Del 4 al 7 de marzo, el Comité Económico y Social Europeo (CESE) acogió por primera vez la Semana de la Sociedad Civil, en la que más de ochocientos representantes de organizaciones de la sociedad civil y de grupos juveniles se reunieron para debatir las próximas elecciones y el futuro de la UE. Las conclusiones se incorporarán a una resolución del CESE en julio, en la que se expondrá lo que la sociedad civil espera de los próximos líderes del Parlamento Europeo y de la Comisión.

Del 4 al 7 de marzo, el Comité Económico y Social Europeo (CESE) acogió por primera vez la Semana de la Sociedad Civil, en la que más de ochocientos representantes de organizaciones de la sociedad civil y de grupos juveniles se reunieron para debatir las próximas elecciones y el futuro de la UE. Las conclusiones se incorporarán a una resolución del CESE en julio, en la que se expondrá lo que la sociedad civil espera de los próximos líderes del Parlamento Europeo y de la Comisión.

Con sus cinco grandes iniciativas —Día de la Sociedad Civil, Día de la Iniciativa Ciudadana Europea, ¡Tu Europa, tu voz! (YEYS), Premio Sociedad Civil y el seminario de periodistas— la Semana de la Sociedad Civil tiene como objetivo:

  • capacitar a la ciudadanía para que colabore con la UE y ejerza sus derechos democráticos;
  • detectar y afrontar las amenazas contra los valores democráticos, como la desinformación y la apatía de los votantes;
  • recopilar recomendaciones de la sociedad civil para contribuir a los futuros planes de la UE.

Las primeras impresiones sobre los mensajes formulados por las organizaciones de la sociedad civil para los nuevos líderes de la UE se centraron especialmente en una gobernanza receptiva, unas políticas inclusivas y un futuro sostenible para toda la ciudadanía europea.

Lucha contra la desinformación

En vísperas de las elecciones europeas, los representantes de la juventud y los periodistas expresaron su preocupación por la propagación desenfrenada de la desinformación y el agravamiento de la polarización en línea y subrayaron la necesidad de contar con marcos jurídicos sólidos. La sociedad civil pide la colaboración entre gobiernos, escuelas y empresas tecnológicas para promover la alfabetización digital y fomentar un entorno en línea que aporte conocimientos y sea inclusivo.

Una economía al servicio de las personas y el planeta

La sociedad civil instó a pasar de modelos centrados en el crecimiento a enfoques integrales que prioricen el bienestar, la prosperidad y los límites medioambientales. En consonancia con ello, las organizaciones juveniles abogaron por una normativa sobre sostenibilidad empresarial y propusieron impuestos especiales sobre los bienes que perjudican el medio ambiente.

Los participantes también hicieron hincapié en el papel de la UE en la transformación digital e instaron a asumir un liderazgo ético en materia de IA y educación ciudadana. Estas medidas tienen por objeto garantizar un crecimiento económico responsable y capacitar a la ciudadanía para navegar por el cambiante panorama tecnológico.

Capacitar a la juventud

La sociedad civil insistió en que es preciso capacitar a la juventud para que dé forma al futuro de Europa. Abogó por someter todas las políticas de la UE a un «test de la juventud» que evalúe el impacto de las políticas en las generaciones más jóvenes. En particular, los grupos de jóvenes propusieron la introducción de cuotas juveniles en las elecciones al Parlamento Europeo para aumentar su representación.

Consolidación de la democracia

Los participantes abogaron por una democracia más resiliente e inclusiva e hicieron hincapié en la necesidad de entablar un diálogo civil estructurado en todos los niveles de gobierno. Este diálogo, junto con el desarrollo de capacidades, pretende reforzar la sociedad civil en los países candidatos a la UE y fomentar un entorno seguro y propicio para que la sociedad civil prospere en Europa.

Más allá del buzón de sugerencias

La Semana puso de manifiesto los puntos fuertes y débiles de la iniciativa ciudadana europea (ICE). Aunque se reconocieron sus éxitos, afloraron frustraciones por la insuficiente capacidad de respuesta de las instituciones de la UE. Se hicieron llamamientos para que las ICE susciten respuestas sustantivas, fomenten unas alianzas más sólidas y potencien la participación ciudadana a través de las buenas prácticas compartidas.

De cara al futuro

Estas recomendaciones se incorporarán a una futura resolución del CESE, en la que se expondrán las expectativas de la sociedad civil para el próximo mandato del Parlamento Europeo y la Comisión. (gb)

 

  • Semana de la Sociedad Civil: la sociedad civil europea marca la agenda de los próximos líderes de la UE
  • La «Third Age Foundation» de Irlanda gana el Premio Sociedad Civil del CESE dedicado a la salud mental
  • Christian Moos: La Comisión debería retirar la propuesta de Directiva que contiene el paquete de Defensa de la Democracia
  • Bruno Kaufmann: Por qué la iniciativa ciudadana europea es mucho más decisiva de lo que pensamos
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Durante el pleno de febrero, el Comité Económico y Social Europeo (CESE) adoptó una posición firme a favor de crear un mejor entorno empresarial para las pymes europeas: la legislación de la UE debe «pensar primero a pequeña escala» y reducir la burocracia superflua.

Hasta el mes de junio de 2024, en nuestra nueva columna titulada «Voy a votar, ¿y tú?», daremos la palabra a diferentes personas que expresarán su punto de vista sobre cómo y por qué participar en las elecciones europeas. En esta ocasión, nuestra invitada es Konstantina Manoli, estudiante de 19 años oriunda de Grecia que ha participado en la edición de este año del acto ¡Tu Europa, tu voz!

Hasta el mes de junio de 2024, en nuestra nueva columna titulada «Voy a votar, ¿y tú?», daremos la palabra a diferentes personas que expresarán su punto de vista sobre cómo y por qué participar en las elecciones europeas. En esta ocasión, nuestra invitada es Konstantina Manoli, estudiante de 19 años oriunda de Grecia que ha participado en la edición de este año del acto ¡Tu Europa, tu voz! 

Celebrado por vez primera con ocasión de la Semana de la Sociedad Civil, este acto emblemático del CESE dedicado a la juventud reunió a más de cien jóvenes de todos los confines de la UE, los países candidatos a la adhesión y el Reino Unido para entablar debates apasionados sobre la democracia y el futuro de Europa.

Konstantina Manoli estudia lenguas extranjeras, traducción e interpretación en la Universidad Jónica de Corfú (Grecia). Es lingüista de formación y con gran vocación por el debate político y los asuntos internacionales.

Estimadas lectoras, estimados lectores:

En este número, quisiera llamar su atención sobre la Semana de la Sociedad Civil, el acto emblemático que organiza y acoge el CESE a principios de marzo.

Estimadas lectoras, estimados lectores:

En este número, quisiera llamar su atención sobre la Semana de la Sociedad Civil, el acto emblemático que organiza y acoge el CESE a principios de marzo.

La Semana de la Sociedad Civil, que se celebra a menos de cien días de las elecciones al Parlamento Europeo, brindó al CESE una oportunidad única de reunir a personas de todos los ámbitos de la sociedad para debatir sobre los asuntos que consideran importantes y el futuro que desean para Europa. A lo largo de la semana, más de ochocientos representantes de organizaciones de la sociedad civil y grupos juveniles intercambiaron ideas y presentaron sus mensajes y expectativas clave a los futuros dirigentes de la UE. El mensaje, que me comprometo a transmitir, es claro: la ciudadanía quiere ver más democracia y participación de la juventud, menos noticias falsas y una economía al servicio de toda las personas. Europa no puede permitirse ignorar la voz de la sociedad civil, la verdadera guardiana de nuestras democracias.

Las conclusiones extraídas de la Semana de la Sociedad Civil se incorporarán a una resolución del CESE sobre las elecciones europeas. Puede consultar las primeras conclusiones de la Semana de la Sociedad Civil en el sitio web del CESE.

Nuestra preparación para las elecciones también implica reforzar las relaciones con el Parlamento Europeo. El 27 de febrero firmé un memorando de entendimiento con la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, para profundizar la cooperación entre las dos instituciones con el objetivo de promover las elecciones europeas, aumentar los índices de participación electoral —en especial entre los electores que no votan o los que lo harán por primera vez— y luchar contra la manipulación informativa. El CESE movilizará plenamente su amplia red, que abarca toda la UE y representa a los empresarios, los trabajadores y las organizaciones de la sociedad civil, para que puedan desempeñar plenamente su papel. El acuerdo constituye un paso fundamental para generar un impulso previo de cara a las elecciones al Parlamento Europeo de 2024.

En el CESE, nuestro objetivo es empoderar a las organizaciones de la sociedad civil no solo de la Unión Europea, sino también de terceros países. En febrero, pusimos en marcha oficialmente nuestra iniciativa destinada a colaborar con los miembros de un país candidato a la adhesión, que supone un punto de inflexión en la historia del CESE. La iniciativa de implicar a representantes de los países candidatos en los trabajos del CESE fue muy bien acogida por la vicepresidenta de la Comisión Europea, Věra Jourová, el primer ministro de Montenegro, Milojko Spajić, y el primer ministro de Albania, Edi Rama, que asistieron a la sesión inaugural. Han sido seleccionados un total de 131 miembros de un país candidato a la adhesión para integrar el grupo de expertos de la sociedad civil que participarán en los trabajos del Comité en los próximos meses. Nuestro objetivo común es que todos los países candidatos se acerquen progresivamente a la UE y se integren cada vez más en la Unión a medida que avancen las negociaciones.

Una sociedad civil dinámica y un diálogo social sólido son indispensables para el buen funcionamiento de las democracias. Acoger a los países candidatos es un paso positivo y lógico para hacer avanzar la democracia en Europa.

Oliver Röpke

Presidente del CESE

Para nuestra columna «Una pregunta para...» hemos pedido a Florian Marin, miembro del CESE y ponente del Dictamen «Los bosques de la UE: nuevo marco de seguimiento forestal y planes estratégicos de la Unión», que nos hable de las peticiones del CESE en favor de ese marco, dada la importancia de los bosques para alcanzar los objetivos de la UE en materia de clima y sostenibilidad.

Para nuestra columna «Una pregunta para...» hemos pedido a Florian Marin, miembro del CESE y ponente del Dictamen «Los bosques de la UE: nuevo marco de seguimiento forestal y planes estratégicos de la Unión», que nos hable de las peticiones del CESE en favor de ese marco, dada la importancia de los bosques para alcanzar los objetivos de la UE en materia de clima y sostenibilidad.

Nuestro autor invitado es el miembro del CESE Christian Moos, ponente del Dictamen sobre el paquete de Defensa de la Democracia. Nos explica las razones por las que el CESE no apoya la propuesta de la Comisión sobre el paquete, que provocó un revuelo considerable cuando se publicó finalmente el pasado mes de diciembre.

Nuestro autor invitado es el miembro del CESE Christian Moos, ponente del Dictamen sobre el paquete de Defensa de la Democracia. Nos explica las razones por las que el CESE no apoya la propuesta de la Comisión sobre el paquete, que provocó un revuelo considerable cuando se publicó finalmente el pasado mes de diciembre.

Por Konstantina Manoli

No podemos negar que el ejercicio del derecho de voto constituye un poderoso instrumento para expresar nuestro punto de vista e influir en las políticas. Ciertamente, a lo largo del proceso electoral en general, todos hacemos oír nuestra voz al elegir a las personas que consideramos más idóneas para representar a nuestras sociedades, nuestras convicciones y nuestros sistemas de valores. Sin embargo, las personas, en su mayoría, tienden casi siempre a infravalorar el poder del voto. Ello resulta ser especialmente cierto en nuestro caso, el de las personas jóvenes.

Por Konstantina Manoli

No podemos negar que el ejercicio del derecho de voto constituye un poderoso instrumento para expresar nuestro punto de vista e influir en las políticas. Ciertamente, a lo largo del proceso electoral en general, todos hacemos oír nuestra voz al elegir a las personas que consideramos más idóneas para representar a nuestras sociedades, nuestras convicciones y nuestros sistemas de valores. Sin embargo, las personas, en su mayoría, tienden casi siempre a infravalorar el poder del voto. Ello resulta ser especialmente cierto en nuestro caso, el de las personas jóvenes.

Insistimos apasionadamente en nuestro deseo de cambiar el mundo y crear un futuro mejor para todas las personas y las generaciones venideras. Pero la verdad es que en algún punto de ese camino empezamos a creer que nuestras opiniones, nuestros valores y nuestros ideales ya no importan o que no tenemos ningún poder, y nos damos por vencidos.

De hecho, como joven mujer griega, sé exactamente de lo que hablo. Sé lo frustrante que es cuando no se escucha nuestra voz, se vulneran nuestros derechos y nos invade un sentimiento de impotencia porque parece que no hay nada más que podamos hacer. A veces, a pesar de nuestros esfuerzos, las cosas no salen como habíamos previsto. Es precisamente en esos momentos, cuando nos rodea el vacío que dejan nuestros esfuerzos baldíos, que solemos olvidar una verdad como un puño: ¡nuestro voto es nuestro poder! Como dijo en una ocasión Barack Obama, «No hay voto que no cuente».

Lamentablemente, no creo que sea la única en haber vivido esta experiencia o que esta se deba únicamente al hecho de ser griega, joven o mujer. La verdad es que muchas personas comparten este sentimiento independientemente de su edad, origen étnico, género, religión o circunstancias personales.

Votar es hacer oír nuestra voz colectiva para dar forma al futuro que deseamos. Si tomamos las riendas podemos lograr que nuestros sueños y valores se vean reflejados en las decisiones que marcan el rumbo de nuestra sociedad. Tenemos que dar un paso al frente, porque nuestro voto es la llave que abrirá la puerta a un futuro en el que se oirá con fuerza la voz de una juventud empoderada.

Es el momento de recordar las sabias palabras de John Lewis: «Si no somos nosotros, ¿entonces quién? Si no es ahora, ¿entonces cuándo?»

Por Florian Marin

El Comité Económico y Social Europeo propone que el nuevo marco de la UE para la vigilancia forestal sea sostenible, rentable y viable desde el punto de vista operativo. También debe ser oportuno, seguro y estable, dinámico, inclusivo y participativo para hacer posible una estrecha cooperación entre la ciencia y la práctica, unida a una mejor planificación y elaboración de políticas basadas en datos contrastados.

Por Florian Marin

El Comité Económico y Social Europeo propone que el nuevo marco de la UE para la vigilancia forestal sea sostenible, rentable y viable desde el punto de vista operativo. También debe ser oportuno, seguro y estable, dinámico, inclusivo y participativo para hacer posible una estrecha cooperación entre la ciencia y la práctica, unida a una mejor planificación y elaboración de políticas basadas en datos contrastados.

Es fundamental garantizar la complementariedad y evitar la duplicación de datos ya cubiertos por la legislación vigente, como las políticas en materia de clima y aire, la normativa sobre biodiversidad y la política agrícola común.

En lo que respecta al cambio climático, es necesario disponer de datos a largo plazo, además de datos sobre desarrollo rural, economía circular y ciencia. Es importante garantizar la interoperabilidad y la misma granularidad, tecnología y frecuencia, especialmente cuando se recopilan datos complementarios en todos los Estados miembros de la UE. Es menester prestar una atención constante a la necesidad de reducir las cargas administrativas y evitar la excesiva burocracia, como la recopilación múltiple de datos y la elaboración de una pluralidad de informes. Debe concederse la misma importancia a los datos forestales de índole económica, social y medioambiental.

No puede exagerarse la importancia de respetar los derechos de propiedad privada y la titularidad de los datos, en particular en el marco del principio de subsidiariedad. Ante todo, en la infraestructura de datos forestales debe prevalecer el interés público.

Cada Estado miembro de la UE que se beneficie de los bosques debe contar con un plan forestal a largo plazo que complemente otras estrategias forestales y madereras, lo que garantizará una adecuación perfecta a los ODS. Teniendo en cuenta los múltiples beneficios de los bosques, al elaborar los planes forestales deben incluirse tanto los aspectos sociales y económicos como el principio de asociación y participación de la sociedad civil en el desarrollo y la aplicación de los planes forestales a largo plazo.

Es preciso reforzar el papel del Comité forestal permanente e integrar a los agentes pertinentes de la sociedad civil.

Por Christian Moos

La preocupación por las injerencias malévolas de Estados hostiles como Rusia no son en absoluto infundadas, como ponen de manifiesto los numerosos casos de concesiones de préstamos ventajosos a partidos de extrema derecha, nombramientos de viejas glorias políticas en consejos de supervisión, adjudicaciones de contratos lucrativos a empresas con fines cuestionables y financiación de presuntas ONG.

Por Christian Moos

La preocupación por las injerencias malévolas de Estados hostiles como Rusia no son en absoluto infundadas, como ponen de manifiesto los numerosos casos de concesiones de préstamos ventajosos a partidos de extrema derecha, nombramientos de viejas glorias políticas en consejos de supervisión, adjudicaciones de contratos lucrativos a empresas con fines cuestionables y financiación de presuntas ONG.

Ante tal panorama, queda claro que nuestro deber consiste extremar todas las precauciones de cara a las elecciones europeas. El paquete de Defensa de la Democracia formula algunas recomendaciones útiles para los Estados miembros, pero llega demasiado tarde. Para empezar, porque la Comisión lo publicó con retraso. Más tarde, a principios del verano de 2023, lo aplazó más de medio año ante las fuertes y, sobre todo, unánimes críticas que había recibido la propuesta legislativa que debía contener.

Sin embargo, la publicación del paquete en diciembre no hizo sino confirmar los peores temores: la propuesta de Directiva tendría el efecto de estigmatizar a las ONG que reciben financiación de Gobiernos de terceros países, como Estados Unidos. Por sí sola sirve de justificación para que los Gobiernos autoritarios invoquen leyes sobre agentes extranjeros en un intento por silenciar a la oposición democrática.

Además, la propuesta de Directiva ofrece definiciones vagas y sirve en bandeja enormes lagunas a los verdaderos agentes de Moscú. Los representantes de la sociedad civil organizada se preguntan los motivos por los que la Comisión no establece un registro general de transparencia cuyo ámbito se extienda a todos los grupos de interés y que sea compatible con la legislación vigente a escala nacional y cree una base jurídica clara y segura para todas las partes interesadas.

La Comisión debería retirar este proyecto de Directiva y adoptar un enfoque más global para el texto que le sucederá en 2025 que no haga el juego a los enemigos de la democracia.