Las instituciones de la UE y todos los agentes pertinentes deben aunar esfuerzos para reforzar la cooperación entre las esferas civil y militar

El debate celebrado en el pleno de marzo del CESE pone de relieve la importancia de reforzar la cooperación cívico-militar con el fin de generar confianza. La movilidad militar es el componente clave de la independencia europea y debe centrarse en las infraestructuras, el respeto social y las fronteras.

El Comité Económico y Social Europeo (CESE) aporta un elemento de muchísimo peso al debate de la UE sobre la movilidad militar al afirmar que las instituciones europeas deben aunar fuerzas con todas las partes interesadas pertinentes para garantizar la seguridad de la Unión y su disposición a actuar, tanto en situaciones de crisis como en tiempos de paz.

La Unión Europea se enfrenta actualmente a una paradoja: ha construido el mercado único más sofisticado del mundo, en el que las mercancías cruzan las fronteras con rapidez y fluidez, pero siguen existiendo obstáculos, no solo de carácter físico, sino también administrativo, cuando se trata de trasladar los instrumentos y los activos necesarios para garantizar su propia seguridad.

«Es necesario adoptar medidas adicionales y reforzar la cooperación cívico-militar. No se trata de una opción, sino de la única vía posible, que debe basarse en la confianza y la transparencia», afirmó el presidente del CESE, Séamus Boland. «La movilidad militar no tiene por objeto hacer circular tanques por las autopistas, sino fomentar la confianza entre soldados y civiles, y entre los gobiernos y los transportistas. O reforzamos esa confianza, o corremos el riesgo de no poder resistir la presión».

El Sr. Boland añadió: «Esta tarea no es responsabilidad exclusiva de los gobiernos. Debe movilizar a todo el mundo: los responsables políticos que redactan las normas, los planificadores militares, las empresas que construyen las redes, los operadores de transporte que mueven más mercancías en una semana que algunos ejércitos en un año, los trabajadores gracias a los cuales todo sigue funcionando, los médicos que deben mantenerse alerta, los repartidores que realizan las entregas y, sobre todo, los ciudadanos que dependen de todos estos sectores».

En la misma línea, Maja Bakran, directora general adjunta de la Dirección General de Movilidad y Transportes (DG MOVE) de la Comisión Europea, coincidió en la necesidad de cooperar a todos los niveles. Se refirió a la propuesta de paquete de movilidad militar, presentada por la Comisión Europea y la alta representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad en noviembre de 2025, con el fin de garantizar que las tropas, los equipos y los medios militares puedan desplazarse rápidamente por toda la UE.

De eso se trata precisamente. Según Hasit Thankey, jefe de la División de Capacitación, Logística, Política y Planificación de la Defensa de la OTAN, la movilidad militar es esencial para la disuasión, ya que si somos capaces de desplegar nuestras fuerzas a tiempo, podemos convencer a nuestro adversario de que una agresión no es viable.

Sin embargo, antes de plantearse el uso de infraestructuras civiles para fines militares, es importante evaluar el riesgo, ya que la protección de la población civil debe seguir siendo el eje central de esta iniciativa. Nele Verlinden, asesora jurídica principal de la delegación del Comité Internacional de la Cruz Roja ante la UE, la OTAN y el Reino de Bélgica, advirtió sobre el doble uso civil y militar de las infraestructuras y señaló que los bienes civiles podrían convertirse rápidamente en objetivos militares, por lo que resulta esencial definir claramente qué tareas pueden realizar los civiles y qué protección práctica se les debe ofrecer.

La cooperación cívico-militar es esencial

Al aprobar el Dictamen elaborado por Tomas Arvidsson, el CESE contribuye de manera esencial al objetivo de superar los obstáculos a la movilidad militar.

La movilidad militar es la piedra angular de la independencia europea. No solo incumbe a los generales y a las autoridades de defensa, sino que debe materializarse en tres vertientes fundamentales: las infraestructuras, el respeto social y las fronteras.

En primer lugar, la solidez de las infraestructuras depende de la de las personas que las gestionan. Sin embargo, la crisis que afecta actualmente a la mano de obra y que se traduce, en particular, en una escasez de conductores, puesto que faltan unos 100 000, constituye una vulnerabilidad estratégica que amenaza tanto la economía como la seguridad de la UE.

En segundo lugar, la resiliencia está vinculada al respeto social. Para integrar a los conductores en los mecanismos de respuesta a las crisis de la UE, es importante tratarlos como socios. Por lo tanto, será necesario prever una compensación justa por las rutas afectadas, una formación completa para la manipulación de la carga militar, así como un seguro y protecciones jurídicas que no se detengan en la frontera y que cubran a los conductores hasta su domicilio familiar.

En tercer lugar, es preciso centrar la atención en las fronteras. La UE necesita un marco único que dé prioridad al transporte militar, que compense de forma equitativa a los operadores, que simplifique los trámites aduaneros para el material de defensa y que garantice que ningún conductor se quede bloqueado debido a una falta de celeridad de los trámites administrativos.

El Dictamen del CESE incluye los puntos de vista de la sociedad civil organizada

Marcin Nowacki, presidente de la Sección de Transportes, Energía, Infraestructuras y Sociedad de la Información (TEN) y representante del Grupo de Empresarios del CESE, declaró: «La movilidad militar pone a prueba la forma en que Europa responde a los retos actuales en materia de seguridad». La disuasión se basa en la logística y en la rápida movilización de las fuerzas, y no solo en las capacidades. Invertir en movilidad mejora la conectividad de la Unión y el mercado único, y refuerza la autonomía estratégica de Europa».

Thomas Kattnig, vicepresidente del Grupo de Trabajadores y de la Sección TEN, destacó que «la movilidad militar que recurre a sectores civiles solo puede ser sostenible si se basa en una planificación estratégica; sin embargo, no debe generar inseguridad laboral ni una relajación de las normas». La movilidad militar es un aspecto crucial de la política de seguridad de la UE, cuya preparación en materia de defensa debe basarse en una fuerza militar que tenga en cuenta la equidad social».

Por último, Christian Moos, miembro del Grupo de Organizaciones de la Sociedad Civil y ponente del Dictamen del CESE «Hoja de ruta para la preparación europea en materia de defensa», afirmó: «Europa debe ampliar urgentemente sus infraestructuras de doble uso, en particular en su intersección este-oeste. Para ello, es necesario acelerar la renovación de las infraestructuras, fomentar la innovación y establecer un sistema de transporte resiliente y sostenible que satisfaga nuestras futuras necesidades de movilidad y seguridad».

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