European Economic
and Social Committee
El CESE pide que se redoblen los esfuerzos políticos para erradicar el sinhogarismo
Cerca de 900 000 personas en la UE pasan la noche habitualmente en la calle o en albergues para personas sin hogar. Ante el rápido aumento del sinhogarismo, el CESE insta a los Estados miembros y a la UE a que adopten medidas concretas.
El Comité Económico y Social Europeo (CESE) pide una estrategia integral de la UE para las personas sin hogar y la rápida puesta en marcha de políticas nacionales eficaces en este ámbito, en un intento de mitigar sustancialmente, de aquí a 2030, un fenómeno que está empeorando y que constituye una de las formas más extremas de exclusión social.
Solicitamos una estrategia de la UE para las personas sin hogar en la que esté plenamente integrada la Plataforma Europea para Combatir el Sinhogarismo, que permita incluir las políticas nacionales en esta materia en el Semestre Europeo
, afirmó María del Carmen Barrera Chamorro, ponente del Dictamen del CESE Por un marco de la UE que afronte el problema de las personas sin hogar.
Dicha estrategia debe sustentarse en una Recomendación del Consejo y pedimos a la Presidencia belga entrante que empiece a trabajar en ella,
añadió.
Otra petición fue que la Comisión Europea elabore lo antes posible una propuesta de nuevo programa de trabajo plurianual que tenga continuidad y abarque íntegramente su próximo mandato. La lucha contra el problema de las personas sin hogar debe incluirse de manera transversal en todas las acciones y estrategias pertinentes de la UE.
El CESE quiere que resolver el problema de las personas sin hogar siga siendo una prioridad de la política social de la UE de cara a las elecciones europeas y más allá. Necesitamos un cambio estratégico que desplace el foco de atención desde la gestión del problema de las personas sin hogar hasta una solución efectiva del mismo de aquí a 2030
, aseguró Ákos Topolánszky, coponente del Dictamen.
En el Dictamen, aprobado en su pleno de diciembre, el CESE propuso promover activamente el principio de «primero, la vivienda» para abordar el problema crónico de las personas sin hogar.
Dado que la mayoría de los países sigue gestionando el sinhogarismo con respuestas de emergencia a través del sistema de albergues, en lugar de tratar de prevenir y acabar con este problema proporcionando vivienda, el CESE ha propuesto que las autoridades nacionales sigan programas de formación para impulsar la adopción de un planteamiento basado en la vivienda, que está demostrando ser el más eficaz a la hora de abordar y prevenir el sinhogarismo.
Conforme al principio de primero, la vivienda
, esta no es solo un refugio, sino una herramienta para la reinserción. Supone la oferta de soluciones de vivienda a largo plazo que no dependa de condiciones como demostrar el desarrollo personal o aceptar ayuda.
Según Barrera Chamorro, para garantizar una vida digna a las personas sin hogar también es necesario poner en marcha políticas de protección social, como políticas activas de empleo y regímenes de renta mínima, a fin de que las personas sin hogar puedan volver a encauzar su vida.
El planteamiento basado en la vivienda ya se acordó en la Declaración de Lisboa, firmada en junio de 2021 por los veintisiete Estados miembros de la UE, la Comisión Europea, el Parlamento Europeo, el CESE, el Comité de las Regiones, varias ONG europeas y otras partes interesadas.
Dicha Declaración constituye la base política de la Plataforma Europea para Combatir el Sinhogarismo, puesta en marcha en 2021 por Portugal en el marco de su Presidencia del Consejo, y contó con el apoyo de la Comisión Europea.
Los signatarios de la Declaración de Lisboa se comprometieron a cooperar a escala de la UE en materia de sinhogarismo y a trabajar por poner fin a este problema de aquí a 2030.
Sin embargo, como el CESE apuntó en su Dictamen, a pesar de los esfuerzos políticos, el problema de las personas sin hogar sigue sin abordarse suficientemente, tanto a nivel europeo como nacional. No hay un planteamiento decididamente global ni soluciones estratégicas integrales, y esto hace que el sinhogarismo no cese y de hecho se esté agravando por la crisis del coste de la vida.
Por consiguiente, el CESE insta a los Estados miembros a que estén a la altura de su compromiso y realicen progresos tangibles para reducir sustancialmente el problema de las personas sin hogar de aquí a 2030 y erradicarlo después en un plazo determinado, estableciendo hitos ambiciosos y alcanzables. Pide a sus Gobiernos que desarrollen políticas nacionales sobre el sinhogarismo e integren el enfoque de «primero, la vivienda» en sus estrategias, conforme a la Declaración de Lisboa.
El CESE afirmó que la consideración del sinhogarismo desde la perspectiva de los derechos humanos sigue sin desarrollarse en la mayoría de los países. Por lo tanto, las prácticas nacionales deben evaluarse de forma crítica desde el punto de vista de los derechos fundamentales y, en caso de producirse alguna violación, como la criminalización del sinhogarismo, debe solicitarse a los Estados miembros que modifiquen dichas prácticas.
El número de personas sin hogar se ha duplicado sobradamente en los últimos quince años en la mayoría de los Estados miembros y en el conjunto de la Unión. Se calcula que al menos 895 000 personas en la UE pernoctan habitualmente en la calle o en albergues para personas sin hogar, y cada año varios millones de personas experimentan el sinhogarismo, incluidas formas menos visibles como dormir puntualmente en casas ajenas (couch surfing).
Finlandia es el único país que ha conseguido reducir el sinhogarismo de forma sistemática en los últimos veinte años. Dinamarca y Austria parecen haber invertido la tendencia al alza del problema de las personas sin hogar.
La mayoría de las personas sin hogar son varones de mediana edad, aunque el problema también afecta a mujeres, jóvenes, familias y niños. Es motivo de preocupación el creciente número de migrantes y de personas pertenecientes a minorías étnicas en este colectivo. Entre la población afectada, algunos grupos merecen una atención especial, como las personas LGBTIQ, las personas con discapacidad y las personas sin hogar de edad avanzada.