DECLARACIÓN

El Comité de Seguimiento ACP-UE señala que, en un mundo globalizado, los conflictos armados y la inseguridad alimentaria van de la mano.

Según la FAO, Rusia es el mayor exportador mundial de trigo y Ucrania el quinto. En conjunto, suministran el 19 % de la cebada mundial, el 14 % del trigo y el 4 % del maíz, lo que representa más de un tercio de las exportaciones mundiales de cereales. También son los principales proveedores de aceite vegetal (por ejemplo, aceite de girasol) y fertilizantes.

Muchos países vulnerables no pueden hacer frente a estas perturbaciones. Las perturbaciones de los insumos agrícolas tendrán consecuencias negativas a largo plazo no solo par a los pequeños productores, sino también para la estabilidad social y política y para la propia democracia. En África oriental, unas precipitaciones por debajo de la media han creado algunas de las condiciones más secas en cuatro décadas que, según las Naciones Unidas, ya están dejando a más de trece millones de personas en riesgo de hambruna.

La agresión unilateral y la invasión de Ucrania por parte de las fuerzas militares rusas viola todas las normas y acuerdos internacionales vigentes[1] y representa una nueva amenaza para la seguridad alimentaria, ya que no existe ninguna garantía de que los agricultores ucranianos puedan cosechar cereales y oleaginosas y comercializarlos este año, a pesar de los esfuerzos realizados por las organizaciones internacionales.

Por consiguiente, el Comité de Seguimiento ACP-UE afirma firmemente su gran preocupación por las repercusiones de la guerra en el suministro mundial de alimentos, lo que agravará aún más la ya difícil situación de la seguridad alimentaria en muchos países que se enfrentan a la recuperación de la COVID-19, las crisis políticas y los retos medioambientales.

Queremos señalar que la escasez de suministros y la inflación de precios causadas por la guerra en Ucrania afectarán gravemente a la población de los setenta y nueve países no pertenecientes a la UE que participan en la Organización de los Estados de África, el Caribe y el Pacífico (OEACP) y cooperan con la UE. El índice de precios de los alimentos de la FAO alcanzó una media de 159,9 puntos en marzo de 2022, el nivel más alto jamás alcanzado desde su creación en 1990, y todos los indicios señalan que los precios de los alimentos seguirán aumentando.

El Comité de Seguimiento ACP-UE pide a la UE que preste especial atención a la situación en los países ACP y que adopte todas las medidas posibles para evitar que la inseguridad alimentaria mundial aumente en los países con escasez de alimentos, especialmente en África, mediante, entre otras cosas, ayuda humanitaria y ayuda de emergencia.

Instamos a la comunidad internacional y, en particular, a China a que intensifiquen las medidas destinadas a reducir la deuda de los países de la OEACP.

A medio plazo, animamos a los responsables políticos y a los Gobiernos a confiar en la experiencia de las comunidades locales y las organizaciones de la sociedad civil —incluidas las organizaciones no gubernamentales (ONG), las organizaciones de agricultores y los interlocutores sociales— para construir sistemas alimentarios locales y resilientes que no dependan en gran medida de terceros países y ofrezcan suficientes oportunidades de ingresos, en particular a las poblaciones rurales, sin olvidar a las mujeres y los jóvenes.


[1]          Como se indica en la Resolución del Comité Económico y Social Europeo de 24 de marzo de 2022.