo alusión a un «Pacto Industrial Limpio» para industrias competitivas y empleos de calidad, evocando la visión del informe Draghi.

La industria forma parte esencial de la doble transición ecológica y digital y de nuestro sistema económico. Dicho esto, ¿qué significa este nuevo pacto para los trabajadores? Procurar una mano de obra fuerte, afiliada, bien remunerada y con buenas condiciones de trabajo no es solo una cuestión que afecte a los sindicatos, sino también a la sociedad en general, la democracia y la estabilidad social, y también a la productividad de las empresas.

Sin una orientación adecuada y una financiación pública suficiente, este pacto podría acabar basándose en las partes del informe Draghi y de la agenda de competitividad que preconizan la desregulación. Se pondría así en peligro el modelo social europeo, pues se estimularía un modelo de competencia a la baja con repercusiones negativas en los salarios y las condiciones de trabajo.

Para tratar esta cuestión, el Grupo de Trabajadores del CESE y la Confederación Europea de Sindicatos (CES) están organizando, para el 14 de febrero en la sede del CESE, una conferencia conjunta sobre una política industrial europea en favor del empleo de calidad. Animamos encarecidamente a todas las partes interesadas a que anoten la conferencia en su agenda y se sumen al debate. 

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En diciembre, el CESE proyectó el largometraje Under the Grey Sky («Bajo el cielo gris») sobre unas periodistas bielorrusas que pagan un precio personal terriblemente alto por informar sobre las turbulencias políticas en su país

 

En diciembre, el CESE proyectó el largometraje Under the Grey Sky («Bajo el cielo gris») sobre unas periodistas bielorrusas que pagan un precio personal terriblemente alto por informar sobre las turbulencias políticas en su país

Under the Grey Sky, el primer largometraje de la directora polacobielorrusa Mara Tamkovich, narra la desgarradora historia de Lena, una periodista bielorrusa encarcelada por retransmitir en directo la represión gubernamental de una manifestación pacífica en la plaza de los Cambios de Minsk. La película nos transporta a 2020, cuando una ola de protestas sin precedentes sacude Bielorrusia tras la celebración de unas elecciones amañadas en las que Aleksandr Lukashenko resulta reelegido por sexta vez.

Lena y su cámara Olya son detenidas a raíz de seguir grabando las protestas incluso tras haber sido identificadas por un dron de la policía. En un primer momento a Lena se le imputa un delito de «organización de disturbios» y de «perturbación del transporte público», pero en un giro kafkiano de los acontecimientos estas acusaciones se transforman en un delito de alta traición. Lo que debía ser una condena de detención administrativa de siete días termina convirtiéndose en una pena de prisión de ocho años tras un juicio secreto, y a Olya por su parte se le imponen dos años de condena. Ilya, el marido de Lena, a su vez víctima del acoso policial del régimen, intenta a la desesperada sacar a su esposa de prisión; para ello, trata incluso de persuadirla para que admita su culpabilidad a cambio de su libertad, pero Lena se niega a aceptarlo.

La película se inspira en la historia real de los periodistas bielorrusos de Belsat TV Katsiaryna Andreyeva, su marido Ihar Iljash y su compañera Darya Chultsova. Darya ya ha cumplido su pena de dos años, pero Ihar y Katsiaryna siguen en prisión, esta última cumpliendo una pena prolongada de ocho años y tres meses. No son ni mucho menos los únicos, pues a finales de 2024 la Asociación de Periodistas de Bielorrusia cifraba en cuarenta y cinco el número de profesionales de los medios de comunicación que siguen encarcelados. Muchos otros siguen sufriendo presiones incluso tras haber huido al extranjero.

El estreno mundial del largometraje tuvo lugar en el festival de Tribeca de Nueva York en junio de 2024.

El 13 de diciembre, Under the Grey Sky se proyectó en el Comité Económico y Social Europeo (CESE), con la presencia de la Sra. Tamkovich y como parte de un seminario sobre el papel de los medios de comunicación independientes bielorrusos en el fomento de una sociedad resiliente y democratizadora.

CESE info ha charlado con la Sra. Tamkovich sobre la película:

¿Con qué precisión sigue la película los acontecimientos reales y el destino de Katsiaryna Andreyeva? ¿Ha utilizado secuencias reales de las protestas de 2020 y del caso de la Sra. Andreyeva?

En la película se han utilizado secuencias reales en varias ocasiones. La protesta que las periodistas retransmiten al principio de la película son imágenes reales de las grabaciones de las Sras. Andreyeva y Chultsova que hemos añadido a la interpretación de una escena. La detención de Raman Bandarenka que las protagonistas observan en su ordenador portátil también lo son (nota del autor: el activista Raman Bandarenka fue asesinado a golpes por matones enmascarados después de que intentara impedirles cortar cintas rojas y blancas, símbolos de la bandera de Bielorrusia antes de la ocupación soviética). Al final de la película presento en una especie de epílogo un montaje de las retransmisiones de Katsiaryna de las protestas.

El argumento principal refleja fielmente la realidad; por ejemplo, la detención y el procesamiento de las periodistas, así como las condenas que recibieron. No obstante, mi objetivo no era presentar con exactitud los acontecimientos, sino más bien poner de manifiesto la realidad de las emociones aparejadas a las dolorosas decisiones que la gente tuvo que tomar y afrontar. Los personajes tienen nombres diferentes para poner cierta distancia con las personas de la vida real en quienes se inspiraron, pero también para invitar al público a pensar que esta historia es una de tantas, como una metáfora de lo que había sacudido toda una nación. 

¿Es consciente el público en general en Bielorrusia de lo ocurrido con la Sra. Andreyeva y otros periodistas como ella? ¿Sabe cuántas personas han sufrido el mismo destino o un destino similar al suyo?

La represión y las detenciones políticas están tan a la orden del día en Bielorrusia que es difícil ignorar la situación. Al menos 130 000 personas han sufrido diferentes formas de represión, y alrededor de 500 000 han abandonado el país desde 2020. Es sencillamente un problema demasiado grande como para poder ocultarlo.

El recuento oficial de presos políticos (a quienes se les ha imputado la comisión de delitos o condenado por ello) en Bielorrusia se ha mantenido estable durante los últimos años en torno a unas 1 300 personas, pero hay que entender que otros cientos de personas, si no miles, ya han cumplido su condena, a algunos se les ha concedido la libertad anticipada y muchos de los recién condenados temen reclamar la condición de presos políticos. Se trata de una cadena de represión en constante movimiento, con nuevos presos que sustituyen a los que son puestos en libertad. 

¿Cuál fue la principal motivación que le llevó a dirigir esta película? ¿Qué espera lograr con ella?

Como bielorrusa, sentí la necesidad de hacer algo cuando el régimen bielorruso reprimió brutalmente la protesta de 2020. Como antigua periodista, pude muy fácilmente ponerme en la piel de mis personajes. Como cineasta, vi una historia muy fuerte y emocionante que debía contar. 

¿Cuál espera que sea la principal conclusión o emoción que se lleve el espectador después de ver su película?

Espero de verdad que la gente se pare a reflexionar al menos sobre el verdadero significado de la libertad, su coste y si realmente aprecian lo que tienen. Espero sinceramente que piensen en Kacia e Ihar y en todas las personas encarceladas, ya que la libertad es algo que muchas personas aquí en Europa dan por sentado. 

¿Qué deberían hacer la UE, sus instituciones, la sociedad civil, las asociaciones de periodistas y de derechos humanos y los gobiernos nacionales para ayudar?

Ruego a la UE que no se olvide de Bielorrusia y no la dé por perdida. El apoyo de la UE es lo que permite a nuestra cultura, nuestros medios de comunicación y la sociedad civil sobrevivir bajo esta presión tremenda y, aunque dé la sensación de tratarse de una inversión a largo plazo, merecerá la pena.