Bienvenido a «The Grassroots View» (La perspectiva de las bases), el pódcast del Comité Económico y Social Europeo. Con las elecciones europeas de 2024 a la vuelta de la esquina, analizamos los anhelos e inquietudes de tres colectivos a los que los responsables políticos no suelen prestar atención: las personas con discapacidad, las personas mayores y la juventud.

Bienvenido a «The Grassroots View» (La perspectiva de las bases), el pódcast del Comité Económico y Social Europeo. Con las elecciones europeas de 2024 a la vuelta de la esquina, analizamos los anhelos e inquietudes de tres colectivos a los que los responsables políticos no suelen prestar atención: las personas con discapacidad, las personas mayores y la juventud. 

El primero de nuestros invitados es Milan Šveřepa, presidente de Inclusion Europe, que nos habla sobre la accesibilidad de las elecciones europeas de 2024. La activista juvenil e influyente Nina Skočak nos cuenta lo que está en juego para la juventud. La Dra. Heidrun Mollenkopf, presidenta de la Plataforma AGE, que defiende los intereses de las personas mayores, analiza si estas se sienten incluidas en los debates electorales o bien ignoradas y marginadas por la política. Laurențiu Plosceanu, vicepresidente del CESE responsable de Comunicación, nos explica lo que el Comité hace para seguir dando mayor eco a las voces de la sociedad civil, velando por que no se deje de lado ni se margine a los más vulnerables. 

Escucha nuestro pódcast, utiliza tu voto y expresa tu opinión. ¡Da forma a la Europa que quieres!

Por Cillian Lohan 

La circulación de personas en el territorio de la UE ha aportado múltiples beneficios a todas las partes implicadas. La libre circulación de las personas jóvenes ha sido especialmente importante, puesto que les ha posibilitado sumergirse en diferentes culturas dentro de Europa y experimentar el modo de vida de otros países europeos. También les ha permitido darse cuenta de que tenemos mucho en común. Visitar otro país para trabajar o estudiar nos ayuda a todos a tomar conciencia de nuestra humanidad común. Independientemente de cuáles sean nuestra lengua, nuestra dieta o nuestro clima, compartimos muchas cosas: relaciones con familia y amistades, esperanzas y luchas, retos y oportunidades.

Por Cillian Lohan 

La circulación de personas en el territorio de la UE ha aportado múltiples beneficios a todas las partes implicadas. La libre circulación de las personas jóvenes ha sido especialmente importante, puesto que les ha posibilitado sumergirse en diferentes culturas dentro de Europa y experimentar el modo de vida de otros países europeos. También les ha permitido darse cuenta de que tenemos mucho en común. Visitar otro país para trabajar o estudiar nos ayuda a todos a tomar conciencia de nuestra humanidad común. Independientemente de cuáles sean nuestra lengua, nuestra dieta o nuestro clima, compartimos muchas cosas: relaciones con familia y amistades, esperanzas y luchas, retos y oportunidades. 

Son estos intercambios entre países los que crean una sociedad de adultos solidarios que muestran comprensión por los demás. Hemos dejado de ver a nuestros vecinos y vecinas europeos como extraños: ahora los consideramos amigos. 

No debemos subestimar el papel que esto desempeña para mantener la paz y la estabilidad en nuestro continente. La circulación de los jóvenes constituye la piedra angular en la que se apoyan la cooperación y la colaboración actuales.

Estas reflexiones fueron las me llevaron a proponer un Dictamen de iniciativa sobre la movilidad de los jóvenes y las relaciones entre la juventud en la UE posterior al Brexit. En colaboración con mis colegas, el personal y los miembros, hemos celebrado amplias consultas con los grupos interesados, en las que participaron representantes de la UE y del Reino Unido; las reuniones se celebraron en línea y en persona, se difundieron encuestas y se intercambiaron correos electrónicos. Nuestro trabajo recibió el apoyo decidido en el pleno del CESE, con una cantidad abrumadora de votos a favor. 

Las instituciones europeas respondieron presentando una amplia oferta de mejores planes de movilidad para jóvenes entre el Reino Unido y la UE. La primera reacción por parte del Reino Unido ha sido de rechazo, pero seguiremos trabajando para demostrar las ventajas que supondría esta movilidad para todas las partes.

Cabe destacar que no son solo los estudiantes universitarios o los que cursan estudios a tiempo completo quienes se benefician de programas como Erasmus+ o de los fondos de Europa Creativa. Este tipo de iniciativas de la UE permiten a los jóvenes de cualquier extracción social acceder a programas de intercambio y experiencias en los que, de otro modo, sería difícil participar.

Se ha realizado un cálculo «aséptico» de los costes y la rentabilidad financiera que implican, aunque esto es obviamente solo uno de los aspectos de su valor. El valor real de la movilidad y los intercambios radica en las experiencias y el entendimiento compartidos. Un continente dinámico y multicultural requiere que las personas interactúen y circulen libremente. En el CESE vamos a continuar ejerciendo presión para lograr esto. A fin de poner en práctica lo que predicamos y para dar ejemplo, seguimos trabajando con la sociedad civil del Reino Unido. 

Hemos firmado un memorando de entendimiento con la Civil Society Alliance UK y otro más específico con SAFE en Escocia (con la colaboración de la antigua miembro del CESE, Irene Oldfather). Daremos continuidad y consolidaremos esta labor. El sector de la juventud ha demostrado liderazgo en tiempos turbulentos, sobre todo en el ámbito de la acción por el clima. Cooperemos a nivel institucional para dotar a los jóvenes de todas las herramientas que necesiten para dar mayor repercusión a su trabajo y aprovechemos el poder de la juventud a fin de contribuir a un futuro más prometedor para todo el mundo.

Por Stefano Mallia, presidente del Grupo de Empresarios del Comité Económico y Social Europeo

En base a la experiencia de las dos últimas décadas y a las siete oleadas de ampliación desde el inicio del proyecto europeo, probablemente convendría conmemorar el vigésimo aniversario de la «gran ampliación» de la UE de 2004 con hechos y cifras para aplacar los debates emocionales con vistas a las elecciones europeas de junio.

Por Stefano Mallia, presidente del Grupo de Empresarios del Comité Económico y Social Europeo

En base a la experiencia de las dos últimas décadas y a las siete oleadas de ampliación desde el inicio del proyecto europeo, probablemente convendría conmemorar el vigésimo aniversario de la «gran ampliación» de la UE de 2004 con hechos y cifras para aplacar los debates emocionales con vistas a las elecciones europeas de junio.

La guerra en Ucrania, que dura ya tres años, ha propulsado la cuestión de la ampliación al primer plano de la agenda geopolítica europea. El estatuto de país candidato que se concedió rápidamente a Ucrania, Moldavia, Bosnia y Herzegovina y Georgia, así como las negociaciones de adhesión que se han entablado finalmente con Macedonia del Norte y Albania, constituyen avances positivos para una política que llevaba años estancada.

Para garantizar que este nuevo impulso se mantenga, deberíamos exponer claramente los argumentos comerciales.

Por supuesto, la democratización y el Estado de Derecho son principios incuestionables, al igual que el enfoque basado en los méritos del proceso de ampliación, en el que no caben atajos. Pero, al fin y al cabo, hay que tranquilizar a la ciudadanía sobre los potenciales beneficios económicos y prosperidad para la próxima generación de la UE.

Si el pasado ofrece alguna indicación sobre el futuro, podemos decir con seguridad que los argumentos económicos son indiscutibles. Durante el proceso formal de preadhesión que abarcó desde 1994 hasta 2004, el comercio entre los antiguos Estados miembros y los nuevos casi se triplicó, llegándose a multiplicar por cinco entre estos últimos. La Europa de los Quince creció por término medio en un 4 % anual desde el inicio del proceso de adhesión hasta 2008; el proceso de adhesión contribuyó a la mitad de este crecimiento, generando tres millones de nuevos puestos de trabajo entre 2002 y 2008.

La COVID-19 y la guerra en Ucrania han demostrado que la UE necesita replantearse su resiliencia económica, en particular en el contexto de la doble transición ecológica y digital. REPowerEU prevé un aumento de la producción europea de energías renovables. Mediante la Ley sobre la industria de cero emisiones netas y la Ley Europea de Materias Primas Fundamentales se hace un llamamiento a que el 40 % de las cadenas de valor ecológicas y de materias primas se desvíen hacia la UE. Los países candidatos a la adhesión a la UE, en particular Ucrania, pueden desempeñar un papel importante, proporcionando mayor seguridad económica.

En cuanto a los recursos naturales, Ucrania cuenta con las segundas mayores reservas de gas de Europa, después de Noruega. También figura entre los mayores productores de energía hidroeléctrica del continente y podría aumentar su producción de energía procedente de otras fuentes renovables, como la eólica, la solar o la extraída de la biomasa. Ucrania también ha sido un importante exportador de metales y alberga yacimientos de litio y tierras raras, que son esenciales para los sectores ecológico y digital.

Al mismo tiempo, el sector agrícola ucraniano figura entre los más potentes del mundo. Su integración en el mercado único reforzaría sustancialmente la seguridad alimentaria de la UE.

Las ventajas para los países de los Balcanes Occidentales de una mayor participación en el mercado único son también evidentes. A título indicativo, el PIB de Croacia ha aumentado constantemente desde su adhesión a la UE en 2013, lo que se traduce en mayores ingresos para su ciudadanía, con un aumento medio del PIB per cápita del 67 % (pasando de 10 440 EUR en 2013 a más de 17 240 EUR).

El camino hacia la adhesión a la UE de hasta nueve nuevos Estados miembros será tortuoso, pero no hay otra alternativa: si la UE quiere erigirse en potencia mundial, primero debe ser una potencia local. 

Por Pat Cox

Nuestro invitado especial, Pat Cox, expresidente del Parlamento Europeo, recuerda la gran ampliación de hace veinte años como un momento de extraordinaria esperanza en la que el continente pudo al fin respirar a pleno pulmón, tanto por su «costado» oriental como occidental. Y mientras el mito de la hermandad eslava de Putin se declama con explosiones de misiles balísticos como telón de fondo, la UE sigue siendo una unión voluntaria de pueblos libres y soberanos, basada en los valores fundamentales del respeto de los derechos humanos, la igualdad y el Estado de derecho

Por Pat Cox

Nuestro invitado especial, Pat Cox, expresidente del Parlamento Europeo, recuerda la gran ampliación de hace veinte años como un momento de extraordinaria esperanza en la que el continente pudo al fin respirar a pleno pulmón, tanto por su «costado» oriental como occidental. Y mientras el mito de la hermandad eslava de Putin se declama con explosiones de misiles balísticos como telón de fondo, la UE sigue siendo una unión voluntaria de pueblos libres y soberanos, basada en los valores fundamentales del respeto de los derechos humanos, la igualdad y el Estado de derecho

El acto que organizó en Dublín la Presidencia irlandesa del Consejo de la UE el 1 de mayo de 2004 y la ceremonia de bienvenida que se celebró en el Parlamento Europeo de Estrasburgo el 3 de mayo de 2004 destacan para mí, desde el punto de vista no solo político, sino también emocional, como días de un positivismo y una esperanza extraordinarios y como gestos simbólicos de vuelta a casa, de reunificación, de un continente que podía respirar por ambos lados a pleno pulmón: tanto el oriental como el occidental En Dublín, Seamus Heaney leyó su poema Beacons at Bealtaine (Hogueras de Bealtaine), que expresaba el optimismo subyacente de que esta ampliación histórica: «Que el hablar y el pensar den al sentido nueva vida». En Estrasburgo se izaron las diez banderas nacionales de los nuevos Estados miembros en enormes astas fabricadas en los astilleros de Gdańsk, un regalo de Polonia. El traslado de estas a Estrasburgo fue un recordatorio simbólico del viaje del comunismo a la libertad, personificado en la presencia de Lech Wałęsa.

Por supuesto, el acto fue para todos la culminación de un prolongado y complejo proceso de preparación mutua a lo largo de muchos años. Hubo alegría pero también alivio al llegar a la meta en lo que fue un maratón político y procedimental para todos los que en él tomaron parte.

Yo argumento que la ampliación ha sido quizás la herramienta política más potente, transformadora y exitosa de la UE en las últimas cinco décadas. Mi propio país, Irlanda, se incorporó en la primera ampliación el 1 de enero de 1973: era el Estado o región más pobre de la entonces Comunidad Económica Europea. El acceso a un gran mercado, junto con la solidaridad de la UE a través de los fondos regionales y, posteriormente, de cohesión en las primeras décadas de adhesión, unas normas más estrictas en materia de igualdad de género y política medioambiental, el apoyo al proceso de paz en Irlanda del Norte y el reconocimiento de las consecuencias del Brexit, singularmente difíciles para Irlanda, único Estado de la UE que comparte frontera terrestre con el Reino Unido, se combinan para dar lugar a una experiencia y unos resultados muy positivos. No todo ha sido coser y cantar, en particular durante la crisis de la zona del euro, pero en términos netos la experiencia ha sido muy positiva.

Aunque respeto y, a la vez, lamento la decisión del Reino Unido de abandonar la Unión, eso demuestra claramente una cosa: que la UE es una Unión voluntaria de pueblos libres y soberanos... libres de unirse, libres de marcharse. Qué marcado contraste con la guerra neoimperialista de Putin contra Ucrania, en la que su mito de la hermandad eslava se libra a diario desde los cañones de las armas, las ráfagas de los misiles balísticos y los mortíferos drones.

La adhesión de Grecia, Portugal y España contribuyó a apuntalar el resurgimiento de estos países como democracias de éxito tras las dictaduras, además de mejorar el nivel y la calidad de vida.

La gran ampliación de hace veinte años aportó un crecimiento espectacular a los nuevos Estados miembros, especialmente a los de Europa central y oriental, gracias al aumento de la inversión, el comercio y la solidaridad de la UE. Por término medio, su PIB per cápita, ajustado en función de la inflación y la moneda, pasó de menos de la mitad de la media de la UE a tres cuartas partes de una media de la UE en crecimiento a lo largo de dos décadas. El PIB per cápita de Lituania se triplicó en este período. La sanidad y la educación han mejorado, lo que ha supuesto un avance en la calidad y el nivel de vida. La producción agrícola de toda la región se ha duplicado. En resumen, al igual que en todas las ampliaciones anteriores, el resultado ha demostrado ser beneficioso para los países y la UE en su conjunto. Esto me convierte en un optimista sobre la ampliación, pero no en un ingenuo.

Los acontecimientos ocurridos en Polonia en los últimos años y, de forma persistente, en Hungría demuestran cómo un alejamiento de las normas de la UE en lo tocante al Estado de derecho, la libertad de los medios de comunicación o el respeto de los derechos de las minorías revela una adhesión a la UE como vehículo de prosperidad, pero una aversión a la UE como comunidad de valores compartidos. El primer ministro de Hungría proclama con orgullo que la suya es una democracia iliberal. Sea cual sea el margen de interpretación que se pueda tener del artículo 2 del TUE, es evidente que no se trata de ninguna «carta» que permita implantar una democracia iliberal («La Unión se fundamenta en los valores de respeto de la dignidad humana, libertad, democracia, igualdad, Estado de Derecho y respeto de los derechos humanos, incluidos los derechos de las personas pertenecientes a minorías. Estos valores son comunes a los Estados miembros en una sociedad caracterizada por el pluralismo, la no discriminación, la tolerancia, la justicia, la solidaridad y la igualdad entre mujeres y hombres»).

Esto formaba parte del acuerdo de adhesión a la UE, está escrito en todos los tratados de adhesión y fue aceptado por todos los países adherentes. La fórmula «Quédate con tus valores pero envíame tu dinero» no es una base sostenible para el respeto mutuo, algo que no deberían perder de vista los actuales Estados candidatos mientras intentan encauzar su futura adhesión a la UE. Espero que los criterios de Copenhague desempeñen un papel más fundamental en las futuras negociaciones, posiblemente con cláusulas en los tratados de adhesión que ofrezcan a la UE una capacidad más sólida para defender los derechos y valores frente a posibles incumplimientos. La UE no es solo un mercado, y el progreso material, por deseable que sea, no es su única razón de ser, ni siquiera la esencial.

Dicho esto, partiendo del historial de las ampliaciones hasta ahora, estas han sido esencialmente positivas para todos los participantes y deben enfocarse con un talante favorable. Los Estados candidatos tendrán que acometer transformaciones significativas, cada uno a su propio ritmo. La UE también tiene deberes que hacer en cuanto a su proceso de toma de decisiones y su capacidad presupuestaria para absorber a los nuevos Estados miembros, así como en cuanto a la ayuda de preadhesión. Una vez se haya concedido el estatuto de Estado candidato y se haya realizado el examen correspondiente, los marcos de negociación, la apertura y cierre de las negociaciones por capítulos y los posibles tratados de adhesión requieren la unanimidad del Consejo. Nada de esto es sencillo ni fácil. Cabe esperar que todos los Estados miembros respeten el deber de «cooperación leal», que consiste en asistirse en el cumplimiento de las misiones derivadas de los Tratados (artículo 4, apartado 3, del TUE).

Ucrania es un caso aparte en cuanto a complejidad por su tamaño, la proporción relativa de su agricultura en el PIB en comparación con la media de la UE y su pobreza comparativa en términos de PIB per cápita, y, por supuesto, por la guerra y sus devastadoras consecuencias. Las negociaciones pueden comenzar. Ucrania ya está en vías de integración a través de su acuerdo de asociación y su acuerdo de libre comercio de alcance amplio y profundo con la UE. Estos acuerdos podrían ampliarse progresivamente con el tiempo, pero, en última instancia, alcanzar un acuerdo territorial e instaurar una paz estable —en la que la pertenencia a la UE puede desempeñar un papel— será una condición previa esencial de cara a la adhesión. La UE necesita estabilidad, no caos, en su flanco oriental, y la adhesión de Ucrania redunda, a la postre, en el interés tanto colectivo como de este país.

Pat Cox fue presidente del Parlamento Europeo de 2002 a 2004

Pat Cox es un político y periodista irlandés. Presidió el Parlamento Europeo (2002-2004) y el Movimiento Europeo Internacional (2005-2011). Desde 2015 está al frente de la Fundación Jean Monnet para Europa.  También es coordinador europeo del Corredor Escandinavo-Mediterráneo de la Red Principal de la RTE-T (transporte) (UE) y jefe de la Misión de Evaluación de Necesidades y Aplicación de la Reforma Parlamentaria de la Rada Suprema de Ucrania del Parlamento Europeo. Al principio de su carrera trabajó como locutor de televisión encargado de temas de actualidad en la RTE de Dublín. En 2004, el Sr. Cox ganó el Premio Carlomagno por su compromiso parlamentario con la ampliación de la Unión Europea.

En su pleno del 25 de abril, el Comité Económico y Social Europeo (CESE) aprobó el acuerdo por el que se establece un órgano interinstitucional de normas éticas. El nuevo acuerdo fue firmado formalmente el 15 de mayo por los representantes de las instituciones y órganos de la UE participantes. Debe entrar en vigor el 6 de junio, primer día de votación de las elecciones europeas.

En su pleno del 25 de abril, el Comité Económico y Social Europeo (CESE) aprobó el acuerdo por el que se establece un órgano interinstitucional de normas éticas. El nuevo acuerdo fue firmado formalmente el 15 de mayo por los representantes de las instituciones y órganos de la UE participantes. Debe entrar en vigor el 6 de junio, primer día de votación de las elecciones europeas.

El acuerdo constituye un paso importante para el refuerzo de una cultura común de integridad y ética.

El nuevo órgano de la UE elaborará, actualizará e interpretará unas normas mínimas comunes de conducta ética y publicará informes sobre el modo en que estas normas se hayan reflejado en las reglas internas de cada institución y órgano de la UE participante.

Además del CESE, tomarán parte en el nuevo órgano encargado de las cuestiones de ética las siete instituciones y órganos siguientes: el Parlamento Europeo, el Consejo de la Unión Europea, la Comisión Europea, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, el Banco Central Europeo, el Tribunal de Cuentas Europeo y el Comité Europeo de las Regiones.

Cada institución u órgano participante estará representada por un miembro de alto nivel y ocupará la presidencia del nuevo órgano por períodos de un año, siguiendo un orden rotatorio.

Cinco expertos independientes apoyarán el trabajo del órgano emitiendo dictámenes previa solicitud. Cualquiera de las Partes en el acuerdo podrá consultarlos en relación con las declaraciones escritas normalizadas individuales, incluidas las declaraciones de intereses. (mp)

Por Antoine Fobe

Las elecciones europeas están a la vuelta de la esquina y nosotros, la Unión Europea de Ciegos, animamos a nuestros seguidores a acudir a las urnas, por difícil que sea y siga siendo, y que al votar tengan en cuenta la atención que prestan los partidos y los candidatos o candidatas a la inclusión, en consonancia con la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Las personas con discapacidad visual han de hacer oír sus reivindicaciones.

Por Antoine Fobe

Las elecciones europeas están a la vuelta de la esquina y nosotros, la Unión Europea de Ciegos, animamos a nuestros seguidores a acudir a las urnas, por difícil que sea y siga siendo, y que al votar tengan en cuenta la atención que prestan los partidos y los candidatos o candidatas a la inclusión, en consonancia con la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Las personas con discapacidad visual han de hacer oír sus reivindicaciones.

La Unión Europea de Ciegos es la voz de las personas invidentes o con baja visión en Europa. Trabajamos en pro de una sociedad accesible e inclusiva que brinde igualdad de oportunidades, a fin de que las personas con discapacidades visuales participen plenamente en todos los aspectos de la vida. La participación política es, por supuesto, un aspecto fundamental, ya que permite a las personas con discapacidad visual promover, a través de su voto y participación activa, políticas y legislación que tomen en consideración sus discapacidades.

A medida que se acercan las elecciones de 2024 al Parlamento Europeo, la participación de las personas con discapacidad, en el ejercicio de su derecho al sufragio activo o pasivo, es un aspecto importante y oportuno.

Según el informe de 2019 del Comité Económico y Social Europeo (CESE), alrededor de 400 000 personas con discapacidad se vieron privadas de su derecho al voto en las últimas elecciones al Parlamento Europeo. Menos del 5 % de los diputados al Parlamento Europeo tienen una discapacidad.

Para ulteriores elecciones, como punto de partida en su Declaración sobre las elecciones al Parlamento Europeo, la Unión Europea de Ciegos pide una vez más que se establezcan normas sobre la accesibilidad a los comicios (trámites para votar), a la información electoral (instalaciones y materiales de la campaña electoral, debates y programas de los partidos políticos y sitios web) y a los procedimientos postelectorales (por ejemplo, mecanismos de reclamación), así como la igualdad de derechos a la hora de presentarse a las elecciones.

Nos centramos en las elecciones al Parlamento Europeo porque la Unión Europea solo ostenta facultades respecto de las elecciones europeas, al ir aparejadas a la ciudadanía de la UE, y a la hora de garantizar la igualdad de derechos de las personas con discapacidad en el ámbito de las competencias de la UE. No obstante, unas mejores prácticas en las elecciones europeas tendrían automáticamente un efecto multiplicador en todos los demás tipos de comicios, dado que la organización de todos los procesos electorales sigue incumbiendo a los Estados miembros.

Lamentablemente, ya es demasiado tarde para que estas elecciones al Parlamento Europeo sirvan de ejemplo, y no por falta de interés del propio Parlamento, todo lo contrario: en mayo de 2022 propuso una reforma de la normativa electoral de la UE centrada, en particular, en garantizar el derecho de las personas con discapacidad a votar de forma independiente y secreta, su libre elección de asistencia y su accesibilidad al voto por correo y a las campañas electorales. Por desgracia, el Consejo de la UE no ha respondido hasta ahora. 

Para los siguientes cinco años de legislatura de la UE, la Unión Europea de Ciegos pide al Parlamento Europeo que se constituirá próximamente siga presionando al Consejo para que adopte la reforma propuesta y logre avances tangibles de cara a las elecciones de 2029. Podemos contar con el apoyo del CESE que, en 2020, ya había pedido al Parlamento Europeo que formalizara una iniciativa legislativa para garantizar a las personas con discapacidad un derecho real de voto en las elecciones al Parlamento Europeo. Asimismo, contamos con el apoyo de la Comisión Europea, que publicó una «Guía de buenas prácticas electorales» el pasado mes de diciembre y está trabajando ahora en un compendio sobre las prácticas de votación electrónica y el uso de las tecnologías de la información y la comunicación en las elecciones, abordando en ambas instancias los aspectos de la accesibilidad.

 

Por Alena Mastantuono

Cada año, más de diez millones de pacientes en Europa se benefician de la medicina nuclear a través del diagnóstico y el tratamiento de enfermedades como el cáncer o de problemas cardiovasculares y neurovasculares.

Por Alena Mastantuono

Cada año, más de diez millones de pacientes en Europa se benefician de la medicina nuclear a través del diagnóstico y el tratamiento de enfermedades como el cáncer o de problemas cardiovasculares y neurovasculares.

Las tecnologías radiológicas y nucleares que utilizan radioisótopos son esenciales en la lucha contra el cáncer en todas las etapas de la atención sanitaria, en la detección precoz, el diagnóstico, el tratamiento y los cuidados paliativos.

El número de pacientes que se benefician de la medicina nuclear está aumentando, sobre todo debido a los avances científicos. Investigadores y empresas europeas han desarrollado algunas de las últimas innovaciones en las terapias contra el cáncer dirigidas con radioligandos, como los medicamentos destinados a tumores de cáncer endocrino y de próstata y sus metástasis. Por ejemplo, el lutecio-177 es un radioisótopo con grandes posibilidades para el tratamiento del cáncer de próstata, que provoca cada año 90 000 muertes en Europa. En comparación con los tratamientos tradicionales, la terapia moderna por radionucleidos permite una buena localización de las células cancerosas y a menudo es menos perjudicial para el organismo. Decenas de miles de pacientes confían en la terapia con radionucleidos dirigida para cánceres que con frecuencia no tienen tratamiento alternativo.

Sin embargo, antes de llegar al paciente, la cadena de suministro de la medicina nuclear es muy compleja, ya que abarca el suministro de materiales básicos y su almacenamiento, la irradiación, la transformación, la logística y la aplicación. Una vez producidos, los radioisótopos deben transformarse, expedirse y utilizarse en un plazo relativamente corto, algunos el día mismo y otros durante solo unos pocos días, en función de su vida media. Son perecederos a muy corto plazo,

por lo que es sorprendente que estas características no se tengan en cuenta en el transporte transfronterizo ni en los procedimientos aduaneros. Por ejemplo, en lo que se refiere al transporte transfronterizo, existen diversas barreras que dan lugar a situaciones en las que puede darse prioridad a unos camarones frente a radioisótopos que van a salvar la vida de un paciente.

Por ello, en su Dictamen sobre el abastecimiento de radioisótopos para uso médico, el CESE pide una mejor cooperación entre los Estados miembros para eliminar los obstáculos normativos. El Dictamen examina todas y cada una de las fases de la cadena de suministro de radioisótopos en Europa y pone de relieve los obstáculos para las entregas transfronterizas, así como las dependencias de terceros países. También propone soluciones para las infraestructuras que faltan en Europa y destaca la necesidad de coordinación en I+D.

En las recomendaciones formuladas en nuestro Dictamen, el CESE sigue las conclusiones de la cumbre de jefes de Estado o de Gobierno de la UE celebrada en abril, que subrayaron la necesidad de reducir las dependencias estratégicas de Europa en sectores sensibles como la salud y las tecnologías críticas. También destacaron, en consonancia con el informe de Enrico Letta, la necesidad de centrarse en la prestación transfronteriza de servicios, así como en la circulación transfronteriza de mercancías, incluidos bienes esenciales como los medicamentos.

Europa tiene que ofrecer incentivos a la producción que garanticen una mayor autonomía estratégica en el suministro de radioisótopos. A pesar de ser líder mundial en el suministro de radioisótopos para la medicina, Europa presenta una dependencia crítica de los Estados Unidos y Rusia para el suministro de uranio metálico poco enriquecido de alta concentración y para el suministro de algunos isótopos enriquecidos para actuar como blancos con vistas a la producción de radioisótopos.

La UE sigue dependiendo en gran medida de Rusia para el suministro de blancos de isótopos estables que permitan producir determinados radioisótopos de radioterapia molecular moderna o en desarrollo, como el iterbio-176 utilizado para producir lutecio-177.

Esto supone un verdadero reto para la cadena de suministro de este radioisótopo concreto, para el que se espera que la demanda mundial se triplique en los próximos años.

La cadena de suministro depende también de los patrones de producción en reactor o acelerador, de su transformación y de su entrega al hospital. Para garantizar la igualdad de acceso a la asistencia sanitaria, los Estados miembros, en particular los centros de investigación y los hospitales, deben colaborar más estrechamente. El acceso a las radioterapias sigue sin ser equivalente en todos los Estados miembros, sobre todo en las fases experimentales y de estudio piloto. El objetivo es proporcionar un acceso más rápido a los medicamentos en fase de investigación o de uso compasivo y mejorar el acceso de los hospitales pequeños que puedan carecer de experiencia e infraestructura, algo que puede ser vital para algunos pacientes.

La financiación europea de la investigación, el desarrollo y la innovación de la medicina nuclear, en particular en el marco del programa Horizonte y de Euratom, es esencial para responder a las necesidades de los pacientes. Europa debe contar con proyectos estratégicos de interés común en este ámbito dentro del futuro marco financiero plurianual (MFP) de la UE. La estrategia Samira de la Comisión Europea y la Iniciativa del Centro Europeo de Radioisótopos (ICER) en relación con el Plan Europeo de Lucha contra el Cáncer son proyectos valiosos. La Comisión Europea debe ir más allá e incluir la medicina nuclear de forma más destacada en el Plan Europeo de Lucha contra el Cáncer y en la Misión sobre el Cáncer de Horizonte Europa.

Los Estados miembros también deben financiar políticas de salud pública centradas en las tecnologías radiológicas y nucleares para uso médico. Esto transmitirá una buena señal a la industria y permitirá el desarrollo y el crecimiento de la investigación y la innovación, así como de las infraestructuras industriales en Europa. También atraerá a más personal al sector.

En definitiva, solo si tomamos decisiones políticas audaces podremos garantizar mejor el suministro de radioisótopos en Europa y satisfacer la demanda creciente de los pacientes. 

A pesar de ser líder mundial en el suministro de radioisótopos para uso médico, Europa depende en gran medida de terceros países en lo que respecta a determinados materiales básicos esenciales y operaciones de tratamiento específicas. Esta circunstancia puede perturbar las cadenas de suministro y dificultar a muchos ciudadanos y ciudadanas europeos el acceso al diagnóstico y a tratamientos que salvan vidas. Para invertir esta tendencia y satisfacer la creciente demanda por el lado de los pacientes, son necesarias inversiones públicas y privadas en investigación y desarrollo y en nueva infraestructura de producción, una regulación coherente y decisiones políticas audaces, afirma la ponente del Dictamen del CESE sobre el suministro de radioisótopos para uso médico, Alena Mastantuono. 

A pesar de ser líder mundial en el suministro de radioisótopos para uso médico, Europa depende en gran medida de terceros países en lo que respecta a determinados materiales básicos esenciales y operaciones de tratamiento específicas. Esta circunstancia puede perturbar las cadenas de suministro y dificultar a muchos ciudadanos y ciudadanas europeos el acceso al diagnóstico y a tratamientos que salvan vidas. Para invertir esta tendencia y satisfacer la creciente demanda por el lado de los pacientes, son necesarias inversiones públicas y privadas en investigación y desarrollo y en nueva infraestructura de producción, una regulación coherente y decisiones políticas audaces, afirma la ponente del Dictamen del CESE sobre el suministro de radioisótopos para uso médico, Alena Mastantuono. 

En el último artículo de nuestra serie «Voy a votar, ¿Y tú?», Antoine Fobe, jefe de Promoción y Campañas de la Unión Europea de Ciegos, describe las peticiones formuladas por su organización para que las elecciones sean más accesibles. A pesar de los esfuerzos realizados por las organizaciones de personas con discapacidad, el CESE y el Parlamento Europeo, una vez más, es demasiado tarde para que las elecciones europeas sirvan de ejemplo.

En el último artículo de nuestra serie «Voy a votar, ¿Y tú?», Antoine Fobe, jefe de Promoción y Campañas de la Unión Europea de Ciegos, describe las peticiones formuladas por su organización para que las elecciones sean más accesibles. A pesar de los esfuerzos realizados por las organizaciones de personas con discapacidad, el CESE y el Parlamento Europeo, una vez más, es demasiado tarde para que las elecciones europeas sirvan de ejemplo.