Unos procedimientos justos y el diálogo con las comunidades locales sensibilizarán a los europeos sobre los beneficios de la transición energética y les animarán a participar en ella: así lo afirma el CESE en un Dictamen aprobado en el pleno de marzo.

En su Dictamen «Condiciones necesarias para la aceptación social de la transición energética e hipocarbónica» el CESE destacó que fomentar la confianza mutua con todas las partes interesadas es fundamental para que la sociedad acepte esa transición. 

El ponente, Arnaud Schwartz, afirmó: «Todas las medidas sobre la transición energética requieren una comunicación abierta y la plena participación en la fase más temprana posible del desarrollo de proyectos y en todos los niveles pertinentes, desde la UE hasta el gobierno local».

El coponente, Jean Coulon, añadió: «El apoyo de la sociedad civil es de suma importancia para garantizar que la comunidad hace suyo el proceso, ya que las organizaciones locales pueden contribuir al debate público más fácilmente y refutar con datos científicos toda idea falsa que circule».

La Unión Europea necesita la transición energética porque es más limpia y —tanto en el plano individual como colectivo— más justa. También será más barata para la ciudadanía a largo plazo. Sin embargo, requiere cambios individuales y colectivos y, a corto plazo, la descarbonización puede conllevar una subida de los costes para los productores y de los precios para los consumidores.

Por lo tanto, es fundamental que la población y todas las partes interesadas refuercen su confianza mutua y acepten la transformación y los cambios técnicos que supone, desde la planificación hasta la ejecución. Para conseguirlo, el proceso debe ser independiente, transparente e inclusivo, la información facilitada debe ser de alta calidad y fácil acceso y los responsables de la toma de decisiones deben rendir cuentas. (mp)