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Photo from 'The Jungle' project: Trench foot, a fungal infection that affects the feet, is one of the most common health problems among refugees attempting to cross the Białowieża Forest (October 2022). Copyright: Hanna Jarzabek

Hanna Jarzabek, reportera gráfica hispano-polaca y candidata al Premio de Impacto del Periodismo de Investigación para Europa (IJ4EU) de 2024, presenta una imagen sombría de la situación en la frontera entre Polonia y Bielorrusia, en la que miles de refugiados están intentando cruzar el bosque de Białowieża, llamado «la jungla».

Hanna Jarzabek, reportera gráfica hispano-polaca y candidata al Premio de Impacto del Periodismo de Investigación para Europa (IJ4EU) de 2024, presenta una imagen sombría de la situación en la frontera entre Polonia y Bielorrusia, en la que miles de refugiados están intentando cruzar el bosque de Białowieża, llamado «la jungla».

Por Hanna Jarzabek

Desde noviembre de 2021 miles de refugiados, principalmente de países de Oriente Medio y África, han intentado cruzar el bosque de Białowieża, el último bosque primario que queda en Europa, situado a lo largo de la frontera entre Polonia y Bielorrusia. El bosque, llamado «la jungla» por algunos refugiados, es un lugar peligroso y difícil de atravesar, especialmente para aquellos que no están acostumbrados al duro clima del noreste de Europa. Muchos refugiados se quedan atrapados en el bosque durante largos períodos de tiempo, donde se enfrentan a condiciones extremas, como la falta de alimentos y agua, y un alto riesgo de hipotermia y muerte durante el invierno. Si son capturados por los guardias de fronteras, normalmente los devuelven al otro lado de la frontera, lo que implica quedarse en los bosques de la parte bielorrusa, a menudo por la noche, sin testigos y con sus teléfonos inutilizados para impedir la comunicación con el mundo exterior. Estos retornos forzosos, conocidos como devoluciones en caliente, se producen incluso en condiciones extremas, sin excepciones para mujeres embarazadas o personas al borde de la hipotermia, que son expulsadas igualmente a territorio bielorruso. Algunos de los refugiados han afirmado haber sufrido estas devoluciones en caliente en varias ocasiones, llegando hasta diecisiete veces.

El anterior Gobierno polaco construyó una valla fronteriza de concertina y reforzada en la base. Al igual que otras barreras similares, no impide que las personas intenten entrar en Europa, pero las expone a lesiones graves. Los guardias de fronteras también han instalado cámaras trampa en el bosque para detectar los movimientos de refugiados y trabajadores humanitarios. Sin campamentos para refugiados, estos se ocultan en el bosque para evitar devoluciones en caliente a Bielorrusia, y la creciente presencia militar dificulta el acceso a la ayuda humanitaria.

Desde el principio, la prestación de ayuda humanitaria en esta frontera se ha enfrentado a importantes dificultades. Después de que el Gobierno de extrema derecha perdiera el poder en octubre de 2023 surgieron esperanzas de un cambio en la política migratoria, pero ha continuado la violencia, el rechazo y el acceso limitado a la atención médica. En la actualidad, Médicos sin Fronteras solo opera con tres empleados a tiempo parcial para ofrecer asistencia médica a lo largo de una frontera de cuatrocientos kilómetros. La organización carece de base permanente, a diferencia de otras regiones fronterizas con flujos migratorios similares. Se enfrentan a condiciones difíciles, en las que a menudo proporcionan ayuda en la oscuridad y sin el equipo adecuado para realizar un diagnóstico preciso. Adaptan su tratamiento a las condiciones del bosque, por ejemplo, haciendo perfusiones intravenosas por la noche o prestando atención médica urgente en casos graves como cuando se produce un aborto.

Tras la construcción del muro, además de los problemas de salud se están produciendo varios tipos de fracturas, ya que las personas que intentan saltar la valla a veces caen de alturas de hasta cinco metros. Algunas de esas fracturas requieren operaciones complicadas y meses de recuperación. En esos casos, así como en los casos de hipotermia, la única solución es llamar a una ambulancia, sabiendo que la persona será detenida y vigilada por los guardias de fronteras durante su estancia hospitalaria. Cuando la persona sale del hospital, la guardia de fronteras decide, en función de sus propios criterios, si la envía a un centro cerrado para extranjeros o a otro abierto. Según el testimonio de varios entrevistados, había situaciones en las que algunos refugiados, tras finalizar su estancia en el hospital, fueron transportados por los guardias de fronteras otra vez al bosque y devueltos a la parte bielorrusa, para comenzar la historia de nuevo desde el principio.

En los últimos meses, el número de soldados estacionados en la frontera entre Polonia y Bielorrusia también ha aumentado de forma constante, como consecuencia de la escalada de las tensiones en la región. En junio de 2024, un migrante en la frontera apuñaló a un soldado polaco, que más tarde murió a causa de las heridas. Como respuesta, el nuevo Gobierno intensificó su campaña contra la migración e introdujo una ley que permite a los soldados utilizar armas siempre que lo consideren necesario, sin tener que rendir cuentas por sus acciones. Esta decisión suscita importantes preocupaciones, en particular a la luz de anteriores incidentes alarmantes relacionados con el uso de la fuerza. Por ejemplo, en octubre de 2023, un refugiado sirio recibió un disparo por la espalda a la luz del día, lo que le provocó lesiones graves. Del mismo modo, en noviembre de 2023, los voluntarios humanitarios informaron de que los guardias de fronteras disparaban en su dirección sin previo aviso mientras estaban intentando prestar ayuda. La nueva ley no solo entraña el riesgo de normalizar estas prácticas peligrosas, sino que también crea un clima de impunidad que pone aún más en peligro tanto a los refugiados como a los que ofrecen ayuda humanitaria. Al otorgar autoridad sin control a los soldados, esta política socava los derechos humanos básicos y podría agravar la violencia en una región fronteriza ya inestable.

Donald Tusk pretende proyectar la imagen de ser más abierto y consciente de los derechos humanos, pero su Gobierno sigue perpetuando el discurso de la administración anterior de presentar a los migrantes en esta frontera como una amenaza para la sociedad polaca, los deshumaniza y los etiqueta como terroristas o delincuentes. El Gobierno anterior también intentó tachar a los ayudantes humanitarios de ayudantes en la trata de seres humanos, un delito punible con hasta ocho años de prisión. Parece que esta política continuará bajo el Gobierno de Donald Tusk. El 28 de enero de 2025, cinco voluntarios humanitarios que asistieron a una familia de Irak y a un egipcio en 2022 se enfrentarán a un juicio que puede imponerles esa misma pena.

Además, la política migratoria recientemente anunciada (octubre de 2024) invita poco al optimismo. La zona tampón, introducida el pasado mes de julio, sigue en vigor, lo que restringe gravemente el acceso de las organizaciones humanitarias, incluida Médicos sin Fronteras, así como de los periodistas, lo que obstaculiza la prestación de ayuda a los refugiados y la documentación de las violaciones de los derechos humanos por parte de las autoridades polacas.

Sin embargo, el aspecto más controvertido de esta política es el plan de suspender el derecho de asilo en esta frontera, una medida que contradice de forma flagrante los derechos humanos fundamentales reconocidos en toda Europa. Además, esta política tendrá implicaciones de gran alcance para la población local de la región fronteriza, pero se ha desarrollado sin ninguna consulta previa con ellos ni con las organizaciones humanitarias. Estas organizaciones, que han trabajado incansablemente para prestar ayuda, también han recabado conocimientos críticos sobre la situación, las necesidades de los refugiados que intentan cruzar la frontera y los retos a los que se enfrentan. Ignorar estas cuestiones no solo socava los esfuerzos humanitarios, sino que también puede exacerbar una situación ya de por sí grave.

Este informe de investigación se ha elaborado con el apoyo de una subvención del Fondo de Periodismo de Investigación para Europa (IJ4EU).

Hanna Jarzabek es una reportera gráfica hispano-polaca basada en Madrid, con formación en Ciencias Políticas y experiencia como analista política para agencias de las Naciones Unidas. Su trabajo se centra en temas como la discriminación, la identidad de género, la diversidad sexual y los flujos migratorios a lo largo de las fronteras orientales de la UE, con un enfoque sensible y respetuoso. Ha publicado en importantes medios de comunicación como El País y Newsweek Japan, su trabajo se ha presentado a nivel internacional y ha sido reconocido con numerosos premios, entre ellos la candidatura para el Premio de Impacto IJ4EU de 2024 y el Premio Leica Oskar Barnack 2023.

Foto del proyecto «The Jungle»:

Pie de trinchera, una infección fúngica que afecta a los pies y uno de los problemas de salud más comunes entre los refugiados que intentan cruzar el bosque de Białowieża (octubre de 2022). 

Por Giuseppe Guerini

Como sugiere el título del informe Letta, la Unión Europea y su sistema económico y empresarial son mucho más que un mercado. Esto se debe a que, desde el principio, la Unión Europea apostó por una economía social de mercado, en la que la prosperidad económica implica no solo la acumulación de riqueza, sino también la capacidad de velar por que este aumento de riqueza —y el comercio que va ligado a ella— beneficie a todos. 

Por Giuseppe Guerini

Como sugiere el título del informe Letta, la Unión Europea y su sistema económico y empresarial son mucho más que un mercado. Esto se debe a que, desde el principio, la Unión Europea apostó por una economía social de mercado, en la que la prosperidad económica implica no solo la acumulación de riqueza, sino también la capacidad de velar por que este aumento de riqueza —y el comercio que va ligado a ella— beneficie a todos.

De esta forma, las empresas de la economía social forman un ecosistema que garantiza la solidaridad a través de la actividad empresarial, lo que representa un modelo útil para las organizaciones privadas que, al mismo tiempo, actúan en interés general.

El informe Letta destaca este aspecto, que ya venía recogido en el plan de acción y en las recomendaciones sobre la economía social. El informe pide a las instituciones europeas que reconozcan las características específicas de las empresas de la economía social, adaptando las normas que regulan el mercado interior y la competencia y mejorando el marco jurídico de las ayudas estatales para garantizar que estas empresas tengan un acceso más fácil a los préstamos y la financiación.

El CESE ha contribuido significativamente a que las instituciones europeas e internacionales valoren la misión y el papel de las empresas de la economía social. Ha participado en numerosas iniciativas y adoptado numerosos dictámenes en línea con los trabajos que condujeron a la adopción del plan de acción para la economía social, en 2021, y de la correspondiente Recomendación a los Estados miembros en 2023. Por otra parte, al adoptar dictámenes sobre la política de competencia y las ayudas estatales relativas a los servicios de interés económico general, hemos puesto de manifiesto la necesidad de elevar los umbrales para la concesión de ayudas estatales de minimis, y conseguido que se introdujeran modificaciones en el relativo Reglamento, aprobadas a finales de 2023. Las peticiones formuladas en el informe Letta de adaptar el Reglamento general de exención por categorías y mejorar la financiación están en consonancia con lo solicitado por el CESE en varios dictámenes de 2022 y 2023. Ello nos anima a seguir trabajando en la promoción de este Dictamen con el fin de impulsar el reconocimiento de la economía social. Queremos sensibilizar a más personas sobre los beneficios de una regulación eficaz de la competencia y las ayudas estatales, tanto para las empresas de la economía social como para todo el sistema de servicios de interés general.

Copyright: Camille Le Coz

Elogiado como un hito histórico en el momento de su adopción en mayo de 2024, el nuevo Pacto sobre Migración y Asilo de la UE aún no ha demostrado su valor. Pero los retos que nos aguardan en 2025 no serán fáciles: en un entorno geopolítico excepcionalmente incierto, la complejidad inherente al Pacto y el ajustado plazo para su aplicación requerirán cautela y la búsqueda de un delicado equilibrio – Análisis de Camille Le Coz, del Migration Policy Institute Europe (MPI Europe)

Elogiado como un hito histórico en el momento de su adopción en mayo de 2024, el nuevo Pacto sobre Migración y Asilo de la UE aún no ha demostrado su valor. Pero los retos que nos aguardan en 2025 no serán fáciles: en un entorno geopolítico excepcionalmente incierto, la complejidad inherente al Pacto y el ajustado plazo para su aplicación requerirán cautela y la búsqueda de un delicado equilibrio – Análisis de Camille Le Coz, del Migration Policy Institute Europe (MPI Europe)

A principios de 2025 se plantean cuestiones apremiantes sobre el futuro de las políticas migratorias en la Unión Europea (UE). La nueva Comisión Europea ha trazado un rumbo claro con su plan de aplicación del nuevo Pacto sobre Migración y Asilo, pero las circunstancias cambiantes amenazan con desviar la atención política y los recursos a otros asuntos. Las próximas elecciones de Alemania han añadido otra dimensión de incertidumbre, junto con las consecuencias del colapso del régimen de Assad y la impredecible trayectoria de la guerra en Ucrania. Prosiguen los debates sobre los modelos de externalización, pero estos esfuerzos a menudo se producen como maniobras políticas aisladas y no como parte de una estrategia europea coherente. Mientras tanto, la migración sigue siendo utilizada como arma en la frontera polaca con Bielorrusia, y esta instrumentalización da lugar a un número creciente de incumplimientos del Derecho de la Unión. Este año será fundamental para determinar si la Unión Europea puede adoptar un enfoque que fomente la confianza y posibilite una muy necesaria acción colectiva, o si se enfrentará a una mayor fragmentación.

En mayo de 2024, muchos responsables políticos europeos acogieron con satisfacción la adopción del Pacto como un hito histórico logrado tras años de arduas negociaciones. Justo antes de las elecciones europeas, este acuerdo puso de manifiesto la capacidad del bloque para unirse y hacer frente a algunos de sus problemas más complejos. Los objetivos del Pacto son fundamentales para abordar las tensiones en materia de responsabilidad y solidaridad, resolver la percepción de una crisis migratoria perpetua y acabar con las discrepancias entre los procedimientos de asilo entre los Estados miembros, con el fin de armonizarlos. Si bien el nuevo marco se basa en gran parte en el sistema existente, introduce medidas más estrictas, tales como el control sistemático, la mejora de los procedimientos de asilo y retorno en las fronteras y las excepciones a las normas comunes en tiempos de crisis. El Pacto también apuesta por una mayor europeización, ya que prevé la solidaridad obligatoria, el refuerzo del papel de las instituciones y agencias de la UE y el aumento de la financiación y la supervisión europeas.

Sin embargo, este impulso para la credibilidad de la UE en lo referente a la gestión de la migración como bloque podría acabar siendo efímero si los europeos no empezamos a aplicar las nuevas normas en mayo de 2026 a más tardar. Este plazo tan ajustado supone un reto especialmente difícil, ya que el Pacto requiere la creación de un sistema complejo, la movilización de recursos y la contratación y formación de personal, especialmente para los Estados miembros que se encuentran en primera línea. Aunque los Estados miembros han elaborado planes de acción nacionales, gran parte de este trabajo se ha llevado a cabo a puerta cerrada y sin difundir un mensaje político. Esta discrepancia plantea un riesgo cada vez mayor, ya que el liderazgo político es crucial para mantener el frágil equilibrio a escala de la UE.

Además, la aplicación del nuevo sistema requiere la formación de coaliciones entre las partes interesadas. Las agencias nacionales de asilo son fundamentales para que textos legislativos complejos puedan plasmarse en marcos prácticos, y las agencias de la UE —en particular la Agencia de Asilo de la UE— ya desempeñan un papel fundamental en este proceso. Igualmente importante es la participación de organizaciones no gubernamentales a fin de aprovechar sus conocimientos especializados y garantizar el acceso al control y el asesoramiento jurídicos de los nuevos procedimientos, entre otras cosas. Para apoyar estos esfuerzos hacen falta más enfoques colaborativos que incluyan consultas periódicas, mecanismos sólidos de intercambio de información y grupos operativos que se reúnan periódicamente.

En cambio, una parte importante de la atención se ha trasladado a las estrategias de externalización, que son consideradas por un número creciente de capitales europeas como una solución a los retos migratorios de la UE. El acuerdo Italia-Albania ha suscitado numerosos debates sobre su potencial para gestionar mejor los flujos migratorios mixtos, situando a Giorgia Meloni como una figura líder en este ámbito en toda Europa. Sin embargo, todavía no ha dado resultados y sigue siendo un acuerdo bilateral, lo cual excluye las contribuciones de otros socios europeos. Mientras tanto, otros Gobiernos están presentando modelos alternativos —como los centros de retorno— y formas de integrarlos en un enfoque a escala de la UE.

El retorno ocupará el centro del debate político en los meses venideros. De hecho, parte del Pacto depende del incremento de la celeridad de los retornos, especialmente en el caso de quienes estén siendo objeto de procedimientos fronterizos en los Estados de primera línea. La Comisión y los Estados miembros tratan de hacer frente a esta urgencia, dejando margen para determinar la idoneidad de los centros de retorno y con propuestas para revisar la Directiva sobre retorno previstas para marzo. Dada la brevedad de los plazos, el riesgo es que los europeos no reflexionen cabalmente sobre las lecciones aprendidas sobre el terreno, a pesar de los avances realizados durante la última década en ámbitos como el trabajo de acercamiento, el asesoramiento, el apoyo a la reintegración y el aprendizaje mutuo a escala de la UE. Además, Europa debe ser prudente para que la experimentación con modelos de externalización no perjudique sus relaciones con los países de origen ni debilite su posición en términos generales.

Este delicado número de equilibrismo se está desarrollando en un entorno excepcionalmente incierto, lo cual convierte la aplicación del Pacto en una prueba no solo para la gestión de la migración, sino también para el proyecto europeo de forma más general. La situación en la frontera polaca, en particular, pone de relieve los retos específicos que se plantean a la hora de observar normas vinculantes bajo presión de un vecino hostil. Por lo que se refiere a Siria y Ucrania, las capitales europeas deben estar preparadas para acontecimientos imprevistos. En el próximo año, será fundamental fomentar un liderazgo sólido a escala de la UE con el fin de aplicar nuevas normas y seguir explorando innovaciones que sean compatibles con un enfoque conjunto y lo fortalezcan. Esto implica centrar los esfuerzos en la creación de asociaciones resilientes con países prioritarios y evitar el desvío de recursos hacia maniobras políticas.

Camille Le Coz es directora asociada del Migration Policy Institute Europe, un instituto de investigación con sede en Bruselas que busca una gestión más eficaz de los sistemas de inmigración, integración de los inmigrantes y asilo, así como resultados satisfactorios para los recién llegados, las familias de origen inmigrante y las comunidades de acogida.

En este número:

  • Garantizar el apoyo a las empresas de la economía social con arreglo a las normas sobre ayudas estatales, por Guiseppe Guerini
  • Proyección en el CESE de la película bielorrusa «Under the Grey Sky» – Entrevista con la directora Mara Tamkovich
  • El nuevo Pacto sobre Migración y Asilo puede poner a prueba el proyecto europeo, por Camille le Coz (MPI Europe)
  • Fosas comunes en las fronteras exteriores de Europa, por Barbara Matejčić
  • Refugiados sirios:

    – El enfoque de la UE respecto al retorno de los sirios – Un punto de inflexión para su política migratoria, por Alberto-Horst Neidhardt (EPC)

    – Los Estados miembros de la UE no deben forzar a los refugiados sirios a regresar su país en el actual contexto de inestabilidad, por Jean-Nicolas Beuze (ACNUR)

En este número:

  • Garantizar el apoyo a las empresas de la economía social con arreglo a las normas sobre ayudas estatales, por Guiseppe Guerini
  • Proyección en el CESE de la película bielorrusa «Under the Grey Sky» – Entrevista con la directora Mara Tamkovich
  • El nuevo Pacto sobre Migración y Asilo puede poner a prueba el proyecto europeo, por Camille le Coz (MPI Europe)
  • Fosas comunes en las fronteras exteriores de Europa, por Barbara Matejčić
  • Refugiados sirios:

    – El enfoque de la UE respecto al retorno de los sirios – Un punto de inflexión para su política migratoria, por Alberto-Horst Neidhardt (EPC)

    – Los Estados miembros de la UE no deben forzar a los refugiados sirios a regresar su país en el actual contexto de inestabilidad, por Jean-Nicolas Beuze (ACNUR)

Copyright: Almir Hoxhaj

Almir Hoxhaj, inmigrante albanés en Grecia, ahora habla griego igual de bien que su lengua materna. Después de más de treinta años en Grecia ya se siente parte del país, pero no ha sido fácil adaptarse a la sociedad griega, donde el término «albanés» se utiliza incluso como insulto. Esta es su historia.

Almir Hoxhaj, inmigrante albanés en Grecia, ahora habla griego igual de bien que su lengua materna. Después de más de treinta años en Grecia ya se siente parte del país, pero no ha sido fácil adaptarse a la sociedad griega, donde el término «albanés» se utiliza incluso como insulto. Esta es su historia.

Nací en un pequeño pueblo del distrito de Avlonas, donde viví hasta los doce años. Mi familia se mudó a Tirana, pero en 1997 tomé la difícil decisión de buscar un futuro mejor en Grecia. En aquel momento, tras la apertura de las fronteras, era normal que los albaneses buscaran la seguridad en Grecia, ya que se suponía que era más fácil a través de las fronteras terrestres. Crucé la frontera a pie dieciocho veces. Tenía miedo del mar. Recuerdo incluso que en el último tramo de cinco días hasta Veroia, a pesar de que no paraba de llover, tenía una sed tremenda. Cuando por fin tuve un vaso lleno de agua en la mano, no me pareció suficiente. Así empezó mi vida en Grecia. Con un vaso lleno de agua en la mano.

Mi primer contacto con el país fue cuando tenía quince años y crucé por primera vez la frontera en secreto con unos amigos. Ni siquiera imaginamos que estábamos haciendo algo ilegal. Si hubiera podido escaparme a Grecia, lo habría hecho. Grecia, su lengua, su mitología y su historia me atraían mucho. En verano trabajé duro para intentar ayudar a mi familia. Mi traslado definitivo a Grecia estuvo lleno de desafíos: inseguridad jurídica, racismo y problemas de integración. Recuerdo muy bien un incidente al principio. Estaba como ilegal, sin seguro, no conocía la lengua, y se me rompió un diente. Lo único que pude hacer fue sacármelo yo mismo delante de un espejo con unos alicates que utilizaba en el trabajo. Se me llenó la boca de sangre.

La adaptación a la sociedad griega no fue fácil. Al ser migrante de primera generación, me sentía extranjero, como si tuviese siempre sangre en la boca. Estaba allí ilegalmente y tenía miedo de salir a dar un paseo o a tomar un café. Notaba el racismo en todas partes, de muchas formas. Un padre amenazó a su hijo pequeño con dárselo de comer a los albaneses si no se estaba quieto. No me dejaban entrar en cafés, clubes y otros lugares, y en algunos, cuando fui la primera vez, tenían incluso un cartel que decía «Albaneses no». Nos llamaban sucios porque teníamos una religión diferente. Las relaciones entre los griegos y los albaneses han mejorado, aunque sigue habiendo estereotipos. El término «albanés» en Grecia se utiliza incluso como insulto. Había racismo y todavía lo hay, pero ahora es más suave. Los tiempos han cambiado. Sin embargo, el racismo persiste, amplificado por las dificultades económicas y la falta de educación.

Los prejuicios y la discriminación están profundamente arraigados y a menudo producen patrones políticos y sociales extremos que se extienden e incluso llegan hasta el Parlamento Europeo. ¡Es triste! Aunque la situación ha mejorado, sigue siendo una realidad. Sin embargo, hay una esperanza para las generaciones más jóvenes. Nuestros hijos tendrán más posibilidades de que los acepten totalmente, como le pasa a mi hija de doce años.

Hoy, trabajando como contratista en la construcción, cuando miro atrás tengo sentimientos encontrados. Los problemas de adaptación y la falta de aceptación que sufrí eran una realidad cotidiana. No obstante, a través de estos problemas he adquirido una comprensión más profunda de la vida y de la importancia de integrarse.

Albania siempre será parte de mí. Recuerdo muy bien los años del régimen comunista, una época de paranoia, miedo, inseguridad y pobreza extrema. La caída del régimen fue un alivio, pero también trajo nuevos problemas como el desempleo y la delincuencia. Esas experiencias me marcaron, me enseñaron a apreciar la estabilidad y la libertad que encontré en Grecia.

Personalmente, me siento unido a Grecia. Aunque mi corazón esté en mi pueblo de Albania, mi vida está aquí. Hablo griego igual de bien que mi lengua materna. Mis experiencias, mis batallas y mis logros me hacen sentirme parte de este país. Espero que, con el tiempo, el pueblo griego nos acepte totalmente y reconozca nuestra contribución a la sociedad.

La migración es una prueba llena de desafíos, pero también de oportunidades y, como migrante albanés en Grecia, no tenía forma de evitarlo. Mi historia está llena de retos, adaptación y esperanza.

En los próximos años me veo viviendo en Grecia, que es mi casa, con Albania como miembro de pleno derecho de la Unión Europea. Esta es ahora la patria de todos nosotros.

Almir Hoxhaj tiene cuarenta y siete años. Vive y trabaja en Trípoli, una pequeña ciudad de la península griega del Peloponeso. Tiene una hija de doce años. Su ciudad favorita es Berlín. Habla y escribe con fluidez el griego y ha traducido al griego el libro «La saga de las estrellas del alba» [Το έπος των άστρων της Αυγής], del autor albanés Rudi Erebara. El libro, que fue galardonado con el Premio de Literatura de la Unión Europea en 2017, describe la tragedia del pueblo albanés en el siglo XX. Aunque la historia se desarrolla en el siglo pasado, desgraciadamente la esencia de totalitarismo, fascismo e irracionalidad sigue estando presente hoy en día, con formas más «modernas».

En abril de 2024, Enrico Letta publicó su tan esperado informe sobre el futuro del mercado único de la UE, titulado Much More than a Market. En su pleno de enero, el CESE aprobó el Dictamen «Cómo apoyar a las entidades de la economía social de conformidad con las normas sobre ayudas estatales: algunas reflexiones a raíz de las propuestas del informe de Enrico Letta». Hemos preguntado a Giuseppe Guerini, ponente del Dictamen, en qué medida y por qué se inspiró en el informe Letta, en el que, entre otros puntos, se pide a las instituciones europeas que mejoren el marco jurídico de las ayudas estatales y permitan a las empresas de la economía social obtener más fácilmente préstamos y financiación. A raíz de las conclusiones de este informe, ¿cómo prevé el CESE ayudar a estas empresas a cumplir las normas sobre ayudas estatales?

En abril de 2024, Enrico Letta publicó su tan esperado informe sobre el futuro del mercado único de la UE, titulado Much More than a Market. En su pleno de enero, el CESE aprobó el Dictamen «Cómo apoyar a las entidades de la economía social de conformidad con las normas sobre ayudas estatales: algunas reflexiones a raíz de las propuestas del informe de Enrico Letta». Hemos preguntado a Giuseppe Guerini, ponente del Dictamen, en qué medida y por qué se inspiró en el informe Letta, en el que, entre otros puntos, se pide a las instituciones europeas que mejoren el marco jurídico de las ayudas estatales y permitan a las empresas de la economía social obtener más fácilmente préstamos y financiación. A raíz de las conclusiones de este informe, ¿cómo prevé el CESE ayudar a estas empresas a cumplir las normas sobre ayudas estatales?

Copyright: Schotstek

Las raíces y el contexto social nunca deben ser obstáculos al éxito, afirma Evgi Sadegie, directora ejecutiva de Schotstek, una organización con sedes en Hamburgo y Berlín que fomenta la igualdad de oportunidades y la diversidad cultural en el mundo profesional. Con unos programas de becas únicos en su género, Schotstek aspira a apoyar a personas jóvenes inteligentes, ambiciosas y motivadas de origen migrante en su recorrido hacia puestos de liderazgo en el mundo de la investigación, la empresa y la sociedad. Al ayudarlos a crear redes sólidas y dotarlos de las capacidades adecuadas, Schotstek empodera a estudiantes y jóvenes profesionales con talento para que revelen todo su potencial.

Las raíces y el contexto social nunca deben ser obstáculos al éxito, afirma Evgi Sadegie, directora ejecutiva de Schotstek, una organización con sedes en Hamburgo y Berlín que fomenta la igualdad de oportunidades y la diversidad cultural en el mundo profesional. Con unos programas de becas únicos en su género, Schotstek aspira a apoyar a personas jóvenes inteligentes, ambiciosas y motivadas de origen migrante en su recorrido hacia puestos de liderazgo en el mundo de la investigación, la empresa y la sociedad. Al ayudarlos a crear redes sólidas y dotarlos de las capacidades adecuadas, Schotstek empodera a estudiantes y jóvenes profesionales con talento para que revelen todo su potencial.

Por Evgi Sadegie

Alemania es un país que alberga diversidad cultural, pero esta realidad sigue sin encontrar apenas reflejo en el liderazgo económico, científico, cultural y político. Las personas de origen migrante se enfrentan a menudo a obstáculos que agravan las desigualdades sociales, desaprovechando su potencial de innovación y socavando la cohesión social. Los prejuicios, la falta de igualdad en cuanto a oportunidades educativas y la ausencia de modelos de referencia y redes de contactos dificultan la progresión profesional de mucha gente con talento.

Schotstek fue fundada en 2013 por Sigrid Berenberg y un grupo de amigos. La Sra. Berenberg es jurista y durante muchos años ha dado prueba de su compromiso con la justicia social y la diversidad. Junto con un grupo de personas de ideas afines, creó Schotstek, organización cuya misión específica es allanar el camino para que personas jóvenes inteligentes, ambiciosas y motivadas de origen migrante ocupen puestos de liderazgo. Para lograrlo, concede becas a estudiantes de alto rendimiento, con la idea de que, en el futuro, se conviertan a su vez en personas que puedan inspirar a otras, cambiar las cosas y asumir la responsabilidad de tomar decisiones. Durante muchos años, la Sra. Berenberg se dedicó en cuerpo y alma a gestionar el programa de manera totalmente voluntaria.

Schotstek es una empresa sin ánimo de lucro que se financia a través de donaciones y emprende iniciativas conjuntas con otras empresas. El programa cuenta con el firme apoyo de una red de socios, órganos consultivos y colaboradores, todos ellos responsables de la toma de decisiones al más alto nivel, que proceden de una amplia variedad de sectores y culturas. Cabe destacar en particular que tres de los siete socios y la actual directora ejecutiva son antiguos alumnos del programa, lo que demuestra que Schotstek transfiere cada vez en mayor medida responsabilidad a los talentos que respalda, generando así un impacto duradero.

Schotstek ofrece un apoyo único en su género a estudiantes y jóvenes profesionales a través de dos programas paralelos. Los paneles de selección admiten un máximo de veinticinco estudiantes al año en Hamburgo y veinte jóvenes profesionales en Hamburgo y Berlín. Tras seguir un programa obligatorio de dos años de duración, los participantes permanecen en la red y pueden participar en una serie de actos.

La creación de redes sólidas ocupa un lugar central en la actividad de Schotstek, ya que muchas personas jóvenes de origen migrante no tienen contactos profesionales y sociales cruciales para gozar de oportunidades laborales. Schotstek las pone en contacto con antiguos alumnos, órganos consultivos y expertos del mundo de la empresa, la ciencia, la política, la cultura y la sociedad. Los actos periódicos, por ejemplo las tardes temáticas y las charlas con personalidades destacadas, impulsan los intercambios y amplían sus horizontes. Al facilitar estos contactos, la organización les brinda oportunidades profesionales y conforma una comunidad que permite mantener los apoyos a largo plazo y generar éxito en ambos sentidos. En la actualidad, el antiguo alumnado desempeña un papel clave al compartir sus conocimientos y redes, expandiendo de manera continua el radio de acción de la organización.

Schotstek también ofrece asesoramiento y talleres que preparan específicamente a los participantes para puestos de liderazgo, así como una formación que refuerza competencias clave de comunicación, la autoestima y el liderazgo. Los participantes también reciben apoyo personalizado a través de programas de tutoría con profesionales y directivos experimentados que pueden proporcionarles información valiosa sobre el mundo profesional y ayudarles a planificar sus carreras y afrontar retos profesionales. Los tutores actúan como modelos de referencia y animan a los participantes a perseguir objetivos profesionales y superar los obstáculos.

Otra característica específica del programa Schotstek es que promueve la participación cultural. Los participantes visitan museos, teatros, óperas, galerías y otros centros culturales, lo que consolida su formación cultural, contribuye a su desarrollo personal y refuerza los lazos con sus lugares y ciudades de origen. Estas experiencias amplían las perspectivas de los becarios y fomentan su sentimiento de pertenencia.

Schotstek pretende promover la diversidad en los puestos de dirección. Las raíces y el contexto social ya no deben constituir obstáculos al éxito. Desde su creación, Schotstek ha brindado apoyo a cientos de jóvenes y ya cuenta con más de 240 participantes y antiguos alumnos activos, muchos de los cuales participan en el Consejo Consultivo de Antiguos Alumnos, son embajadores, divulgan el trabajo de la organización en las redes sociales o comparten sus experiencias como padrinos o mentores. Cualquier persona que haya sido becario en Schotstek se mantiene siempre vinculada a la red, un modelo que propugna el éxito a largo plazo. La ampliación del programa a Berlín en 2023 demuestra que el concepto de Schotstek también puede aplicarse con éxito en otras ciudades.

Schotstek es más que un programa de apoyo, se trata de un movimiento que demuestra de forma impresionante cómo puede promoverse específicamente y hacerse visible la diversidad de alto rendimiento. Schotstek crea y abre oportunidades que van más allá del éxito individual y ofrece un ejemplo de cómo Alemania puede aprovechar plenamente su potencial como país de inmigración. Al promover el talento excepcional y eliminar los obstáculos, el programa desempeña un papel fundamental en la configuración de una sociedad más justa y preparada para el futuro, algo esencial en un mundo globalizado.

Evgi Sadegie, licenciada en Estudios Turcos, es directora ejecutiva de Schotstek GmbH y antigua alumna de la promoción de 2014. Antes de ocupar su puesto actual, dirigió el proyecto de tutoría «Yoldaş» en la Fundación Cívica de Hamburgo, que apoya a los niños y niñas de familias de lengua turca desfavorecidas desde el punto de vista socioeconómico. Su labor en el proyecto contribuyó a promover la igualdad de oportunidades en otro extremo importante del espectro de la igualdad. Su amplia experiencia en la gestión de proyectos, en particular en los ámbitos de la tutoría y la cooperación intercultural, le permite comprometerse de manera activa a impulsar la diversidad y la integración en la sociedad.

Copyright: UNHCR

La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) está dispuesta a prestar apoyo a los nacionales sirios que consideren seguro volver a sus hogares, pero para el resto, desaprueba los retornos forzosos a un país en el que impera la incertidumbre política y que se enfrenta a una de las peores crisis humanitarias del mundo, pues hasta el 90 % de la población vive por debajo del umbral de pobreza, en palabras de Jean-Nicolas Beuze, representante de la ACNUR.

La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) está dispuesta a prestar apoyo a los nacionales sirios que consideren seguro volver a sus hogares, pero para el resto, desaprueba los retornos forzosos a un país en el que impera la incertidumbre política y que se enfrenta a una de las peores crisis humanitarias del mundo, pues hasta el 90 % de la población vive por debajo del umbral de pobreza, en palabras de Jean-Nicolas Beuze, representante de la ACNUR.

Por Jean-Nicolas Beuze

El panorama político en Siria evoluciona a pasos agigantados desde la caída del presidente Bashar al-Assad, lo que ha provocado que el debate en torno a la mayor población de refugiados del mundo haya cobrado protagonismo en toda Europa.

Cada vez son más los Estados miembros de la UE que suspenden las resoluciones sobre las solicitudes de asilo de nacionales sirios, y algunos anuncian iniciativas que incluyen vuelos fletados e incentivos financieros o «primas de retorno» para alentar a los refugiados a regresar a sus hogares. Otros incluso tienen previsto expulsar a los nacionales sirios que se encuentran actualmente en su territorio, independientemente de su estatuto de asilo.

Para tomar decisiones de asilo con conocimiento de causa, los Estados miembros de la UE deben valorar si Siria es un país seguro al que puedan regresar los nacionales sirios que residen actualmente en Europa. La rápida evolución de la situación sobre el terreno impide en estos momentos emitir juicios definitivos sobre el panorama de seguridad en Siria, que sigue siendo incierto, ya que el país se bate entre una posible solución de paz y reconciliación y el riesgo de nuevos actos de violencia.

Millones de refugiados sirios que viven fuera de su país se enfrentan la cuestión de las implicaciones que tendrá la evolución de la situación en su nación para su propio futuro. Se preguntan si Siria les brindará seguridad y si respetará sus derechos. Para algunos, la perspectiva de retorno puede parecer más viable, pero en otros persisten serias preocupaciones.

¿Cuál es el futuro de las personas pertenecientes a minorías étnicas o religiosas, que tienen diferentes opiniones políticas o que se identifican como parte de la comunidad LGBTQ+ en la actual Siria? La respuesta sigue sin ser clara.

Debemos respetar el criterio de quienes consideran seguro regresar y, en tal caso, prestarles apoyo para regresar y reintegrarse en sus comunidades de origen. Sin embargo, la ACNUR desaprueba los retornos forzosos debido a la inestabilidad y la incertidumbre política que imperan en el país.

Una repatriación forzada desde la Unión Europea vulneraría los derechos de los sirios en tanto que refugiados y los pondría en riesgo de sufrir daños graves e irreparables tras su regreso.

La violencia armada que persiste en diversas partes de Siria, unida a la incertidumbre sobre la forma en que las nuevas autoridades atenderán las necesidades de la población —en particular las de los grupos vulnerables—, hace que para muchos sea prematuro plantearse regresar. Es importante respetar su criterio al respecto. En consecuencia, los Estados miembros de la UE y los países vecinos de Siria que han acogido generosamente a la mayoría de los refugiados desde hace más de una década deben seguir manteniendo su compromiso de proporcionar protección a los nacionales sirios que se encuentran en su territorio.

De los 1,1 millones de desplazados internos debido al recrudecimiento de las hostilidades a finales de noviembre, aproximadamente 627 000 permanecen desplazados, de los cuales el 75 % son mujeres y niños.

Los retornos prematuros plantean riesgos significativos, sobre todo porque alimentan un ciclo de desplazamientos, tanto dentro de Siria como a través de sus fronteras, que en última instancia agrava la crisis.

Además de los desplazamientos masivos, Siria se enfrenta a una de las peores crisis humanitarias del mundo. Gran parte de la infraestructura del país —en particular, hospitales, escuelas y viviendas— ha quedado destruida a causa del conflicto. Los refugiados en su mayoría no tienen hogares a los que regresar. Muchas regiones siguen sufriendo escasez de alimentos, agua limpia y atención sanitaria. La falta de servicios básicos, oportunidades económicas y seguridad dificulta que los repatriados reconstruyan sus vidas de manera sostenible y digna. Un alarmante 90 % de la población siria vive por debajo del umbral de pobreza.

En las últimas semanas, los retornos voluntarios de nacionales sirios desde Líbano, Turquía y Jordania han aumentado considerablemente; las primeras estimaciones hablan de 125 000, es decir, unos 7 000 retornos diarios. Aunque los mismos obedecen a decisiones individuales, la ACNUR se compromete a prestar apoyo a quienes decidan regresar ahora.

Muchos nacionales sirios en Europa y los países vecinos se plantean si es seguro regresar y se preguntan qué encontrarán en lo atinente a servicios básicos y oportunidades para reconstruir sus vidas, pero anhelan profundamente reunirse con sus seres queridos. Por ello, muchos desean regresar brevemente a sus hogares para evaluar la situación sobre el terreno. Deben poder hacerlo sin temor a perder su estatuto de refugiado en Europa. Estas visitas efímeras de «observación» son esenciales para que tomen decisiones con conocimiento de causa, lo que les arrojará mejores resultados, en particular retornos seguros y duraderos.

La paciencia y la cautela son esenciales ahora que los nacionales sirios esperan las condiciones adecuadas para regresar con seguridad y reintegrarse de manera satisfactoria en sus comunidades. Muchos empiezan a plantearse la posibilidad de regresar a sus hogares, para lo cual recibirán apoyo de la ACNUR. Esta es posiblemente una oportunidad que muchos llevan esperando bastante tiempo para poner fin a su vida de refugiados tras años de desplazamiento y adoptar una solución duradera regresando a Siria. Desde la Unión Europea y la ACNUR seguiremos prestándoles apoyo a medida que regresen y reconstruyan una nueva Siria, al igual que hemos hecho durante el tiempo en que se han encontrado en el exilio.

Jean-Nicolas Beuze es el representante de la ACNUR en la UE, Bélgica, Irlanda, Luxemburgo, Países Bajos y Portugal; anteriormente fue representante en Irak, Yemen y Canadá. Reúne más de veintisiete años de experiencia trabajando para las Naciones Unidas sobre el terreno y en la sede, en los ámbitos de los derechos humanos, el mantenimiento de la paz y la protección de la infancia.

La respuesta de la UE a la situación actual en Siria tras la caída del régimen al-Asad es un difícil ejercicio de equilibrio entre las necesidades humanitarias, la política migratoria y la estabilización y reconstrucción del país. Según Alberto-Horst Neidhardt, invitado especial de CESE info y uno de los principales expertos en migración del European Policy Centre, existe el riesgo de que la política interna y las consideraciones a corto plazo prioricen y precipiten el retorno de los refugiados, mientras que un enfoque coordinado y equilibrado podría desempeñar un papel crucial en la estabilización de Siria y el fomento de un desarrollo a largo plazo.

 

 

La respuesta de la UE a la situación actual en Siria tras la caída del régimen al-Asad es un difícil ejercicio de equilibrio entre las necesidades humanitarias, la política migratoria y la estabilización y reconstrucción del país. Según Alberto-Horst Neidhardt, invitado especial de CESE info y uno de los principales expertos en migración del European Policy Centre, existe el riesgo de que la política interna y las consideraciones a corto plazo prioricen y precipiten el retorno de los refugiados, mientras que un enfoque coordinado y equilibrado podría desempeñar un papel crucial en la estabilización de Siria y el fomento de un desarrollo a largo plazo.

Alberto-Horst Neidhardt, analista político principal y jefe del Programa Europeo de Diversidad y Migración en el European Policy Centre (EPC), se ocupa de la legislación y las políticas en materia de asilo y migración, los derechos de los ciudadanos de la UE, la desinformación y la política migratoria. Doctor en Derecho de la UE por el Instituto Universitario Europeo, imparte clases en la Universidad Católica de Lille sobre política de migración y movilidad, gobernanza de la UE y toma de decisiones éticas.