La nueva estrategia de adaptación al cambio climático de la UE es un paso crucial para lograr la neutralidad y resiliencia climáticas de aquí a 2050. La sociedad civil europea apoya firmemente el compromiso de la Comisión de redoblar los esfuerzos en materia de protección frente al cambio climático, fortalecimiento de la resiliencia, prevención y preparación.

En su Dictamen sobre la nueva estrategia aprobado en el pleno de julio, el CESE subraya que una adaptación que haga hincapié en la equidad resulta esencial para proteger las vidas, los empleos y medios de subsistencia de la ciudadanía europea, sobre todo en lo que respecta a los más vulnerables, para que nadie se quede atrás.

El CESE destaca por ello la necesidad de otorgar la misma importancia a la financiación tanto de la mitigación como de la adaptación, así como de disponer de directrices, herramientas de seguimiento, índices de referencia e indicadores específicos en materia de adaptación. Estos instrumentos ayudarán a aportar transparencia y a evaluar los avances en la adaptación al cambio climático, al tiempo que se desarrolla la capacidad a escala local, nacional y regional.

La bioeconomía y la transición hacia una economía circular representan enfoques esenciales y concretos para adaptarse al cambio climático en el contexto de la recuperación europea.

«La UE necesita seguir impulsando una innovación, una inversión y un comercio que favorezcan el desarrollo sostenible y destacar la importancia de este aspecto. Además, la adaptación al cambio climático y sus costes deben ser un elemento esencial de la política industrial de la UE», afirma Dimitris Dimitriadis, ponente del Dictamen del CESE.

Para que la Unión pueda erigirse en referente normativo de ámbito mundial en el campo de las finanzas sostenibles, la Comisión debería mantener el listón alto y adherirse a principios con base científica y de neutralidad tecnológica, incluida la taxonomía de la UE. (mr)