European Economic
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Brújula para la Competitividad de la UE: un paso oportuno para reactivar el dinamismo económico en Europa
Por Stefano Mallia, presidente del Grupo de Empresarios del CESE
El 29 de enero la Comisión Europea presentó la Brújula para la Competitividad, un paso crítico y oportuno para reactivar el dinamismo económico en Europa que marcará el rumbo de la UE en los próximos cinco años.
Los empresarios de la UE hemos abogado desde hace tiempo por una agenda general de competitividad, y acogemos con satisfacción los tres pilares de la Brújula: cerrar las brechas de innovación y productividad, abordar conjuntamente la descarbonización y la competitividad y reducir las dependencias para asegurar las cadenas de suministro; se trata de pilares fundamentales para garantizar que Europa pueda competir a escala mundial, atraer y retener el talento y fomentar la innovación.
Sin embargo, el éxito de la Brújula depende del desarrollo de medidas concretas y de una aplicación oportuna. Desempeñarán un papel decisivo iniciativas clave como el paquete de simplificación ómnibus, el Pacto Industrial Limpio y una estrategia horizontal que profundice el mercado único. Con todo, dar un nuevo nombre a estrategias propuestas y elegir títulos llamativos, por sí solos, no nos ahorrarán tener que afrontar los desafíos futuros.
Por ejemplo, simplificar el marco normativo es el primer paso y el que más urge. Es esencial reducir la burocracia y promover la agilidad y la flexibilidad: durante demasiado tiempo, las empresas de la UE han tenido que lidiar con una excesiva complejidad y lentitud en la toma de decisiones. Asimismo, necesitamos una aplicación significativa del control de la competitividad, para que las nuevas medidas legislativas y normativas apoyen, en lugar de obstaculizar, el crecimiento empresarial.
La Brújula se centra acertadamente en fomentar la innovación a través de una unión de los mercados de capitales sólida y en abordar los obstáculos estructurales para liberar el potencial de Europa en materia de tecnologías profundas, energía limpia y materiales avanzados, al tiempo que se crea un ecosistema fértil para las empresas emergentes y en expansión.
Precisamente la unión de los mercados de capitales aún sin culminar es un recordatorio de que no podemos permitirnos retrasos. Si bien la Brújula promueve una mejor coordinación de las inversiones de los gobiernos nacionales, carece de un plan claro sobre otras fuentes comunes de financiación. Y lo cierto es que la escena internacional no espera.
La carrera ha comenzado y es el momento de pisar el acelerador. Desbloquear la competitividad no es solo un imperativo económico, sino la puerta hacia una prosperidad compartida por todos. Las empresas europeas son y seguirán siendo parte de la solución.