por Maria Nikolopoulou

Unos días antes de que se celebre el Día Internacional de la Mujer, y a la espera de la 69.ª sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (UNCSW69) en Nueva York, es un buen momento para reflexionar y evaluar los logros en materia de igualdad de género. También es la ocasión propicia para mirar hacia el futuro y seguir allanando el camino.

por Maria Nikolopoulou

Unos días antes de que se celebre el Día Internacional de la Mujer, y a la espera de la 69.ª sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (UNCSW69) en Nueva York, es un buen momento para reflexionar y evaluar los logros en materia de igualdad de género. También es la ocasión propicia para mirar hacia el futuro y seguir allanando el camino.

En lo que respecta al marco legislativo, constatamos mejoras: hay más mujeres activas en el mercado laboral, que perciben mejores ingresos, alcanzan mayores niveles de educación, aumentan su representación política y ocupan más puestos de poder. Sin embargo, los avances han sido lentos y desiguales en los distintos Estados miembros.

Mientras persistan las desigualdades estructurales, los estereotipos de género y las reacciones contra los derechos de la mujer, las mujeres seguirán estando infrarrepresentadas en la esfera pública, en la política y en la educación en CTIM, se verán expuestas a la violencia en línea y fuera de línea y carecerán de acceso a recursos y capital para emprender. También serán más vulnerables a la pobreza de tiempo y dinero, y las diferencias salariales y de jubilación tardarán demasiados años en corregirse.

Avanzar pasa por la formación, la financiación y el compromiso. Necesitamos recursos que impulsen las capacidades de las mujeres para la transición justa digital y ecológica, que financien planes de acción nacionales para combatir la violencia contra las mujeres y que ofrezcan formación a todo el personal que trabaja con quienes sobreviven a la violencia.

Tenemos que financiar proyectos empresariales y crear servicios de atención a la infancia y a la tercera edad asequibles, accesibles y de alta calidad para aliviar la carga de responsabilidades asistenciales no remuneradas de las mujeres. Además, debemos comprometernos en firme a crear espacios seguros, implicar a más mujeres en los parlamentos locales, nacionales y de la UE, y garantizar su participación activa en procesos no violentos de resolución de conflictos y consolidación de la paz, promoviendo al mismo tiempo enfoques que tengan en cuenta la perspectiva de género en estos esfuerzos.

Por otro lado, contar con una amplia estrategia europea para la Agenda 2030 nos ayudaría a avanzar mucho más rápido a la hora de hacer de la igualdad de género un elemento clave de nuestras políticas. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible deberían abordarse en su totalidad, no uno por uno.

En la UE, los avances van «bien». Pero «bien» no es suficiente para los hombres, mujeres y niñas de la UE que luchan por una igualdad de género real en los próximos años. Nuestro papel como sociedad civil es redoblar la presión sobre los responsables políticos para que hagan avanzar las cosas con rapidez.

En comparación con otros bloques monetarios en el mundo, como Estados Unidos, la zona del euro se enfrenta a retos acuciantes: la baja productividad laboral, el debilitamiento de la competitividad y la ralentización del impulso económico. Para invertir esta tendencia, el Comité Económico y Social Europeo (CESE) pide una estrategia urgente y coordinada. 

En comparación con otros bloques monetarios en el mundo, como Estados Unidos, la zona del euro se enfrenta a retos acuciantes: la baja productividad laboral, el debilitamiento de la competitividad y la ralentización del impulso económico. Para invertir esta tendencia, el Comité Económico y Social Europeo (CESE) pide una estrategia urgente y coordinada.

En su Dictamen Política económica de la zona del euro en 2025, el CESE esboza un plan para impulsar el crecimiento a través de la profundización del mercado interior, la reducción de la burocracia reguladora y la garantía de la sostenibilidad fiscal. Además, sostiene que las políticas deben abordar tendencias transformadoras como la inteligencia artificial (IA) y las presiones del envejecimiento de la población.

Tras perturbaciones externas como la pandemia de COVID-19 y la crisis energética, la zona del euro se enfrenta a importantes retos económicos. Si bien se han realizado esfuerzos de estabilización, cuestiones como la incertidumbre interna, los cambios demográficos y el aumento de la presión presupuestaria exigen reformas audaces.

El CESE propone un planteamiento en tres fases para aumentar la productividad y la competitividad: profundizar en el mercado interior, coordinar la política industrial y reducir la burocracia. La sostenibilidad presupuestaria es crucial, y exige un marco equilibrado, una mayor colaboración de la UE y esfuerzos para aprovechar los ingresos aún sin explotar. La inversión sigue siendo un punto débil, por lo que resulta necesario ampliar el capital riesgo y las políticas favorables a la innovación.

La resiliencia del mercado laboral también es clave, ya que requiere flexibilidad, salarios justos, reformas de la seguridad social y un desarrollo de capacidades impulsado por la IA. El CESE subraya la necesidad de una rendición de cuentas compartida entre la UE y sus Estados miembros, y aboga por una mayor coordinación de las políticas. Mediante una actuación decidida e inversiones estratégicas, la zona del euro puede construir una economía resiliente, competitiva y sostenible de cara al futuro (tk). 

A medida que el invierno va dejando paso, a regañadientes, a la primavera, el CESE acoge el mes de marzo con una serie de actos dinámicos que ponen de relieve las voces de la juventud y la sociedad civil.

A medida que el invierno va dejando paso, a regañadientes, a la primavera, el CESE acoge el mes de marzo con una serie de actos dinámicos que ponen de relieve las voces de la juventud y la sociedad civil.

Abre el telón la 16.ª edición del acto «Tu Europa, tu voz», que, durante los días 13 y 14 de marzo, reunirá, como es sabido, a casi un centenar de jóvenes participantes de organizaciones juveniles, consejos nacionales de la juventud y centros de enseñanza secundaria, así como a treinta y siete profesores procedentes de los Estados miembros de la UE, los países candidatos y el Reino Unido. Todos ellos compartirán una experiencia única en la que unirán sus voces para dar forma a la Europa en la que quieren vivir.

Sus recomendaciones podrían contribuir, como punto de partida a debates centrados en la juventud, a la segunda edición de la Semana de la Sociedad Civil del CESE, que se celebrará pocos días después, y circular entre representantes de alto nivel de las instituciones europeas.

Tras un prometedor comienzo en 2024, la Semana de la Sociedad Civil de este año tendrá lugar entre los días 17 y 21 de marzo y se centrará en el tema «El refuerzo de la cohesión y la participación en las sociedades polarizadas». La inestabilidad social, las recesiones económicas y el descontento generalizado, en particular entre quienes se sienten ignorados y relegados, han acentuado aún más las divisiones sociales.

Para abordar estas acuciantes preocupaciones, la Semana de la Sociedad Civil 2025 reunirá a un amplio abanico de partes interesadas de la sociedad civil —no solo europea—, ofreciéndoles una plataforma única para participar en debates críticos, compartir buenas prácticas y colaborar en el desarrollo de soluciones que fomenten la cohesión social y refuercen el compromiso democrático.

Este año el programa aglutinará tres grandes iniciativas: las organizaciones y redes europeas de la sociedad civil europea (paneles del Grupo de Enlace del CESE), que debatirán de qué manera una estrategia para la sociedad civil europea podría fomentar una mayor cohesión; el Día de la Iniciativa Ciudadana Europea (ICE) y su papel en la lucha contra la polarización, y la ceremonia de entrega del Premio Sociedad Civil. El tema del 15.º Premio Sociedad Civil, que recompensa la excelencia en las iniciativas de la sociedad civil, atañe a la lucha contra la nociva polarización de la sociedad europea. Han resultado galardonadas las organizaciones de la sociedad civil «Diversity» de Bélgica; Reporteros de Esperanza (Réporteurs d’Espoirs) de Francia, y la Asociación Eslovaca de Debate (Slovenská debatná asociácia) de Eslovaquia. La clasificación se anunciará durante la ceremonia de entrega.

Nuestra Semana de la Sociedad Civil brinda una plataforma oportuna para que la sociedad civil organizada y la ciudadanía se pronuncien sobre cuestiones clave, desde los pujantes retos del cambio climático hasta el aumento del coste de vida o las crecientes disparidades de ingresos, pasando por las repercusiones de las elecciones de 2024 en todo el mundo, que han creado un terreno fértil para una polarización generalizada.

Les invito a participar en este importante intercambio de puntos de vista sumándose a nuestros debates y aprovechando la ocasión para transformar el diálogo en cambio. Nuestras voces importan y pueden ser escuchadas siempre que nos mantengamos unidos, con iniciativa y dispuestos a contribuir a una Europa más cohesionada y participativa. Ya se ha abierto el plazo de inscripción, no dejen pasar esta oportunidad.

Laurentiu Plosceanu

Vicepresidente de Comunicación del CESE 

Impact of the digital and green transitions on consumers

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El 11 de febrero el Comité Económico y Social Europeo (CESE) anunció la apertura del período de presentación de candidaturas para la cuarta edición de los Premios Ecológicos de la UE, hasta el 27 de abril de 2025.

El 11 de febrero el Comité Económico y Social Europeo (CESE) anunció la apertura del período de presentación de candidaturas para la cuarta edición de los Premios Ecológicos de la UE, hasta el 27 de abril de 2025.

Estos premios celebran la excelencia en la cadena de valor ecológica y recompensan aportaciones destacadas en el ámbito ecológico en diferentes categorías: mejor agricultor, mejor ciudad, mejor región, mejor pyme de transformación de alimentos, menor minorista y mejor restaurante o servicio de restauración. El CESE supervisa en particular tres categorías:

  • Mejor pyme de transformación de alimentos ecológicos
  • Mejor minorista de alimentos ecológicos
  • Mejor restaurante o servicio de restauración ecológico

Los ganadores se anunciarán el 23 de septiembre de 2025, Día de la Producción Ecológica de la UE. Se anima a las partes interesadas de la agricultura ecológica, incluidos agricultores, transformadores, minoristas y autoridades públicas, a presentar sus candidaturas.

Para más información sobre los criterios de admisión y las candidaturas, consulte el sitio web de la Comisión Europea. Para las categorías gestionadas por el CESE puede enviar sus preguntas a EUorganicawardsEESC@eesc.europa.eu.

Esta iniciativa apoya el Plan de Acción sobre Agricultura Ecológica de la UE para promover la producción ecológica y la sensibilización de los consumidores. (ks) 

La segunda edición de la Semana de la Sociedad Civil del CESE tendrá lugar entre los días 17 y 20 del próximo mes de marzo y se centrará en el tema «El refuerzo de la cohesión y la participación en las sociedades polarizadas». Ya puede inscribirse aquí.

La segunda edición de la Semana de la Sociedad Civil del CESE tendrá lugar entre los días 17 y 20 del próximo mes de marzo y se centrará en el tema «El refuerzo de la cohesión y la participación en las sociedades polarizadas». Ya puede inscribirse aquí.

Aún tiene tiempo para inscribirse y participar en la segunda Semana de la Sociedad Civil del CESE, durante la cual la sociedad civil europea, los responsables políticos de la UE, expertos, periodistas y otras partes interesadas se reunirán para debatir uno de los retos actuales más acuciantes: cómo contrarrestar la polarización de nuestras sociedades.

Alimentada por las distintas crisis que se han ido solapando en el tiempo, desde la pandemia y el cambio climático hasta el aumento del coste de la vida y la creciente disparidad de ingresos, la polarización se ha extendido por toda la UE y fuera de ella, profundizando las divisiones sociales, minando la confianza en las instituciones democráticas y tensionando al límite la unidad en el seno de las comunidades.

En este contexto, la Semana de la Sociedad Civil 2025 emite un llamamiento vehemente a la acción para promover la cohesión social y reforzar la participación democrática. Gracias a sus debates animados y sus talleres colaborativos, este foro de cuatro días proporcionará una plataforma única para que todos los asistentes participen en debates críticos, compartan buenas prácticas y colaboren para desarrollar soluciones pragmáticas. 

¿Cómo se desarrollará?

En la Semana de la Sociedad Civil 2025 habrá mesas redondas moderadas por el Grupo de Enlace del CESE, y otros momentos destacados serán el Día de la Iniciativa Ciudadana Europea (ICE) y la ceremonia de entrega del Premio Sociedad Civil del CESE.

Los actos comenzarán con un discurso inaugural pensado para suscitar la reflexión, a cargo de la académica, escritora y comentarista política Albena Azmanova, que sentará las bases de la discusión y encuadrará los debates que tendrán lugar posteriormente.

En el siguiente panel de alto nivel se debatirá en torno a la cuestión «¿Seguimos todavía unidos en la diversidad?». Entre los intervinientes figurarán Younous Omarjee, vicepresidente del Parlamento Europeo; en nombre de la Presidencia polaca, Adriana Porowska, ministra de Sociedad Civil; Oliver Röpke, presidente del CESE; Brikena Xhomaqi, copresidenta del Grupo de Enlace del CESE; Petros Fassoulas, secretario General del Movimiento Europeo Internacional, y Mădălina-Mihaela Antoci, del Consejo Nacional de la Juventud de Moldavia.

A lo largo de la Semana de la Sociedad Civil se examinará de qué manera la educación cívica puede contribuir a superar las diferencias, cómo puede Europa liderar la innovación sin poner en entredicho sus valores y qué podría contribuir a hacer la vivienda más asequible y sostenible, al tiempo que se aborda la pobreza energética y se apoya la convivencia de personas de distintas generaciones. También se analizarán maneras de reforzar la sociedad civil mediante el apoyo del sector público, filántropos y organizaciones benéficas, se estudiará cómo garantizar que las políticas de la UE reflejen las necesidades locales en las transiciones ecológicas verde y azul y se debatirá cómo reconocer a la verdadera sociedad civil en toda Europa, protegerla y colaborar con ella de manera más eficaz.

En una sesión especial, organizada conjuntamente con el Parlamento Europeo, se abordará específicamente el marco financiero plurianual (MFP) y sus repercusiones para la sociedad civil.

Día de la ICE 2025

El 18 de marzo se celebrará el Día de la ICE, jornada durante la cual se pondrá el foco en esta poderosa herramienta de democracia participativa que constituye la iniciativa ciudadana europea (ICE). Creada en virtud del Tratado de Lisboa, la iniciativa permite a la ciudadanía pedir a la Comisión Europea que proponga nueva legislación de la UE sobre una cuestión concreta. Para que la Comisión admita a trámite la petición, los promotores deben recoger un millón de firmas de apoyo a su causa.

En los debates de alto nivel y los talleres interactivos, los participantes abordarán temas clave como el papel de la ICE en la lucha contra la polarización y las opciones para consolidar el apoyo en todos los Estados miembros. Se hará especial hincapié en la manera en que las organizaciones de la sociedad civil pueden participar activamente en el proceso de la ICE para hacer oír la voz de la ciudadanía en la elaboración de las políticas europeas.

Los participantes tendrán también la oportunidad única de contactar directamente con promotores de ICE pasadas, presentes y futuras, a fin de intercambiar buenas prácticas y aprender lecciones que puedan servirles para sus propias campañas.

Además, el acto pondrá de relieve la importancia de las estrategias de impacto para lograr que las ICE y los paneles de ciudadanos sean más eficaces y prestará atención a cómo pueden aumentarse las oportunidades de seguimiento legislativo por parte de las instituciones de la UE.

Premio Sociedad Civil 2025

Asimismo, durante la última jornada de la Semana de la Sociedad Civil 2025 se celebrará la ceremonia de entrega de la 15.ª edición del Premio Sociedad Civil del CESE.

El objetivo de este galardón es concienciar sobre la extraordinaria contribución de la sociedad civil a crear una identidad y una ciudadanía europeas y promover los valores comunes que apuntalan la integración europea. Se concede anualmente a particulares y organizaciones de la sociedad civil por sus proyectos no lucrativos, innovadores y creativos sobre diferentes temas de importancia para la UE.

Este año, el premio se otorgará a tres proyectos que luchan contra la polarización perjudicial de la sociedad europea.

La Semana concluirá con una sesión de clausura dinámica, en la que participarán diferentes oradores, entre ellos, el vicepresidente ejecutivo de la Comisión Europea (por confirmar); Katarina Barley, vicepresidenta del Parlamento Europeo; Oliver Röpke, presidente del CESE, y Nataša Vučković, secretaria general de la organización serbia Centre for Democracy Foundation.

Participe en la conversación

Las cuatro jornadas de intensos debates, la presencia de oradores inspiradores de alto nivel y las magnificas oportunidades de creación de redes prometen hacer de la Semana de la Sociedad Civil 2025 una ocasión que nadie debería perderse. Inscríbase hoy mismo y únase a nosotros para transformar el diálogo en cambio. Su voz es importante para construir una Europa más cohesionada y participativa.

El programa completo está disponible aquí.

Inscríbase aquí antes del 12 de marzo. (ma)

Por el Grupo de Trabajadores del CESE

El Grupo de Trabajadores del CESE advierte del peligro de que, en el afán de la UE por seguir siendo competitiva en la economía mundial, se dejen de lado unos derechos sociales y laborales obtenidos con tanto esfuerzo. En el contexto del llamamiento a una mayor desregulación, la UE no debe retroceder en principios y derechos clave, como el pilar europeo de derechos sociales.

Por el Grupo de Trabajadores del CESE

El Grupo de Trabajadores del CESE advierte del peligro de que, en el afán de la UE por seguir siendo competitiva en la economía mundial, se dejen de lado unos derechos sociales y laborales obtenidos con tanto esfuerzo. En el contexto del llamamiento a una mayor desregulación, la UE no debe retroceder en principios y derechos clave, como el pilar europeo de derechos sociales.

Siguiendo las recomendaciones de los informes Draghi y Letta, la Comisión ha publicado una Comunicación sobre la Brújula para la Competitividad que, junto con las iniciativas horizontales que propone, tiene por objeto impulsar la actividad de las empresas y el fin último de reforzar la ventaja competitiva de Europa.

El Grupo de Trabajadores está profundamente preocupado por la posibilidad de que los derechos sociales y laborales se vean mermados en el proceso, ya que la UE parece haber decidido mantener el ritmo de otras economías competitivas cueste lo que cueste.

Esta es la razón por la que el Grupo de Trabajadores ha presentado una serie de dictámenes de iniciativa que abordan la cuestión de la competitividad desde el punto de vista del valor añadido del capital humano,  por ejemplo la propuesta de Dictamen «El papel de los sindicatos en la mejora de la productividad». Con dicho dictamen se pretende mostrar que la fuerza motriz de la productividad en la UE (que influye en la competitividad) es principalmente la inversión en capital humano (los trabajadores) y en tecnología e innovación.

En este sentido, se hace hincapié en el papel fundamental de los sindicatos, ya que aglutinan a una diversidad de trabajadores a través de la negociación y las acciones colectivas, modelando las dinámicas del mercado laboral y contribuyendo así al compromiso de lograr una economía competitiva.

Un próximo estudio del Grupo de Trabajadores tendrá igualmente por objeto hacer un balance y una evaluación de la situación de la legislación de la UE relacionada con el pilar europeo de derechos sociales. El estudio constituirá una importante herramienta de seguimiento de la política social ante la posibilidad de que, en su búsqueda de un camino real hacia la competitividad, Europa se centre principalmente en la economía.   

Por último, en su reunión de abril de la Categoría «La voz de los trabajadores en pro de una mayor participación democrática», el Grupo de Trabajadores examinará los trabajos propuestos con el fin de reducir la carga normativa de las empresas —considerada un factor que ralentiza la competitividad de Europa— y su impacto en la legislación de la UE que protege a los trabajadores y el medio ambiente, en concreto en el contexto de la diligencia debida y la presentación de información corporativa en materia de sostenibilidad.

Por el Grupo de Organizaciones de la Sociedad Civil del CESE

Entre 2010 y 2022, los precios de la vivienda aumentaron un 47 % en la UE. Durante el mismo período, los alquileres aumentaron un 18 %. Según Eurostat, en 2023 más del 10 % de los hogares de las ciudades y el 7 % de los hogares de las zonas rurales gastaron más del 40 % de su renta disponible en alojamiento. Para arrojar más luz sobre cómo podemos hacer que la vivienda sea más asequible y sostenible para todos los europeos, el CESE encargó un estudio que examina soluciones políticas para lograrlo. En esta entrevista, las coautoras del estudio, Agnieszka Maj, economista, y Karolina Zubel, directora de Medio Ambiente, Energía y Cambio Climático del Centro de Investigación Social y Económica (CASE), comentan sus principales conclusiones.

 

Por el Grupo de Organizaciones de la Sociedad Civil del CESE

Entre 2010 y 2022, los precios de la vivienda aumentaron un 47 % en la UE. Durante el mismo período, los alquileres aumentaron un 18 %. Según Eurostat, en 2023 más del 10 % de los hogares de las ciudades y el 7 % de los hogares de las zonas rurales gastaron más del 40 % de su renta disponible en alojamiento. Para arrojar más luz sobre cómo podemos hacer que la vivienda sea más asequible y sostenible para todos los europeos, el CESE encargó un estudio que examina soluciones políticas para lograrlo. En esta entrevista, las coautoras del estudio, Agnieszka Maj, economista, y Karolina Zubel, directora de Medio Ambiente, Energía y Cambio Climático del Centro de Investigación Social y Económica (CASE), comentan sus principales conclusiones.

¿Qué analiza este estudio del CESE y por qué es pertinente?

Este estudio sobre una vivienda sostenible y asequible en la UE examina la necesidad de contar con una vivienda de estas características en la Unión haciendo hincapié en el papel de la digitalización —la inteligencia artificial (IA), las licencias de obra digitales o las bases de datos pertinentes— y las estructuras de la economía social. A través de estudios de casos, destaca los esfuerzos innovadores que mejoran la asequibilidad, la accesibilidad y la sostenibilidad de la vivienda. El estudio formula recomendaciones practicables para 2030 y 2050, en consonancia con los objetivos de la UE en materia de resiliencia frente al cambio climático, equidad social y crecimiento económico; ofrece información estratégica para adaptar las políticas de vivienda a los retos cambiantes, y fomenta el bienestar de las comunidades.

¿Cuáles son las principales conclusiones del estudio?

La digitalización representa una oportunidad importante para mejorar la eficiencia en la planificación, la construcción y la gestión de la vivienda, reduciendo potencialmente los costes y mejorando la sostenibilidad. Sin embargo, su impacto actual en el ahorro de costes es limitado. Entre los principales obstáculos a la adopción de los avances digitales figuran las opiniones de las partes interesadas tradicionales, la percepción de que el rendimiento de la inversión es bajo, los elevados costes de incorporación y la falta de incentivos, formación y regulación. A fin de aprovechar todo el potencial de la digitalización, es esencial seguir invirtiendo en infraestructuras digitales, por ejemplo, haciendo que las plataformas digitales sean interoperables.

La participación de las entidades de la economía social (asociaciones de viviendas de lucro limitado, organizaciones de utilidad pública, cooperativas) representa una innovación política prometedora para hacer frente a los actuales retos en materia de vivienda. Estas entidades ofrecen soluciones de vivienda eficientes en términos de costes y bien diseñadas que fomentan la cohesión comunitaria y promueven la estabilidad a largo plazo de la vivienda. Por ejemplo, los proyectos de vivienda sin ánimo de lucro o de lucro limitado en Viena, que representan el 30 % de la construcción total de viviendas en dicha ciudad, desempeñan un papel crucial en la estabilización del mercado de la vivienda al ejercer un efecto moderador de los precios. Esto ayuda a mantener la asequibilidad de los alquileres y evita distorsiones del mercado.

A partir de las conclusiones, ¿cuáles son sus principales recomendaciones de actuación y sus líneas de investigación futuras?

A medio plazo, las políticas de vivienda de la UE deben dar prioridad a la introducción de un «Nuevo Pacto Europeo para una Vivienda Social Sostenible y Asequible» y de una «Directiva sobre la vivienda» para adoptar un enfoque unificado en todos los Estados miembros. Los países deben promover modelos innovadores como las cooperativas y los proyectos de vivienda de lucro limitado, proporcionar apoyo financiero flexible a los proyectos de vivienda y adoptar herramientas digitales que mejoren las soluciones de vivienda.

A largo plazo, las políticas de vivienda deben adoptar un enfoque estratégico y sostenible y hacer hincapié en las soluciones locales y el seguimiento continuo. La digitalización debe normalizarse a través de la legislación, con prácticas de economía circular como los préstamos bancarios vinculados a la circularidad de los edificios, los incentivos al alquiler basados en la eficiencia energética y las iniciativas de financiación de base. Además, el concepto de «vivienda social» debe ampliarse para incluir a las familias de renta media, similar al modelo de «vivienda social» de Viena, promoviendo la mezcla social y evitando la gentrificación. También es fundamental centrarse tanto en las nuevas construcciones como en las renovaciones y reorientar los edificios no utilizados para satisfacer eficazmente las necesidades de vivienda.

La investigación futura debe centrarse en enfoques inclusivos de planificación urbana, construcción y oferta de vivienda destinada a mejorar la accesibilidad para todos los ciudadanos. También debe analizar el impacto de las tecnologías emergentes, como la IA y la automatización, en el ahorro de costes y la eficiencia en el desarrollo y la gestión de la vivienda. Además, debe explorar los modelos de vivienda innovadores en todos los Estados miembros de la UE para detectar aquellas estrategias que puedan incrementar tanto la asequibilidad como la sostenibilidad.

El estudio fue encargado por el CESE a petición del Grupo de Organizaciones de la Sociedad Civil.

El mercado de la electricidad debe reformarse de manera que no se limite a cumplir los objetivos de neutralidad climática para 2050. El Comité Económico y Social Europeo afirma que es fundamental garantizar la seguridad del suministro, unos precios estables y asequibles y el derecho a la energía con el fin de proteger a los grupos vulnerables.

El mercado de la electricidad debe reformarse de manera que no se limite a cumplir los objetivos de neutralidad climática para 2050. El Comité Económico y Social Europeo afirma que es fundamental garantizar la seguridad del suministro, unos precios estables y asequibles y el derecho a la energía con el fin de proteger a los grupos vulnerables.

En el Dictamen Futuro del suministro y de la tarificación de la electricidad en la UE, emitido en enero y elaborado por Jan Dirx y Thomas Kattnig, el CESE aboga por un modelo de regulación pública en los casos necesarios y de iniciativa empresarial privada siempre que sea posible, y recomienda un «mecanismo para la electricidad».

Este mecanismo podría adoptar la forma de una empresa creada por los poderes públicos que actúe como creador de mercado en el mercado de la electricidad, con el fin de lograr la neutralidad climática, la seguridad del suministro y unos precios estables y asequibles.

A juicio del Comité, los cambios necesarios en el mercado de la electricidad deberían llevarse a cabo en tres fases.

  • En la primera fase, de aquí a 2030:

    el mecanismo para la electricidad ampliará su cartera con una combinación de generación de electricidad (sin emisiones de CO2). En este período, el comercio de la electricidad será objeto de negociación diaria, pero la influencia del mecanismo para la electricidad en el mercado será cada vez mayor.

  • En la segunda fase, de 2030 a 2040:

    el mecanismo para la electricidad alcanzará su posición de creador de mercado y controlará una parte adecuada de la oferta del mercado mediante contratos de suministro. La negociación diaria se irá ajustando en consecuencia durante este período.

  • En la tercera fase, de 2040 a 2050:

    el mecanismo para la electricidad optimizará la oferta de energía para garantizar, a partir de 2050, un suministro sostenible a largo plazo de electricidad con cero emisiones netas de gases de efecto invernadero y precios estables y predecibles. (mp)

Europa avanza a un ritmo considerablemente más lento en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), lo que hace temer por el cumplimiento de las metas para 2030. El Informe sobre el Desarrollo Sostenible en Europa 2025, publicado por la Red de Soluciones para un Desarrollo Sostenible (SDSN) de las Naciones Unidas, revela que los avances en materia de ODS entre 2020 y 2023 fueron inferiores a la mitad de los registrados en el período anterior.

Europa avanza a un ritmo considerablemente más lento en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), lo que hace temer por el cumplimiento de las metas para 2030. El Informe sobre el Desarrollo Sostenible en Europa 2025, publicado por la Red de Soluciones para un Desarrollo Sostenible (SDSN) de las Naciones Unidas, revela que los avances en materia de ODS entre 2020 y 2023 fueron inferiores a la mitad de los registrados en el período anterior.

Entre 2016 y 2019, se observaron progresos de 1,9 puntos en sentido positivo, cifra que se desplomó hasta tan solo 0,8 puntos en los años siguientes. Esta ralentización se produce en un contexto de retos medioambientales, sociales y geopolíticos cada vez más acuciantes. El objetivo 2 («Poner fin al hambre») sigue suscitando gran preocupación, debido a los problemas persistentes de seguridad y sostenibilidad alimentarias en toda Europa.

En un estudio independiente elaborado para el Comité Económico y Social Europeo (CESE) se insiste en la necesidad de introducir cambios alimentarios que sirvan de apoyo a la agricultura sostenible y la salud pública.

Aprovechando el inicio de un nuevo ciclo institucional de la UE, los expertos piden políticas e inversiones más vigorosas para acelerar los avances en la consecución de los ODS. La cooperación y la financiación a escala mundial se consideran cuestiones cruciales; en este sentido, se espera que la 4.ª Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo, que se celebrará el próximo mes de junio en España, se centre en aumentar el apoyo financiero a la sostenibilidad.

Guillaume Lafortune, vicepresidente de la SDSN y autor principal del informe, advierte de que el recrudecimiento de las tensiones geopolíticas complica los esfuerzos en materia de sostenibilidad, pero se mantiene optimista.

«Nuestro planeta es un lugar cada vez más peligroso, inestable e incierto —afirmó—, pero cuyos habitantes, en particular los jóvenes, desean un desarrollo sostenible. Dada la magnitud de la economía mundial y las tecnologías disponibles, el mundo tiene potencial para lograr un desarrollo sostenible pleno».

«La sostenibilidad de los sistemas alimentarios constituye un factor fundamental para la aplicación de los ODS. En aras de agilizar la adopción de medidas, necesitamos mecanismos más ambiciosos que protejan los medios de subsistencia de los agricultores, los pequeños productores de alimentos y otras partes interesadas en toda la cadena alimentaria, pero también debemos acabar con la distribución inicua y garantizar una transición justa», declaró Peter Schmidt, presidente de la Sección de Agricultura, Desarrollo Rural y Medio Ambiente (NAT) del CESE, al tiempo que pedía un mayor compromiso de la sociedad civil.

Con tan solo cinco años ante sí, a la UE se le presenta la disyuntiva de actuar con decisión o correr el riesgo de no cumplir sus compromisos con un futuro sostenible y equitativo. (ks)