Estudio Prospectivo Anual sobre el Crecimiento Sostenible para 2024

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Estimadas lectoras, estimados lectores:

Las próximas elecciones europeas serán cruciales para la UE, que deberá contrarrestar el alarmismo de los euroescépticos y la extrema derecha. Los resultados conformarán el panorama político de la UE y contribuirán a definir un papel activo e inclusivo para la ciudadanía y las organizaciones de la sociedad civil.

Las próximas elecciones europeas serán cruciales para la UE, que deberá contrarrestar el alarmismo de los euroescépticos y la extrema derecha. Los resultados conformarán el panorama político de la UE y contribuirán a definir un papel activo e inclusivo para la ciudadanía y las organizaciones de la sociedad civil.

Con este telón de fondo, el CESE, la casa de la sociedad civil organizada, celebrará entre el 4 y el 7 de marzo de 2024 su primera Semana de la Sociedad Civil bajo el lema «¡Lucha por la democracia!».

Este acto reunirá a personas de todas las edades y orígenes, incluidos jóvenes, periodistas de todos los Estados miembros y representantes de organizaciones de la sociedad civil, partes interesadas e instituciones de la UE, que participarán en animados debates en los que se pondrá de manifiesto la contribución de la sociedad civil a las cuestiones sociales, políticas y económicas que repercuten en nuestra vida cotidiana.

Dado que la democracia comienza con la participación, este nuevo acto emblemático del CESE combinará cinco iniciativas importantes:

  • los Días de la Sociedad Civil, en los que las personas expondrán cuáles son sus expectativas sobre cuestiones fundamentales para nuestras democracias;
  • el Día de la Iniciativa Ciudadana Europea, la cita anual de alto nivel para los futuros organizadores de iniciativas ciudadanas europeas (ICE), en la que se fijan los próximos objetivos legislativos;
  • ¡Tu Europa, tu voz! (YEYS!), un acto único en su género concebido para acercar la UE a la juventud de todos los Estados miembros y de fuera de ella, incluidos jóvenes representantes de los países candidatos a la adhesión a la UE y del Reino Unido;
  • el Premio Sociedad Civil, que en esta edición recompensará proyectos creativos e innovadores sin ánimo de lucro que apoyen a las personas con problemas de salud mental; y
  • por último, el también muy relevante seminario para periodistas, que acogerá a profesionales de la información de todos los Estados miembros de la UE para que puedan comprobar de primera mano cómo funciona el Comité e informar al respecto en sus países.

Nuestra Semana de la Sociedad Civil brindará una plataforma oportuna para que la sociedad civil organizada y la ciudadanía se pronuncien sobre asuntos clave de la nueva legislatura europea y, lo que es aún más importante, impulsará la participación del electorado y promoverá una actitud proeuropea.

Las contribuciones de los participantes en la Semana de la Sociedad Civil se incorporarán a una resolución en la que se recogerán los principales mensajes de la sociedad civil en pro de una Europa más democrática, con la vista puesta en las elecciones europeas. 

Les invito a aunar fuerzas con nosotros en este importante empeño: participen en nuestros debates y animen a sus conciudadanos y a las asociaciones a implicarse en las elecciones europeas. ¡No dejen pasar esta oportunidad! La UE necesita que sus ciudadanas y ciudadanos hagan oír su voz y estén presentes.

Laurenţiu Plosceanu

Vicepresidente de Comunicación

Hasta el mes de junio de 2024, en nuestra nueva columna titulada «Voy a votar, ¿y tú?», daremos la palabra a diferentes personas que expresarán su punto de vista sobre cómo y por qué participar en las elecciones europeas. En este número, nuestro invitado es Andrej Matišák, editor adjunto de la sección internacional de Pravda, el rotativo de mayor tirada de Eslovaquia.

Hasta el mes de junio de 2024, en nuestra nueva columna titulada «Voy a votar, ¿y tú?», daremos la palabra a diferentes personas que expresarán su punto de vista sobre cómo y por qué participar en las elecciones europeas. En este número, nuestro invitado es Andrej Matišák, editor adjunto de la sección internacional de Pravda, el rotativo de mayor tirada de Eslovaquia.

por Andrej Matišák

¡Bienvenidos a Eslovaquia! Bienvenidos a la tierra de los récords europeos.

No, no es que figuremos en el libro Guinness por nuestro gran número de monumentales castillos, lujosos balnearios o espectaculares montañas. Me refiero a los récords de participación electoral en Eslovaquia: por desgracia, estamos a la cola.

Los eslovacos votaron por primera vez en las elecciones al Parlamento Europeo en 2004. Desde entonces, mi país siempre ha tenido la participación más baja. Siempre.

por Andrej Matišák

¡Bienvenidos a Eslovaquia! Bienvenidos a la tierra de los récords europeos.

No, no es que figuremos en el libro Guinness por nuestro gran número de monumentales castillos, lujosos balnearios o espectaculares montañas. Me refiero a los récords de participación electoral en Eslovaquia: por desgracia, estamos a la cola.

Los eslovacos votaron por primera vez en las elecciones al Parlamento Europeo en 2004. Desde entonces, mi país siempre ha tenido la participación más baja. Siempre.

En 2014, solo acudió a las urnas el 13,05 % del electorado. En aquel momento, estaba tan convencido de que la participación sería inferior al 15 % que casi consideré la posibilidad de pedir un préstamo para crear un partido político. Retrospectivamente, creo que la ocasión era propicia hasta para llegar yo mismo a ser eurodiputado.

Ahora en serio: ¿qué percepción tienen los eslovacos de la Unión Europea hoy en día? ¿Es para ellos una hucha de la que sacar dinero? Sin duda lo es, pero el problema es que Eslovaquia ni siquiera sabe utilizar eficazmente los fondos de la UE: también nos encontramos a la zaga en este sentido.

El discurso de que «Bruselas nos quiere mandar en todo» está muy extendido; de hecho, se oye por doquier. No obstante, son los políticos eslovacos quienes han perfeccionado la técnica de echar balones fuera. Si algo sale bien, el mérito es suyo; si sale mal, «es culpa de Bruselas otra vez»: muy pocos políticos resisten la tentación de recurrir a este argumento.

Con todo, los medios de comunicación también pueden considerarse parte del problema. Su cobertura de los temas de la UE se hace a menudo de manera totalmente superficial. Los periodistas evitan los asuntos de la UE tachándolos de anodinos, pero cuando sí los tratan se centran principalmente en cuestiones problemáticas, ya sean reales o inventadas.

Permítanme decir unas palabras sobre el sector empresarial. Los empresarios rara vez hablan en público de las ventajas de la UE; prefieren también quejarse de las imposiciones y leyes que vienen de Bruselas.

Todos estos factores en su conjunto han llevado a que, según las encuestas, los eslovacos sean cada vez más euroescépticos. Si añadimos toda la desinformación, incluida la procedente de Rusia, que los políticos actualmente en el cargo aspiran a usar para sus intereses, acabamos con un cóctel explosivo de desidia e ira acumulada.

No, un «Eslovacxit» todavía no figura en el orden del día, pero es posible que empecemos a oír más al respecto cuando Eslovaquia acabe convirtiéndose en un país que haya perdido su derecho a recibir fondos de la UE.

Si queremos evitar consecuencias nefastas, los dirigentes políticos de Eslovaquia deben por fin aceptar la UE como espacio vital para el funcionamiento del país y actuar en consecuencia. Lamentablemente, ya es más que patente que una parte considerable de la actual representación política eslovaca prefiere emprender una lucha contra la UE para proteger sus intereses, caiga quien caiga.

Por ello es necesario que todos los votantes que se preocupan por la UE hablen de su importancia a sus familiares y amigos, e incluso a extraños. Esto puede ser mucho pedir y no está claro adónde nos llevará. Sin embargo, cualquier alternativa es peor.

En el último año, la competitividad ha escalado posiciones en la jerarquía de prioridades de la política europea y nadie puede ignorar su importancia para el futuro de la UE.

En el último año, la competitividad ha escalado posiciones en la jerarquía de prioridades de la política europea y nadie puede ignorar su importancia para el futuro de la UE.

La competitividad fue uno de los temas clave del discurso anual sobre el estado de la Unión que la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, pronunció ante el Parlamento Europeo en septiembre del año pasado. Von der Leyen se comprometió a hacer lo necesario para defender la ventaja competitiva de Europa.

Las empresas europeas tienen dificultades para contratar mano de obra cualificada, la regulación de sectores clave es más estricta que en el resto de países competidores —en particular, Estados Unidos y China—, la inversión en investigación y desarrollo es menor y las infraestructuras físicas y digitales entorpecen el comercio y el crecimiento económico. Estos retos son bien conocidos y se han documentado en múltiples estudios.

Von der Leyen también ha encargado a Mario Draghi, expresidente del Banco Central Europeo, que presente propuestas concretas sobre cómo mejorar la competitividad de la UE, lo cual es positivo. Sin embargo, no bastará con hacer sugerencias pertinentes: también debe existir la voluntad política y la capacidad de ponerlas en práctica.

La UE se ha fijado el objetivo de reforzar su resiliencia e influencia en el mundo, pero está perdiendo la competitividad necesaria para lograr su propósito. Se prevé que la cuota de la UE en la economía mundial disminuya de manera continuada, de casi el 15 % a solo el 9 % en 2050.

Por lo tanto, resulta imprescindible mejorar la productividad y la competitividad de la Unión. A tal efecto, la UE debe adoptar una agenda de competitividad que, en consonancia con los principios del mercado único y de la economía social de mercado, posea visión de futuro, esté bien definida y coordinada y promueva la prosperidad de las empresas y los trabajadores, al mismo tiempo que mejora su capacidad de innovar, invertir, comerciar, competir en el mercado mundial por el bien común e impulsar nuestra transición hacia la neutralidad climática. Se trata de un empeño esencial no solo para garantizar la prosperidad, la innovación, la inversión, el comercio y el crecimiento en el futuro, sino también para crear empleos de calidad y elevar el nivel de vida.

Por ello, las empresas de la UE albergan expectativas claras para aprovechar este nuevo impulso y exigen reposicionar la competitividad en un marco económico y social más amplio a largo plazo.

El CESE ha estado trabajando en la acotación de los factores y los agentes que influyen en la competitividad y la productividad a largo plazo y que deben tenerse en cuenta en una visión integrada.  Hemos analizado los ecosistemas de competitividad con la intención de explicar a la Comisión qué indicadores deben mejorarse o complementarse.

Así pues, un enfoque país por país para evaluar los problemas y la forma de resolverlos parece ser un aspecto crucial que la Comisión no ha tratado suficientemente en sus dos comunicaciones sobre la competitividad a largo plazo.

En términos más generales, la Comisión ha elaborado una lista de diecisiete factores de rendimiento que deben evaluarse anualmente con respecto a las nueve dimensiones de la competitividad que señala. Pero también es necesario que los Estados miembros los respeten plenamente y que la Comisión disponga de los medios de ejecución adecuados para obligarlos a hacerlo. Eso es lo que pedimos.

Los siguientes indicadores encabezan la lista:

  1. Acceso a la financiación, a un coste razonable, pero sin penalizar a las generaciones futuras.
  2. En cuanto a los servicios públicos y las infraestructuras críticas, tenemos que invertir y medir mejor estas inversiones, para lo que proponemos seis parámetros de evaluación.
  3. En cuanto a la investigación y la innovación, es fundamental aumentar la cooperación, ya sea pública o privada, regional o mundial.
  4. Por lo que respecta a las redes de datos y la energía: seguridad, precio y neutralidad climática son las palabras clave.
  5. En cuanto a la circularidad, el papel de la UE ya ha quedado demostrado, pero debemos prestar atención al balance de la competencia existente entre los distintos operadores.
  6. El marco legislativo de la UE sobre la digitalización es un precursor: conectividad, IA, datos, etc. Dentro de este marco debemos asumir el reto de equilibrar los aspectos humanos con las promesas de la tecnología digital.
  7. La enseñanza y la formación deben ser capaces de responder a los retos demográficos y sociológicos.
  8. Y, por último, en términos de autonomía estratégica y comercio, nuestras dependencias constituyen nuestros puntos débiles. Las empresas deben reorganizarse y la UE ha de proporcionar un marco propicio que permita afrontar este reto. 

Por último, en cuanto al mercado único, reiteramos firmemente la necesidad de que los Estados miembros se atengan a las normas del acervo de la UE y los principios de los Tratados. Eliminación de barreras y control adecuado. La voluntad política de los gobiernos de la UE de aplicar lo que negocian en Bruselas y la disposición de la Comisión a trabajar en un espíritu de coordinación entre los departamentos y no en compartimentos estancos (lo que crea más incoherencias). Eso es lo que necesitamos.

Nunca lo diremos bastante.

Y, en este contexto, confiemos en Bruselas para obtener resultados de los controles de la competitividad y aprovechemos las agrupaciones industriales regionales a escala nacional. Las herramientas existen: utilicémoslas.

Mejorar los índices de referencia y los requisitos de información en materia de servicios financieros y apoyo a la inversión

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Fiscalidad de los teletrabajadores transfronterizos en todo el mundo e impacto en la UE

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En nuestra columna «Una pregunta para...», pedimos a Emilie Prouzet, miembro del CESE y ponente del Dictamen sobre la «Competitividad a largo plazo de la UE: más allá de 2030» que nos exponga qué se necesita para garantizar la competitividad a largo plazo de la UE. La aprobación de este Dictamen está prevista en el pleno de marzo. 

En nuestra columna «Una pregunta para...», pedimos a Emilie Prouzet, miembro del CESE y ponente del Dictamen sobre la «Competitividad a largo plazo de la UE: más allá de 2030» que nos exponga qué se necesita para garantizar la competitividad a largo plazo de la UE. La aprobación de este Dictamen está prevista en el pleno de marzo. 

por el Grupo de Empresarios del CESE

Desde la creación del mercado único europeo, la armonización y el reconocimiento mutuo de las normas han permitido a las empresas vender sus productos en un mercado de más de 450 millones de personas, que representa el 61 % del comercio intracomunitario de las empresas y constituye la base de la prosperidad económica de Europa, con beneficios para sus ciudadanos, consumidores, trabajadores y empresas. La Comisión Europea calcula que el mercado interior genera el 25 % del producto interior bruto de la UE.

por el Grupo de Empresarios del CESE

Desde la creación del mercado único europeo, la armonización y el reconocimiento mutuo de las normas han permitido a las empresas vender sus productos en un mercado de más de 450 millones de personas, que representa el 61 % del comercio intracomunitario de las empresas y constituye la base de la prosperidad económica de Europa, con beneficios para sus ciudadanos, consumidores, trabajadores y empresas. La Comisión Europea calcula que el mercado interior genera el 25 % del producto interior bruto de la UE.

No obstante, se requieren ajustes para abordar nuevos avances como la transformación digital y la transición a una economía menos intensiva en carbono y más sostenible, e igualmente para dar respuesta tanto a las cambiantes necesidades de los consumidores, los trabajadores y las empresas como a las nuevas condiciones geopolíticas.

El éxito de la continuidad del mercado único exige mejoras en varios ámbitos, entre otros en materia de energía e industria, una unión de la energía, una unión bancaria, un marco más favorable para las grandes y pequeñas empresas, un mayor apoyo público al proyecto europeo, unos servicios públicos más eficaces y mejores infraestructuras para las tecnologías de la información, la energía y el transporte.

Con vistas a la publicación en el primer semestre de 2024 de dos informes emblemáticos de los ex primeros ministros italianos Enrico Letta (sobre el futuro del mercado único) y Mario Draghi (sobre el futuro de la competitividad europea), el Grupo de Empresarios del CESE ha compendiado sus mensajes clave para el éxito del mercado interior de la UE en su resumen ejecutivo de una página «El mercado único de la UE: la siguiente generación».

Lea aquí la nueva publicación: europa.eu/!TVmdYg

El 5.º Informe sobre el Desarrollo Sostenible en Europa ha puesto de manifiesto que, al ritmo actual, la UE no alcanzará un tercio de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de aquí a 2030. El informe, elaborado conjuntamente con la sociedad civil, pone de relieve el estancamiento y el retroceso en la consecución de los objetivos sociales y medioambientales en muchos países europeos, exacerbados por las crisis registradas desde 2020. Los ODS abarcan ámbitos como la reducción de la pobreza, el hambre cero, la salud, la enseñanza, la igualdad de género, la acción por el clima y el agua limpia.

El 5.º Informe sobre el Desarrollo Sostenible en Europa ha puesto de manifiesto que, al ritmo actual, la UE no alcanzará un tercio de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de aquí a 2030. El informe, elaborado conjuntamente con la sociedad civil, pone de relieve el estancamiento y el retroceso en la consecución de los objetivos sociales y medioambientales en muchos países europeos, exacerbados por las crisis registradas desde 2020. Los ODS abarcan ámbitos como la reducción de la pobreza, el hambre cero, la salud, la enseñanza, la igualdad de género, la acción por el clima y el agua limpia.

Para hacer frente a esta situación, se han propuesto diez medidas políticas decisivas para evitar puntos de inflexión medioambientales y sociales irreversibles. La urgencia de estas medidas se puso de relieve durante un acto organizado conjuntamente por la Sección de Agricultura, Desarrollo Rural y Medio Ambiente (NAT) del Comité Económico y Social Europeo (CESE) y la Red de Soluciones para un Desarrollo Sostenible (SDSN) de las Naciones Unidas. El informe tiene por objeto guiar a la UE en el refuerzo de su liderazgo en materia de ODS de cara a las elecciones europeas de junio de 2024 y a la Cumbre del Futuro convocada por el secretario general de las Naciones Unidas para septiembre de 2024.

Los oradores del acto destacaron la necesidad de actuar sin demora antes de 2030 para evitar puntos de inflexión irreversibles. Camilla Brückner, de las Naciones Unidas y el PNUD, Zakia Khattabi, ministra de Clima del Gobierno federal belga, y Petra Petan, de la Comisión Europea, destacaron la importancia de mantener el compromiso con la Agenda 2030 y el Acuerdo de París sobre el Cambio Climático.

Guillaume Lafortune, vicepresidente de la Red de Soluciones para un Desarrollo Sostenible (SDSN) de las Naciones Unidas, presentó el Informe y las diez acciones prioritarias dirigidas a los partidos políticos, el próximo Parlamento Europeo, la próxima Comisión Europea, el Consejo Europeo y los Estados miembros. El llamamiento a la acción, firmado conjuntamente por el CESE y la SDSN, insta a los dirigentes europeos a trabajar juntos en aras de un nuevo pacto europeo por el futuro, que habrá de ser ecológico, social e internacional. Peter Schmidt, presidente de la Sección NAT del CESE, subrayó que los próximos seis años son cruciales para hacer avanzar la Agenda 2030, haciendo hincapié en el compromiso del CESE de impulsar a las instituciones de la UE hacia los ODS y fomentar una participación significativa de la sociedad civil. El llamamiento a la acción debería servir para guiar a los líderes europeos hacia un pacto europeo integral que se adecue a los objetivos ecológicos y sociales preconizados por el CESE. (ks)