Todo empieza con la energía

Estimadas lectoras, estimados lectores:

La guerra en Ucrania y la pandemia de COVID-19 han ocasionado una importante zozobra socioeconómica en toda Europa y el globo. Casi siete meses después del inicio de la guerra, el temor al aumento de los precios de la energía y la inseguridad energética, junto con la volatilidad de los precios de los alimentos y la inflación mundial, están poniendo en peligro la vida y el bienestar de la población en todo el mundo. De ahí que la situación en Ucrania, con sus repercusiones a largo plazo ligadas a la fuerte subida de los precios de la energía, sea uno de los temas que marque nuestro trabajo de los próximos meses en el Comité Económico y Social Europeo.

En nuestra contribución al programa de trabajo de la Comisión Europea para 2023, hicimos hincapié en la crisis energética —que se ha visto agravada por la dependencia de la UE del gas ruso—, así como en la necesidad de limitar en lo posible la exposición de la Unión a proveedores poco fiables y de diversificar sus fuentes de energía.

Al margen de las dificultades de suministro y de la obligación de los Estados miembros de garantizar la energía para los hogares y las empresas, otro reto es no perder de vista la neutralidad climática de aquí a 2050 ni las demás necesidades de la UE a largo plazo. Al mismo tiempo, las políticas de la UE deben aportar beneficios económicos, sociales y medioambientales. Conseguir este triángulo mágico permitiría a nuestras sociedades superar las crisis y respetar los límites de nuestro planeta sin dejar a nadie atrás.
Si queremos tomarnos en serio las peticiones de la ciudadanía, es necesario adoptar medidas para mejorar el diálogo civil, tal y como pusieron de manifiesto las propuestas surgidas de la Conferencia sobre el Futuro de Europa. El CESE está preparado para llevar a cabo su labor y hacer un seguimiento adecuado de los resultados de la Conferencia, y, en caso de que se organice una Convención, el CESE debe desempeñar un papel destacado. Seguiremos trabajando en ello en el segundo semestre de 2022.

Espero que las vacaciones de verano hayan aportado a todos al menos un poco de tranquilidad y esa recarga de energía que todos necesitamos para afrontar los retos que nos esperan.

Christa Schweng

Presidenta del CESE