European Economic
and Social Committee
Los sistemas energéticos digitales pueden aportar auténticos beneficios si se ejecutan de manera eficaz
El Comité Económico y Social Europeo (CESE) da la voz de alarma y advierte que las ventajas de la digitalización del sistema energético solo se materializarán si se suprime la burocracia, se anima a los consumidores a participar activamente y se destinan fondos a mejorar las cualificaciones de los trabajadores.
Todavía hay muchos obstáculos que merman el potencial de los sistemas energéticos digitales. Resulta difícil poner en práctica soluciones más inteligentes, en particular por los procedimientos administrativos onerosos, la ausencia de incentivos eficaces y la rigidez de la red de transmisión y distribución debido a la inversión insuficiente en la infraestructura energética.
Estas son las principales conclusiones a las que ha llegado el CESE en su Dictamen «Digitalizar el sistema energético: plan de acción de la UE», elaborado por el ponente Thomas Kattnig y el coponente Zsolt Kükedi y aprobado en el pleno de marzo.
En general, el CESE apoya los objetivos y la mayoría de las medidas que se proponen en el plan de acción de la Comisión Europea. La transición energética está intrínsecamente vinculada a la transformación digital, lo que supone beneficios significativos en lo que atañe al ahorro energético, la reducción de la intensidad energética y una mejor gestión de las infraestructuras energéticas.
Sin embargo, la Comisión no integra el plan de acción en la política energética general y crea un enfoque compartimentado que se centra tan solo en la digitalización e ignora el marco general.
La digitalización del sistema energético debe traducirse en soluciones cooperativas con las que los usuarios puedan aprovechar los incentivos para participar en aquel. Entre otros, los contadores inteligentes, los vehículos eléctricos de doble carga que contribuyan a la estabilidad del sistema energético, la negociación de la electricidad producida entre pares, el autoconsumo virtual y el uso compartido de energía son ejemplos que requieren herramientas digitales; no obstante lo anterior, los obstáculos administrativos y la ausencia de incentivos reales pueden ser desalentadores.
Animar a los consumidores activos
En el futuro diseño de la infraestructura energética, todos los consumidores deben involucrarse activamente en el desarrollo de sistemas energéticos inteligentes y la sociedad civil debe poder participar en la transición energética.
El Sr. Kükedi declaró: Es de vital importancia reforzar el papel que desempeñan los consumidores activos en la digitalización e incentivarlos y permitirles la utilización del mayor número posible de soluciones inteligentes
.
Las herramientas deben ser fáciles de utilizar y prestar especial atención a los grupos vulnerables y a las personas con discapacidad. Si no se tiene en cuenta la dimensión social durante la fase de ejecución, la transformación podría fracasar debido a la reticencia de la población.
Las soluciones digitales pueden sufrir retrasos en caso de escasez de trabajadores cualificados
Los nuevos servicios basados en datos y las soluciones tecnológicas innovadoras pueden correr el riesgo de no ponerse en práctica con la rapidez necesaria si no hay suficientes trabajadores cualificados y profesionales formados para ayudar a implantarlos.
Para lograr estos objetivos, deben tomarse medidas en materia de política educativa y mercado laboral, destinar recursos financieros apropiados y elaborar un plan de acción específico.
Hemos de adoptar un enfoque coordinado para tomar las medidas adecuadas lo antes posible. A tal fin, resulta fundamental garantizar una estrecha cooperación con los interlocutores sociales y contar con la participación de las organizaciones de la sociedad civil
, afirmó el Sr. Kattnig.