El CESE pide que se refuerce el diálogo social en la UE

El diálogo social es un pilar del modelo social europeo que puede utilizarse para responder rápidamente a las crisis y hacer frente a sus consecuencias. Sin embargo, en muchos países sigue estando fragmentado y se produce solo de forma ocasional.

El Comité Económico y Social Europeo (CESE) respaldó el fomento de un diálogo social eficaz en los Estados miembros de la UE, ya que desempeña un papel clave en la configuración de las políticas económicas, laborales y sociales que crean mejores condiciones de vida y de trabajo en toda la UE. Por lo tanto, es necesario para promover y lograr la sostenibilidad económica.

Los países con mecanismos de diálogo social bien consolidados también responden mejor y con mayor celeridad a las crisis, incluidas las que tienen proporciones mundiales como la actual pandemia de COVID-19, según el dictamen del CESE «El diálogo social como pilar importante de la sostenibilidad económica y la resiliencia de las economías, teniendo en cuenta la influencia del intenso debate público en los Estados miembros».

El Dictamen, elaborado a petición de la Presidencia alemana de la UE, tiene por objeto ofrecer una visión general de la práctica del diálogo social en los Estados miembros y examinarla en el contexto de crisis anteriores. También analiza cómo el concepto de diálogo social, y especialmente su forma tripartita, que engloba a las autoridades públicas, puede transcender la negociación colectiva y es un instrumento fundamental para el buen gobierno de cualquier proceso de cambio.

El Dictamen sirvió de base para una conferencia titulada El diálogo social como pilar importante de la sostenibilidad económica y la resiliencia de las economías en Europa, organizada por la Presidencia alemana el 10 de noviembre, en la que participaron la presidenta del CESE Christa Schweng, la antigua miembro del CESE Vladimíra Drbalová y la actual miembro del CESE Cinzia Del Rio.

Vladimíra Drbalová (Grupo de Empresarios) y Cinzia Del Rio (Grupo de Trabajadores) elaboraron el Dictamen, que se aprobó en el pleno constitutivo del CESE celebrado a finales de octubre, en el que fue presentado por la Sra. Del Rio y Réné Adrianus Cornelis Blijlevens, que sustituyó a la Sra. Drbalová.

En opinión del CESE, las lecciones extraídas de crisis anteriores indican que la pronta participación de los interlocutores sociales y el apoyo de los gobiernos son algunos de los factores clave que permiten hacer frente a las consecuencias inmediatas de una crisis. De acuerdo con ello, el CESE formula a continuación varias recomendaciones para una buena gestión posterior a la pandemia en un futuro próximo:

  • la participación activa de los interlocutores sociales en la concepción y aplicación de los planes nacionales de recuperación para mejorar la calidad del diseño de las políticas, involucrar a los interlocutores sociales en su aplicación y generar confianza;
  • una mejor cooperación entre los interlocutores sociales y la Comisión Europea para garantizar un uso coherente de los recursos europeos sobre la base de una planificación a medio y largo plazo;
  • una acción específica, que incluya un instrumento financiero temporal ad hoc para apoyar las necesidades de desarrollo de capacidades de los interlocutores sociales y ayudar a gestionar las consecuencias de la pandemia;
  • una buena gobernanza empresarial, también en los procesos de reestructuración derivados de la crisis de la COVID-19, basada en el diálogo social, la negociación colectiva y el respeto de los derechos de los trabajadores a la información, la consulta y la participación, que puede permitir alcanzar objetivos económicos positivos junto con objetivos sociales y medioambientales.

No obstante, para ser eficaz, el diálogo social debe contar con interlocutores sociales representativos y legítimos, así como gobiernos comprometidos con la participación en él. Igualmente, es esencial respetar la autonomía y la libertad de asociación de los interlocutores sociales, así como el derecho a la negociación colectiva. El buen funcionamiento de las instituciones en un marco jurídico e institucional propicio también es fundamental para apoyar los procesos de diálogo social.

El papel del Estado en los mecanismos tripartitos es fundamental y no puede ser pasivo. Es el responsable de crear las condiciones adecuadas, así como el marco jurídico e institucional para esta consulta, y el clima político y civil que permita participar a los interlocutores sociales representativos y legítimos, reconociendo su función, señaló el CESE, advirtiendo de que en algunos Estados miembros de la UE se han debilitado los procesos de diálogo social y se ha socavado la autonomía de los interlocutores sociales.

El CESE también subrayó que la UE debería tomar medidas firmes y decisivas adoptando un enfoque más favorable respecto de las prácticas de consulta.

El diálogo social europeo es un componente indisociable del modelo social europeo y está consagrado en el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, respaldado por el Derecho de la Unión y reconocido en el pilar europeo de derechos sociales. El CESE anima a los interlocutores sociales europeos a que aprovechen todas las posibilidades que ofrece el Tratado, participando en negociaciones que permitan abordar los nuevos aspectos y los rápidos cambios del mercado laboral.

A juicio del CESE, los interlocutores sociales deberían participar en el Semestre Europeo de gobernanza económica, en la elaboración de los actuales planes de recuperación y resiliencia y, especialmente, en el desarrollo y la aplicación de las reformas y políticas de empleo, sociales y, en su caso, económicas.

Necesitamos un mecanismo de consulta vinculante para los interlocutores sociales en el Semestre Europeo. Hoy en día, habida cuenta del impacto económico y social de la pandemia, es más importante que nunca contar con los interlocutores sociales en la elaboración de planes de recuperación y resiliencia, incluidos los instrumentos de información del Gobierno, afirmó la Sra. Del Rio ante el pleno.

Tenemos que aprovechar todo el potencial del diálogo social. Contamos con herramientas para ello, basta con utilizarlas correctamente, añadió el Sr. Blijlevens, citando a la Sra. Drbalová.

Sin embargo, los datos recopilados a lo largo de los años indican que la consulta a los interlocutores sociales respecto de la gobernanza económica se deja al criterio de los gobiernos en el poder.

Otro requisito previo para que el diálogo social europeo sea eficaz y siga siendo útil es poder abordar los nuevos aspectos y cambios del mercado laboral. Con las nuevas formas de trabajo no convencionales, un número cada vez mayor de trabajadores no está cubierto por la negociación colectiva ni por una legislación que les proporcione protección. Si el diálogo social desempeñara un papel más importante en este ámbito, podría contribuir a lograr un consenso entre los trabajadores y las empresas.

El modelo social europeo, que impulsa la competitividad de las empresas europeas, se promueve mejor mediante una buena gobernanza empresarial basada en el diálogo social, la negociación colectiva y el respeto de los derechos de los trabajadores a la información, la consulta y la participación. Facilitar la toma de decisiones con conocimiento de causa, por parte de la dirección, sobre asuntos que revistan un interés directo para los trabajadores, contribuye a un modelo de negocio sostenible y más justo.

Necesitamos una gobernanza sólida en las empresas, con mecanismos fuertes para que los trabajadores expresen sus puntos de vista. Esta gobernanza debe tener en cuenta la estructura cada vez más globalizada de las empresas y el crecimiento de las cadenas de suministro, lo que repercutirá en la dimensión transnacional del diálogo social, concluyó la Sra. Del Rio.

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