Associació Catalana Enginyeria Sense Fronteres, finalista para ganar el Premio Sociedad Civil de la UE sobre la acción por el clima

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La Associació Catalana Enginyeria Sense Fronteres (asociación catalana de ingenieros sin fronteras) ha sido seleccionada para el Premio Sociedad Civil 2021 otorgado por el Comité Económico y Social Europeo (CESE) a organizaciones y asociaciones sin ánimo de lucro, y personas que aspiran a promover una transición justa hacia una economía hipocarbónica y resistente al cambio climático.

La asociación catalana compite por el premio junto con otros cuatro candidatos de Bélgica, Estonia, Rumanía y Eslovenia.

El CESE ha seleccionado estos cinco proyectos inspiradores de entre docenas de candidatos creativos e innovadores de veinticuatro Estados miembros de la UE, lo que demuestra el enorme entusiasmo de la sociedad civil procedente de todos los rincones de la UE por participar activamente en hacer realidad la neutralidad climática, que la UE se comprometió a lograr de aquí a 2050 en el marco del Pacto Verde Europeo.

El ganador y la clasificación de las cuatro candidaturas restantes se anunciarán en la ceremonia de entrega de premios del 9 de diciembre, durante el pleno del CESE en Bruselas. El importe total del premio es de 50 000 euros y se repartirá entre los cinco candidatos. El ganador del primer premio recibirá un importe de 14 000 euros y los cuatro finalistas 9 000 euros cada uno.

En un momento en el que el 11 % de los hogares españoles tiene dificultades con la pobreza energética, la Associació Catalana Enginyeria Sense Fronteres lucha por la justicia climática basada en los derechos humanos. Su objetivo es capacitar a las personas desfavorecidas para que ejerzan el derecho fundamental a acceder a servicios básicos como el agua y la energía, así como a participar plenamente en la sociedad.

Para incluir de manera significativa a los que padecen pobreza energética en los debates actuales sobre la emergencia climática, la asociación organiza asambleas en las que pueden pronunciarse sobre su propia situación y cambiar las percepciones sociales.

La asociación también promueve un modelo energético más justo y sostenible, animando a los consumidores a modificar su comportamiento hacia un consumo adecuado, seguro y capacitado, lo que les ayuda a dejar de sentirse víctimas para ser agentes clave del cambio.

Los otros cuatro candidatos son, por orden alfabético:

Ateliere Fara Frontiere (taller sin fronteras) – Con su proyecto educlick, esta asociación rumana aborda la injusticia social y fomenta la sensibilización sobre las ventajas de la economía circular. Recoge los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos y los reutiliza en sus talleres, que dan empleo a personas marginadas, como gitanos, antiguos drogodependientes, personas sin hogar y víctimas de violencia. A continuación, los ordenadores y otros equipos reacondicionados se donan a escuelas de zonas rurales y desfavorecidas, ONG e instituciones públicas que trabajan con niños vulnerables.

Movimiento Verde Estonio / Fondo Estonio para la Naturaleza / Centro de Derecho Ambiental de Estonia – La red de ONG estonias está luchando por cambiar la percepción de la energía renovable en el país, que tiene una de las mayores huellas de carbono de la UE. Su proyecto se centra en la comunicación sobre la transición energética en el noreste de Estonia, donde habrá que abandonar progresivamente la industria del esquisto bituminoso, algo que no se ha recibido con mucho entusiasmo. El proyecto creó una plataforma para el diálogo entre todas las partes, incluido el Gobierno. También impulsa la sensibilización de la opinión pública sobre las cuestiones climáticas y ha puesto en marcha una petición a escala nacional en favor de la neutralidad climática.  

Grootouders voor het Klimaat (abuelos por el clima) – Esta asociación de abuelos de la región belga de Flandes dice que intenta dejar a sus nietos un mundo mejor y más sostenible por medio de sus ahorros. Su campaña Nuestros ahorros, su futuro anima a los abuelos belgas a reorientar sus ahorros hacia proyectos más sostenibles. También está dirigida al sector financiero y al Gobierno, pidiéndoles que promuevan las finanzas sostenibles. La campaña quiere hacer hincapié en el papel fundamental que pueden desempeñar las personas mayores en la acción por el clima.

Prostorož – Esta asociación sin ánimo de lucro ha movilizado a residentes para mejorar las condiciones de vida en la capital eslovena, Liubliana, que se está convirtiendo en una de las ciudades del mundo en las que el calentamiento aumenta más rápidamente. Su proyecto «Puntos calientes» invitaba a los ciudadanos a localizar las ubicaciones más cálidas de Liubliana en un mapa digital, recibiendo gran cantidad de información y muchas ideas claras sobre lo que hay que hacer para evitar el sobrecalentamiento. Prostorož presentó las propuestas de medidas para reducir la temperatura a las autoridades de la ciudad, incitándolas a actuar.

Al comentar el tema del premio, Cillian Lohan, vicepresidente del CESE responsable de Comunicación, declaró lo siguiente: El cambio climático es un reto compartido y solo si trabajamos juntos podremos superarlo. Utilicemos lo que hemos aprendido de la crisis de la COVID-19 y aprovechemos la recuperación como una oportunidad para afrontar la crisis climática. Todavía estamos a tiempo de evitar algunas de sus peores repercusiones y de prepararnos para lo que estar por venir.

El Sr. Lohan elogió la creatividad de los proyectos presentados: «Las historias positivas son clave para involucrar a las personas y las organizaciones en la ruta del clima, haciéndoles ver que la batalla no está perdida ni mucho menos. Los ejemplos destacados de la participación de la sociedad civil que nuestro premio pone de relieve demuestran sin lugar a dudas que hay voluntad de introducir cambios, una gran cantidad de ideas entre nuestros conciudadanos y conocimientos especializados para hacer todo ello realidad».

El CESE presentó el premio en abril para mostrar la importancia del enfoque ascendente en la acción por el clima y la necesidad de implicar a todos los sectores de la sociedad en el mismo. El Comité espera, mediante su premio, ofrecer inspiración a los ciudadanos para que se conviertan en parte de la solución y animarles a cambiar los sistemas, normas y comportamientos que nos han llevado al borde de la crisis climática.

El premio, que celebra su 12.ª edición, se concede a particulares y organizaciones sin ánimo de lucro como reconocimiento a la excelencia en el ámbito de las iniciativas de la sociedad civil. Cada año se elige un tema diferente que cubre un ámbito importante de la actividad del CESE. La dotación del premio y el reconocimiento que reciben deberían ayudar a los galardonados a ampliar sus proyectos y a ser de mayor ayuda en la comunidad.

En 2020, a título excepcional, el CESE sustituyó su Premio Sociedad Civil por un Premio Solidaridad Civil, dedicado a la lucha contra la COVID-19. Con este premio, el CESE rindió homenaje a las organizaciones de la sociedad civil, particulares y empresas privadas de todos los Estados miembros por haber mostrado su excepcional solidaridad y responsabilidad cívica en la lucha contra la pandemia y sus terribles consecuencias. En 2019, el Premio Sociedad Civil celebró la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer.