El éxito del nuevo marco de la UE para la población gitana está en manos de los Estados miembros

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La Comisión Europea ha aprendido de las deficiencias del anterior marco de la UE para la integración de los gitanos en la última década y está decidida a lograr los objetivos principales del nuevo marco estratégico y reducir al menos a la mitad la brecha de discriminación y exclusión socioeconómica de los gitanos de aquí a 2030. Sin embargo, el papel de los Estados miembros resulta crucial para obtener resultados tangibles. Sin unas estrategias eficaces y medidas pragmáticas a nivel nacional, el nuevo marco corre el riesgo de fracasar igual que su predecesor. 

Los participantes en una audiencia en línea sobre el tema El nuevo marco europeo para la integración de los gitanos – puntos de vista y expectativas sobre el futuro de las comunidades gitanas señalaron que si la estrategia anterior no logró resultados satisfactorios no fue por su contenido, sino fundamentalmente por la situación política existente en algunos Estados miembros y la falta de apoyo por parte de dichos Estados. La audiencia, organizada por el Grupo de Estudio Temático del CESE sobre la Integración de los Gitanos, tenía por objeto debatir el nuevo marco para la población gitana y recabar los puntos de vista y expectativas de las organizaciones gitanas en relación con los planes y propuestas de dicho marco.

Según datos recientes de la Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea (FRA, por sus siglas en inglés), la situación sigue siendo la misma para las minorías gitanas y la población itinerante. En algunos países incluso ha empeorado y, por ejemplo, un 62 % de los niños sufren privaciones graves. Por lo tanto, la pregunta es cómo puede la nueva estrategia superar las dificultades del pasado.

A este respecto, Marc Kiwitt, de la Dirección General de Justicia y Consumidores de la Comisión Europea, afirmó: En primer lugar, debemos reconocer que la presión política y la lucha contra la discriminación y la exclusión requieren un esfuerzo a largo plazo. Por otra parte, resulta alentador observar que los Estados miembros han demostrado su compromiso de fortalecer la igualdad de los gitanos al adoptar de forma unánime la Recomendación del Consejo de 12 de marzo de 2021. En dicha Recomendación se pide a los Estados miembros que planteen medidas eficaces para la integración de los gitanos.

El nuevo marco para la población gitana se centra en un enfoque basado en tres pilares —igualdad, inclusión y participación—, que complementa la integración socioeconómica de los gitanos marginados contemplada en el marco anterior e introduce reformas considerables. En cuanto a los instrumentos jurídicos que podrían reforzar el nuevo marco de la UE para la población gitana, el Sr. Kiwitt hizo referencia a una serie de Directivas ya adoptadas por la Comisión, como la Directiva sobre igualdad racial y el nuevo Plan de Acción de la UE Antirracismo.

Ursula Till-Tentschert, de la Agencia de los Derechos Fundamentales, destacó la importancia de contar con marcos de supervisión eficaces en todos los Estados miembros para garantizar la igualdad, inclusión y participación de los gitanos. Unas políticas eficaces requieren objetivos concretos, así como medidas eficaces para seguir el progreso de dichos objetivos, afirmó la Sra. Till-Tentschert. También señaló que es muy recomendable que los países desarrollen sus propios objetivos nacionales con los correspondientes indicadores, en consulta con las organizaciones de la sociedad civil, y que recopilen sus propios datos. Estas prácticas ayudarán a los Estados miembros a adaptar sus planes nacionales según sea necesario.

El nuevo marco para la población gitana contiene muchos elementos positivos, pero persiste el mismo problema en cuanto a su puesta en práctica

Los representantes de las comunidades gitanas y las organizaciones de la sociedad civil acogieron con satisfacción el nuevo marco de la UE para los gitanos y la Recomendación del Consejo sobre esta materia. Es importante que esta estrategia haya adoptado un enfoque más equilibrado entre los objetivos de inclusión social, derechos humanos y empoderamiento, pero sigue siendo un mecanismo no vinculante para los Estados miembros, subrayó Isabela Mihalache, de la Red Europea de Organizaciones de Base Romaníes (ERGO).

Rafael Saavedra Rodríguez, de la Fundación Secretariado Gitano (FSG), reconoció el papel clave de la participación como uno de los derechos básicos de la minoría gitana que debería promoverse en los próximos años. Siempre hemos apoyado esa idea. La participación del pueblo gitano en la construcción de su futuro es un elemento indispensable de este proceso, afirmó.

El Sr. Saavedra Rodríguez recalcó que las estrategias nacionales de cada Estado miembro deben centrarse en dos objetivos concretos: El primero es eliminar la pobreza y la exclusión social, y el segundo garantizar los derechos civiles y sociales esenciales como modo de alcanzar la plena igualdad en las mismas condiciones que la población general.

La Sra. Mihalache elogió el nuevo marco por prever una serie de sinergias y políticas complementarias de la UE, como el Plan de Acción Antirracismo, el Pacto Verde y el pilar europeo de derechos sociales, pero aseguró que los compromisos mínimos comunes de los Estados miembros siguen siendo reducidos y de carácter bastante general. De hecho, los países deben ir más allá de las metas y objetivos mínimos establecidos en el marco estratégico de la UE. A tal fin, la Red ERGO, en consulta con organizaciones de la sociedad civil, ha publicado recomendaciones sobre el diseño de las nuevas estrategias para la población gitana de aquí a septiembre de 2021. Las principales recomendaciones para todos los Gobiernos incluyen dar prioridad a la lucha contra el odio y la discriminación hacia los gitanos, erradicar la segregación en la educación y la vivienda, así como combatir los prejuicios y estereotipos respecto de este colectivo.

Bernard Rorke, en nombre del Centro Europeo de Derechos Romaníes (ERRC, por sus siglas en inglés), subrayó que los Estados miembros con mayores tasas de población gitana han practicado el racismo antigitano desde los máximos cargos públicos mediante la corrupción, el retroceso democrático y la segregación sistemática. A menos que la justicia prevalezca sin prejuicios respecto de los ciudadanos y ciudadanas romaníes de la UE, este marco fracasará exactamente de la misma manera que su predecesor, advirtió el Sr. Rorke, quien añadió que el acceso a la justicia es indispensable para un desarrollo inclusivo.

Las comunidades y organizaciones gitanas reconocen plenamente las décadas de esfuerzos de la Comisión para promover la integración de este colectivo, pero a la hora de combatir el racismo antigitano la obligación principal recae, como así ha sido siempre, en los Estados miembros.

En la misma línea, Florin Botonogu, del Centro de Políticas para los Gitanos y las Minorías, con sede en Bucarest, subrayó: Tenemos los documentos, tenemos unos objetivos en los que fijarnos, pero lamentablemente seguimos sin apenas ver resultados en este ámbito. ¿Por qué ocurre esto?.

El Sr. Botonogu insistió en que las estrategias deben tener en cuenta el contexto político y social, ya que cada país tiene su propio entorno político. Subrayó que las soluciones deben ser realistas, y afirmó que no podemos convertir a los gitanos en empresarios cuando carecen de formación debido a su pobreza. La economía social es la solución para la integración socioeconómica de los gitanos.

En sus observaciones finales, el presidente del Grupo de Estudio Temático del CESE sobre la Integración de los Gitanos, Alfredas Jonuška, animó a las organizaciones de la sociedad civil y a las ONG a que hagan oír más su voz, ya que pese a los progresos realizados aún queda mucho más por lograr.

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