Bulgaria y Rumanía están pagando un alto precio económico y político por no beneficiarse plenamente del régimen de Schengen, lo que también tiene un efecto negativo sobre la competitividad y el crecimiento económico de la UE. Ha llegado el momento de que el Consejo de la UE fije una fecha para la supresión de los controles fronterizos terrestres entre ambos países y los demás Estados miembros de Schengen, escribe Mariya Mincheva, ponente del Dictamen «El coste de no pertenecer al espacio Schengen para el mercado único – Impacto en Bulgaria y Rumanía».  (ll)

Bulgaria y Rumanía están pagando un alto precio económico y político por no beneficiarse plenamente del régimen de Schengen, lo que también tiene un efecto negativo sobre la competitividad y el crecimiento económico de la UE. Ha llegado el momento de que el Consejo de la UE fije una fecha para la supresión de los controles fronterizos terrestres entre ambos países y los demás Estados miembros de Schengen, escribe Mariya Mincheva, ponente del Dictamen «El coste de no pertenecer al espacio Schengen para el mercado único – Impacto en Bulgaria y Rumanía».  (ll)

Un prometedor año de avances: reflexiones del presidente Oliver Röpke

Ahora que 2024 se acerca a su fin, quiero reflexionar sobre un año de logros significativos para el Comité Económico y Social Europeo (CESE). Juntos hemos reforzado la voz de la sociedad civil, fortalecido los principios democráticos y defendido la sostenibilidad en Europa y en todo el mundo.

Uno de los éxitos de los que nos mostramos más orgullosos ha sido la puesta en marcha de la iniciativa de los miembros de los países candidatos a la adhesión, que incorpora a representantes de esos países a los procesos consultivos del CESE. Esta iniciativa reafirma nuestro compromiso con un proceso de ampliación transparente y basado en los méritos, y allana el camino para que los futuros Estados miembros participen plenamente en la configuración de la UE.

Un prometedor año de avances: reflexiones del presidente Oliver Röpke

Ahora que 2024 se acerca a su fin, quiero reflexionar sobre un año de logros significativos para el Comité Económico y Social Europeo (CESE). Juntos hemos reforzado la voz de la sociedad civil, fortalecido los principios democráticos y defendido la sostenibilidad en Europa y en todo el mundo.

Uno de los éxitos de los que nos mostramos más orgullosos ha sido la puesta en marcha de la iniciativa de los miembros de los países candidatos a la adhesión, que incorpora a representantes de esos países a los procesos consultivos del CESE. Esta iniciativa reafirma nuestro compromiso con un proceso de ampliación transparente y basado en los méritos, y allana el camino para que los futuros Estados miembros participen plenamente en la configuración de la UE.

Hemos ampliado nuestras asociaciones a escala mundial mediante la firma de un memorando de entendimiento con el Consejo de Desarrollo Económico Social Sostenible de Brasil. Esta cooperación reforzada en materia de desarrollo sostenible y democracia ha quedado ejemplificada en mis reuniones con el presidente Lula da Silva. . En la Cumbre Social del G20 celebrada en Río de Janeiro, el CESE desempeñó un papel prominente en defensa de una reforma de la gobernanza y una mayor protección social, junto con el presidente Lula y el Gobierno brasileño. Del mismo modo, nuestra asociación con la Unión Africana, formalizada mediante una declaración conjunta en la Cumbre del Futuro de las Naciones Unidas, hizo hincapié en una gobernanza mundial inclusiva y una acción por el clima equitativa. Estas iniciativas de índole internacional ponen de relieve la creciente influencia del CESE a la hora de abordar los retos comunes.

Dentro de Europa, la Semana de la Sociedad Civil demostró la importancia del compromiso desde la base para configurar el futuro de la UE. En el Foro de Alto Nivel sobre la Ampliación reafirmamos que esta no solo implica ampliar las fronteras, sino también profundizar en los valores compartidos. Las reuniones con dirigentes como el primer ministro albanés Edi Rama se centraron en garantizar que la sociedad civil desempeñe un papel fundamental en las negociaciones de adhesión a la UE. Estos esfuerzos se complementaron con debates sobre la transformación digital en la reunión de la Mesa del CESE celebrada en Varsovia, en los que se destacó que los avances tecnológicos deben ir en consonancia con los valores europeos de equidad y justicia. Esta labor servirá de fundamento a la próxima Presidencia polaca de la UE.

Con vistas a 2025, seguiremos centrándonos en reforzar la democracia participativa, promover la justicia social y hacer frente a retos de alcance mundial como el cambio climático y la digitalización. El CESE seguirá trabajando incansablemente por una Europa que escuche, inspire y no deje a nadie atrás.

Que el próximo año traiga paz, progreso y prosperidad a todos. 

«Las mujeres rurales no anhelamos pena o compasión, sino reconocimiento y valor como aliadas en los esfuerzos por lograr un desarrollo sostenible. Necesitamos oportunidades y servicios básicos de calidad para poder permanecer en nuestras tierras y seguir alimentando al mundo», afirma Luz Haro Guanga, campesina ecuatoriana y secretaria ejecutiva de la Red de Mujeres Rurales de América Latina y el Caribe (RedLAC), que intervino recientemente en el debate del CESE que lleva por título «Las mujeres y la triple crisis planetaria». En una entrevista concedida a CESE info, la Sra. Haro Guanga habla del impacto del cambio climático en América Latina y explica por qué, pese a los contratiempos observados en la COP16, no hay lugar ni tiempo para el pesimismo en la lucha por un planeta más sostenible y saludable. 

«Las mujeres rurales no anhelamos pena o compasión, sino reconocimiento y valor como aliadas en los esfuerzos por lograr un desarrollo sostenible. Necesitamos oportunidades y servicios básicos de calidad para poder permanecer en nuestras tierras y seguir alimentando al mundo», afirma Luz Haro Guanga, campesina ecuatoriana y secretaria ejecutiva de la Red de Mujeres Rurales de América Latina y el Caribe (RedLAC), que intervino recientemente en el debate del CESE que lleva por título «Las mujeres y la triple crisis planetaria». En una entrevista concedida a CESE info, la Sra. Haro Guanga habla del impacto del cambio climático en América Latina y explica por qué, pese a los contratiempos observados en la COP16, no hay lugar ni tiempo para el pesimismo en la lucha por un planeta más sostenible y saludable.

Su organización, RedLAC, participó en la COP16. ¿Se siente decepcionada por los resultados de la conferencia y la falta de consenso en torno a la financiación de la protección de la naturaleza y la biodiversidad? ¿Se ha logrado algo en la COP16?

Luz Haro Guanga: Como mujer del campo, llevo luchando por los derechos de mis hermanas en las zonas rurales de mi país, Ecuador, desde los años ochenta del siglo pasado. En estos casi cuarenta años de trayectoria, he aprendido, entre otras cosas, que los procesos sociales requieren enormes esfuerzos, pero dan muy pocos resultados inmediatos y, sobre todo, hay que ser constante, coherente y persistente. Habría sido magnífico llegar a un consenso sobre la financiación de la protección de la naturaleza y la biodiversidad, pero estoy segura de que los miles de hombres y mujeres de zonas urbanas y rurales, que aportaron su granito de arena e hicieron oír su voz en la COP16, conquistaron el corazón y la confianza de quienes anteriormente no se proponían apoyar esta acción por el clima urgente.

En definitiva, no hemos logrado nuestro objetivo, pero ahora hay que seguir presionando a las autoridades de cada ciudad, comunidad y país para que tomen conciencia, muestren su voluntad de actuar, a nivel personal, técnico y político, y adopten las decisiones más apropiadas para evitar que nuestra actual inacción provoque muertes por inanición en el futuro.

¿Cómo afecta el cambio climático a las mujeres indígenas y rurales en América Latina?

Si me lo permite, quisiera llamar la atención sobre algunos aspectos de un documento elaborado por la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM) de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y que se basa en diálogos con setenta mujeres dirigentes de dieciséis países. El proceso de diálogo se inició en septiembre de 2024. El documento, que se presentó en la COP16, recoge los puntos de vista de mujeres rurales.

La conclusión a la que se llega es que el cambio climático es una realidad no solo en las Américas sino en todos los países del mundo y está teniendo graves consecuencias. Sin embargo, hay cuatro fenómenos climáticos que destacan por su importancia.

Sequías prolongadas: algunos países han registrado precipitaciones muy escasas durante meses, mientras que otros más meridionales vienen experimentando sequías desde hace años.

El aumento de las temperaturas muy por encima de los niveles normales: este fenómeno contribuye, junto con la sequedad del suelo, a un mayor número de incendios, algunos espontáneos y otros intencionados, pero todos facilitados por la sequía, en detrimento de los biotopos y la biodiversidad. Por ejemplo, durante la sesión sobre Brasil, se registraron trescientos incendios activos en el Estado de Piauí.

Tormentas de viento: se señaló que la lluvia es intensa e intermitente y que suele ir acompañada de fuertes vientos. Las participantes de Centroamérica, México, República Dominicana y el litoral de Colombia explicaron que los huracanes y las tormentas tropicales golpean a sus regiones cada vez con mayor frecuencia e intensidad.

Cambios en las pautas de precipitación: en todas las sesiones se pudo escuchar la expresión «llueve cuando uno menos se lo espera» y también se habló de heladas, granizadas o nevadas imprevistas en zonas meridionales y andinas. En general, se observó una disminución de las precipitaciones anuales, pero también se señaló que, cuando finalmente llegan las lluvias, estas suelen ser torrenciales, provocan inundaciones y catástrofes naturales que se cobran vidas, arrasan infraestructuras, carreteras y cultivos, y empeoran las condiciones de vida de la población, sobre todo en las zonas rurales. Una participante resumió la situación al afirmar que «a veces llueve de manera aterradora».

Además, se recurre a prácticas insostenibles que acaban con los recursos naturales. Las cuestiones más preocupantes y que se mencionaron con mayor frecuencia fueron la explotación forestal o la desaparición de bosques y manglares, los incendios forestales provocados, la gestión inadecuada de los recursos hídricos, la contaminación, la promoción de actividades productivas intensivas, expansivas, de alto consumo hídrico y contaminantes, y el uso excesivo de agroquímicos, herbicidas y pesticidas.

La inacción de algunos gobiernos locales y nacionales que no desarrollan marcos normativos para frenar las actividades destructivas y fomentar estrategias productivas sostenibles fue uno de los aspectos que más llamó la atención. Algunos países cuentan con dichos marcos, pero las autoridades no aplican las normas debido a la corrupción o por motivos que obedecen a intereses políticos personales.

Por ello, se pide a los líderes internacionales que ejerzan una mayor presión sobre los Estados para que respeten los acuerdos de biodiversidad y cambio climático que han firmado.

¿Se muestra optimista o más bien pesimista sobre el derrotero que está tomando la acción por el clima y la protección del medio ambiente? En su opinión, ¿qué hay que hacer?

Si no soñamos en grande, no alcanzaremos grandes metas. Aunque el cambio climático nos afecta y avanza a pasos agigantados, no podemos dejar de luchar para que los responsables políticos presten atención a las cuestiones fundamentales que requieren una actuación prioritaria —no solo en términos de financiación, sino también de coordinación y cooperación— y dejen de lado el egoísmo y los intereses políticos partidistas.

Soy optimista porque creo que si seguimos insistiendo, alzando nuestras voces, apoyando con perseverancia los procesos sociales a largo plazo y forjando alianzas estratégicas, tanto en las Américas como en todo el mundo, podremos influir en las políticas públicas y lograr que quienes ocupan puestos de poder o asumen responsabilidades decisorias cumplan su deber con la convicción de que urge combatir el cambio climático y frenar, al mismo tiempo, las acciones que aceleran sus efectos nocivos y destructivos para nuestro planeta, ya sean los incendios, los monocultivos, el uso arbitrario de insecticidas y productos químicos, la pérdida de las cuencas hídricas, la pesca indiscriminada, la destrucción de los manantiales o el tratamiento inadecuado de las aguas residuales, por citar solo algunos ejemplos.

Una actitud pesimista hará que nuestras voces pierdan fuerza y, a la larga, nos llevará a abandonar nuestro trabajo y nuestra lucha. A pesar de las noticias negativas, no hay tiempo que perder ni lugar para el pesimismo en la lucha por un planeta mas sostenible y saludable. Es una cuestión de vida o muerte para las generaciones actuales y venideras.

El momento de actuar fue ayer, pero hoy es un buen día para empezar a cambiar de actitud y asumir compromisos por el bien de todas las personas.

Luz Haro Guanga es una campesina de Ecuador y secretaria ejecutiva de la Red de Mujeres Rurales de América Latina y el Caribe (RedLAC), además de presidenta de la Fundación Ecuatoriana de Mujeres Rurales de Latinoamérica y El Caribe (FUNMUJERURAL-E), rama técnica de la RedLAC en Ecuador. La RedLAC es una organización social integrada por más de doscientas organizaciones de mujeres rurales de toda América Latina y el Caribe. Fundada en Argentina en 1990, su finalidad es promover una participación cívica y política efectiva de las mujeres rurales. Gracias a los prolongados esfuerzos de la RedLAC, la OEA declaró el período 2024-2034 «Decenio Interamericano por los Derechos de Todas las Mujeres, Adolescentes y Niñas en entornos Rurales de las Américas».

Por Andrey Gnyot

Para ser detenido en Bielorrusia, basta con elegir la profesión equivocada. Como ha quedado claro, un error tan grave puede hacer que te detengan incluso en el centro de Europa, por ejemplo en Serbia, y una organización internacional tan prestigiosa como Interpol lo facilitará. En mis palabras hay sarcasmo y amargura, pero no estoy exagerando. Mi nombre es Andrey Gnyot. Soy cineasta, periodista y antiguo preso político bielorruso. Esta es mi historia.

Por Andrey Gnyot

Para ser detenido en Bielorrusia, basta con elegir la profesión equivocada. Como ha quedado claro, un error tan grave puede hacer que te detengan incluso en el centro de Europa, por ejemplo en Serbia, y una organización internacional tan prestigiosa como Interpol lo facilitará. En mis palabras hay sarcasmo y amargura, pero no estoy exagerando. Mi nombre es Andrey Gnyot. Soy cineasta, periodista y antiguo preso político bielorruso. Esta es mi historia.

Decidí convertirme en periodista en 1999. La televisión y la radio eran mi pasión, mi sueño y mi afición. ¿Podía un joven de diecisiete años imaginarse que, en su país, el periodismo independiente se calificaría de extremismo y el resto de medios de comunicación se reducirían a meros instrumentos propagandísticos? No, ninguno de nosotros esperaba que esto ocurriera en Europa en el siglo XXI. Sin embargo, eso es exactamente lo que sucede en la Bielorrusia dictatorial de hoy: no existe un solo medio de comunicación independiente en el país. Todas las estructuras mediáticas son propiedad del Estado, que ejerce un control férreo sobre la política editorial, por otra parte muy simple: se alaba el poder autoproclamado de Lukashenko y cualquiera que se atreva a criticarlo, incluso de forma constructiva, es tildado de «enemigo del pueblo», epíteto tomado de nuestro pasado comunista.

Así pues, a mediados de los años dos mil, un joven e ingenuo licenciado en periodismo intentó encontrar su lugar en la profesión. Durante mis estudios y después de ellos, obtuve mucha experiencia práctica en televisión y radio, y supe exactamente lo que quería. Sin embargo, la ventana de oportunidad se estaba cerrando rápidamente: las emisoras de radio privadas se estaban clausurando o nacionalizando, y los canales de televisión independientes no podían ni siquiera asegurarse una frecuencia de emisión. No había muchas opciones: o eras parte de la propaganda, o evitabas tratar temas sensibles y te limitabas a entretenimiento inofensivo. El periodismo solo sobrevivió en Bielorrusia gracias a un puñado de diarios y portales de internet independientes. Muchos periodistas abandonaron la profesión, otros muchos sufrieron represalias. El Ministerio de Información bielorruso enviaba regularmente advertencias a los medios de comunicación, y tres de ellas eran suficientes para que se revocaran sus licencias. Según la Asociación de Periodistas de Bielorrusia, el número de periódicos disminuyó un 21 % entre 2020 y 2024. Solo quedaron en el mercado bielorruso publicaciones inocuas, como las destinadas a los propietarios de dachas, los amantes del humor y los aficionados a los crucigramas. Todas las publicaciones sociopolíticas independientes fueron clausuradas por las autoridades u optaron por no acudir a las rotativas al resultarles imposible seguir funcionando.

Por fortuna, pude hallar una solución de compromiso para mí: opté públicamente por las tareas de dirección y creativas, en las que alcancé gran éxito. Al mismo tiempo, continué mi labor periodística como voluntario, sin revelar mi nombre para no ponerme en peligro. Esa táctica demostró ser eficaz. Gracias a toda mi experiencia y contactos profesionales, pude facilitar a los medios de comunicación independientes interesantes imágenes de vídeo de los acontecimientos de 2020, y también pude tomar parte en el activismo cívico y político, como cofundador del movimiento civil de derechos humanos «Free Association of Athletes of Belarus SOS.BY». No creo que se me pueda acusar de sesgo y de tomar partido por haber elegido estar del lado del pueblo de mi país: una dictadura no tiene nada que ver con la objetividad, al igual que la propaganda no tiene nada que ver con el periodismo.

En 2021, Bielorrusia ocupó el puesto 158 de 180 países en la clasificación de libertad de prensa. En comparación con 2020, perdió cinco posiciones. Bielorrusia es el país más peligroso de Europa para los trabajadores de los medios de comunicación, según ha advertido la organización internacional de derechos humanos Reporteros sin Fronteras.

Hay que destacar las preferencias de los bielorrusos en 2020, año marcado por las protestas: internet y los medios sociales fueron las principales fuentes de noticias para el 60 % de los encuestados, mientras que la televisión solo lo fue para el 11 %, los medios impresos para el 7 %, y la radio para el 5 %. Tras percatarse de ello, el régimen dictatorial comenzó a actuar de forma dura y despiadada. La principal invención ha sido la lucha contra el «extremismo» como fundamento de la censura y la persecución. Las autoridades bloquean el acceso al contenido de los medios de comunicación que llevan a cabo sus actividades desde el extranjero, y cualquier cooperación con ellos se considera una manifestación de extremismo.

A finales de 2023, treinta y dos periodistas estaban encarcelados en Bielorrusia. En los centros de detención, se ha sometido a los periodistas a presiones y a tratos inhumanos. Según los defensores de los derechos humanos, Igor Losik, bloguero y periodista de Radio Liberty, emprendió una prolongada huelga de hambre en su centro penitenciario y, a continuación, se hizo cortes en las manos y el cuello. Fue condenado a quince años de cárcel. Se ha intensificado la persecución penal contra cualquier forma de cooperación con medios de comunicación independientes denominados «formaciones extremistas». Una nueva tendencia es perseguir no solo a los representantes de la sociedad civil, sino también a los ciudadanos de a pie que comentan cualquier acontecimiento social y político para periodistas.

El 31 de octubre de 2024, mi cuenta personal de Instagram fue declarada «material extremista» por el régimen bielorruso. Esto significa que no solo yo, sino también todos mis seguidores en Bielorrusia serán procesados por haberse suscrito a ella. Más de 5 000 recursos de internet en Bielorrusia han sido declarados «extremistas» por la dictadura. Puede que ningún otro país europeo pueda presentar estadísticas tan impresionantes. ¿Creemos los bielorrusos que se presta suficiente atención al problema del periodismo en nuestro país? Se lo diré con franqueza: no, no se presta atención a este problema. No solo se está desmantelando la institución del periodismo en Bielorrusia, sino que también se está destruyendo físicamente a los profesionales del ramo.

La dictadura también intenta perseguir a los periodistas y activistas fuera de Bielorrusia, como ilustra claramente mi propio ejemplo. El régimen ha aprendido a utilizar las instituciones democráticas para alcanzar sus monstruosos objetivos. Periodistas, activistas, blogueros y ciudadanos políticamente activos han sido procesados por delitos fiscales, principalmente por no haber pagado impuestos en el pasado, lo que ha resultado ser una cortina de humo perfecta para ocultar los motivos políticos que están realmente detrás de la persecución. Ales Bialiatski, activista de los derechos humanos galardonado con el Premio Nobel, se encuentra en prisión por cargos económicos. La redactora jefe del medio de comunicación independiente «TUT.BY» (destruido por el régimen en 2020) y sus colegas han sido encarcelados con base en el mismo artículo financiero. Interpol aceptó el mismo artículo sobre delincuencia financiera para activar mi búsqueda: les llevó casi ocho meses completar una investigación interna y descubrir que esa búsqueda infringía los artículos 2 y 3 de su Estatuto. No obstante, fui arrestado y encarcelado en la prisión central de Belgrado durante siete meses y seis días. Pasé cinco meses bajo arresto domiciliario con graves restricciones. El Tribunal Supremo serbio decidió, dos veces, extraditarme a la Bielorrusia dictatorial. En ambas ocasiones, mi abogado y yo pudimos recurrir con éxito la decisión. En total, me robaron un año de mi vida, amén de mi salud física y mental, solo porque escogí la profesión equivocada en el país equivocado, solo por tener una opinión y expresarla a través de la ciudadanía activa.

Afortunadamente, conseguí ganar, de lo contrario nadie podría leer estas palabras. Gracias a la increíble solidaridad de periodistas, políticos, sociedad civil y organizaciones, abandoné Serbia y conseguí un lugar seguro en Berlín. Pero mi historia no ha terminado: aún me queda un largo proceso de recuperación y lucha. Sé que he elegido lealmente mi vocación, aunque algunos lo consideren extremismo. Sé que el periodismo independiente es una parte indisoluble de una sociedad democrática, el tipo de sociedad que los bielorrusos queremos construir. Esperamos no estar solos en esta importante labor.

Por Peter Schmidt, Diandra Ní Bhuachalla y Arnaud Schwartz

En el marco de su papel representativo de la sociedad civil de la UE en la COP29 de Bakú (Azerbaiyán), el CESE abogó por una acción urgente y tangible por el clima y por la priorización de la justicia social y medioambiental en las negociaciones en este ámbito. 

Por Peter Schmidt, Diandra Ní Bhuachalla y Arnaud Schwartz

En el marco de su papel representativo de la sociedad civil de la UE en la COP29 de Bakú (Azerbaiyán), el CESE abogó por una acción urgente y tangible por el clima y por la priorización de la justicia social y medioambiental en las negociaciones en este ámbito. 

Peter Schmidt, presidente del Grupo ad hoc sobre la COP, nos explica cuáles fueron los mensajes clave del CESE en torno al tema principal de la COP29: la financiación de la lucha contra el cambio climático.

Peter Schmidt: El aumento de los fenómenos meteorológicos extremos en todo el mundo es un recordatorio muy elocuente de que debemos aumentar la ambición climática. Este año, que está a punto de convertirse en el más cálido en los anales de la Historia, hemos visto que se están produciendo con mayor frecuencia e intensidad catástrofes climáticas de origen humano, como inundaciones, incendios forestales y sequías, que agravan las desigualdades sociales. La pasividad ante el cambio climático conlleva costes mucho mayores que combatirlo.

En la COP29 hay mucho en juego. Acordar soluciones mundiales de financiación de la lucha contra el cambio climático es crucial para que los países en desarrollo desbloqueen los medios para la acción mundial por el clima. La participación del CESE en la COP29 de Bakú ha servido para aportar recomendaciones basadas en nuestro Dictamen sobre la financiación de la lucha contra el cambio climático, centrándonos en remodelar la arquitectura financiera internacional a fin de desbloquear y facilitar una financiación para el clima que cumpla sus objetivos y sea accesible.

Hemos hecho hincapié en la necesidad de establecer un nuevo objetivo colectivo cuantificado que colme las brechas de la financiación para el clima y consiga que esta se ajuste mejor a su finalidad, favorezca la biodiversidad, aumente su impacto y se dirija con mayor precisión a los países y comunidades vulnerables. La asignación de flujos de financiación en este ámbito debe guiarse por los principios de la transición justa, estar en consonancia con el Acuerdo de París y tener los Objetivos de Desarrollo Sostenible como eje. Es fundamental un compromiso a largo plazo de los agentes tanto privados como públicos. La financiación pública desempeñará un papel crucial a la hora de movilizar y reducir el riesgo de las inversiones privadas en iniciativas por el clima.

El Comité pide que se dé acceso a la financiación para el clima a las iniciativas locales y los movimientos de base, y además que se adopte un enfoque global para romper el círculo vicioso de endeudamiento y falta de inversión en adaptación. Pedimos también una distribución equitativa de los fondos para el clima, al objeto de abordar las disparidades. Por último, insistimos en que la participación de la sociedad civil es crucial para crear un enfoque integrador y democrático que garantice que las inversiones climáticas sean eficaces y sostenibles.

La delegada de la juventud del CESE ante la COP (2023-2025), Diandra Ní Bhuachalla, ha compartido con nosotros sus expectativas sobre la COP29. Desde su punto de vista como persona joven, ¿cuáles serían los problemas climáticos más acuciantes que deben resolverse en primer lugar?

Diandra Ní Bhuachalla: Tras la decepción de los resultados de la COP28, traté de gestionar mis expectativas lo mejor posible de cara a la COP29. Como era consciente de que los resultados de la siguiente conferencia anual serían limitados debido al país elegido para ejercer la presidencia —otro Estado que depende en gran medida de los beneficios de los combustibles fósiles—, me resultaba especialmente difícil mantener la esperanza.

No obstante, tras consultar con diversas organizaciones juveniles de toda Europa a través de las reuniones estructuradas del Grupo de Trabajo sobre la juventud, como delegada de la juventud designada por el CESE para hacer avanzar el programa de la COP, decidí que era mejor centrarnos en la justicia climática y la transición justa, en la financiación para el clima y el establecimiento de un nuevo objetivo colectivo cuantificado, y en que aumente de manera significativa la participación de la juventud en los procesos internacionales de toma de decisiones.

Ahora bien, a la vista de todas las negociaciones que no lograron prosperar en la primera semana debido a la total falta de acuerdo y cooperación —también en materia de género, financiación de la lucha contra el cambio climático y transición justa—, me di cuenta de que mis expectativas habían vuelto a ser demasiado elevadas y, en consecuencia, reorienté mis esfuerzos de promoción hacia actos paralelos y reuniones bilaterales. Ahora, mis esperanzas giran en torno a mantener el texto existente, en particular en materia de derechos humanos, y a lograr avanzar, por poco que sea, en que todo esté perfectamente alineado de cara a la COP30, que es la carta en la que todo mundo ha depositado sus esperanzas para jugar su baza.

Debido a la naturaleza interrelacionada del cambio climático y sus efectos, ni siquiera he intentado clasificar las cuestiones por orden de importancia o urgencia. Los jóvenes están preocupados por su futuro: por su seguridad laboral y por si se verán obligados a reciclarse; por sus hogares y familias y si están seguros frente a los riesgos de tormentas, inundaciones y erosión; por la salud y calidad de vida de sus futuros hijos —de hecho, la siguiente generación—, y por la manera en que esta generación nuestra se deberá ocupar de unas negociaciones mucho más difíciles en torno al clima cuando nos convirtamos en responsables de la toma de decisiones, a la vista de que hoy en día no se están tomando medidas suficientes ni de cerca a pesar de un impacto que reverberará durante décadas.

Necesitamos justicia climática sin demora. Necesitamos ya mismo una financiación realista de la lucha contra el cambio climático. Necesitamos que haya ya una transición energética y empleos justos, ponderados y equitativos. Necesitamos ambición y que las cosas se pongan ya en marcha.

También los necesitamos a todos ustedes, aquí y ahora.

La COP16 sobre biodiversidad, que tuvo lugar en Cali (Colombia) en octubre, terminó de manera caótica y sin un acuerdo sobre la financiación de la conservación de la naturaleza. Preguntamos a Arnaud Schwartz, representante del CESE en la COP16, si podemos seguir siendo optimistas a pesar de este retroceso. ¿Qué medidas hacen falta para avanzar en la protección de la biodiversidad?

Arnaud Schwartz: Pues 200 000 millones de dólares al año. Esa es la cantidad que, según las Naciones Unidas, se necesitaría para cumplir nuestros objetivos en materia de biodiversidad, incluyendo todos los tipos de financiación (pública, privada, nacional e internacional). ¿Y de qué va todo esto? Va, ni más ni menos, de poner freno a la destrucción de este mundo de organismos vivos, los cuales están desapareciendo a un ritmo cada vez más vertiginoso; se trata de restaurar la naturaleza y darle una oportunidad de sobrevivir en un entorno supuestamente «habitable», en lugar de permitir que la avaricia y la estulticia conduzcan a su exterminio.

¿Cuál es el futuro tras el fracaso de la COP16?

Todos y cada uno de nosotros debemos hacernos esa pregunta y planteársela a los que nos rodean, máxime cuando se sabe que, solo en Francia, cada año más de una cuarta parte de este importe se utiliza para prepararse para la guerra o participar en ella. Ciertamente, en una escala global, la reunión de Cali fue una oportunidad perdida, debido a la falta de voluntad política y de solidaridad económica.

Sin embargo, no todo está perdido.

Al final del túnel se atisbó algo de luz: en esta COP se reconoció a los pueblos indígenas y a las comunidades locales por su papel de guardianes de la biodiversidad —tras cerca de tres décadas eludiendo el tema deliberadamente—, también las afrodescendientes; asimismo, se creó un nuevo fondo de las Naciones Unidas, conocido como el Fondo de Cali. A largo plazo, dicho fondo se utilizará para recaudar contribuciones voluntarias de empresas privadas, la mitad de las cuales se destinarán a las comunidades mencionadas anteriormente. ¡Uf! ¿Cómo expresarlo?

Ustedes son... Bueno...

Forman parte de nosotros, y nosotros formamos parte de ustedes. Para seguir caminando por nuestra senda común, podría tener sentido empezar por poner de nuevo nuestra economía en una vía que beneficie al bien común. ¿A qué estamos esperando para dejar de tirar piedras sobre nuestro propio tejado, y revisar de una vez por todas las normas internacionales en materia de finanzas y comercio?

El principal objetivo de los delegados del CESE ante la COP29, Peter Schmidt y Diandra Ní Bhuachalla, era la financiación por el clima, en consonancia con el reciente Dictamen del CESE «Financiación de la lucha contra el cambio climático: una nueva hoja de ruta para fijar metas climáticas más ambiciosas y cumplir los ODS». Uno de los actos clave dirigidos por el CESE en Bakú giró en torno a la perspectiva global para fomentar una transición justa en el sector agroalimentario, el 18 de noviembre. El acto exploró la constitución de sistemas alimentarios sostenibles y con bajas emisiones de carbono que sean justos para los agricultores, los trabajadores de la cadena alimentaria y las generaciones futuras, con el objetivo de mejorar la colaboración entre los responsables políticos y la sociedad civil, amplificar las voces del Sur Global y promover soluciones climáticas inclusivas para todos.

Como miembro de la delegación de la UE, Arnaud Schwartz ha participado en diversas reuniones para pedir mayores sinergias entre los procesos de las Naciones Unidas sobre la diversidad biológica (Convenio sobre la Diversidad Biológica, CDB) y el cambio climático (Convención sobre el Cambio Climático, CMNUCC), la eliminación progresiva de las subvenciones perjudiciales para el medio ambiente como medio para liberar más recursos financieros y un papel más activo de la sociedad civil organizada en la aplicación del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal. Puede encontrar más información sobre la contribución del CESE a la COP16 aquí.

Arnaud Schwartz es el ponente del Dictamen del CESE «Una estrategia global para la biodiversidad en la COP16: unir a todos los sectores para alcanzar un objetivo común».

El CESE celebró una conferencia sobre el hidrógeno con bajas emisiones de carbono el 12 de noviembre en Pärnu (Estonia). El objetivo del acto era debatir y señalar acciones estratégicas de cara al desarrollo de infraestructuras sostenibles para el hidrógeno y sus derivados, centrándose en la financiación y el uso.

El CESE celebró una conferencia sobre el hidrógeno con bajas emisiones de carbono el 12 de noviembre en Pärnu (Estonia). El objetivo del acto era debatir y señalar acciones estratégicas de cara al desarrollo de infraestructuras sostenibles para el hidrógeno y sus derivados, centrándose en la financiación y el uso.

La conferencia, titulada Offshore Power for E-Fuels: Boosting the New Hydrogen Economy, reunió a la Embajada de los Países Bajos en Estonia, el Centro de Desarrollo del Distrito de Pärnu, el Centro de Investigación Aplicada Metrosert, Invest Estonia y el promotor de la planta de electrometanol Power2X.

El hidrógeno verde y el hidrógeno con bajas emisiones de carbono representan componentes cruciales de nuestra transición energética, e iniciativas recientes —como el Banco Europeo del Hidrógeno— han puesto de relieve que el desarrollo de mercados sostenibles del hidrógeno pasa por un momento de auge. En este sentido, los responsables políticos nacionales y de la UE deben proporcionar los medios necesarios para poner en práctica estas ambiciones y facilitar la cooperación entre los Estados miembros a la hora de adoptar estrategias eficaces.

Refiriéndose a esta urgente necesidad, Baiba Miltoviča, presidenta de la Sección de Transportes, Energía, Infraestructuras y Sociedad de la Información del CESE, afirmó: «Una rápida implantación del hidrógeno renovable resulta fundamental no solo para la transformación de nuestro sistema energético, sino también para el bienestar social y económico de la Unión Europea. Sin embargo, es esencial que orientemos nuestros recursos de forma juiciosa. Para maximizar nuestro impacto, debemos dar prioridad a los sectores con emisiones difíciles de reducir y establecer normas ecológicas y sociales eficaces que garanticen unas condiciones de trabajo justas y seguras». (mp)

El CESE apoya los esfuerzos por desarrollar un ecosistema industrial más centrado en el ser humano y preparado para el futuro. Al mismo tiempo, pide un debate en profundidad sobre la industria 5.0 y sus implicaciones sociales y económicas.

El CESE apoya los esfuerzos por desarrollar un ecosistema industrial más centrado en el ser humano y preparado para el futuro. Al mismo tiempo, pide un debate en profundidad sobre la industria 5.0 y sus implicaciones sociales y económicas.

La industria 5.0 tiene por objeto situar las cuestiones sociales y medioambientales en el centro de los procesos empresariales, con el fin de ir más allá del enfoque de la Industria 4.0, orientada a la digitalización y la automatización. El CESE aprobó recientemente un Dictamen titulado Industria 5.0: cómo hacerla realidad, en el que aboga por un modelo industrial centrado en las personas que valore las capacidades humanas y la creatividad.

La industria 4.0 ignoró en gran medida el impacto que supone la automatización para el capital humano y prestó poca atención a las prioridades medioambientales, como la reducción de residuos, la circularidad y la energía verde. El CESE subraya que la industria 5.0 debe abordar estas lagunas y dar prioridad a los valores democráticos, la equidad social y la competitividad sostenible. Giuseppe Guerini, ponente del Dictamen «Industria 5.0», sostiene que la transformación digital debe contribuir a un «nuevo pacto industrial limpio», en el que los factores humanos y la creatividad desempeñen un papel central.

La industria 5.0 vuelve a situar a las personas en el centro de la producción, al considerar que sus conocimientos y capacidades son esenciales para obtener una ventaja competitiva. Establece un equilibrio entre la automatización y la creatividad humana, dado que utiliza robots colaborativos para tareas repetitivas, lo que permite a los trabajadores centrarse en el diseño, la planificación y los servicios al cliente. Este cambio también hace hincapié en la salud y la seguridad de los trabajadores y el apoyo a los que se vean desplazados por la automatización.

El CESE pide a las instituciones de la UE que apoyen un ecosistema industrial preparado para el futuro y centrado en el ser humano, que se base en la equidad social y la competitividad inclusiva. Al tiempo que respalda el concepto de industria 5.0, el CESE subraya la necesidad de seguir delimitando sus repercusiones económicas, sociales y tecnológicas. Las políticas europeas existentes, como el Pacto Verde, el Reglamento de Inteligencia Artificial y la Agenda de Capacidades, ofrecen una base para esta visión, pero deben actualizarse con el fin de adecuarse a los principios de la industria 5.0.

Para que la industria 5.0 tenga éxito, los interlocutores sociales y los trabajadores deben participar a todos los niveles. Este enfoque inclusivo fomentará un entorno de trabajo colaborativo que permita combinar las fortalezas de los seres humanos y de las máquinas, de forma que los lugares de trabajo sean más innovadores, atractivos y sostenibles. (gb)

En una Declaración conjunta firmada el 14 de noviembre, Baiba Miltoviča, presidenta de la Sección de Transportes, Energía, Infraestructuras y Sociedad de la Información (TEN) del CESE, y Andres Jaadla, ponente de un Dictamen sobre la vivienda del Comité de las Regiones (CDR), instan a las instituciones europeas a adoptar medidas urgentes para sacar a la Unión Europea de la actual crisis de la vivienda. También acogen favorablemente el nombramiento de un comisario europeo de Energía y Vivienda, que se encargará de presentar el primer plan europeo de vivienda asequible.

En una Declaración conjunta firmada el 14 de noviembre, Baiba Miltoviča, presidenta de la Sección de Transportes, Energía, Infraestructuras y Sociedad de la Información (TEN) del CESE, y Andres Jaadla, ponente de un Dictamen sobre la vivienda del Comité de las Regiones (CDR), instan a las instituciones europeas a adoptar medidas urgentes para sacar a la Unión Europea de la actual crisis de la vivienda. También acogen favorablemente el nombramiento de un comisario europeo de Energía y Vivienda, que se encargará de presentar el primer plan europeo de vivienda asequible.

Declaración sobre la vivienda

  • pedimos a la Comisión Europea que organice una cumbre anual de la UE sobre vivienda social y asequible en colaboración con el Parlamento Europeo, el CESE y el CDR. Esta cumbre anual de la UE debería reunir a todas las partes involucradas en la aplicación de las acciones de los Estados miembros en materia de vivienda social y asequible, sobre la base de un enfoque multinivel y el intercambio de las mejores prácticas, de conformidad con el principio de subsidiariedad;
  • respaldamos el plan del comisario de Vivienda propuesto de establecer una plataforma paneuropea de inversión para una vivienda asequible y sostenible que apoye urgentemente a las asociaciones nacionales, regionales y locales al objeto de poner fin a la exclusión en materia de vivienda, en colaboración con el CESE y el CDR;
  • señalamos que es necesario explorar formas innovadoras de impulsar la inversión pública y movilizar los fondos de la UE existentes si queremos encontrar una solución a largo plazo a la crisis de la vivienda;
  • pedimos a las instituciones de la Unión que apoyen la renovación en profundidad de los edificios residenciales sobre la base, por un lado, de un apoyo financiero diversificado, a largo plazo e innovador, y por el otro, de marcos jurídicos coherentes, que presten especial atención a las poblaciones vulnerables y a los agentes clave sobre el terreno, en particular las comunidades de energía y los entes locales;
  • pedimos una cooperación más estrecha entre los agentes en los distintos niveles de gobierno: Estados miembros, instituciones de la UE, organizaciones de la sociedad civil y entes locales y regionales.

Nos comprometemos a ayudar en la aplicación de las medidas establecidas en la Declaración de Lieja compartiendo los puntos de vista de las organizaciones de la sociedad civil y de los entes locales y regionales de toda la UE, como parte del esfuerzo conjunto de todas las instituciones de la UE dirigido a resolver la crisis de la vivienda y a reforzar la cohesión europea desde todos los frentes.

Los meses de octubre y noviembre se distinguieron por el fracaso de dos cumbres mundiales del más alto nivel en materia de medio ambiente: la COP16 del Convenio sobre la Diversidad Biológica de las Naciones Unidas y la COP29 de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, ambas centradas en la financiación urgentemente necesaria para preservar la naturaleza y mitigar los efectos del cambio climático. Hemos pedido a los representantes del CESE en las COP de este año, Peter Schmidt, Diandra Ní Bhuachalla y Arnaud Schwartz, que compartan sus reflexiones sobre lo que está en juego si el mundo no actúa en lo que respecta al clima.

Los meses de octubre y noviembre se distinguieron por el fracaso de dos cumbres mundiales del más alto nivel en materia de medio ambiente: la COP16 del Convenio sobre la Diversidad Biológica de las Naciones Unidas y la COP29 de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, ambas centradas en la financiación urgentemente necesaria para preservar la naturaleza y mitigar los efectos del cambio climático. Hemos pedido a los representantes del CESE en las COP de este año, Peter Schmidt, Diandra Ní Bhuachalla y Arnaud Schwartz, que compartan sus reflexiones sobre lo que está en juego si el mundo no actúa en lo que respecta al clima.

Nuestro invitado sorpresa es Andrey Gnyot, cineasta y periodista bielorruso que acaba de ser liberado de su arresto domiciliario en Serbia, donde pasó un año en detención preventiva a efectos de extradición tras ser acusado de haber cometido delitos económicos en su país. Su historia personal le sirve de hilo conductor para describir el destino de los periodistas independientes en la Bielorrusia actual, donde hasta la más leve crítica a las personas que ostentan el poder puede llevar a ser tachado de «enemigo del pueblo» y encarcelado por acusaciones falsas de delitos económicos.

El invitado sorpresa

Nuestro invitado sorpresa es Andrey Gnyot, cineasta y periodista bielorruso que acaba de ser liberado de su arresto domiciliario en Serbia, donde pasó un año en detención preventiva a efectos de extradición tras ser acusado de haber cometido delitos económicos en su país. Su historia personal le sirve de hilo conductor para describir el destino de los periodistas independientes en la Bielorrusia actual, donde hasta la más leve crítica a las personas que ostentan el poder puede llevar a ser tachado de «enemigo del pueblo» y encarcelado por acusaciones falsas de delitos económicos.