Revisión de la Directiva 92/106/CEE de transporte combinado

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Fiscalidad de los teletrabajadores transfronterizos en todo el mundo e impacto en la UE

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Paquete de ayuda a las pymes

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Europa no ha reaccionado a tiempo y ha entrado tarde en esta ardua batalla. Frenar el avance de la extrema derecha no está resultando una tarea sencilla. La derrota del nazismo y el fascismo en 1945 permitía augurar una pérdida de influencia y de margen de maniobra de los movimientos extremistas. Nada más lejos de la realidad. El modelo democrático ha permitido sobrevivir y ganar fuerza a la extrema derecha que se ha alimentado de la irritación y la frustración de las personas.

Europa no ha reaccionado a tiempo y ha entrado tarde en esta ardua batalla. Frenar el avance de la extrema derecha no está resultando una tarea sencilla. La derrota del nazismo y el fascismo en 1945 permitía augurar una pérdida de influencia y de margen de maniobra de los movimientos extremistas. Nada más lejos de la realidad. El modelo democrático ha permitido sobrevivir y ganar fuerza a la extrema derecha, que se ha alimentado de la irritación y la frustración de las personas. La extrema derecha lleva ochenta años disfrutando del trato tolerante e indulgente que le dispensan las democracias liberales europeas y fingiendo acomodarse a/estar en la rueda de la democracia, sin renunciar nunca a su ambición de destruirla desde dentro una vez tenga el poder para ello.

Y está cerca de lograrlo, pues apoyándose en una idea de lo que denomina «soberanía nacional», la extrema derecha ya ha ganado poder en los Gobiernos de varios países, como en la Hungría de Orbán o la Eslovaquia de Fico. En Polonia, ocupó el poder durante ocho años con el Gobierno del partido Ley y Justicia hasta las últimas elecciones de octubre.

En la Unión Europea, la extrema derecha también intenta carcomer la democracia y hacerla implosionar/detonarla desde dentro. Durante los últimos treinta años, las tecnologías de la información y la comunicación han evolucionado y han dado paso a las plataformas digitales y las redes sociales, lo que ha ampliado considerablemente los medios de que disponen el neonazismo y el neofascismo para interactuar y ganar visibilidad y poder en todo el mundo. Estos movimientos se aprovechan del derecho democrático a la libertad de expresión para difundir y reiterar sus ideologías xenófobas y racistas, articulan estrategias y, al mismo tiempo, ponen en tela de juicio el sistema de convivencia del que forman parte. En efecto, la democracia brinda a los movimientos que intentan destruirla condiciones objetivas que favorecen su desarrollo y penetración social, por ejemplo a través de la financiación estatal.

La extrema derecha ha encontrado un caldo de cultivo propicio en Europa, ya que las políticas neoliberales y el capitalismo financiero heredados/tomados de la doctrina Reagan han frenado el progreso y el bienestar social de las clases medias, que son los pilares de la construcción y el éxito de Europa. El neoliberalismo ha desregularizado/liberalizado y obstaculizado el desarrollo económico y social, ha disminuido las rentas del trabajo en términos reales en favor de las rentas de capital, ha recortado ayudas sociales y servicios públicos y ha dejado el sector de la vivienda en manos de la especulación inmobiliaria. Los Gobiernos europeos disputan una carrera siniestra por la venta de visados de oro a cleptócratas y oligarcas de todo el mundo. La crisis del mercado y la competencia fiscal desleal, que favorecen la competencia desleal en el mercado interior, el apoyo endeble que Bruselas y Fráncfort prestan a las pymes, la escasa protección del empleo y el frágil poder adquisitivo han acrecentado los índices de descontento durante los últimos quince años en Europa.

Somos testigos de un error político trágico/garrafal, que es la causa del descenso constante de los índices de participación en las elecciones al Parlamento Europeo y el auge de la extrema derecha en la Eurocámara. El modelo de austeridad que impera en Europa ha provocado el resurgimiento de la ideología nazi y fascista. Este modelo ha protegido el sistema financiero pero no ha impartido justicia económica ni fiscal ni ha dado respuesta a los problemas, los deseos y las expectativas de la ciudadanía. Ha dado pie a la reaparición de la vieja propaganda de las ideologías supremacistas e identitarias, que están siempre al acecho y a la espera de una oportunidad para hacer retroceder a la humanidad a estadios anteriores de civilización. Esta agitación propiciada por el odio cultural y religioso está presente hoy en nuestras vidas, nuestras pantallas, nuestras redes sociales y en la constante desinformación que se genera cada minuto. Infundir miedo e inseguridad en la ciudadanía, aludir a la islamización, al fin de la supremacía blanca o de la identidad judeocristiana y demonizar a la comunidad gitana acusándola de depender de las prestaciones sociales son estrategias que históricamente dictadores y líderes autoritarios han empleado en su ascenso al poder.

En la actualidad, los Gobiernos europeos toleran que estos extremistas apunten al «peligro de la inmigración» en una Europa que envejece y que sin lugar a dudas debe importar parte de su mano de obra para sobrevivir y prosperar económicamente. Ello pese a que en la actualidad son tan pocos los refugiados y migrantes que llegan a la UE que ni siquiera colman las necesidades de la población y la mano de obra europeas. No obstante, la retórica xenófoba y racista persiste en una Europa que aún no cuenta con un marco jurídico seguro y eficaz para acoger e integrar a los migrantes, sino que sigue alimentando a las mafias de la trata de seres humanos. Los trabajadores migrantes fueron esenciales durante la reconstrucción de la Europa de la posguerra y la construcción de la UE. La contribución de los migrantes seguirá siendo crucial para el progreso del continente durante las próximas décadas. La extrema derecha es consciente de ello; de hecho, muchos de quienes les apoyan financieramente recurren a los migrantes en sus sectores y empresas.

Sin embargo, seguirá haciendo de las suyas, sembrando el miedo, manipulando conciencias y aprovechándose del trato indulgente que le dispensan los líderes nacionales y europeos, débiles e inseguros/inestables a la hora de elaborar una visión estratégica y de salvaguardar nuestros valores y principios. A los demócratas y europeístas tan solo nos/les queda luchar por nuestros valores: la democracia, la libertad, la dignidad y la paz en Europa.

En este número:

  • La Semana de la Sociedad Civil (#CivSocWeek) se celebrará del 4 al 7 de marzo
  • Emilie Prouzet – Competitividad a largo plazo: factores y agentes para trazar el camino de cara al futuro
  • Ana Gomes – Superar a la extrema derecha en Europa: causas y las soluciones necesarias
  • Ucrania, dos años después

En este número:

  • La Semana de la Sociedad Civil (#CivSocWeek) se celebrará del 4 al 7 de marzo
  • Emilie Prouzet – Competitividad a largo plazo: factores y agentes para trazar el camino de cara al futuro
  • Ana Gomes – Superar a la extrema derecha en Europa: causas y las soluciones necesarias
  • Ucrania, dos años después

por Pietro Vittorio Barbieri

La aprobación de un dictamen sobre el diálogo civil no puede ser el final del proceso. Indudablemente, constituye un paso adelante fundamental, habida cuenta de que se ha elaborado a petición de la Presidencia belga, por lo que podría añadirse a la agenda de la Unión Europea.

por Pietro Vittorio Barbieri

La aprobación de un dictamen sobre el diálogo civil no puede ser el final del proceso. Indudablemente, constituye un paso adelante fundamental, habida cuenta de que se ha elaborado a petición de la Presidencia belga, por lo que podría añadirse a la agenda de la Unión Europea.

En lugar de describir el dictamen, resulta más útil comprender el proceso. El diálogo civil es ante todo un lugar en el que la ciudadanía puede debatir sus proyectos y objetivos y en el que las partes interesadas institucionales y no institucionales se reúnen en pie de igualdad.

La democracia representativa debe protegerse de los intentos, contrarios a la libertad, de socavarla. Son motivo de profunda preocupación las diversas formas de populismo que están erosionando el espacio para la participación ciudadana. Por ese motivo, resulta fundamental y urgente aplicar el artículo 11 del TUE. Cuando este artículo se redactó por primera vez, estaba claro que la democracia liberal requiere la participación de organismos intermediarios, como los interlocutores sociales y las organizaciones de la sociedad civil. Estos entes transmiten las opiniones de la gente: empresarios que dirigen grandes empresas o pymes, trabajadores, profesionales, consumidores, minorías como los migrantes, las personas con discapacidad o los gitanos, y todas las personas que participan en asociaciones europeas e internacionales en pro de los derechos humanos. En su discurso de toma de posesión, Oliver Röpke afirmó: «La libertad, la democracia, los derechos humanos y el Estado de Derecho figuran entre los valores fundamentales en los que se basa la Unión Europea. Están consagrados en los Tratados de la UE y ocupan un lugar central en la identidad de la UE. Sin embargo, estos valores se han visto sometidos a fuertes presiones en los últimos años. Europa se ha enfrentado a crisis sin precedentes, que amplificaron las desigualdades sociales y económicas y pusieron en entredicho la confianza de la ciudadanía de la UE en las instituciones democráticas». El diálogo civil es fundamental para responder a estos retos y, como señaló el presidente recién elegido al referirse al papel del CESE como institución de la UE, las puertas de las instituciones de la Unión siempre deben estar abiertas a escuchar lo que la ciudadanía quiera decir.

El debate en el grupo de estudio que ha elaborado este dictamen fue un buen ejemplo de diálogo civil en el que los participantes se escuchan mutuamente y negocian la redacción, el contenido y los objetivos.

Hemos consensuado algunas demandas que se presentarán a las instituciones europeas con vistas a reforzar el diálogo civil. El objetivo es alcanzar un acuerdo interinstitucional que sirva de base para una estrategia y un plan de acción.

Se trata de un avance, un paso adelante como muchos otros que el CESE ha logrado desde 1999 a través de debates internos entre las entidades a las que representa. No obstante, este paso debe ahora hacerse realidad, recibir apoyo y afianzarse en el camino hacia la adopción por parte de la Unión Europea.

Nuestra invitada sorpresa es Ana Gomes, diplomática y política portuguesa, miembro del Partido Socialista de Portugal. Escribe sobre el peligro del populismo, el auge de los partidos de extrema derecha y la necesidad de contrarrestarlos y defender los valores.

Nuestra invitada sorpresa es Ana Gomes, diplomática y política portuguesa, miembro del Partido Socialista de Portugal. Escribe sobre el peligro del populismo, el auge de los partidos de extrema derecha y la necesidad de contrarrestarlos y defender los valores.

Diplomática de carrera desde 1980, ha ocupado numerosos cargos, entre otros en las sedes de Naciones Unidas en Ginebra y Nueva York. En 1999 fue directora de la Sección de Intereses Portugueses y posteriormente, hasta 2003, embajadora de Portugal en Yakarta, donde desempeñó un papel en el proceso conducente a la independencia de Timor Oriental y en el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Portugal e Indonesia. 

Durante su mandato como diputada al Parlamento Europeo, entre 2004 y 2019, fue especialmente activa en materia de relaciones exteriores, derechos humanos, seguridad y defensa, desarrollo internacional, igualdad de género y lucha contra la evasión fiscal, el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo.

En 2021, en representación de los socialistas, participó en las elecciones nacionales contra el presidente saliente que resultaría reelegido, Marcelo Rebelo de Sousa. Consiguió quedar en segundo lugar, por delante del candidato del partido Chega, de extrema derecha.

Hoy prosigue su activismo político en defensa de los derechos humanos, la integridad y la transparencia en la vida pública, y contra la corrupción y la delincuencia organizada. Cuenta con un programa semanal de opinión en el canal de televisión portugués SIC Notícias (Opinião de Ana Gomes).

La cartera de Prospectiva ha permitido a la Comisión Europea estrechar lazos con las organizaciones de la sociedad civil, lo que ha facilitado la incorporación de sus puntos de vista y ha convertido la planificación de las futuras políticas de la UE en un auténtico instrumento participativo.

Nuestro autor invitado es el miembro del CESE Pietro Vittorio Barbieri, que comparte sus puntos de vista sobre la importancia del diálogo civil y de asegurarse de que ocupe el lugar que le corresponde en la agenda europea.

Nuestro autor invitado es el miembro del CESE Pietro Vittorio Barbieri, que comparte sus puntos de vista sobre la importancia del diálogo civil y de asegurarse de que ocupe el lugar que le corresponde en la agenda europea.

Hemos pedido a Tetyana Ogarkova, periodista ucraniana residente en Kiev, que capture para nosotros una imagen que simbolice la Ucrania de hoy, dos años después de la invasión rusa del 24 de febrero de 2022. Nos ha enviado una foto que tomó mientras viajaba por el país apoyando a las tropas ucranianas. He aquí la foto que la Sra. Ogarkova quiere compartir con nuestros lectores y la historia que hay detrás de ella.

Hemos pedido a Tetyana Ogarkova, periodista ucraniana residente en Kiev, que capture para nosotros una imagen que simbolice la Ucrania de hoy, dos años después de la invasión rusa del 24 de febrero de 2022. Nos ha enviado una foto que tomó mientras viajaba por el país apoyando a las tropas ucranianas. He aquí la foto que la Sra. Ogarkova quiere compartir con nuestros lectores y la historia que hay detrás de ella.

Tetyana Ogarkova es doctora en Literatura por la Universidad París XII Val-De-Marne, profesora de la Universidad Mohyla de Kiev y periodista. Dirige las actividades con proyección internacional del Ukraine Crisis Media Center. Vive en Kiev.