Crisis energética: las medidas futuras han de ser adaptadas, selectivas y resistentes a la transición

El sistema económico de la UE necesita un cambio estructural y debe adaptarse para aumentar su resistencia frente a futuras perturbaciones externas. Prioridades principales: mejorar su resiliencia, su eficiencia y su autonomía estratégica

El Comité Económico y Social Europeo (CESE) recomienda que se establezca para evaluar las futuras intervenciones en el sistema económico de la UE un criterio de que las medidas que se adopten sean, de forma incuestionable, adaptadas, selectivas y resistentes a la transición.

Partiendo de las recomendaciones del Banco Central Europeo (BCE), el Comité subraya que las medidas no selectivas relacionadas con los precios solo prolongarían el período de elevada inflación a largo plazo. El retraso de su eliminación progresiva podría poner en riesgo la capacidad del BCE para alcanzar sus objetivos a medio plazo, lo que daría lugar a un endurecimiento de la política monetaria durante más tiempo del que sería deseable.

Según el Dictamen del CESE sobre el «Impacto de la crisis energética en la economía europea», elaborado por Alena Mastantuono y aprobado en el pleno de junio, la Unión Europea debe ir más allá de las respuestas presupuestarias de emergencia y centrarse en los cambios estructurales para poder desvincularse más rápidamente de los combustibles fósiles.

En palabras de la Sra. Mastantuono: Estamos convencidos de que la lección extraída de los efectos negativos de la crisis energética en los resultados económicos de la UE tiene que reflejarse en los próximos pasos políticos.

Para garantizar un desarrollo económico fluido y competitivo, la Unión necesita suministros fiables y seguros de energía asequible sobre la base de un mercado integrado de la energía con una amplia proporción de energía limpia, que sea resiliente y capaz de hacer frente a perturbaciones e impactos.

En términos más generales, la UE carece de un marco a largo plazo para una financiación sólida de la aplicación del Pacto Verde, y el CESE reclama un marco adecuado para apoyar medidas que financien la transición hacia una economía climáticamente neutra de manera sencilla y eficiente.

La crisis energética puso de manifiesto algunas de las deficiencias y perturbaciones sustanciales del sistema económico de la UE. Su impacto en la vida de las personas y en la prosperidad de las empresas sigue su curso, lo que dificulta la medición de su impacto final global en la economía.

La elevada inflación fue el fenómeno más visible de los resultados económicos de 2022, con un efecto dominó en otros elementos de la cesta de la compra y un fuerte impacto en el comportamiento de los consumidores.

El elevadísimo nivel de declaraciones de insolvencia en la Unión es otra muestra de la gravedad de la situación. Para muchos, la situación es insostenible desde el punto de vista financiero, lo que se suma a la ya debilitada situación que dejó la pandemia de COVID-19.