CESE: Los retornos voluntarios podrían convertirse en expulsiones encubiertas

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El CESE teme que, sin garantías adecuadas y sin medidas efectivas de reintegración en los países de origen, el retorno voluntario de migrantes pueda hacer que se vulneren sus derechos humanos fundamentales.

El Comité Económico y Social Europeo (CESE) acoge favorablemente los esfuerzos de la Comisión por armonizar las medidas que regulan el retorno voluntario de los migrantes y su reintegración en el país de origen, pero duda de la viabilidad de algunas de las propuestas presentadas y expresa su preocupación por que los retornos voluntarios de migrantes puedan convertirse en expulsiones de la UE.

El CESE subraya que, en la mayoría de los casos, los fracasos de los retornos voluntarios se deben a que los países de origen no participan suficientemente en el proceso y a que muchos de los migrantes en situación irregular son reacios a regresar.

El punto de vista del CESE se expone en su Dictamen Estrategia de retorno voluntario y reintegración, que se aprobó en el pleno de septiembre pasado. En dicho documento, el Comité analiza detenidamente esta estrategia, que constituye uno de los objetivos clave del nuevo Pacto sobre Migración y Asilo presentado por la Comisión en septiembre de 2020.

El retorno voluntario se entiende como el instrumento que permite el retorno de las personas migrantes que se encuentran irregularmente en territorio de la UE a sus países de origen. Permite que las personas migrantes decidan regresar voluntariamente y facilita su retorno, lo que permite una mejor reintegración en la sociedad de acogida que los procedimientos de retorno forzoso.

La estrategia tiene por objeto mejorar la coordinación y la solidaridad entre los Estados miembros con vistas a establecer un enfoque común para el desarrollo y la aplicación de los programas de retorno voluntario asistido y reintegración. También prevé una mejor cooperación con terceros países para ayudar a reintegrar a los migrantes retornados.

Acogemos positivamente el plan, pero hay dos problemas fundamentales que pueden hacer que los retornos fracasen: en algunos casos, los países de origen no los facilitan, y en otros los migrantes no quieren regresar después de un difícil viaje a la UE, por lo que intentan volver a entrar en la Unión, señala el ponente del Dictamen, José Antonio Moreno Díaz.

Añade que el CESE reitera sus críticas anteriores al Pacto, que se centra casi exclusivamente en abordar las situaciones irregulares en la frontera o a través de retornos voluntarios o forzosos sin enfocar de manera integral la gestión de la migración fomentando la movilidad legal y segura. El CESE considera que esto constituye una debilidad estratégica de la política de migración y asilo de la UE.

Tenemos que gestionar la irregularidad antes de que se produzca. Esto significa que debemos garantizar formas seguras y eficaces de entrar en la UE. Si lo logramos, podríamos asistir a una reducción de las llegadas irregulares, afirma el Sr. Moreno Díaz.

En cambio, el actual enfoque fragmentario presenta muchas deficiencias.

El fomento de los retornos voluntarios debe ir acompañado de la reintegración de los migrantes en sus países de origen, y tiene que existir un amplio abanico de medidas para apoyarlos durante el proceso de reintegración.

Sin embargo, los incentivos que se ofrecen actualmente a los países de origen podrían de hecho disuadirlos de intentar reducir los flujos migratorios, ya que dichos incentivos se ofrecen a través de programas basados en la existencia de personas en situación irregular.

El CESE se muestra especialmente preocupado por el objetivo declarado del Pacto de aumentar rápidamente los retornos voluntarios desde las fronteras exteriores de la UE.

¿Son realmente voluntarios estos retornos acelerados, o se trata de expulsiones? Nos preocupa que el retorno voluntario pueda convertirse en un eufemismo para hablar de expulsiones o para compensar económicamente a los países de destino que reciban a estas personas retornadas, sin tener en suficiente consideración ni sus deseos ni, más preocupante aún, sus derechos. Un retorno voluntario para evitar una expulsión forzosa no puede entenderse como una acción libre de condicionantes, subraya el Sr. Moreno Díaz.

El CESE también está preocupado por el futuro papel de Frontex, especialmente ante la publicación del informe más reciente del Parlamento Europeo sobre la supuesta vulneración de derechos por parte de esta agencia. A este respecto, el Comité pide que se supervise el papel y las actividades de Frontex a fin de garantizar que se llevan a cabo respetando los derechos humanos.

El CESE reitera sus dudas sobre el retorno patrocinado, puesto que no quedan claros los incentivos de los Estados miembros para participar en este mecanismo, que sigue basándose en la solidaridad voluntaria.

En opinión del CESE, debería incrementarse la financiación de los programas de reintegración para hacerlos más sostenibles. También es muy importante mejorar la recogida de datos, ya que la información actual sobre el número de migrantes que han regresado voluntariamente y sobre el éxito de su reintegración sigue siendo escasa.

En el Dictamen se afirma que es imprescindible que la colaboración con terceros países en cualquier aspecto se atenga a la vinculación de estos al derecho público internacional, así como a la protección de los derechos humanos y las libertades individuales fundamentales.

Por último, el CESE teme que la credibilidad y la coherencia de la política europea de migración puedan verse gravemente mermadas si la UE depende por entero de la buena voluntad de terceros países para garantizar la eficacia de los retornos voluntarios.