A la Iniciativa Ciudadana Europea se la ha denominado «la mayor innovación de la democracia transnacional» desde la introducción de las elecciones directas al Parlamento Europeo, hace más de cuatro décadas. Nosotros, los ciudadanos de la Unión Europea, tenemos ahora el mismo derecho, como mayoría en el Parlamento Europeo y los Estados miembros, a determinar la agenda política de todo el continente. Se trata de un instrumento que se ha utilizado con diligencia: desde su lanzamiento en 2012, se han presentado más de cien iniciativas.
Mientras que el derecho formal a iniciar legislación paneuropea sigue correspondiendo exclusivamente a la Comisión Europea, la Iniciativa Ciudadana Europea constituye un instrumento para la elaboración de una agenda. También es una puerta de entrada al futuro de la política participativa: es más directa, más transnacional y más digital que nada de lo que existía hasta ahora en la UE, y ha inspirado a numerosos Estados miembros a introducir instrumentos similares para la elaboración de una agenda en su territorio.
Por este motivo, la ICE no es un derecho de petición más, sino que constituye un derecho de activación de los ciudadanos con respecto a las cuestiones que se van a incorporar a la agenda de las instituciones europeas.
| Solicitudes de ICE por año | Presentadas | Registradas | Denegadas |
|---|---|---|---|
| Total |
Más información en la página oficial de la ICE.
artículos 222 y 230 del Reglamento interno del Parlamento Europeo
Marco normativo completo de las ICE:citizens-initiative.europa.eu/how-it-works/regulatory-framework_es
Verificación de las ICE y certificación por los Estados miembros:citizens-initiative.europa.eu/authorities-verification-and-certification-statements-support_es
En ocasiones, la Iniciativa Ciudadana Europea se compara con una navaja suiza, una herramienta multifunción adaptable y de diseño inteligente. Dado que la ICE se encuentra a disposición de más de 450 millones de ciudadanos de la UE en los veintisiete Estados miembros (y en todo el mundo, si reside fuera de la UE como ciudadano de la UE), ha abordado la forma de entender la democracia y funciona a escala transnacional.
Sobre la base de las experiencias de las casi cien iniciativas presentadas entre 2012 y 2019, en 2020 entró en vigor una versión actualizada y más accesible de la ICE. Un cuarto de las iniciativas fueron rechazadas debido a la interpretación y la aplicación estrictas del Reglamento por la Comisión. No obstante, en el marco de las nuevas normas, los organizadores y la Comisión disponen de más tiempo para encontrar una solución, incluida la posibilidad de registrar únicamente las partes admisibles de una iniciativa. También se facilita más tiempo de preparación para el inicio de la recogida de firmas, así como para el resto de fases del proceso.
Además, la pandemia de COVID-19 ha supuesto un reto para la forma de interactuar, debatir y tomar decisiones de todos los ciudadanos. A fin de salvaguardar el potencial democrático de la ICE, la Comisión ha propuesto una serie de normas relacionadas con el coronavirus, que permiten la extensión de los plazos para la recogida y la verificación de firmas y el examen de las iniciativas que hayan prosperado [véanse el Reglamento (UE) 2020/1042, la Decisión de Ejecución (UE) 2020/2200 de la Comisión, de 17 de diciembre de 2020, y la Decisión de Ejecución (UE) 2021/360 de la Comisión, de 19 de febrero de 2021].
En un proceso de una ICE, hay tres tipos de funciones: organizador, persona de apoyo y observador.
Como grupo de organizadores, personas de apoyo u observadores, hay otros aspectos que se deben considerar antes de empezar, firmar o comentar. La pregunta clave es la siguiente: ¿qué se pretende conseguir con una ICE específica? ¿Cuál es su objetivo?
¿Quiere proponer algo nuevo en Europa? ¿O su idea es eliminar y abolir una determinada política de la UE? No obstante, muchas cosas no son blancas o negras, buenas o malas: es posible que solo necesiten un ajuste. Así que es posible que también le interese modificar partes de una ley en la UE.
Hay muchos modos de actuar en el marco de una ICE que puede utilizar, como:
- un acelerador para que la UE haga algo nuevo. Aquí tiene que ser muy paciente, puesto que tardará mucho en ver el final de este tipo de ICE; en primer lugar debe encontrar una base jurídica adecuada y viable, y debe ver en el debate público sobre su propuesta la principal recompensa a sus esfuerzos;
- un freno para impedir una actuación de la UE. En este caso, el tiempo es vital, puesto que tendrá que encontrar el momento adecuado para plantear sus preocupaciones a fin de lograr el máximo impacto y apoyo, lo que implica que debe recoger las firmas con celeridad;
- una válvula para mejorar la legislación actual de la UE. Puesto que lo que quiere es arreglar un determinado problema modificando una legislación concreta, debe simplificar las cosas. Las ICE que actúan como «válvulas» tienden a ser extremadamente complejas y difíciles de transmitir, así que haga todo lo que pueda por ceñirse a la cuestión central;
- una moneda de cambio para utilizar el proceso de la ICE como elemento adicional en un intento de influir en la elaboración de políticas europeas. Sin embargo, antes de que empiece una ICE de este tipo, haga balance de su influencia y su poder político al margen de la iniciativa y sopese las posibles ventajas adicionales. Tenga claras sus intenciones con respecto a las personas que lo apoyan y sea consciente de la opción de retirar la ICE y de su uso oportuno;
- un catalizador para construir redes y alianzas de envergadura en Europa. Esta opción es especialmente apropiada cuando ve su iniciativa como un eslabón de una cadena que contiene una estrategia a más largo plazo para reunir a personas de toda Europa y elaborar una campaña de elecciones europea;
- una herramienta de captación para que usted o su grupo se conozcan mejor en la esfera pública. En este caso, debe identificar en primer lugar una cuestión sustancial apropiada y fácilmente transmisible para su ICE. También debe ser lo más abierto posible con respecto a sus objetivos para asegurarse de que no decepciona a las personas que puedan prestarle su apoyo.
La ICE ofrece numerosas oportunidades, pero al final lo que importa es su propia comprensión y sus capacidades a la hora de evaluar las opciones y los límites de una ICE. Al ser consciente de las capacidades multifuncionales de este proceso transnacional y participativo, es posible que desarrolle unas expectativas realistas y cuente así con un planteamiento realista con respecto a su estrategia y las opciones que escoja.
Si no está seguro de que la ICE sea la mejor herramienta para lograr sus objetivos, analice diversos aspectos de su proyecto en la sección Reflexione antes de actuar y obtenga información sobre otras herramientas disponibles a escala europea en la sección Kit de herramientas para la participación.
¿Está pensando emprender su propia ICE? Hacerla realidad le llevará al menos tres años, probablemente incluso más (y muchos recursos). Pero si actúa de manera prudente e inteligente, el proceso le ofrecerá nuevas perspectivas y le enseñará muchas cosas nuevas, y le permitirá (esperemos que así sea) marcar la diferencia en Europa. Aquí están los diez pasos principales que puede esperar durante el proceso de la ICE.
Usted tiene una idea, un proyecto o una inquietud que puede traducirse en una política europea. Compruebe en primer lugar si existen otras herramientas, posiblemente más sencillas y accesibles, a las que pueda acceder para hacer que su voz se oiga en esta cuestión. Si se decanta por la ICE, vaya al paso siguiente.
La Iniciativa Ciudadana Europea es un proceso con varios aspectos legales y políticos. Averigüe toda la información sobre las opciones y los límites del proceso cuando se trata de promover su propia iniciativa futura. Reciba apoyo en esta fase temprana contactando con el Foro de la Iniciativa Ciudadana Europea (véase la sección Más apoyo para obtener información detallada). Intente entonces sopesar si el esfuerzo merece la pena. Si cree que sí, vaya al paso 3.
Otro punto de control importante antes de dar los primeros pasos formales es determinar qué quiere lograr con su iniciativa y qué se puede esperar, de manera realista, con ello.
Defina el objetivo, el alcance y la función concreta de su iniciativa. Simplifíquela al máximo para todos. En este paso, es razonable examinar más de cerca las lecciones aprendidas por los organizadores de ICE anteriores.
La redacción y la exposición de su propuesta inicial deben ser comprensibles en muchas lenguas y en un número incluso mayor de culturas políticas de toda Europa. Ahora también es el momento de familiarizarse con el sistema oficial de recogida de firmas en línea, que la UE ofrece de forma gratuita, y de utilizar todo el apoyo de que disponga.
Se trata del primer obstáculo formal para numerosos grupos de organizadores, ya que es necesario cumplir determinados criterios para poder registrarse. Lo más importante es que la iniciativa no quede manifiestamente fuera del marco de las competencias de la Comisión. Una vez más, el Foro de la Iniciativa Ciudadana Europea puede servir de apoyo en este paso. Después llega el momento de presentar su ICE en el sitio web oficial, donde debe facilitar un título y los objetivos de su propuesta. En función de la necesidad de modificar y actualizar su propuesta, la Comisión registrará (o rechazará) su ICE en un plazo de dos a cuatro meses. Después del registro, la Comisión traducirá el título y los objetivos de su propuesta a las veinticuatro lenguas oficiales.
Ahora llega el mejor momento, y el más difícil: toca convencer a más de un millón de europeos de un mínimo de siete países para que firmen su iniciativa en menos de un año. Esta tarea debe prepararse con mucha antelación creando una red paneuropea de socios de apoyo en toda Europa. Tras el registro oficial, debe comenzar la recogida de firmas propiamente dicha en un plazo de seis meses. Solo tiene que informar a la Comisión diez días antes de la fecha elegida para empezar, a fin de que se puedan publicar el inicio y el final de la fase de recogida de un año. Tenga en cuenta que necesitará utilizar formularios de apoyo distintos en función de la nacionalidad de los firmantes. Esto significa que los firmantes de cualquier formulario deben ser nacionales del mismo país de la UE.
Sin comunicación no tendrá personas que le apoyen. Entable diálogos con todas las personas de ideas semejantes; incluso los escépticos serán clave para que el éxito de su iniciativa perdure. Téngalo presente para complementar sus actividades de recogida de firmas llegando al máximo número de personas a través de las redes (sociales) y los actos públicos. Una vez más, en este paso tiene todo el sentido aprender de las ICE anteriores. Las personas que las han desarrollado cuentan con una amplia experiencia y grandes conocimientos para compartir.
Antes de poder presentar su iniciativa con todas las certificaciones necesarias ante la Comisión Europea se debe hacer frente a una serie de requisitos y obstáculos. En primer lugar, debe presentar las declaraciones de apoyo recogidas a las distintas autoridades nacionales en un plazo de tres meses tras la finalización de la fase de recogida de firmas. Estas autoridades disponen de tres meses como máximo para verificar y certificar las firmas. Después, usted(es), como «grupo de organizadores», dispone(n) de otros tres meses de preparación antes de la presentación final de los certificados a la Comisión. Estas operaciones exigentes requieren que su iniciativa cuente con un equipo de gestión sólido y bien preparado. Los errores tontos pueden generar costes adicionales elevados, así como retrasos y frustración.
La presentación de su ICE es solo el principio de otro capítulo importante: la comunicación sobre un tema oficial de la UE, que le situará en el centro de la escena política. Tras haber sido reconocida como iniciativa de éxito, se le abrirán nuevas puertas: en conversaciones formales con la Comisión y en una audiencia pública en el Parlamento Europeo.
Transcurrido un mes tras la presentación de su ICE, recibirá una invitación a participar en una reunión formal con la Comisión para debatir su propuesta y, en los meses siguientes, se le invitará a intervenir en una audiencia pública en el Parlamento Europeo. También se informará a otras instituciones de la UE, como el Comité Económico y Social Europeo y a los parlamentos nacionales de todos los Estados miembros. Será su gran oportunidad para convencer a un número todavía mayor de personas; lo ideal sería convencer a las personas adecuadas.
Al término de un proceso agotador, pero esperemos que gratificante, conviene no olvidar hacer las tareas administrativas, la documentación y la evaluación para aprender (y compartir) las conclusiones que quepa extraer de la ICE. Al participar en la segunda generación de ICE (a partir de 2020), está a punto de hacer historia.












