#EnergyPoverty – Las mujeres tienen más probabilidades de verse afectadas que los hombres

Por motivos económicos, fisiológicos y socioculturales, las mujeres pueden caer más fácilmente en la pobreza energética que los hombres. A la luz de las alarmantes estadísticas publicadas recientemente, con ocasión del debate que mantuvo sobre este tema el Comité Económico y Social Europeo (CESE) instó a la UE a adoptar políticas en las que el género se considere un factor específico.

La pobreza energética refleja la desigualdad de género, que afecta más a las mujeres que a los hombres, y la Unión Europea solo podrá afrontar eficazmente este problema adoptando un enfoque que tenga en cuenta las cuestiones de género en todas sus políticas.

Esta es la principal conclusión del debate temático sobre «Las mujeres en la pobreza energética» celebrado por la Sección de Transportes, Energía, Infraestructuras y Sociedad de la Información (TEN) del CESE en Bruselas el 9 de noviembre de 2022, con ocasión de la Semana Europea de la Igualdad de Género impulsada por el Parlamento Europeo.

Las estadísticas sobre las mujeres en situación de pobreza energética en todo el mundo son terribles. Con la llegada del invierno y el aumento de los precios de la energía, la situación parece ahora más acuciante que nunca, declaró Baiba Miltoviča, presidenta de la Sección TEN.

Tras advertir igualmente sobre la gravedad del problema, Maria Nikolopoulou, jefa del Grupo sobre Igualdad del CESE, subrayó que: La pobreza energética es un problema estructural. Está relacionado no solo con los precios de la energía, sino también con los ingresos individuales, de manera que afecta especialmente a las personas más vulnerables que en su mayoría son mujeres.

Por qué las mujeres corren mayor riesgo de caer en la pobreza energética que los hombres

La pobreza energética profundiza y agrava la brecha de género en todo el mundo; así, en los países en desarrollo, 1 300 millones de personas viven en la pobreza, aproximadamente el 70 % de las cuales son mujeres.

Según los estudios más recientes, es más probable que las mujeres caigan en la pobreza energética, ya que son las principales consumidoras y productoras de energía doméstica.

Katharina Habersbrunner, de Women Engage for a Common Future (WECF), explicó que las mujeres y los hogares encabezados por mujeres se ven afectados de manera desproporcionada por la pobreza energética debido a una serie de razones, a saber, fisiológicas (sensibilidad al calor y al frío), de salud (estrés mental, físico y social), económicas (brecha en los salarios, la prestación de cuidados y las pensiones por razones de género, familias monoparentales) y socioculturales (roles de género, trabajo asistencial, toma de decisiones y representación).

Las mujeres tienen más probabilidades de realizar tareas domésticas —entre otras, cocinar— que consumen energía. Lina Gálvez Muñoz, diputada al Parlamento Europeo y miembro de la Comisión de Derechos de las Mujeres e Igualdad de Género (FEMM), consideró que la tendencia de las mujeres a asumir responsabilidades asistenciales y su participación precaria en el mercado laboral pueden generar pobreza tanto de ingresos como de tiempo, ya que las mujeres suelen tener poco tiempo para recabar información sobre los servicios de apoyo.

El género debe ser un factor clave en la elaboración de las políticas de la UE

En la Unión Europea, hay pocos datos disponibles sobre el impacto diferenciado de la pobreza energética en hombres y mujeres.

En 2016, el Parlamento Europeo aprobó una Resolución específica sobre el acceso a la energía, en la que abogó por políticas energéticas sensibles al género y centradas en las mujeres con necesidades particulares. Lamentablemente, este llamamiento a la acción ha sido ignorado en gran medida.

En realidad, solo unos pocos Estados miembros han adoptado definiciones e indicadores que, mayoritariamente, no tienen en cuenta la dimensión de género.

Sin embargo, existen estadísticas que confirman que las mujeres se ven más afectadas por la pobreza energética que los hombres. Así, según demostró un estudio realizado en Barcelona en 2016, los servicios sociales otorgaron a mujeres el 70 % de las subvenciones destinadas a combatir la pobreza energética.

Las madres de familia monoparental constituyen un público destinatario específico. El riesgo de pobreza energética es mayor en las familias monoparentales, el 80 % de las cuales están encabezadas por mujeres.

Las mujeres de edad avanzada también tienen más probabilidades de caer en la pobreza energética debido a su mayor esperanza de vida y a que perciben pensiones más bajas que los hombres.

Kata Tüttő, vicealcaldesa de Budapest y miembro del Comité Europeo de las Regiones, afirmó que sin duda las mujeres son las primeras víctimas de los recortes presupuestarios de ámbito local, en particular de la atenuación del alumbrado público y de la reducción del transporte público, puesto que son las principales usuarias de estos servicios.

La pobreza de transporte y de movilidad son las dos caras de la misma moneda, destacó Ana Sanz Fernández, de la Universidad Politécnica de Madrid, que esbozó la feminización de la pobreza energética en la ciudad de Madrid, donde aproximadamente el 23 % de los hogares se encuentra en situación de riesgo.

La Sección TEN reunirá todas estas contribuciones y las convertirá en propuestas concretas de la sociedad civil para ayudar a abordar la pobreza energética desde una perspectiva de género. Esta cuestión se seguirá debatiendo en la próxima conferencia del CESE dedicada a la pobreza energética, que tendrá lugar en julio de 2023.

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