Nuevo Pacto sobre Migración y Asilo: una oportunidad perdida para el nuevo comienzo que tanto se necesita

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El nuevo Pacto sobre Migración y Asilo de la UE fue duramente criticado en una conferencia de alto nivel organizada por el Comité Económico y Social Europeo. Representantes de la sociedad civil y de grupos de reflexión, así como del Parlamento Europeo, concluyeron que el nuevo Pacto no aporta los cambios necesarios para crear un verdadero sistema común europeo de migración y asilo.

El 26 de noviembre, las partes interesadas, entre ellas, la Comisión Europea, el Parlamento, el Consejo, grupos de reflexión, interlocutores sociales y organizaciones de la sociedad civil participaron en una audiencia virtual acerca del nuevo Pacto sobre Migración y Asilo. La conferencia, organizada por la Sección de Asuntos Sociales (SOC) del CESE, examinó si el nuevo Pacto dará lugar al cambio sistémico necesario para superar el estancamiento actual y desarrollar una política de asilo y migración de la UE que no solo sea sostenible y racional, sino que esté basada en derechos.

Las críticas de los diferentes participantes se centraron en tres aspectos principales: la vía legislativa elegida, basada en un planteamiento intergubernamental que permite iniciar las negociaciones antes de la presentación de una propuesta legislativa por la Comisión; la concepción dualista de los migrantes —o bien como verdaderos refugiados, o bien como personas en situación irregular que pueden ser expulsadas—; y el recién creado mecanismo de patrocinio de retornos, que permite a los Estados Miembros mostrarse «solidarios» ocupándose de los procedimientos de expulsión de otros países.

Los miembros del Grupo de Estudio del CESE sobre esta iniciativa lamentaron que el Pacto dedicara la mayoría de sus propuestas a la gestión de las fronteras exteriores, sin prestar suficiente atención a los cauces legales de inmigración, las vías seguras para el asilo o la inclusión e integración de nacionales de terceros países en la UE. Estamos un tanto decepcionados por el contenido del Pacto, afirmó José Antonio Moreno Díaz, ponente del Dictamen del CESE sobre el nuevo Pacto sobre Migración y Asilo. Tenemos las esperanzas puestas en un pacto más ambicioso y constructivo, que sea más realista en lo que respecta a los derechos humanos.

Posición de los colegisladores

William Sleath, director de Ciudadanos, Salud, Migración y Unión de la Seguridad de la Secretaría General de la Comisión Europea, expuso los cuatro pilares del plan de la Comisión, que pueden resumirse como sigue:

  • procedimientos más eficaces y rápidos, que incluyan un control previo a la entrada para la identificación de todas las personas que crucen las fronteras exteriores de la UE;
  • reparto equitativo de la responsabilidad y la solidaridad entre los Estados miembros, con un sistema de contribuciones flexibles;
  • asociaciones a medida y beneficiosas con terceros países;
  • un sistema común de la UE para los retornos, con un papel más destacado para la Guardia Europea de Fronteras y Costas y la nueva figura del coordinador de retornos de la UE.

Ralf Lesser, representante de la Unidad de Derecho y Procedimiento de Asilo del Ministerio Federal del Interior de Alemania afirmó que la Presidencia alemana del Consejo de la UE utilizaría el resto de su mandato para impulsar las negociaciones sobre el Pacto. Siguen existiendo discrepancias entre los Estados miembros en cuanto a algunos de sus elementos clave. Varios Estados miembros han acogido con satisfacción el nuevo concepto de «patrocinio de retornos», pero aún persisten muchos interrogantes en torno a su aplicación práctica. Algunos países de la UE siguen rechazando la idea de la reubicación obligatoria. La Presidencia alemana es partidaria de modernizar la Oficina Europea de Apoyo al Asilo (EASO) para convertirla en una agencia de asilo.

Juan Fernando López Aguilar, presidente de la Comisión LIBE del Parlamento Europeo, prometió que el Parlamento haría todo lo posible por elevar el nivel de este paquete. Se le ha llamado “pacto”, afirmó, pero todavía no lo es. Para ello, necesita el visto bueno del Parlamento Europeo. También se mostró especialmente crítico con la obsesión de la Comisión Europea por aumentar los controles fronterizos y los retornos, y deploró que se haya transigido mediante el concepto de solidaridad flexible, que permite a los Estados miembros patrocinar el retorno de los migrantes que han llegado a otros Estados miembros. Exigimos un enfoque holístico, añadió, no un enfoque basado en enviar a los migrantes a sus países de origen. Para concluir, pidió un cambio de discurso: la migración podría ser una baza para la ecologización de la sociedad europea, la sostenibilidad de nuestros sistemas de seguridad social y la capacidad para aumentar la diversidad europea.

Conclusiones de los grupos de reflexión

Sergio Carrera, jefe del Programa de Justicia y Asuntos de Interior del Centro de Estudios Políticos Europeos (CEPS) y profesor del Centro de Política Migratoria (MPC) y del Instituto Universitario Europeo (IUE), marcó el tono de las críticas generales al Pacto. Destacó tres conclusiones principales de su investigación:

  • la importancia otorgada a la rapidez de la localización y la desterritorialización: el mecanismo de control previo significaría que los migrantes serían considerados y tratados como si no hubieran pisado el territorio de la UE, lo que implicaría un mayor recurso a la detención;
  • la idea de una solidaridad interestatal asimétrica, ya que el Pacto permite la flexibilidad;
  • el Pacto adopta un enfoque intergubernamental en un ámbito de la competencia de la UE.

¿De quién es este Pacto?, preguntó. Calificarlo de “pacto” es bastante engañoso, ya que no ha sido concluido por diferentes partes. Se trata únicamente del programa político de la Comisión Europea para los próximos años. Según los Tratados, el proceso decisorio debe comenzar después de que la Comisión presente un acto jurídico, no antes.

Olivia Sundberg Diez y Alberto Horst-Neidhardt, analistas políticos del Centro de Política Europea, expresaron su firme desacuerdo con los mecanismos de patrocinio de retornos e hicieron también hincapié en que unos procedimientos más rápidos podrían socavar el derecho internacional de asilo.

Las necesidades de la sociedad civil organizada

Robert Plummer, asesor principal del Departamento de Asuntos Sociales de BusinessEurope, subrayó que los empleadores europeos valoran en gran medida a los trabajadores de temporada de terceros países, a quienes consideran, además, muy necesarios. Aseguró, por otra parte, que se necesitan migrantes cualificados en todos los sectores y niveles, destacando la necesidad de mejorar las vías legales de migración económica: Sería de agradecer que pudiéramos llevar a buen término las negociaciones sobre la Directiva sobre la tarjeta azul. En su opinión, las medidas relativas a los partenariados de talento, propuestas en el paquete, son interesantes y merecen un análisis más pormenorizado.

Según la Confederación Europea de Sindicatos (CES), el Pacto no supone un «nuevo comienzo» para la gestión de la migración, sino que perpetúa aún más el enfoque anterior orientado a la seguridad, haciendo especial hincapié en el control de fronteras, la disuasión, la detención y las deportaciones. Deja muy poco margen para la migración regular, ámbito en el que siguen posponiéndose las propuestas correspondientes. Mercedes Miletti, asesora de la CES, condenó la importancia que otorga el Pacto a la detención y la deportación, así como la ausencia de toda referencia al Pacto Mundial para la Migración. En cuanto a la migración laboral, señaló: No podemos hacer la vista gorda al número de trabajadores indocumentados que llevan a cabo labores esenciales en primera línea de la lucha contra la pandemia de COVID-19. Tenemos que ser capaces de encontrar una solución.

Catherine Woollard, directora del Consejo Europeo sobre Refugiados y Asilados, sostuvo que Europa no ha adoptado el enfoque alternativo y positivo consistente en garantizar que el sistema de asilo funcione en Europa. El nuevo conjunto de propuestas menoscabará las normas de protección sin mejorar la eficiencia del sistema. Al mismo tiempo, llamó la atención sobre dos aspectos positivos: el mantenimiento de la retórica optimista sobre asilo y migración, en especial por parte de la comisaria Johansson, que contrasta muy favorablemente con el enfoque de la anterior Comisión, y el mayor énfasis que se pone en el acceso al asilo y en la lucha contra las violaciones en las fronteras. Instamos a la Comisión a seguir por este camino, señaló.

Contexto

El 23 de septiembre de 2020, la Comisión Europea presentó el nuevo Pacto sobre Migración y Asilo. Se trata de un programa de trabajo que se articula en torno a tres grandes ejes: reforzar la cooperación con terceros países de origen y tránsito para mejorar la gestión de la migración; optimizar la gestión de las fronteras exteriores de la UE, intensificar la cooperación técnica y los mecanismos de identificación, así como corregir y modernizar los procedimientos para garantizar una mayor claridad en el reparto de responsabilidades; y establecer un nuevo mecanismo de solidaridad constante.

Tras la constitución de un grupo de estudio y la celebración de la audiencia, el Comité Económico y Social Europeo someterá su Dictamen a votación en el pleno de los días 28 y 29 de enero de 2021.

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