El CESE aporta su contribución al debate sobre salarios mínimos dignos en Europa

El Comité Económico y Social Europeo (CESE) ha aprobado el Dictamen Salarios mínimos dignos en toda Europa después de que el Parlamento Europeo solicitase un dictamen exploratorio. La solicitud se presentó después de que la Comisión anunciara que estaba estudiando la posibilidad de proponer un instrumento jurídico para garantizar que todos los trabajadores de la UE tengan derecho a un salario mínimo que permita un nivel de vida digno.

Las cifras indican que aproximadamente uno de cada diez trabajadores de la UE gana una cantidad similar o inferior al salario mínimo legal nacional. En algunos países, el nivel del salario mínimo es hoy por hoy insuficiente para que los ingresos del trabajo permitan por sí solos salir de la pobreza. En su dictamen, el CESE manifiesta seguir preocupado por el hecho de que la pobreza en general y la pobreza de los ocupados continúen siendo un problema importante en muchos Estados miembros. Al mismo tiempo, destaca que el empleo de alta calidad sigue siendo la mejor vía para salir de la pobreza.

El CESE considera que unos salarios mínimos justos —acompañados de políticas de inclusión activas, integradas y centradas en la persona— podrían ayudar a reducir la pobreza entre los trabajadores que la sufren. También podrían contribuir a alcanzar diversos objetivos de la UE, como lograr una convergencia salarial al alza, mejorar la cohesión social y económica, y eliminar la brecha salarial entre hombres y mujeres. En la actualidad, los trabajadores con salarios bajos son en su mayoría mujeres y miembros de otros colectivos vulnerables como los mayores, los jóvenes, los migrantes y las personas con discapacidad. Los salarios representan el pago por el trabajo hecho, y son uno de los factores que garantizan beneficios mutuos a las empresas y los trabajadores. También van ligados a la situación económica de un país, región o sector. Sus variaciones pueden tener un impacto en el empleo, la competitividad y la demanda macroeconómica.

El CESE manifiesta ser consciente de las preocupaciones ante una posible acción de la UE en esta esfera y no subestimar la complejidad de las cuestiones implicadas. Reconoce que la Comisión tendrá que adoptar un enfoque equilibrado y prudente.

Por ello, hace hincapié en que cualquier iniciativa de la UE en ese sentido deberá basarse en un análisis preciso de la situación en los Estados miembros y respetar plenamente el papel de los interlocutores sociales y su autonomía, así como los diferentes modelos de relaciones laborales. Es asimismo esencial que cualquier iniciativa de la UE salvaguarde los modelos de aquellos Estados miembros en los que los interlocutores sociales no consideran que sea necesario fijar salarios mínimos legales, y en particular de los Estados donde los suelos salariales se establecen mediante negociación colectiva.

A la hora de fijar un salario mínimo legal es importante consultar de forma adecuada y oportuna a los interlocutores sociales para asegurarse de tener en cuenta las necesidades de ambas partes del mercado laboral. El CESE lamenta que en algunos Estados miembros no se involucre de forma adecuada a los interlocutores sociales ni se les consulte sobre los sistemas de fijación del salario mínimo legal ni sus mecanismos de ajuste.

No obstante, los tres Grupos del CESE, que representan respectivamente a los empleadores, a los sindicatos y a las organizaciones de la sociedad civil de la UE, tienen puntos de vista divergentes sobre el camino a seguir.

Stefano Mallia (Grupo de Empresarios), ponente del dictamen, afirma: La crisis de la COVID-19 ha causado y sigue causando ingentes pérdidas económicas, que inevitablemente supondrán un enorme perjuicio para las empresas. El salario mínimo es una cuestión sensible que debe abordarse teniendo plenamente en cuenta las consecuencias económicas y el reparto de competencias entre la UE y los Estados miembros y respetando las características específicas de los sistemas nacionales de fijación del salario mínimo y de negociación colectiva. El Grupo de Empresarios considera que la UE no tiene competencias en materia de salarios —y, en particular, en materia de niveles salariales— y que la fijación de salarios mínimos es un asunto nacional y se lleva a cabo conforme a las características específicas de los respectivos sistemas nacionales. Debe evitarse cualquier acción equivocada por parte de la UE, especialmente en este momento concreto. Cuando los interlocutores sociales necesiten apoyo, deberíamos buscar el modo de abordar las necesidades concretas promoviendo el intercambio de buenas prácticas y el desarrollo de capacidades, sin caer en la trampa de imponer un modelo único que podría tener graves consecuencias negativas.

Oliver Röpke (Grupo de Trabajadores), ponente del dictamen, declara: Este dictamen llega en un momento oportuno para la Unión Europea, y me congratulo de que el CESE pueda contribuir al debate sobre el salario mínimo en Europa. La crisis de la COVID-19 ha vuelto a poner de relieve las dramáticas desigualdades que existen en nuestros mercados laborales y en la sociedad, entre las que destaca la grave inseguridad que sufren demasiados trabajadores en cuanto a sus ingresos y su empleo. Garantizar que los trabajadores de toda la UE disfruten de salarios mínimos dignos debe ser parte esencial de la estrategia de recuperación de la UE. Para el Grupo de Trabajadores es indiscutible que todos los trabajadores deben estar protegidos por salarios mínimos justos que permitan un nivel de vida digno dondequiera que trabajen. La negociación colectiva sigue siendo la forma más eficaz de garantizar salarios justos, y también debe reforzarse y promoverse en todos los Estados miembros. Por ello celebramos que la Comisión reconozca que hay margen para que la UE promueva el papel de la negociación colectiva en apoyo a la adecuación y la cobertura del salario mínimo.

Séamus Boland (Grupo Diversidad Europa), presidente del grupo de estudio que redactó el dictamen, afirma: Creo que este dictamen será muy valioso para los numerosos debates sobre el salario mínimo que tienen lugar en todos los Estados miembros de la UE. El dictamen defiende el valor de la interlocución social y la importancia de garantizar la implicación de todas las partes interesadas pertinentes. Destaca la necesidad de garantizar la dignidad y el respeto merecidos a todos los trabajadores, especialmente a los que desempeñan puestos de trabajo menos remunerados en nuestra economía. Creo que el CESE puede estar orgulloso de la labor realizada para elaborar este dictamen, y animo a todas las partes interesadas a que lo lean.

ANTECEDENTES

En enero de 2020, la Comisión puso en marcha la primera fase de las consultas con los interlocutores sociales y señaló distintas maneras en las que la acción de la UE podría resultar beneficiosa para que todos los trabajadores de la UE cobrasen un salario digno.

En junio de 2020 se inició la segunda fase de consultas, y la Comisión precisó los objetivos políticos de una posible iniciativa: garantizar que todos los trabajadores de la UE estén protegidos por un salario mínimo justo que les permita un nivel de vida digno dondequiera que trabajen. Al mismo tiempo, la Comisión manifestó que se salvaguardaría el acceso al empleo y se tendrían en cuenta los efectos sobre la creación de empleo y la competitividad.

Durante la elaboración del dictamen, el CESE celebró consultas virtuales con las partes interesadas de cinco países elegidos en función de sus mecanismos de fijación del salario mínimo; dichas consultas se han incorporado como anexos al dictamen. Se envió a las partes interesadas una encuesta cuyos resultados también se han incorporado al dictamen. El CESE celebró asimismo una consulta pública virtual en la que participaron el comisario de Empleo y Derechos Sociales Nicolas Schmit, varios diputados al Parlamento Europeo y miembros de algunas de las principales redes europeas que representan a las organizaciones de empresarios, los sindicatos y otras organizaciones de la sociedad civil, como BusinessEurope, la Confederación Europea de Sindicatos (CES) y la Plataforma Social.

 

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