El CESE ha aprobado una Resolución en la que pide a la ciudadanía europea que vote en las elecciones europeas. Los tres ponentes de la Resolución, los miembros del CESE Christa Schweng, Cinzia del Rio y Ioannis Vardakastanis, que representan respectivamente al Grupo de Empresarios, el Grupo de Trabajadores y el Grupo de Organizaciones de la Sociedad Civil del CESE, hacen un llamamiento unánime a la ciudadanía europea haga uso de su derecho democrático de voto y elija representantes que defenderán una Europa unida, democrática, sostenible y social. En nuestra columna Una pregunta para... planteamos a cada ponente qué está en juego en estas elecciones y por qué todo el electorado debería ejercitar su derecho al voto este mes de junio.

El CESE ha aprobado una Resolución en la que pide a la ciudadanía europea que vote en las elecciones europeas. Los tres ponentes de la Resolución, los miembros del CESE Christa Schweng, Cinzia del Rio y Ioannis Vardakastanis, que representan respectivamente al Grupo de Empresarios, el Grupo de Trabajadores y el Grupo de Organizaciones de la Sociedad Civil del CESE, hacen un llamamiento unánime a la ciudadanía europea haga uso de su derecho democrático de voto y elija representantes que defenderán una Europa unida, democrática, sostenible y social. En nuestra columna Una pregunta para... planteamos a cada ponente qué está en juego en estas elecciones y por qué todo el electorado debería ejercitar su derecho al voto este mes de junio.

Christa Schweng, antigua presidenta del CESE y miembro del Grupo de Empresarios del Comité

Las elecciones europeas constituyen un acontecimiento que permite a la ciudadanía europea decidir quién dirigirá nuestra Unión Europea durante los próximos cinco años. Esta vez tendrán lugar en un contexto geopolítico en constante cambio, marcado por la guerra injustificada contra Ucrania a nuestras puertas. Diversos países que antes eran enemigos están forjando nuevas alianzas y se están mostrando hostiles a nuestro modo de vida. La situación de la democracia es, cuando menos, preocupante, ya que su retroceso puede observarse a escala mundial. El Estado de Derecho y la libertad de prensa están en declive, por citar solo dos de los indicadores más comunes. En Europa asistimos a ataques cada vez más graves contra las democracias liberales. En varios Estados miembros se han socavado los valores europeos fundamentales, se han coartado los espacios cívicos y se han limitado las libertades de los medios de comunicación.

La desinformación y las noticias falsas provocan divisiones en nuestra sociedad y generan desconfianza y odio.

La UE se fundamenta en los valores comunes de la democracia, la protección de los derechos humanos, la libertad de expresión, el Estado de Derecho, la tolerancia, la justicia, la no discriminación, la igualdad, la solidaridad y la participación democrática. Estos valores nunca deben darse por sentados: han de reforzarse, defenderse y protegerse continuamente.

Las elecciones europeas brindan la oportunidad de demostrar que nos preocupamos por la democracia y nuestros valores fundamentales, por lo que es importante que la ciudadanía europea haga uso de su voto.

Cinzia Del Rio, miembro del Grupo de Trabajadores del CESE

Pedimos a la ciudadanía que vote por Europa, por el proyecto europeo, por una Europa más integrada y solidaria. La Unión Europea se basa en valores, principios, normas jurídicas, derechos y participación, todos ellos innegociables, porque representan los cimientos de nuestra democracia y los elementos clave de nuestro modelo de crecimiento integrador y sostenible. Y tenemos que garantizar nuestros cimientos democráticos.

Europa tiene nuevos retos que afrontar hoy:

  • debe hacer frente a un contexto geopolítico fragmentado y propenso a los conflictos, con nuevos agentes y competidores económicos y políticos mundiales;
  • debe apoyar las transiciones ecológica, digital y demográfica, el cambio tecnológico, la innovación y el desarrollo de la IA con un enfoque centrado en el ser humano y, al mismo tiempo, impulsar la participación de la juventud en estos procesos;
  • debe construir una política industrial europea común renovada que esté acompañada de nuevos instrumentos financieros comunes;
  • debe garantizar la inversión social para aplicar plenamente el pilar europeo de derechos sociales, mejorar la cohesión social, crear empleos de calidad y eliminar la pobreza, las desigualdades y la exclusión social.

Ningún país europeo puede hacer todo esto por sí solo. Pedimos a la ciudadanía que utilice su voto para garantizar una mayor integración de la Unión Europea que nos permita construir y mantener una paz duradera y sostener nuestro modelo económico y social.

Ioannis Vardakastanis, miembro del Grupo de Organizaciones de la Sociedad Civil del CESE

Las próximas elecciones al Parlamento Europeo son sumamente importantes para el futuro de nuestra Unión y de nuestro continente en su conjunto. Está en juego la esencia de la UE: nuestra unidad, democracia, competitividad, sostenibilidad y justicia social. Es fundamental que la ciudadanía de la UE ejerza su derecho de voto, ya que el Parlamento conforma directamente la Unión del mañana.

La UE simboliza la cooperación y las oportunidades y garantiza la paz, la democracia, la inclusión y la prosperidad. Sin embargo, los retos a los que se enfrenta la ciudadanía, como el aumento del coste de vida y de la energía, el cambio climático y los conflictos, han dado lugar a un aumento de las inseguridades entre la ciudadanía europea y requieren soluciones paneuropeas unificadas.

El nacionalismo no ofrece respuestas. Necesitamos colaborar, propiciar la solidaridad y entablar un diálogo civil eficaz para abordar estas cuestiones y mantener nuestros valores democráticos. La UE también debe ser un líder en el escenario mundial y promover la paz, el multilateralismo y la protección del medio ambiente. Es imprescindible emprender la transición hacia una economía digital y ecológica. La inclusividad es la clave. Toda la ciudadanía debe estar capacitada para participar en la configuración de nuestro futuro. Como miembros del Comité Económico y Social Europeo, nos debemos a estos principios. Su voto es esencial para configurar el futuro de nuestra Unión. Unámonos por una UE democrática, competitiva, sostenible y social. Su voto es importante: ¡úselo para labrar un futuro europeo más prometedor!

En la página web del CESE dedicada a las elecciones europeas puede consultarse el texto de la Resolución.

En esta edición cedemos la palabra a Carlos Trindade, miembro del CESE y ponente del Dictamen Proteger la democracia contra la desinformación. En vísperas de las elecciones europeas, escribe sobre las repercusiones negativas que la desinformación puede tener para la democracia y sobre cómo combatirla si queremos vivir en una que sea genuina.

En esta edición cedemos la palabra a Carlos Trindade, miembro del CESE y ponente del Dictamen Proteger la democracia contra la desinformación. En vísperas de las elecciones europeas, escribe sobre las repercusiones negativas que la desinformación puede tener para la democracia y sobre cómo combatirla si queremos vivir en una que sea genuina.

El plazo para la presentación de candidaturas a la tercera edición de los premios ecológicos de la UE permanecerá abierto hasta el 12 de mayo de 2024.

El plazo para la presentación de candidaturas a la tercera edición de los premios ecológicos de la UE permanecerá abierto hasta el 12 de mayo de 2024.

Los premios ecológicos de la UE reconocen la labor de diferentes partes interesadas a lo largo de la cadena de valor ecológica que hayan creado proyectos innovadores, sostenibles e inspiradores y hayan generado con ellos un valor añadido real para la producción y el consumo de alimentos ecológicos.

Está previsto que la ceremonia de entrega de premios se celebre el 23 de septiembre de 2024 con ocasión del Día de la Producción Ecológica de la UE.

Ya puede presentar su candidatura en línea hasta el 12 de mayo de 2024 a medianoche (hora central europea).

«Freedom is just another word for nothing left to lose…» (Libertad es solo otra forma de decir que no hay nada que perder...) dice una canción muy popular de música country escrita por Kris Kristofferson en 1969 y versionada por numerosos intérpretes, desde Janis Joplin a Kenny Rogers Sin embargo, en la Europa de hoy, la libertad adquiere un significado muy distinto al que se le da en la canción «Me and Bobby McGee»: tenemos mucho que perder si no la defendemos. Especialmente en Hungría.

«Freedom is just another word, for nothing left to lose…» (Libertad es solo otra forma de decir que no hay nada que perder...) dice una canción muy popular de música country escrita por Kris Kristofferson en 1969 y versionada por numerosos intérpretes, desde Janis Joplin a Kenny Rogers Sin embargo, en la Europa de hoy, la libertad adquiere un significado muy distinto al que se le da en la canción «Me and Bobby McGee»: tenemos mucho que perder si no la defendemos. Especialmente en Hungría.

Las personas se acostumbran muy rápido a las cosas buenas. No vuelven la vista atrás para apreciar la libertad de viajar, de prensa, de empleo o de educación en Europa, entre muchas otras. La gente de mi generación (pertenezco al bum de la natalidad, pues nací a finales de la década de los cincuenta, cuando Hungría aún formaba parte del Pacto de Varsovia) sí recuerda el largo camino que culminó con la libertad actual, desde la caída del muro de Berlín hasta la adhesión de Hungría a la UE, la familia de naciones libres, allá por 2004. Catorce años transcurrieron desde la caída del comunismo hasta que nuestro país pudo unirse a la Unión, junto con Chequia, Eslovaquia y Polonia. A mi juicio, Hungría lleva catorce años retrocediendo lentamente y quedándose rezagada. A principios de los años noventa estaba a la vanguardia de las libertades públicas y la libertad de prensa; hoy en día despuntan el populismo, la autocracia y la dictadura constitucional, todo lo cual es una contradicción.

El Gobierno de Budapest ha declarado casi abiertamente la guerra a los valores europeos comunes: su narrativa califica de enemigo a «Bruselas» y pinta a la UE como el mismísimo diablo. Y ya van casi catorce años, lo que demuestra la dificultad de apoyar cualquier campaña proeuropea, ya sea desde la oposición (o lo poco que queda de ella) o desde la sociedad civil y las ONG (también desde sus migajas). Sin embargo, nos negamos a rendirnos: nos negamos a que los valores europeos se vayan por el desagüe solo porque algunos políticos húngaros hayan decidido tocar música compuesta en la lejanía, quizá en el Kremlin.

Las últimas encuestas en Hungría siguen mostrando que casi el 68-70 % de la población en edad de votar apoya y aprovecha los beneficios que ofrecen la Unión Europea y los valores europeos comunes. La cuestión fundamental es si están dispuestos a acudir en masa a las urnas el 9 de junio de 2024. En Hungría, esta votación coincide con las elecciones municipales y, dado el descontento creciente en el país, las perspectivas no son negativas. Un voto de protesta contra las políticas gubernamentales supondrá también un voto proeuropeo.

Mihály Hardy es periodista húngaro y redactor jefe de Klubrádió

El Comité Económico y Social Europeo (CESE), a petición de la Presidencia belga del Consejo de la UE, ha presentado importantes recomendaciones destinadas a reforzar la cohesión social, gestionar la deuda y dar prioridad a las inversiones en asistencia sanitaria y empleo en toda Europa. El CESE ha expresado su preocupación por el hecho de que los ajustes presupuestarios puedan ralentizar los avances en la lucha contra la pobreza y la adaptación al cambio climático.

El Comité Económico y Social Europeo (CESE), a petición de la Presidencia belga del Consejo de la UE, ha presentado importantes recomendaciones destinadas a reforzar la cohesión social, gestionar la deuda y dar prioridad a las inversiones en asistencia sanitaria y empleo en toda Europa. El CESE ha expresado su preocupación por el hecho de que los ajustes presupuestarios puedan ralentizar los avances en la lucha contra la pobreza y la adaptación al cambio climático.

Las recomendaciones del CESE se hallan en el Dictamen «Impulsar el crecimiento integrador a largo plazo mediante reformas e inversiones», aprobado y debatido en su pleno de marzo, que contó con la participación deNicolas Schmit, comisario de Empleo y Derechos Sociales, y de Karine Lalieux, ministra belga de Pensiones e Integración Social.

En dicho Dictamen se subraya la necesidad de alinear los marcos vigentes, por ejemplo el Semestre Europeo y el pilar europeo de derechos sociales. Los oradores presentes en el debate de alto nivel destacaron la necesidad de avanzar en la Europa social y abordar cuestiones apremiantes como la brecha de género en las pensiones y la inclusión digital. La subsiguiente Conferencia de Alto Nivel sobre el Pilar Europeo de Derechos Sociales, celebrada en Bélgica, demuestra el compromiso de promover la aplicación de este instrumento.

Las propuestas del Comité hacen hincapié en el uso eficaz de los recursos financieros, la participación de los interlocutores sociales y la sociedad civil en los procesos de toma de decisiones y la importancia de garantizar que la doble transición ecológica y digital sea justa. La inclusión constituye un tema central en el Dictamen, al igual que maximizar el impacto de las inversiones sociales sin descuidar el fomento de la estabilidad económica y la cohesión social de la UE. (tk)

En este número, nuestra invitada sorpresa es la catedrática Danuta Hübner, diputada al Parlamento Europeo por el Partido Popular Europeo, quien nos explicará una a una las razones por las que en las elecciones europeas de 2024 se librará una batalla por Europa y por las que los partidos políticos tienen una gran responsabilidad a la hora de animar a sus posibles votantes a acudir a las urnas. No podemos dejar en manos extrañas la elección de nuestros representantes en el proceso de toma de decisiones de la Unión. Este año hay mucho en juego.

En este número, nuestra invitada sorpresa es la catedrática Danuta Hübner, diputada al Parlamento Europeo por el Partido Popular Europeo, quien nos explicará una a una las razones por las que en las elecciones europeas de 2024 se librará una batalla por Europa y por las que los partidos políticos tienen una gran responsabilidad a la hora de animar a sus posibles votantes a acudir a las urnas. No podemos dejar en manos extrañas la elección de nuestros representantes en el proceso de toma de decisiones de la Unión. Este año hay mucho en juego. 

Cada cinco años, la ciudadanía europea acude a las urnas para escoger a sus representantes en el Parlamento Europeo (PE), la única institución de la Unión Europea elegida por sufragio directo. En 2024, 720 diputados recién elegidos inaugurarán la décima legislatura. Durante su mandato quinquenal, desempeñarán un papel decisivo para configurar Europa, sus instituciones y políticas, su posición en un mundo global polarizado y su compromiso con los valores comunes.

Cada cinco años, la ciudadanía europea acude a las urnas para escoger a sus representantes en el Parlamento Europeo (PE), la única institución de la Unión Europea elegida por sufragio directo. En 2024, 720 diputados recién elegidos inaugurarán la décima legislatura. Durante su mandato quinquenal, desempeñarán un papel decisivo para configurar Europa, sus instituciones y políticas, su posición en un mundo global polarizado y su compromiso con los valores comunes.

Todas las elecciones son importantes. Son el punto de partida de la democracia, pero sabemos que esta no se limita a ir a votar. A la vista está que hay gobiernos elegidos democráticamente que practican la democracia al tiempo que pisotean el Estado de Derecho. Las elecciones, aunque sean justas y libres, no bastan para garantizar la democracia, ni son el único factor que determina su existencia. Por ello, los votantes deben participar activamente en las elecciones.

Los últimos cinco años se han caracterizado por una serie de retos casi existenciales para la Unión Europea. Primero hubo que gestionar el Brexit y sus consecuencias. Después siguieron la pandemia de COVID-19, la brutal e inhumana invasión de Ucrania por parte de Rusia y los consiguientes problemas económicos, como la crisis energética y los elevados niveles de inflación. Afrontamos todas estas perturbaciones inesperadas sin dejar de perseguir nuestros objetivos estratégicos clave de lograr la doble transición hacia una economía ecológica y competitiva desde el punto de vista digital. Los cambios del entorno geopolítico hicieron que la UE impusiera, junto con sus socios democráticos, sanciones de gran alcance a Rusia, interviniera para reducir el riesgo inherente a nuestras dependencias respecto de China y dotara a nuestras relaciones con los Estados Unidos de una base más sólida que nunca. La Unión también ha puesto en marcha el primer programa para la industria de defensa europea, que se materializará en los próximos años.

En las elecciones de 2024 se librará una batalla por Europa. La campaña electoral deberá responder a las expectativas de la ciudadanía, además de respetar su papel en la toma de decisiones europeas. No cabe duda de que cuestiones como la migración, el cambio climático y el apoyo a Ucrania para que defienda su territorio contra la agresión rusa afectan a todos los que nos preocupamos por la libertad, la democracia y la paz. Los políticos elegidos no deberán escatimar esfuerzos para garantizar la reactivación efectiva de la política de ampliación. Cuando debatan con los candidatos sobre los trabajos que deben llevar a cabo durante los próximos cinco años, deben ser conscientes de que, si resultan elegidos, tendrán que tener presente que la Unión Europea forma parte de un mundo que se desmorona, dividido entre democracias y regímenes autoritarios. En 2024 se celebrarán elecciones en países de todo el mundo que cuentan con 4 000 millones de habitantes.

Nosotros, los europeos, prestaremos especial atención a las decisiones de los estadounidenses que acudirán a las urnas para elegir a su presidente. La relación transatlántica será una cuestión importante durante los debates electorales europeos. Los políticos y los partidos políticos europeos tienen que esforzarse al máximo para dialogar con la ciudadanía y animarla a hacer oír su voz. Ello es más importante que nunca dada la incertidumbre geopolítica. Los partidos políticos que presentan candidaturas a las elecciones suelen tener opiniones divergentes sobre cuestiones de vital importancia para nuestras vidas. Solo podremos tener voz e influir en el futuro de Europa, que es el nuestro, si, como parte de la ciudadanía, participamos en los debates con los candidatos y acudimos a votar. Puede ocurrir que nos sintamos frustrados y enfadados, pero, precisamente por ello, nuestra participación activa en el diálogo político electoral reviste tanta importancia.

En 2019, por primera vez, la participación en las elecciones europeas superó ligeramente el 50 %. El voto de la juventud europea fue el que contribuyó a impulsar el porcentaje de participación. Por una parte, es una buena noticia que la mitad de las personas con derecho a voto lo ejercieran. Pero, por otra parte, esto significa que otra la mitad de la ciudadanía europea, igualmente titular de ese derecho, no acudió a votar. En 2024, no podemos permitirnos dejar que otros decidan quién nos representa en la toma de decisiones y la legislación europeas. Una baja participación reduce la legitimidad de los representantes elegidos y debilita la función que ejercen en el Parlamento Europeo. Por lo tanto, entre las principales responsabilidades de los partidos políticos figura animar a sus electores potenciales a acudir a votar.

Durante décadas, la población europea ha considerado a los gobiernos como sus representantes en la UE. Las elecciones de 2024 ofrecen una oportunidad para demostrar el poder real del Parlamento Europeo como portavoz de la ciudadanía. Habrá quien vote por primera vez. En cinco Estados miembros, se podrá votar a partir de los dieciséis años. No cabe duda de que la juventud tendrá expectativas diferentes respecto de los responsables políticos. Lo vimos durante la Conferencia sobre el Futuro de Europa y lo escuchamos ahora durante los paneles de seguimiento que organiza la Comisión Europea. Los políticos deben aprovechar las próximas elecciones europeas como un proceso para forjar una nueva generación de votantes y responsables políticos, como una oportunidad para reforzar una educación política transparente, así como generar una identidad y confianza.

La estrategia de comunicación del Parlamento Europeo para las elecciones de la UE de 2024 se centra en movilizar a los abstencionistas y a quienes votan por primera vez, ayudar a las demás partes implicadas, incluidos los medios de comunicación, las ONG, las empresas y las personas, así como apoyar el compromiso cívico no partidista de la ciudadanía y las organizaciones europeas a la hora de promover la importancia de votar.

Ya observamos injerencias extranjeras en las elecciones europeas, operaciones híbridas en materia de desinformación, que destruyen la confianza en las instituciones y los políticos y provocan discursos de desunión. Esto ocurre antes de las elecciones, se intensificará durante la votación y adquirirá tintes patológicos en el período postelectoral. Hay que hacer cumplir las leyes contra la desinformación. Las acciones nacionales y europeas no serán suficientes, sino que necesitamos una financiación significativa para apoyar un enfoque que incluya a la sociedad en su conjunto, con el fin de denunciar la desinformación y a sus autores, ya que esto afecta a la vida cotidiana de la ciudadanía y a sus decisiones estratégicas.

Con estas elecciones está en juego el destino de la democracia, la libertad y la seguridad; y acudir a votar es importante.

Danuta Hübner, diputada al Parlamento Europeo (Grupo del PPE)

Cada vez son más los europeos preocupados ante la imposibilidad de encontrar un alojamiento digno y asequible. Los riesgos derivados de esta situación pueden plasmarse en alojamientos deficientes, presión financiera e inseguridad en materia de vivienda, e incluso puede darse la situación de que algunas personas se queden sin hogar. Una vivienda inasequible puede afectar a la salud y el bienestar de las personas, provocar desigualdad en las condiciones de vida y las oportunidades y traducirse en mayores costes sanitarios, una menor productividad y daños medioambientales.

Cada vez son más los europeos preocupados ante la imposibilidad de encontrar un alojamiento digno y asequible. Los riesgos derivados de esta situación pueden plasmarse en alojamientos deficientes, presión financiera e inseguridad en materia de vivienda, e incluso puede darse la situación de que algunas personas se queden sin hogar. Una vivienda inasequible puede afectar a la salud y el bienestar de las personas, provocar desigualdad en las condiciones de vida y las oportunidades y traducirse en mayores costes sanitarios, una menor productividad y daños medioambientales.

En una reciente conferencia que el Comité Económico y Social Europeo (CESE) celebró en Bruselas se lanzó una clara advertencia: la crisis de la vivienda en Europa se está agravando, lo que provoca una serie de efectos secundarios.

Según un reciente estudio de Eurofound, la crisis de la vivienda afecta especialmente a la juventud, ya que le dificulta salir del hogar familiar. La edad a partir de la cual al menos el 50 % de las personas de la UE viven fuera del domicilio familiar ha pasado de veintiséis años en 2007 a veintiocho en 2019. Entre 2010 y 2019 España, Croacia, Italia, Chipre, Bélgica, Grecia e Irlanda registraron el mayor aumento del número de personas de entre veinticinco y treinta y cuatro años que siguen viviendo con sus padres.

A lo largo de los años, el CESE ha tratado de llamar la atención sobre los problemas de vivienda en la UE. En 2020 el Comité aprobó el Dictamen «Acceso universal a una vivienda digna, sostenible y asequible a largo plazo», elaborado por sus miembros Raymond Hencks y András Edelényi, y pidió un plan de acción europeo en materia de vivienda.

Con las recomendaciones de esta conferencia el CESE pretende dar un impulso político al debate y garantizar que la crisis de la vivienda de la UE figure en la agenda 2024-2029 del nuevo Parlamento Europeo y de la nueva Comisión. La Unión Europea debe poner en común sus recursos para luchar contra la escasez de viviendas dignas y asequibles. (mp)

El replanteamiento estratégico del mercado único de la UE es ahora una necesidad: el mundo ha cambiado en los últimos treinta años y el mercado único debe adaptarse al nuevo panorama internacional. Así lo afirmó el antiguo jefe del Gobierno italiano Enrico Letta en el debate del pleno del CESE celebrado el 20 de marzo de 2024.

El replanteamiento estratégico del mercado único de la UE es ahora una necesidad: el mundo ha cambiado en los últimos treinta años y el mercado único debe adaptarse al nuevo panorama internacional. Así lo afirmó el antiguo jefe del Gobierno italiano Enrico Letta en el debate del pleno del CESE celebrado el 20 de marzo de 2024.

Al presentar la idea clave que subyace a su informe de alto nivel sobre el futuro del mercado único, el Sr. Letta, actual presidente del Instituto Jacques Delors, subrayó que el futuro mercado único debe aplicar un enfoque geopolítico y centrarse en la autonomía estratégica de Europa y en pilares como la defensa, las telecomunicaciones, la energía y las finanzas.

Y añadió: «El panorama geopolítico es ahora totalmente distinto al de hace treinta años. Nuestro cometido actual consiste en examinar las consecuencias del nuevo escenario mundial para el mercado único y su futuro. Tenemos que adoptar un nuevo enfoque e incluir cuestiones como la defensa y la ampliación».

Oliver Röpke, presidente del CESE, subrayó que el éxito del mercado único no puede medirse únicamente en términos económicos, sino que también debe reflejar las esperanzas y el bienestar de la ciudadanía europea: «En el CESE creemos que el mercado único atañe ante todo a las personas y que el derecho de circulación también conlleva la libertad de residencia».

El Sr. Letta señaló que el mercado único atañe a las personas y se ocupa de ellas. La competitividad económica debe ir de la mano de la protección social, y la libertad de circulación y el derecho de residencia son inherentes a la misma libertad: «La fuga de cerebros tiene un impacto devastador en algunos países. Hemos de plantearnos las libertades de residencia y de retorno. Hoy es un billete solo de ida, lo que afecta a la competitividad y crea un gran problema en Europa». (mp)

El 8 de marzo de 2024, el Comité Económico y Social Europeo y la Comisión Europea celebraron la conferencia Enfermedades raras en la UE: acción conjunta para concebir el futuro de las RER (acto de lanzamiento de JARDIN) en Bruselas. Se trataba de poner marcha una iniciativa europea conjunta sobre enfermedades raras para integrar las redes europeas de referencia (RER) en los sistemas sanitarios nacionales, al tiempo que se erige un frente común con las instituciones de la UE, los países europeos, las organizaciones de la sociedad civil, las asociaciones de pacientes, la comunidad científica, los facultativos y los gerentes de los hospitales.

El 8 de marzo de 2024, el Comité Económico y Social Europeo y la Comisión Europea celebraron la conferencia Enfermedades raras en la UE: acción conjunta para concebir el futuro de las RER (acto de lanzamiento de JARDIN) en Bruselas. Se trataba de poner marcha una iniciativa europea conjunta sobre enfermedades raras para integrar las redes europeas de referencia (RER) en los sistemas sanitarios nacionales, al tiempo que se erige un frente común con las instituciones de la UE, los países europeos, las organizaciones de la sociedad civil, las asociaciones de pacientes, la comunidad científica, los facultativos y los gerentes de los hospitales.

Los sistemas sanitarios de la UE tienen dificultades para prestar una asistencia de alta calidad y rentable ante las enfermedades raras o complejas de baja prevalencia que afectan a la vida cotidiana de unos treinta millones de europeos. Por esta razón es importante aprovechar el potencial de las RER: redes virtuales de prestadores de asistencia sanitaria de toda Europa que facilitan el debate sobre afecciones y enfermedades complejas o raras que requieren un tratamiento muy especializado y una concentración de conocimientos y recursos.

La acción conjunta JARDIN es un proyecto para integrar las redes europeas de referencia en los sistemas nacionales de salud y lograr su sostenibilidad. Desarrolla itinerarios asistenciales nacionales vinculados a las RER —redes de referencia a escala nacional que replican y complementan las RER— y estructuras para pacientes no diagnosticados.

En el proyecto participan los veintisiete Estados miembros de la UE, Noruega y Ucrania. Está coordinado por Austria y cuenta con una financiación total de 18,75 millones EUR (15 millones a cargo de la UE y 3,75 millones de los Estados miembros) durante un período de tres años. Los resultados que se esperan de JARDIN, entre ellos recomendaciones, planes e informes sobre proyectos piloto concretos, conducirán en principio a la elaboración de mejores planes nacionales sobre las enfermedades raras en los Estados miembros de la UE. (mp)