Asociación estratégica UE-India

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Plazos de aplicación y presentación de información de las Directivas sobre información corporativa en materia de sostenibilidad y sobre diligencia debida de las empresas en materia de sostenibilidad

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Por Javier Garat Pérez

En respuesta a la iniciativa del pacto europeo de los océanos de la presidenta Ursula von der Leyen, el Comité Económico y Social Europeo ha presentado recomendaciones clave para promover un enfoque integral y equilibrado de la gobernanza de los océanos. Su visión se centra en garantizar unos océanos sanos y productivos, impulsar la economía azul de la UE, reforzar la investigación y la innovación marinas y salvaguardar los ecosistemas marinos para las generaciones futuras.

Por Javier Garat Pérez

En respuesta a la iniciativa del pacto europeo de los océanos de la presidenta Ursula von der Leyen, el Comité Económico y Social Europeo ha presentado recomendaciones clave para promover un enfoque integral y equilibrado de la gobernanza de los océanos. Su visión se centra en garantizar unos océanos sanos y productivos, impulsar la economía azul de la UE, reforzar la investigación y la innovación marinas y salvaguardar los ecosistemas marinos para las generaciones futuras.

Liberar el potencial de la economía azul

El CESE subraya la importancia de desarrollar una economía azul sólida y competitiva. Esto implica simplificar los marcos reglamentarios, garantizar la autonomía estratégica, promover la innovación y avanzar hacia la descarbonización.

Para garantizar un futuro próspero a la industria marítima, abogamos por una inversión urgente en electrocombustibles, energías renovables marinas y tecnologías marinas innovadoras. Además, el establecimiento de un sólido clúster marítimo con objetivos claros de sostenibilidad contribuirá a mantener el liderazgo de Europa en las industrias marinas, por lo que es imperativo crear una «Alianza Industrial para las Cadenas de Valor de la Economía Azul» y reforzar la Estrategia de Seguridad Marítima de la UE.

Además, recomendamos que se evalúen las políticas existentes, como la política pesquera común. La pesca sostenible debe recibir un apoyo continuo, al tiempo que debe reducirse la dependencia de los productos del mar. Las importaciones deben estar sujetas a las mismas normas sociales y medioambientales. Por otro lado, el CESE insta a la Comisión a desarrollar un plan de acción de la UE para los alimentos azules antes de 2026.

Potenciar el conocimiento, la investigación y la innovación marinos

El CESE aboga por aumentar la financiación de la investigación y la innovación marinas, haciendo hincapié en la necesidad de un trabajo científico en equipo a escala mundial y de mejorar la tecnología en el sector marítimo. Para lograrlo, proponemos la creación de centros de economía azul y la puesta en marcha de un observatorio europeo de los océanos.

Impulsar la inversión y la financiación para la sostenibilidad de los océanos

Subrayamos la necesidad de movilizar importantes fondos públicos y privados para apoyar el ODS 14 (Vida submarina). A tal fin, deberían crearse líneas presupuestarias específicas para proyectos relacionados con los océanos en el marco de programas de financiación de la UE como Horizonte Europa. El Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (FEMPA) también debería recibir un mayor respaldo financiero que le permita apoyar a sectores competitivos y descarbonizados.

Una transición socialmente inclusiva y justa

Una economía oceánica resiliente debe garantizar un trato justo a los trabajadores marítimos. El CESE recomienda medidas para hacer frente a la escasez de mano de obra, fomentar el relevo generacional y ofrecer oportunidades de reciclaje profesional. Deberían implantarse sistemas integrales de apoyo social para proteger a los trabajadores, en particular a aquellos que no logran adaptarse a nuevas funciones debido a los cambios tecnológicos.

Garantizar la salud y la resiliencia de los océanos

Nuestros océanos se enfrentan a numerosas amenazas derivadas del cambio climático, la contaminación, los plásticos y las presiones de la actividad humana. Por lo tanto, pedimos mayores esfuerzos de restauración y protección del medio marino, así como una conservación sostenible en consonancia con los compromisos mundiales en materia de biodiversidad. La consecución de un «buen estado medioambiental» también es crucial para la estabilidad económica y la resiliencia frente al cambio climático. Además, debemos invertir urgentemente en infraestructuras verdes, reducción de la contaminación y un plan europeo de adaptación al cambio climático, reforzando al mismo tiempo el liderazgo de la UE en la gobernanza marina mundial.

Garantizar un marco global de gobernanza de los océanos

Para impulsar la prosperidad económica respetando al mismo tiempo los límites de nuestro planeta, el CESE aboga por la cooperación regional con las comunidades locales para mantener la coherencia de las políticas. También propugna mejores acuerdos internacionales, una diplomacia europea de los océanos más sólida y la creación de grupos de trabajo centrados en los asuntos marítimos dentro de las instituciones de la UE.

Por último, el CESE también recomienda mejorar la ordenación del espacio marítimo para equilibrar los diferentes intereses, conciliando por ejemplo la expansión de la energía offshore con la pesca y la acuicultura. El objetivo es fomentar la coexistencia y la sostenibilidad, asegurando al mismo tiempo la preservación de las comunidades pesqueras tradicionales y su participación en la toma de decisiones.

Adam Mokhtari, estudiante de diecisiete años, fue uno de los representantes de Irlanda en ¡Tu Europa, tu voz! (YEYS), que se celebró en el mes de marzo en Bruselas bajo el lema «Dar voz a la juventud». Posteriormente, fue el encargado de presentar las recomendaciones de YEYS en la Semana de la Sociedad Civil del CESE durante su intervención en una sesión titulada «Trazar el rumbo de Europa: reconectar sociedades polarizadas mediante el aprendizaje comunitario y la educación ciudadana». Adam describe lo que más le gustó de YEYS y comparte su historia personal para poner de relieve por qué quiere una Europa en la que todas las personas se sientan incluidas.

Adam Mokhtari, estudiante de diecisiete años, fue uno de los representantes de Irlanda en ¡Tu Europa, tu voz! (YEYS), que se celebró en el mes de marzo en Bruselas bajo el lema «Dar voz a la juventud». Posteriormente, fue el encargado de presentar las recomendaciones de YEYS en la Semana de la Sociedad Civil del CESE durante su intervención en una sesión titulada «Trazar el rumbo de Europa: reconectar sociedades polarizadas mediante el aprendizaje comunitario y la educación ciudadana». Adam describe lo que más le gustó de YEYS y comparte su historia personal para poner de relieve por qué quiere una Europa en la que todas las personas se sientan incluidas.

Por Adam Mokhtari

Hola, mi nombre es Adam Mokhtari y me ha parecido increíble la experiencia que he vivido como representante de Irlanda en ¡Tu Europa, tu voz! (YEYS) 2025. Alrededor de noventa jóvenes de toda Europa se reunieron para intercambiar ideas y construir el futuro.  

Una de las actividades que más me gustó fue la de trabajar en grupos para debatir cuestiones importantes y tomar decisiones. También disfruté cuando nos turnamos para participar como oyente, orador y observador en un debate sobre lo que significa Europa para cada uno de nosotros. Pudimos hablar durante siete minutos, lo que permitió que se oyeran todas nuestras voces.

Al final, nos pusimos de acuerdo sobre cinco recomendaciones clave: procurar que los gobiernos sean más transparentes e incluyan a la juventud, enseñar la ciudadanía activa en las escuelas, garantizar la igualdad para todos, dar a los jóvenes una voz real en la política y crear un sólido plan de acción por el clima.

Tuve el honor de representar a todos los participantes de YEYS en la Semana de la Sociedad Civil del CESE y compartir nuestras recomendaciones con los responsables políticos. De este modo pude darme cuenta de que la voz de los jóvenes importa.

El poder de la educación

La educación desempeña un papel fundamental a la hora de ayudar a los jóvenes a participar en la democracia. Nos enseña a pensar de forma crítica, a detectar noticias falsas y a actuar. Sin el apoyo de mi escuela, no habría tenido esta oportunidad. Ahora quiero animar a otros a que también participen.

En YEYS, Oliver Röpke, presidente del CESE, y Biliana Sirakova, coordinadora de la UE para la Juventud, escucharon nuestras ideas y nos animaron a seguir impulsando el cambio.

Mi historia y por qué es importante la inclusión

Nací en Irlanda, pero mis padres se trasladaron aquí a finales de la década de los noventa. Cuando llegaron, experimentaron el amor y el respeto del pueblo irlandés. Mi madre y mi padre me contaron que en aquella época había muy poca diversidad en Irlanda. Sin embargo, mis padres prosperaron a lo largo de esa década.

Soy irlandés y europeo. Soy de ascendencia argelina.  En ocasiones me he sentido diferente de los demás, pero la mayor parte del tiempo me siento como uno más.  He aprendido mucho de diferentes culturas y creo que eso es lo que hace que la vida sea mejor. Si todos fuéramos iguales, sería aburrido.  Se trata de abrirse a las diferencias y comprender a los demás.

Por desgracia, algunos inmigrantes y jóvenes se enfrentan hoy día a la discriminación, el odio y un trato injusto, que pueden verse amplificados por las redes sociales. La situación tiene que cambiar. Me entristece ver esto. Algunos inmigrantes en Irlanda lo están pasando mal, viven en la calle y se les considera un problema. No es fácil y es muy triste.

He tenido la suerte de asistir a colegios en los que todo el mundo se siente incluido, pero no es el caso de todos los jóvenes. Tenemos que asegurarnos de que todos ellos se sientan aceptados y tengan un sentimiento de pertenencia, para que no se vean excluidos o desconectados de la sociedad.

Construir un futuro mejor

Para que Irlanda y la Unión Europea sean más inclusivas, necesitamos una mejor educación sobre las distintas culturas y lo que la UE hace por nosotros.  Esto nos ayudará a entendernos mejor y a reforzar la inclusión.

Necesitamos actos comunitarios que unan a la gente y permitan interactuar de forma positiva. Un mayor número de jóvenes debe participar en la toma de decisiones a escala local, también en clubes juveniles, asociaciones deportivas y escuelas o a nivel de la UE, de modo que se sientan incluidos en las cosas que para ellos son importantes. Muestren a los jóvenes cómo participar.

Necesitamos el apoyo de la UE para que la inclusión sea una prioridad.  Fue estupendo oír que la inclusión es una de las prioridades del CESE.

Lo que quiero para Europa

Muchos jóvenes tienen poca conciencia de lo que la UE hace por ellos. La UE debe hacer más para ayudarnos a participar en política y votar. 

Quiero una Europa unida, justa y acogedora, en la que todas las personas se sientan incluidas, cualquiera que sea su origen.

YEYS me ha demostrado que los jóvenes pueden marcar la diferencia. Aunque no todas nuestras ideas se acepten de inmediato, al menos se nos escucha. Como joven irlandés de ascendencia argelina, siento que mi voz importa y quiero que otros tengan la misma oportunidad.

La educación puede ayudar a unir a las personas, luchar contra la discriminación y dar voz a la juventud. Cuando vuelva a casa, compartiré esta experiencia con los demás y les animaré a participar. El futuro está en nuestras manos.  ¡Es nuestra Europa y tenemos voz!

Adam Mokhtari es un estudiante irlandés de diecisiete años. Estudia en Bremore Educate Together Secondary School, en Balbriggan, cerca de Dublín. Apasionado por la UE y por la idea de que las sociedades sean más inclusivas y prósperas, Adam participó en YEYS 2025 y fue representante de YEYS en la Semana de la Sociedad Civil de este año.

Tender puentes: cómo la sociedad civil puede combatir la polarización perjudicial

En un momento en que nuestras sociedades se enfrentan a una creciente polarización y disminuye la confianza en las instituciones democráticas, la sociedad civil debe asumir el reto. La polarización, en sí misma, no siempre es negativa; el debate democrático se nutre de diferentes puntos de vista. Sin embargo, cuando la polarización produce hostilidad, desinformación y división, amenaza los cimientos mismos de nuestras democracias.

Tender puentes: cómo la sociedad civil puede combatir la polarización perjudicial

En un momento en que nuestras sociedades se enfrentan a una creciente polarización y disminuye la confianza en las instituciones democráticas, la sociedad civil debe asumir el reto. La polarización, en sí misma, no siempre es negativa; el debate democrático se nutre de diferentes puntos de vista. Sin embargo, cuando la polarización produce hostilidad, desinformación y división, amenaza los cimientos mismos de nuestras democracias.

Durante la Semana de la Sociedad Civil de este año, hemos visto ejemplos destacados de iniciativas que luchan contra la polarización perjudicial. El Premio Sociedad Civil del CESE ha distinguido a las organizaciones que trabajan en la alfabetización mediática, la lucha contra la desinformación y el fomento del diálogo intergeneracional, los tipos de proyectos que deben recibir apoyo si queremos construir sociedades resilientes y cohesionadas.

En toda Europa asistimos a una fragmentación creciente de la sociedad. Los retos son numerosos: desigualdades económicas, exclusión social, desinformación digital y extremismo político. El auge reciente de los movimientos populistas en toda Europa, la reducción del pluralismo de los medios de comunicación y la disminución de la confianza en las instituciones son una muestra de cómo la polarización alimenta el descontento. Estas tendencias debilitan las estructuras democráticas y erosionan la cohesión social. En momentos así, la sociedad civil no es solo una participante más en el proceso democrático, sino una guardiana de su resiliencia.

Las organizaciones de la sociedad civil llevan mucho tiempo a la vanguardia de la defensa de los valores democráticos. Actúan como mediadoras al aportar opiniones diversas, combaten la desinformación y promueven debates públicos con conocimiento de causa. Proporcionan una plataforma a quienes no se sienten escuchados y defienden políticas inclusivas que tiendan puentes en lugar de romperlos. A través de un compromiso ciudadano, debates basados en hechos e iniciativas que promueven la tolerancia, la sociedad civil combate de forma activa las fuerzas que dividen.

El CESE está firmemente convencido de que reforzar la participación y el diálogo es la única manera de avanzar. Lo vemos en nuestro trabajo cotidiano: nuestros miembros, que representan a empresarios, sindicatos y ONG, participan en intensos debates, pero siempre con el objetivo de encontrar un terreno de entendimiento. Nuestra fuerza reside en el consenso, y este es el modelo que debe extenderse por toda Europa.

La sociedad civil debe estar capacitada para desempeñar plenamente su papel de combatir la polarización. Esto significa garantizar su acceso a la financiación, proteger su capacidad de operar con libertad y fomentar un entorno en el que se reconozcan y valoren sus contribuciones a la vida democrática. Los mecanismos de participación, ya sea a través de consultas ciudadanas, iniciativas de base o instrumentos de democracia deliberativa, deben reforzarse para garantizar que la población se sienta incluida en la toma de decisiones.

El futuro de Europa depende de que su ciudadanía se sienta representada, comprometida y escuchada. La sociedad civil no es un accesorio de la democracia, sino su columna vertebral. A medida que nos adentramos en una época de división, debemos dotarla de los instrumentos, el reconocimiento y el espacio que necesita para seguir velando por nuestros valores democráticos. Al fomentar el diálogo, promover la inclusión social y luchar contra el extremismo, la sociedad civil puede ser la fuerza para que la polarización deje de ser una fuente de conflicto y se transforme en el motor de un debate constructivo y de progreso social.

Trabajemos juntos para asegurarnos de que la división no defina nuestro futuro. Al contrario, construyamos una Europa en la que la diversidad de opiniones refuerce nuestra unidad, en la que el compromiso reconstruya la confianza y en la que la sociedad civil marque la pauta para superar las divisiones.

Oliver Röpke

Presidente del CESE

En este número:

  • «Defensa europea: se trata de gastar con sensatez y eficiencia», por Marcin Nowacki, miembro del CESE
  • «El plan ReArmar Europa», por Nicolas Gros-Verheyde
  • Especial «¡Tu Europa, tu voz!»:

    — «Para involucrar a los jóvenes no basta con marcar una casilla», por Bruno António

    — «Animar para empoderar», por Kristýna Bulvasová

    — «La juventud moldava en “¡Tu Europa, tu voz!”: construyendo una generación que vea más allá de las limitaciones», entrevista con Mădălina-Mihaela Antoci.

En este número:

  • «Defensa europea: se trata de gastar con sensatez y eficiencia», por Marcin Nowacki, miembro del CESE
  • «El plan ReArmar Europa», por Nicolas Gros-Verheyde
  • Especial «¡Tu Europa, tu voz!»:

    — «Para involucrar a los jóvenes no basta con marcar una casilla», por Bruno António

    — «Animar para empoderar», por Kristýna Bulvasová

    — «La juventud moldava en “¡Tu Europa, tu voz!”: construyendo una generación que vea más allá de las limitaciones», entrevista con Mădălina-Mihaela Antoci.

Hemos preguntado a Javier Garat Pérez, ponente del Dictamen del CESE «Recomendaciones de la sociedad civil para un pacto europeo de los océanos», acerca de las recomendaciones más importantes del Comité sobre la iniciativa de la Comisión Europea por la que se adopta una visión integral de todas las políticas oceánicas. ¿Qué medidas concretas deben adoptarse para proteger los océanos de la devastación y la contaminación, así como para conservar su biodiversidad? ¿Cuáles son las mayores amenazas para el bienestar de los océanos y qué soluciones propone el Comité? 

Hemos preguntado a Javier Garat Pérez, ponente del Dictamen del CESE «Recomendaciones de la sociedad civil para un pacto europeo de los océanos», acerca de las recomendaciones más importantes del Comité sobre la iniciativa de la Comisión Europea por la que se adopta una visión integral de todas las políticas oceánicas. ¿Qué medidas concretas deben adoptarse para proteger los océanos de la devastación y la contaminación, así como para conservar su biodiversidad? ¿Cuáles son las mayores amenazas para el bienestar de los océanos y qué soluciones propone el Comité? 

«Nunca antes habíamos tenido una generación tan formada y con tanto potencial, pero al mismo tiempo sometida a tanta presión y enfrentada a tantas dudas sobre su futuro», afirma Bruno António, experto en juventud y ponente principal de «¡Tu Europa, tu voz!» 2025. El Sr. António conversó con EESC Info sobre cómo proyectar las voces de los jóvenes y por qué, en un momento en que la discriminación y la xenofobia están ganando terreno en Europa, es crucial que los futuros programas de la UE para la juventud sigan enseñándoles la importancia de la democracia.

«Nunca antes habíamos tenido una generación tan formada y con tanto potencial, pero al mismo tiempo sometida a tanta presión y enfrentada a tantas dudas sobre su futuro», afirma Bruno António, experto en juventud y ponente principal de «¡Tu Europa, tu voz!» 2025. El Sr. António conversó con EESC Info sobre cómo proyectar las voces de los jóvenes y por qué, en un momento en que la discriminación y la xenofobia están ganando terreno en Europa, es crucial que los futuros programas de la UE para la juventud sigan enseñándoles la importancia de la democracia.

1. ¿Adoptan los jóvenes de hoy una actitud pasiva o activa en la vida política y comunitaria? ¿De qué manera pueden participar más en la elaboración de políticas?

Diversos estudios demuestran que a los jóvenes les importa y que participan activamente. Si consideramos que el compromiso político consiste en tener conciencia de los problemas sociales críticos, es evidente que los jóvenes están actuando para impulsar el cambio. Lo más interesante es la manera en que deciden participar. Las formas tradicionales de participación incluyen el voto, el voluntariado en ONG o la afiliación a las secciones juveniles de partidos políticos. Hoy en día, estas modalidades de participación parecen gozar de menos popularidad entre los jóvenes, que prefieren influir en la elaboración de las políticas públicas firmando peticiones o participando en protestas, así como de otras formas innovadoras. En la Red DYPALL estudiamos estas herramientas de participación, que incluyen consultas, participación en consejos locales de juventud y otros mecanismos locales de diálogo juvenil. Observamos un gran interés de los jóvenes por participar, pero la mayoría de los mecanismos convencionales siguen sin estar adaptados a la juventud ni ser realmente significativos.

2. Los recientes resultados de las elecciones europeas y las encuestas nacionales muestran que muchos jóvenes han votado a partidos de derechas. ¿Por qué cree que esto es así? ¿Considera que es una tendencia preocupante que podría poner en peligro valores europeos como la igualdad y la inclusión?

El aumento del voto de derechas entre los jóvenes es una tendencia preocupante. Creemos que tiene su origen en la insatisfacción con la política dominante, una profunda desconfianza en las instituciones políticas, el deseo de una identidad nacional fuerte y el temor en cuanto a la seguridad económica y social. Tenemos que estar en condiciones de comprender las causas profundas de estas alarmantes tendencias de voto. Esta generación ha crecido en una época de crisis constantes e incertidumbre acerca de su futuro. Nunca antes habíamos tenido una generación tan formada y con tanto potencial, pero al mismo tiempo sometida a tanta presión y enfrentada a tantas dudas sobre su futuro. Los algoritmos de las redes sociales amplifican los contenidos polarizadores, moldeando así las opiniones.

Todo esto genera incertidumbre sobre el futuro. Por un lado, votar a partidos populistas puede ser tanto una forma de protesta como de insatisfacción general. Pero, por otro, también puede reflejar el deseo de una voz fuerte en el poder que aporte una sensación de seguridad. Sin embargo, la historia ha demostrado que, cuando estos partidos populistas de derechas llegan al poder, los jóvenes suelen perder la esperanza y sentirse traicionados. A menudo, ya es demasiado tarde cuando se dan cuenta de que les están arrebatando o están poniendo en tela de juicio sus derechos, libertades y otros valores importantes para ellos.

Esta tendencia ya está poniendo en peligro nuestros valores europeos, algo que podemos ver no solo en el discurso político, sino también en la vida cotidiana de las personas de nuestras comunidades, donde los actos de xenofobia o discriminación hacia los que son diferentes se están normalizando. Por tanto, es esencial que los futuros programas de la UE para la juventud sigan apoyando a los jóvenes, de modo que comprendan la importancia de la democracia, aprendan sobre ella y la experimenten, y ayudarlos al mismo tiempo a desarrollar las capacidades necesarias para crear resiliencia frente a las amenazas que plantean los movimientos antidemocráticos.

3. ¿Hasta qué punto son conscientes los jóvenes europeos de lo que la UE hace por ellos? ¿Cómo se les puede animar a interesarse más por la UE? ¿Cómo valoraría usted los esfuerzos de comunicación de la UE?

Podemos afirmar sin temor a equivocarnos que el grado de sensibilización entre los jóvenes acerca de lo que la UE hace por ellos es definitivamente mayor que en las generaciones de más edad. Los programas para la juventud como Erasmus+, el Cuerpo Europeo de Solidaridad (CES) y DiscoverEU contribuyen a crear este sentimiento de pertenencia a una identidad europea, y deberían reforzarse y ponerse al alcance de todos los jóvenes de Europa.

Pero ¿son realmente conscientes de lo que Europa hace por ellos? En nuestra opinión, no. La capacidad de la UE para demostrar su impacto en la sociedad —especialmente en los jóvenes— aún debe visibilizarse más y comprenderse mejor. Las decisiones que toman las instituciones de la UE tienen una enorme repercusión, lo que debería empujar a los jóvenes a interesarse más por los asuntos de la UE. ¿Cómo? Se me ocurren dos ideas: las instituciones de la UE tienen que enviar un mensaje que abra los ojos a la juventud para esta que vea que lo que se decide en la UE afecta directamente a sus vidas. Asimismo, deberían ampliar los programas que brindan a los jóvenes más oportunidades de conocer, experimentar y descubrir la UE, lo cual puede fortalecer los sentimientos de pertenencia, empatía, conexión y amistad entre los europeos.

A pesar del enorme esfuerzo realizado por las distintas instituciones de la UE para llegar a sus ciudadanos y de las importantes mejoras en diversas campañas y herramientas, no podemos decir esto sea suficiente. En la práctica, suelen estar alejadas de la realidad de los jóvenes.

Aunque la UE ha progresado mucho en cuanto a su presencia en redes sociales y a las campañas dirigidas a los jóvenes, sus mensajes siguen sin lograr establecer un grado de conexión suficiente, especialmente con respecto a la juventud heterogénea de nuestras sociedades. Los esfuerzos de comunicación de la UE deben seguir desarrollándose y estructurándose mediante la incorporación de nuevos métodos para llegar a la juventud, como la contratación de ONG juveniles en calidad de embajadoras de la gente joven, el desarrollo de plataformas descentralizadas de divulgación y la estructuración de campañas narrativas que conecten las políticas de la UE con experiencias cotidianas percibidas como cercanas. En este contexto, es esencial experimentar con nuevos enfoques de comunicación y hacer que los jóvenes participen directamente en la creación y realización de campañas y otras iniciativas de comunicación. 

2. ¿Cómo podemos proyectar las voces de los jóvenes?

Tomándolos en serio y reconociendo su valor. Las instituciones tienen el poder y la capacidad de proyectar las voces de los jóvenes, pero en ocasiones falta la voluntad de proporcionarles el espacio, el apoyo, las oportunidades y las herramientas para que participen de forma significativa. La participación de los jóvenes no debe tratarse como una lista de comprobación: invitar a los jóvenes a actos públicos, hacer fotos para las redes sociales y desatender sus aportaciones. La participación de la juventud tiene que tener repercusiones, es decir, los jóvenes tienen que ver los resultados de su compromiso y los cambios que este produce.

Para proyectar las voces de los jóvenes es necesario el apoyo institucional, como la representación juvenil en los órganos decisorios. También hace falta generar confianza, lo cual requiere tiempo y espacios y procesos de calidad para trabajar juntos. Para que esto ocurra, hay que asignar una financiación adecuada, y las instituciones necesitan capacidad para trabajar mejor e implicar a los jóvenes en la toma de decisiones. Esto exige inversión, compromiso auténtico y tiempo.

Bruno António es director ejecutivo de la Red DYPALL, una plataforma europea de organizaciones de la sociedad civil, entes locales y centros de investigación dedicada a promover la participación de la juventud en la toma de decisiones a escala local. Durante los últimos doce años, Bruno ha trabajado como experto en juventud y consultor externo para varias instituciones, como la Comisión Europea y el Consejo de Europa. Anteriormente, fue secretario general de Youth for Exchange and Understanding, así como director ejecutivo de la Cooperativa de Educação, Cooperação e Desenvolvimento (ECOS). Es licenciado en Educación Social por la Universidad del Algarve, en Faro (Portugal).

 

Por Kristýna Bulvasová

En un mundo precario en el que las convicciones arraigadas se desmoronan y los valores que antes compartíamos nos dividen en vez de unirnos, hay que dar a la juventud oportunidades de participar de forma significativa aquí y ahora para abordar los numerosos problemas acuciantes que siguen acumulándose ante nuestros ojos. Los debates en el marco de ¡Tu Europa, tu voz! (YEYS) 2025 demostraron claramente que no hay un único tema que pueda considerarse «de la juventud», ya que se preocupa con razón por muchos problemas diferentes, que van desde la lucha contra la corrupción y el fomento de la igualdad hasta la necesidad de afrontar el cambio climático, escribe Kristýna Bulvasová, estudiante checa y participante en YEYS.

Por Kristýna Bulvasová

En un mundo precario en el que las convicciones arraigadas se desmoronan y los valores que antes compartíamos nos dividen en vez de unirnos, hay que dar a la juventud oportunidades de participar de forma significativa aquí y ahora para abordar los numerosos problemas acuciantes que siguen acumulándose ante nuestros ojos. Los debates en el marco de ¡Tu Europa, tu voz! (YEYS) 2025 demostraron claramente que no hay un único tema que pueda considerarse «de la juventud», ya que se preocupa con razón por muchos problemas diferentes, que van desde la lucha contra la corrupción y el fomento de la igualdad hasta la necesidad de afrontar el cambio climático, escribe Kristýna Bulvasová, estudiante checa y participante en YEYS.

Cuántas veces he escuchado, como joven de la generación Z, las palabras «tu generación se enfrenta a problemas sin precedentes» o «vuestro liderazgo será clave para ayudar a resolver los retos actuales».  Es mucho lo que está en juego, pero tampoco escasean los retos que afrontamos: un retroceso democrático sin precedentes, la polarización de nuestras sociedades en torno a cuestiones que antes eran «valores compartidos», la desestabilización de convicciones y sistemas arraigados, y una creciente precariedad.

Las elevadas expectativas no solo imponen exigencias a la juventud, sino también a las organizaciones de la sociedad civil, que carecen de financiación suficiente, y a su papel esencial para orientar los valores juveniles, así como a los sistemas educativos. La educación formal debe poder dotar a los jóvenes de las capacidades y herramientas que necesitan para solucionar los problemas y convertirse en los líderes actuales y futuros. Me temo que muchos sistemas educativos son demasiado rígidos para adaptarse al siglo XXI, dado que las escuelas no ofrecen educación sobre el cambio climático ni sobre cuestiones de salud integral, como la salud mental o la reproductiva. Tampoco disponen de tecnología punta ni de un acceso adecuado para los grupos vulnerables.

Incluso la cuestión de quién debe considerarse vulnerable se ha politizado —o peor aún, se ha instrumentalizado—, lo que supone una carga adicional para los que menos pueden permitírselo y no debemos dejar atrás.

Nuestras sociedades ya no se ponen de acuerdo sobre qué significa vulnerabilidad o cómo reconocerla, algo que experimenté de primera mano mientras dirigía un taller en una escuela cerca de la frontera checo-eslovaca, donde abordé la brecha salarial entre hombres y mujeres y otras desigualdades relacionadas con el género. Alumnos y profesores reaccionaron con total incredulidad, rechazando de plano la idea de que existan desigualdades en nuestra sociedad. Esto me hace pensar que necesitamos más debates y capacitación sobre las vulnerabilidades y desigualdades existentes, independientemente del grupo de edad.

La igualdad de acceso a la educación y a las oportunidades para los jóvenes —incluidas las mujeres y niñas desfavorecidas, las personas con discapacidad y la juventud procedente de la migración— sigue siendo un sueño inaccesible. Si nuestro objetivo común es dotar a la juventud de una base sólida para realizar su potencial y sus sueños, debemos empezar a actuar. Proponer una solución no es sencillo, pero reforzar los vínculos de los Estados miembros de la UE con las sociedades civiles, especialmente las de la educación informal, podría ayudar a colmar las lagunas tras determinar en qué ámbitos hay más vulnerabilidades. A continuación, el reciclaje profesional de los profesores y de todos los trabajadores en el ámbito juvenil en las prácticas de creación de comunidades podría proporcionar un marco para algunas de las soluciones específicas y sistemáticas.

La sociedad civil ha asumido el papel de fomentar la participación ciudadana activa, pero el compromiso de la juventud en la toma de decisiones y la gobernanza democrática sigue siendo escaso. Existe una brecha clara entre sus aspiraciones y los espacios y oportunidades disponibles para alcanzarlas. Las elecciones por sí solas no dan los resultados esperados, ya que la lucha contra las culturas políticas y la desinformación en algunos países sigue siendo un reto. Sin embargo, no votar no significa carecer de opinión o de cuestiones que abordar. Para fomentar la ciudadanía activa, la juventud no solo necesita experiencias positivas de acción democrática, sino también resultados tangibles, sin que ello suponga una instrumentalización de la juventud, ni sea una acción simbólica o selectiva. Sigo confiando en que los Estados miembros de la UE serán capaces de crear estos espacios y, tal vez, superar el punto en el que la juventud tiene que esperar a que se le brinden oportunidades para comprometerse y crear en común de forma significativa. Pero esto no debe ocurrir dentro de tres, cinco o diez años. El cambio debe producirse ahora para evitar que las brechas sociales sigan ampliándose.

En la edición YEYS 2025, tuve el placer de participar en la redacción de una recomendación relacionada especialmente con el cambio climático, ya que personalmente creo que la triple crisis planetaria es uno de los mayores retos de la humanidad. El desarrollo de una estrategia coherente en materia de cambio climático para la UE fue una de las cinco recomendaciones de YEYS, junto con la lucha contra la corrupción por medio de la transparencia y la participación juvenil, la ciudadanía activa, la igualdad y la idea de «un merecido escaño para la juventud». Dado que figura en la lista de recomendaciones más respaldadas, está claro que la juventud YEYS considera que es un reto fundamental que hay que abordar. Sin embargo, esto refleja la perspectiva de un grupo de jóvenes ya empoderado hasta cierto punto y no puede extrapolarse a todos los Estados miembros de la UE. Se podría pensar que esta recomendación en concreto sería la más importante para los participantes en YEYS 2025, y sin embargo ocupó el último lugar en la votación final. Esto sirve como recordatorio de que no hay ningún tema que pueda considerarse «de la juventud». Los jóvenes están legítimamente preocupados por todos los temas de actualidad y la agenda de la juventud es intrínsecamente amplia e interseccional.

Algunos jóvenes reconocen la importancia de la protección del medio ambiente y la sostenibilidad, mientras que otros no pueden permitirse dar prioridad a estos aspectos porque luchan por cubrir sus necesidades básicas. He mencionado la triple crisis planetaria como uno de los principales retos de la humanidad, pero cuando consideramos que es necesario abordar todos los problemas importantes de manera inmediata para encontrar soluciones eficaces, el panorama cambia. El actual contexto geopolítico y la lucha de la UE por la competitividad mundial desvían la atención de los procesos de transición y los ralentizan. No obstante, en último término, ni nosotros ni las generaciones futuras tenemos un planeta de recambio en el que resolver estas cuestiones, y no podemos permitirnos seguir sobrepasando los límites planetarios.

Volviendo a lo que está en juego, la juventud, en toda su diversidad, debería poder vivir esta fase de su vida plenamente, con todos sus privilegios, retos y belleza. Sin embargo, un reciente informe de Naciones Unidas muestra un claro descenso de la satisfacción vital y la felicidad entre los adultos jóvenes en la última década. Incluso con los graves retos a los que nos enfrentamos, creo firmemente que, si podemos inspirar a los jóvenes mediante los resultados tangibles de sus acciones, tendremos una buena oportunidad de abordar problemas acuciantes y mejorar la calidad de vida de todos.

Kristýna Bulvasová es miembro de la Red Juvenil Europea de Desarrollo Sostenible. Ha sido delegada de la juventud en el Congreso de Poderes Locales y Regionales del Consejo de Europa y delegada de la juventud checa en Naciones Unidas. Fue portavoz del Foro de la Juventud checo-alemán y sigue participando activamente en el fortalecimiento de la cooperación entre ambos países. Activista juvenil centrada en la educación orientada al futuro y la sostenibilidad, Kristýna dirige actualmente la ONG checa MOB–Jóvenes Ciudadanos mientras completa sus estudios en la Universidad Carolina de Praga y la Universidad de Ratisbona. Además de participar activamente en YEYS, Kristýna fue también ponente en la Semana de la Sociedad Civil del CESE, en la sesión dedicada al Análisis prospectivo en pos de una transición justa inclusiva y un crecimiento azul y verde.

La joven moldava Mădălina-Mihaela Antoci fue una de las representantes de los países candidatos a la UE en el acto anual del CESE dedicado a la juventud ¡Tu Europa, tu voz! (YEYS) de este año. También participó en la Semana de la Sociedad Civil del CESE, donde pronunció un inspirador discurso durante el panel de apertura celebrado en torno a la cuestión «¿Seguimos todavía unidos en la diversidad?» Mădălina-Mihaela, presidenta de la Red de Estudiantes Erasmus de Moldavia e integrante de la junta del Consejo Nacional de la Juventud de dicho país, nos explicó lo que significa la UE para los jóvenes moldavos y nos habló de su misión de animar a los jóvenes de su país a estudiar en el extranjero y adoptar una mentalidad global.

La joven moldava Mădălina-Mihaela Antoci fue una de las representantes de los países candidatos a la UE en el acto anual del CESE dedicado a la juventud ¡Tu Europa, tu voz! (YEYS) de este año. También participó en la Semana de la Sociedad Civil del CESE, donde pronunció un inspirador discurso durante el panel de apertura celebrado en torno a la cuestión «¿Seguimos todavía unidos en la diversidad?» Mădălina-Mihaela, presidenta de la Red de Estudiantes Erasmus de Moldavia e integrante de la junta del Consejo Nacional de la Juventud de dicho país, nos explicó lo que significa la UE para los jóvenes moldavos y nos habló de su misión de animar a los jóvenes de su país a estudiar en el extranjero y adoptar una mentalidad global.

1. ¿Está el Consejo Nacional de la Juventud de Moldavia involucrando a la juventud en los debates sobre la integración en la UE? ¿Cuál es la percepción que la juventud moldava tiene de la UE?

¡Claro que sí! El Consejo Nacional de la Juventud moldavo vela por que se escuche la voz de la juventud en el proceso de integración de Moldavia en la UE mediante consultas, campañas de promoción y contactos directos con los responsables políticos. Para muchos jóvenes moldavos, la UE representa el progreso, nuevos horizontes y un futuro en el que se reconozca y valore su talento. Sin embargo, siguen existiendo lagunas en materia de sensibilización, y es ahí donde entramos nosotros para transformar la mera curiosidad en participación activa.

Organizamos foros, debates y talleres sobre integración en la UE, políticas y derechos de los jóvenes.
Pedimos la inclusión de la juventud en los procesos nacionales de toma de decisiones.
Estamos lanzando campañas para informar y educar a la juventud moldava sobre las ventajas de pertenecer a la UE.

2. ¿Podría hacernos una breve presentación sobre su trabajo en la Red de Estudiantes Erasmus de Moldavia?

Como presidenta de la Red de Estudiantes Erasmus de Moldavia, mi objetivo es dar a conocer a los jóvenes oportunidades en el ámbito internacional con potencial para cambiarles la vida. Nuestro equipo trabaja para promover la movilidad, crear un entorno acogedor para los estudiantes de intercambio y defender la educación internacional. Una de mis iniciativas esenciales es Erasmus in Schools (Erasmus en los Institutos), donde inspiramos a los estudiantes de secundaria para que sueñen más allá de las fronteras y adopten una mentalidad global.

3. ¿Podría darnos alguna cifra sobre el número de estudiantes moldavos que se han beneficiado del programa académico Erasmus+ hasta la fecha, ya sea en total o anualmente?

Por el momento, Moldavia no acoge a estudiantes Erasmus+, ¡pero nuestros jóvenes está causando sensación en el extranjero! Cada año, entre quinientos y setecientos estudiantes moldavos estudian o hacen prácticas en las instituciones europeas más importantes a través de Erasmus+. Desde la puesta en marcha del programa, miles de personas han adquirido experiencia internacional para luego volver trayendo consigo innovación, liderazgo y una nueva perspectiva. A través de Erasmus in Schools, me esfuerzo por poner esta movilidad a disposición de un número aún mayor de jóvenes moldavos, demostrándoles que el mundo está ahí, esperando a que vayan a explorarlo.

4. En su opinión, ¿qué valor tienen estos programas de intercambio académico para los jóvenes de un país candidato como Moldavia?

Erasmus+ no es un simple programa de estudios: es una plataforma de lanzamiento para el futuro de Moldavia. Aporta a los jóvenes algo más que una educación: les da capacidad de adaptación, resiliencia y una perspectiva europea. En un país candidato como Moldavia, se trata de construir una generación que vea más allá de las limitaciones, innove, colabore y esté preparada para conducir a nuestro país hacia el futuro europeo.

5. ¿Cuáles eran sus expectativas con respecto a «¡Tu Europa, tu voz!» y la Semana de la Sociedad Civil?

Esperaba debates intensos, ideas audaces y compromisos reales con la inclusión de los jóvenes en la formulación de las políticas. Estos actos son algo más que simples reuniones: son plataformas en las que los jóvenes agentes del cambio desafían el statu quo y luchan por una Europa más fuerte e inclusiva. Para Moldavia, se trata de un paso más para salvar la distancia entre la realidad local sobre el terreno y las ambiciones europeas, demostrando que nuestra juventud no se limita a esperar el futuro, sino que lo está creando.

Mădălina Mihaela Antoci es una líder juvenil de 21 años a la que apasionan la educación, el compromiso cívico y el empoderamiento de la juventud. Actualmente, preside la Red de Estudiantes Erasmus de Moldavia y forma parte de la junta del Consejo Nacional de la Juventud moldavo.

Incansable defensora del programa académico Erasmus+, ha logrado un éxito notable a la hora de animar a los jóvenes a explorar las oportunidades internacionales, al tiempo que hacía hincapié en el valor de la educación en su país. Con su esfuerzo, ha inspirado a cientos de estudiantes a practicar la movilidad académica y contribuir activamente a sus comunidades locales.