Los meses de octubre y noviembre se distinguieron por el fracaso de dos cumbres mundiales del más alto nivel en materia de medio ambiente: la COP16 del Convenio sobre la Diversidad Biológica de las Naciones Unidas y la COP29 de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, ambas centradas en la financiación urgentemente necesaria para preservar la naturaleza y mitigar los efectos del cambio climático. Hemos pedido a los representantes del CESE en las COP de este año, Peter Schmidt, Diandra Ní Bhuachalla y Arnaud Schwartz, que compartan sus reflexiones sobre lo que está en juego si el mundo no actúa en lo que respecta al clima.

Los meses de octubre y noviembre se distinguieron por el fracaso de dos cumbres mundiales del más alto nivel en materia de medio ambiente: la COP16 del Convenio sobre la Diversidad Biológica de las Naciones Unidas y la COP29 de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, ambas centradas en la financiación urgentemente necesaria para preservar la naturaleza y mitigar los efectos del cambio climático. Hemos pedido a los representantes del CESE en las COP de este año, Peter Schmidt, Diandra Ní Bhuachalla y Arnaud Schwartz, que compartan sus reflexiones sobre lo que está en juego si el mundo no actúa en lo que respecta al clima.

Nuestro invitado sorpresa es Andrey Gnyot, cineasta y periodista bielorruso que acaba de ser liberado de su arresto domiciliario en Serbia, donde pasó un año en detención preventiva a efectos de extradición tras ser acusado de haber cometido delitos económicos en su país. Su historia personal le sirve de hilo conductor para describir el destino de los periodistas independientes en la Bielorrusia actual, donde hasta la más leve crítica a las personas que ostentan el poder puede llevar a ser tachado de «enemigo del pueblo» y encarcelado por acusaciones falsas de delitos económicos.

El invitado sorpresa

Nuestro invitado sorpresa es Andrey Gnyot, cineasta y periodista bielorruso que acaba de ser liberado de su arresto domiciliario en Serbia, donde pasó un año en detención preventiva a efectos de extradición tras ser acusado de haber cometido delitos económicos en su país. Su historia personal le sirve de hilo conductor para describir el destino de los periodistas independientes en la Bielorrusia actual, donde hasta la más leve crítica a las personas que ostentan el poder puede llevar a ser tachado de «enemigo del pueblo» y encarcelado por acusaciones falsas de delitos económicos.

La ganadora del concurso de fotografía «Conectar la UE» de 2024 es Martina Cikojević, editora y periodista del Sindicato de Trabajadores Postales de Croacia. Su foto, Brussels Grand Place in the Moonlight, le valdrá una estancia de dos días en Bruselas durante la Semana de la Sociedad Civil del CESE que tendrá lugar en marzo de 2025.

La ganadora del concurso de fotografía «Conectar la UE» de 2024 es Martina Cikojević, editora y periodista del Sindicato de Trabajadores Postales de Croacia.

Su foto, Brussels Grand Place in the Moonlight, le valdrá una estancia de dos días en Bruselas durante la Semana de la Sociedad Civil del CESE que tendrá lugar en marzo de 2025.

La Sra. Cikojević participó en el seminario «Conectar la UE» de 2024, que tuvo lugar en Bruselas los días 17 y 18 de octubre. El seminario reunió a responsables de prensa y comunicación de las organizaciones de la sociedad civil de la UE, así como a periodistas. Bajo el título: «Un bastión de la democracia: ayudar al periodismo a sobrevivir y prosperar», se centró en los retos sin precedentes a los que se enfrentan los periodistas en un mundo de IA en rápida evolución y sometido a crecientes presiones políticas.

Los participantes también se unieron a una sesión de creación de redes sobre el tema «Trabajar como responsable de prensa o comunicación en la era de Instagram, TikTok y la AI: cómo hacer llegar tu mensaje», al hilo de la cual se celebraron dos talleres. El concurso de fotografía formó parte del taller «Lecciones sobre contenidos de comunicación», dirigido por el especialista en comunicación Tom Moylan.

La Sra. Cikojević declaró que su foto, en la que se aprecia la luz de la luna atravesando un oscuro manto de nubes e iluminando la noche, bien podría entroncar simbólicamente con el tema del seminario. «Nadie puede impedir que la luna traiga luz en la oscuridad, y nadie debería impedir a los periodistas llevar la verdad a una sociedad mejor, más segura y más justa», afirmó.

Como ganadora del concurso fotográfico, la Sra. Cikojević participará en la segunda edición de la Semana de la Sociedad Civil del CESE, que se celebrará del 17 al 21 de marzo de 2025 en la sede de la institución en Bruselas. El tema del próximo año es El refuerzo de la cohesión y la participación en las sociedades polarizadas.

La Unidad de Prensa del CESE desea dar la enhorabuena a Martina y expresar su agradecimiento a todas las personas que enviaron sus fotos. (ll)

Climate Reporters, la agencia de noticias sobre el clima recién creada en Lituania, aspira a hacer frente a la fatiga informativa en torno al tema del cambio climático y devolver este tema a la primera plana de las agendas editoriales. En un brillante ejemplo de periodismo ciudadano, Climate Reporters combina la comunicación y el activismo climático para educar a las personas sobre el cambio climático y dar voz a la Madre Tierra durante la crisis medioambiental. 

Climate Reporters, la agencia de noticias sobre el clima recién creada en Lituania, aspira a hacer frente a la fatiga informativa en torno al tema del cambio climático y devolver este tema a la primera plana de las agendas editoriales. En un brillante ejemplo de periodismo ciudadano, Climate Reporters combina la comunicación y el activismo climático para educar a las personas sobre el cambio climático y dar voz a la Madre Tierra durante la crisis medioambiental.

Por Rūta Trainytė

La agencia de noticias sobre el clima Climate Reporters se ha fundado este mismo año en Lituania. Se trata de una iniciativa dirigida por organizaciones no gubernamentales (ONG) y un ejemplo de periodismo ciudadano, cuyo objetivo es ayudar a los periodistas a informar sobre los diversos aspectos de la crisis medioambiental. Para ello, el equipo de la agencia redacta textos y los transmite a las oficinas editoriales.

La labor de la agencia la lleva a cabo una comunidad de activistas. Los textos están redactados por periodistas, especialistas en relaciones públicas, representantes de ONG, activistas y científicos: en resumen, personas que se preocupan por lo que está ocurriendo y desean un cambio social. Son también ellos quienes componen el consejo de administración de Climate Reporters, que vela por que la nueva iniciativa sea fiable.

Los miembros de Climate Reporters no somos recién llegados al mundo de la comunicación, sino que contamos con una considerable experiencia en materia de relaciones públicas, edición y creación y mantenimiento de portales web. Tampoco somos principiantes en lo que respecta a las cuestiones climáticas. Esta es la manera en que surgió la idea: hacemos lo que mejor sabemos hacer y lo combinamos con el activismo climático. Damos voz a la Madre Tierra durante esta crisis medioambiental.

Por supuesto, estamos en contacto con los periodistas. La tendencia dominante en las oficinas editoriales es creer que las noticias climáticas no tienen interés para el público y no generan clics, por lo que evitan publicar artículos con titulares que contengan los términos «cambio climático» o «crisis climática». ¿Qué significa la negación de la crisis climática? ¿Es una forma de proteger a la sociedad de las malas noticias y la ansiedad?

Puede que la realidad sea menos retorcida de lo que parece. La cantidad de noticias que se agolpa cada día ante las oficinas editoriales es enorme y resulta físicamente difícil de procesar, incluso sin que se generen noticias relacionadas con el clima. Además, es necesario estar familiarizado con el tema. Ahí es donde entramos nosotros. El siguiente paso que ya están dando los miembros de Climate Reporters es formar a los periodistas. Percibimos claramente que los periodistas tienen que comprender la cuestión para evitar propagar el blanqueo ecológico.

Otra idea es ofrecer a determinados grupos una formación sobre el cambio climático que sea atractiva. Queremos llegar fundamentalmente a los jóvenes y nos hemos percatado de que responden bien al humor. Aún no estamos seguros de cómo trabajaremos en el futuro, pero esa es la dirección que tenemos en mente.

La agencia de noticias lleva en funcionamiento algo más de seis meses. Nuestra propia experiencia nos indica que hemos de armarnos de paciencia. Somos persistentes y decididos a la hora de tocar las puertas de las oficinas editoriales con nuestras noticias. Nuestros textos ya se están publicando en los principales portales de noticias lituanos, y hemos sido invitados a programas de radio.

Para garantizar la alta calidad de nuestro trabajo editorial, es muy importante que recibamos un fuerte apoyo de las organizaciones medioambientales lituanas, que nuestras organizaciones pertenezcan a redes internacionales de ONG, que nuestros miembros participen en grupos de trabajo a escala de la UE y que representen a Lituania en el CESE. Esto nos permite ampliar la gama de temas que tratamos y mantenernos al día en relación con los asuntos de actualidad.

Nuestra relación con el CESE va más allá de que uno de los promotores del proyecto, Kęstutis Kupšys, sea miembro. Los miembros del CESE pueden compartir experiencias pertinentes de sus distintos países para enriquecer las noticias sobre el clima que publica Climate Reporters. A este respecto, recientemente tuvimos la ocasión de conversar con Arnaud Schwartz, miembro del CESE por Francia, con ocasión de la Cumbre Mundial sobre Diversidad Biológica COP16. Los puntos de vista que compartió con nosotros directamente desde Cali dieron lugar a un artículo de Climate Reporters. Poco después, sus reflexiones tuvieron eco en los medios de comunicación lituanos. Este modelo, en virtud del cual los conocimientos especializados de los miembros del CESE se utilizan para comunicar eficazmente noticias de alcance mundial al público local, ha demostrado su utilidad. Por lo tanto, seguiremos utilizándolo en el futuro.

Rūta Trainytė es la editora de la agencia de noticias sobre el clima Climate Reporters. La agencia forma parte del proyecto ŽALINK, financiado con fondos públicos. El proyecto, gestionado por la Alianza de los Consumidores, la Plataforma de Cooperación al Desarrollo y la ONG «Economía Circular», recibe financiación con cargo al Programa de Cambio Climático de la Agencia de Gestión de Proyectos Medioambientales, dependiente del Ministerio de Medio Ambiente de la República de Lituania.

 

En octubre, el CESE aprobó un Dictamen en el que propone que se replantee de forma cimental el funcionamiento de la financiación de la UE. En él se pide una mayor transparencia y participación ciudadana en todos los niveles de la UE, lo que reforzaría la democracia y la confianza de la ciudadanía. 

En octubre, el CESE aprobó un Dictamen en el que propone que se replantee de forma cimental el funcionamiento de la financiación de la UE. En él se pide una mayor transparencia y participación ciudadana en todos los niveles de la UE, lo que reforzaría la democracia y la confianza de la ciudadanía. 

Para lograr este empeño, el CESE recomienda establecer un marco común para la transparencia fiscal, involucrando a la ciudadanía en los procesos de presupuestación y creando herramientas digitales que hagan más comprensible la información presupuestaria.

«Imaginémonos que fuese posible seguir la pista de cada euro que sale de los fondos de la UE, desde Bruselas hasta cada comunidad local, pasando por los gobiernos nacionales», afirmó la ponente del Dictamen, Elena Calistru.

Según la visión del CESE, un marco común de transparencia fiscal servirá para fijar normas claras y coherentes aplicables a todos los programas financiados por la UE y garantizará la presentación uniforme de la información y un acceso sencillo a los datos presupuestarios en todos los Estados miembros, haciendo hincapié en las buenas prácticas en lugar de introducir nuevas reglamentaciones.

La presupuestación participativa permitiría a la ciudadanía decidir directamente en cuestiones de gasto público, en concreto a escala local, y a la vez integraría elementos participativos en los procesos presupuestarios a escala de la UE.

El CESE pidió una plataforma digital uniformizada y fácil de usar que ofrezca datos presupuestarios en tiempo real, presentaciones visuales fáciles de entender e información sobre el modo en que el uso de los fondos de la UE sirve para conseguir resultados. Se aumentaría así la comprensión y la participación del público en lo que atañe a las cuestiones fiscales.

El CESE también destacó la importancia de sensibilizar a la opinión pública, velar por el refuerzo de los procesos de supervisión y adaptar las prácticas presupuestarias a los objetivos de la UE, como la cohesión y la sostenibilidad, para fomentar la cooperación y la rendición de cuentas.

«La financiación de la UE no es solo una cuestión de números, sino también de confianza y democracia, y de lograr que Europa funcione para su ciudadanía», concluyó Calistru. (tk)

por el Grupo de Trabajadores

En la actualidad, parafrasear el lema de la campaña de Bill Clinton de 1992 «¡Es la economía, estúpido!», que en aquel momento encontró eco en los votantes estadounidenses afectados por la recesión, resulta más que adecuado. Basta con examinar los resultados de la última encuesta del Eurobarómetro después de las elecciones europeas, que reveló que la inflación y la economía eran los principales temas que animaban a los ciudadanos a votar.  

por el Grupo de Trabajadores

En la actualidad, parafrasear el lema de la campaña de Bill Clinton de 1992 «¡Es la economía, estúpido!», que en aquel momento encontró eco en los votantes estadounidenses afectados por la recesión, resulta más que adecuado. Basta con examinar los resultados de la última encuesta del Eurobarómetro después de las elecciones europeas, que reveló que la inflación y la economía eran los principales temas que animaban a los ciudadanos a votar. 

No, no existe una solución única y las dificultades económicas por sí solas no pueden explicar toda la inestabilidad asociada a las elecciones futuras. Sin embargo, se puede afirmar con seguridad que el aumento de los precios, el coste de la vida y la situación económica fueron las principales motivaciones de los votantes en la UE la primavera pasada y del otro lado del Atlántico hace unas semanas. No fue ninguna sorpresa, ya que era la principal preocupación de la ciudadanía (seguida de la pobreza y la exclusión social) a principios de 2023. Aunque los indicadores macroeconómicos parecen tranquilizar a los responsables políticos, el impacto directo de la inflación en bienes esenciales, como los alimentos y la energía, sigue siendo enorme y afecta de manera desproporcionada a aquellos que dedican una gran parte de sus ingresos a cubrir estas necesidades. Todo esto se suma a la recuperación tras la pandemia y a la catastrófica respuesta política que se dio, que ha hecho que muchos países todavía estén lidiando con las consecuencias de la crisis de 2008.

Desde hace décadas, los salarios se han disociado del crecimiento de la productividad, lo que ha eliminado las perspectivas de un futuro mejor para muchas personas de las clases medias y trabajadoras de Europa. El extremismo político y las turbulencias electorales no van a desaparecer.

Abordar la crisis del coste de la vida es fundamental para el futuro de Europa, ya que esta crisis pone de relieve problemas estructurales de nuestras sociedades y economías, a la vez que cuestiona los principios que sustentan el tejido social de nuestras democracias.

El 26 de noviembre, el Grupo de Trabajadores se reunió con varias partes interesadas para debatir este asunto; les invitamos a que vuelvan a este debate y se unan a nosotros para pedir a los responsables políticos que abandonen las palabras huecas, reduzcan su propio déficit de capacidades y se centren en lo que de verdad importa. 

El CESE ha compartido su visión para transformar los sistemas agrícola, pesquero y alimentario de la UE a fin de garantizar la resiliencia y la sostenibilidad en tiempos de crisis. 

El CESE ha compartido su visión para transformar los sistemas agrícola, pesquero y alimentario de la UE a fin de garantizar la resiliencia y la sostenibilidad en tiempos de crisis. 

En un Dictamen aprobado en octubre, el CESE abogó por un sistema alimentario competitivo, resistente a las crisis y coherente con los objetivos medioambientales y sociales de la UE. Hizo hincapié en la seguridad alimentaria, unos ingresos justos para los productores, la resiliencia medioambiental y el apoyo a la próxima generación de productores de alimentos.

«Es fundamental garantizar unos ingresos estables y sostenibles de los productores, así como fomentar una política alimentaria basada en el conocimiento que fomente la innovación», declaró Arnold Puech d’Alissac, presidente de la Organización Mundial de Agricultores y uno de los tres ponentes del Dictamen.

Para ello, el CESE propone reforzar la posición negociadora del sector agrícola en las negociaciones de precios y aumentar la financiación de la agricultura y la pesca de la UE. Reclamó igualmente que los acuerdos comerciales futuros incorporen el Pacto Verde y las normas «de la granja a la mesa» y garanticen una competencia leal y una calidad elevada de los alimentos.

«Garantizar unos ingresos justos para los productores primarios es fundamental», afirmó Piroska Kállay, otra de las ponentes del Dictamen.

Para lograrlo, el CESE pide un sistema de aplicación más estricto de las prácticas comerciales justas y la prohibición de las ventas a precios inferiores a los costes con el fin de reequilibrar la cadena de suministro alimentario. También son de suma importancia unas políticas que promuevan el relevo generacional, que se centren en los jóvenes y las mujeres y que incorporen la educación, la formación y el apoyo a las cooperativas.

Para apoyar la sostenibilidad, el CESE recomienda recompensar la captura de carbono, por ejemplo las prácticas de gestión sostenible del suelo, y prevenir la fuga de carbono. «Estas medidas ayudarían a adaptar la producción de alimentos a los objetivos climáticos de la UE y a los compromisos medioambientales mundiales», afirmó Joe Healy, el tercer ponente.

Otra propuesta es un sistema de seguro público que permita proteger a los productores de catástrofes relacionadas con el clima, al objeto de garantizar de este modo la continuidad del suministro de alimentos.

El CESE exige políticas para restaurar la salud del suelo y del agua, mejorar la eficiencia hídrica y reducir el uso de recursos, además de medidas para atajar la burocracia e impulsar la transparencia mediante el seguimiento digitalizado de los precios y los costes.

Por último, el CESE recomienda la creación de un Consejo Europeo de Política Alimentaria para fomentar el diálogo sobre cuestiones relacionadas con la alimentación y adaptar la política alimentaria a objetivos sociales y medioambientales más ambiciosos. Estas propuestas constituyen una hoja de ruta para lograr que los sistemas alimentarios de la UE sean más resilientes, sostenibles y equitativos ante los retos mundiales. (ks)

Por Séamus Boland, presidente del Grupo de Organizaciones de la Sociedad Civil del CESE

Si bien la UE tiene más recursos que muchas partes del mundo, millones de menores siguen dependiendo de sus escuelas para obtener alimentos a diario. De hecho, cada vez son más los Estados miembros en los que se suministran alimentos a menores durante sus vacaciones escolares. Ello por sí solo nos muestra que la pobreza en su nivel más extremo existe y va en aumento, por lo que la Comisión Europea entrante debe atajarla con contundencia y convicción. 

Por Séamus Boland, presidente del Grupo de Organizaciones de la Sociedad Civil del CESE

Si bien la UE tiene más recursos que muchas partes del mundo, millones de menores siguen dependiendo de sus escuelas para obtener alimentos a diario. De hecho, cada vez son más los Estados miembros en los que se suministran alimentos a menores durante sus vacaciones escolares. Ello por sí solo nos muestra que la pobreza en su nivel más extremo existe y va en aumento, por lo que la Comisión Europea entrante debe atajarla con contundencia y convicción.

Las estadísticas de la pobreza en Europa son desoladoras. En torno a un 21 % de la población de la UE se encuentra en riesgo de pobreza y exclusión social (datos de Eurostat de 2023), y al menos un 25 % de los menores corren el riesgo de caer en la trampa de la pobreza (datos de Eurostat de 2023). Es cierto que el problema podría ser peor de no existir las actuales iniciativas de la UE para impulsar el cambio en este ámbito, aunque también cabe admitir que no son suficientes. Por este motivo, el Comité Económico y Social Europeo (CESE) y su Grupo de Organizaciones de la Sociedad Civil acogen con satisfacción el anuncio de la presidenta Ursula von der Leyen de que, para abordar las causas profundas de la pobreza, la Comisión trabajará durante el mandato 2024-2029 en una estrategia de la UE de lucha contra la pobreza, que tanto tiempo llevan pidiendo el Comité y el Grupo que presido.

Lamentablemente, la pobreza no implica únicamente una «escasez» de los recursos básicos que necesitan las familias a diario, sino que es el resultado de una serie de circunstancias duraderas a las que se suma una privación prolongada, estrechamente relacionada con la existencia de sistemas políticos que, en el mejor de los casos, ignoran determinados factores demográficos y, en el peor, se sirven de ellos para discriminar a las personas.

Las soluciones deberán pasar por la evaluación de las causas profundas que la pobreza arrastra desde tiempos inmemoriales, lo que conlleva analizar todas las etapas de la vida de las personas, desde que nacen hasta que fallecen. Lo mismo ocurre con la oferta de vivienda, que se está convirtiendo en uno de los problemas más graves a los que se enfrentan las sociedades europeas; de ahí que, a petición de mi Grupo, el CESE haya encargado un estudio sobre una vivienda sostenible y asequible en la UE, que se presentó con ocasión de nuestra conferencia del 21 de noviembre sobre la protección de las personas más vulnerables de Europa mediante viviendas sostenibles y asequibles. Gracias a esta conferencia hemos demostrado que la vivienda asequible es uno de los instrumentos clave para luchar contra la pobreza.

Nos complace que la Comisión Europea entrante haya incorporado a un comisario de Energía y Vivienda, lo que contribuye a erradicar la pobreza. Sin embargo, resulta preocupante que la mayor parte de la clase política siga considerando que la erradicación de la pobreza es un problema que debe solucionarse con grandes presupuestos que exigen una gestión burocrática intrincada. Solo un cambio de mentalidad al respecto hará que los recursos fluyan hacia las personas afectadas. La pobreza es una cuestión transversal, y los nuevos comisarios europeos de Energía y Vivienda, de Igualdad, de Cohesión y Reformas y de Transición Justa y Competencia deben asumir con urgencia la responsabilidad de impulsar este cambio.

El CESE pide a la UE que lidere un modelo de bioeconomía sostenible en consonancia con el Pacto Verde Europeo y los objetivos climáticos. 

El CESE pide a la UE que lidere un modelo de bioeconomía sostenible en consonancia con el Pacto Verde Europeo y los objetivos climáticos.

En su Dictamen «Armonizar la economía circular y la bioeconomía», el CESE expone cómo una bioeconomía sólida puede impulsar los beneficios económicos y ecológicos de Europa, reforzar la resiliencia y apoyar una transición justa. Las inversiones estratégicas en la colaboración intersectorial y el compromiso con las comunidades pueden convertir a la bioeconomía de la UE en un modelo mundial de crecimiento sostenible.

Para ser sostenible, la bioeconomía debe adecuarse a marcos de la UE como el Pacto Verde, la economía circular y los objetivos en materia de biodiversidad, con el fin de garantizar que las actividades de la bioeconomía contribuyan a los objetivos climáticos y de biodiversidad sin superar los límites del planeta.

«Es esencial una Estrategia de Bioeconomía global y ambiciosa. En consonancia con la economía circular y los objetivos de desarrollo sostenible, la bioeconomía puede constituir una ventaja competitiva para la UE mediante la creación de puestos de trabajo sostenibles y bien remunerados y la garantía de un crecimiento que respete los límites ecológicos», afirmó Cillian Lohan, ponente del Dictamen.

La bioeconomía puede basarse en los principios de la economía circular, reduciendo los residuos y mejorando la eficiencia mediante el uso en cascada de los recursos y la recirculación del material biológico. Asimismo, genera beneficios sociales, especialmente en las zonas rurales, al crear puestos de trabajo y oportunidades de desarrollo de capacidades. Para ello, es fundamental apoyar a las comunidades rurales y fomentar la participación de la juventud en este sector.

La educación en bioeconomía puede ayudar a formar una mano de obra cualificada y a sensibilizar sobre la sostenibilidad, además de contribuir a mejorar la salud pública al reducir los costes de la asistencia sanitaria. La clave para lograrlo son los avances tecnológicos y el uso sostenible del suelo, como la agricultura y la silvicultura regenerativas, que impulsan el almacenamiento de carbono y la biodiversidad.

La agricultura urbana y los centros alimentarios circulares pueden reducir el desperdicio de alimentos y reforzar los sistemas alimentarios locales. La UE debe mantener normas exigentes en materia de empresas y de innovación, fomentando la adopción temprana de las tecnologías de base biológica. La financiación debe dar prioridad a los que lideren la innovación y apoyar a las pequeñas y medianas empresas.

Se necesita una definición clara para integrar la bioeconomía en las políticas de la UE. La actualización de la Estrategia de Bioeconomía en 2025 debe atenerse al Pacto Verde y al Acuerdo de París, con el fin de proporcionar una hoja de ruta para una bioeconomía sostenible y resiliente. (ks)