Sin los migrantes, el modelo económico y social de Europa corre peligro, afirma el CESE

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El 12 de diciembre de 2018, el Comité Económico y Social Europeo (CESE) aprobó un Dictamen de iniciativa sobre el tema Los costes de la no inmigración y la no integración. El dictamen se centra en el impacto de la inmigración y la integración de los migrantes en la sociedad de la UE en términos prácticos.

Es impensable que la sociedad de la UE pueda prosperar sin inmigración (sobre todo, una inmigración laboral segura, ordenada y que cuente con el apoyo de la Unión). Los datos disponibles sugieren que la falta de inmigrantes podría afectar negativamente a la mano de obra y el crecimiento de la población y contribuir a que sigan cundiendo el racismo y la xenofobia, afirma el CESE en su dictamen.

Hay que cambiar la percepción de la migración en la UE con argumentos reales, explica Pavel Trantina, ponente del dictamen. Numerosos políticos utilizan con fines espurios el tema de la migración, pero desde un principio el Comité ha declarado la necesidad de reanudar un debate racional y actuar. Sostiene que la mejor manera de luchar contra los mitos es utilizar el conocimiento basado en los hechos.

Los costes de la no inmigración

El debate europeo se centra a menudo en las desventajas que se derivan de la inmigración, pero el argumento contrario rara vez figura en el orden del día. 

La cuestión central es el envejecimiento de la población de la UE. En 2060, por cada persona mayor habrá dos personas en edad de trabajar mientras que en la actualidad hay cuatro. Esto presenta riesgos importantes para el mantenimiento del modelo social europeo. Y, pese a que la inmigración no es la solución definitiva para atajar las consecuencias del envejecimiento demográfico en Europa, puede ser un remedio para la escasez de mano de obra en general y de cualificaciones específicas, en particular.

Según el dictamen, un escenario de no inmigración en Europa significaría que:

  • las economías de los Estados miembros se verían sustancialmente afectadas; los mercados de trabajo se verían sometidos a una presión posiblemente insostenible, muchos sectores industriales quebrarían, disminuiría la producción agrícola y la construcción no podría satisfacer la demanda;
  • los sistemas de pensiones no serían sostenibles, el sector de la salud y los cuidados podría derrumbarse, determinadas zonas se despoblarían a un ritmo muy rápido y, de hecho, se vería socavada la cohesión social;
  • el racismo y la xenofobia prosperarían aún más que en la actualidad.

El CESE reconoce que tanto el déficit de capacidades como el déficit de las pensiones a los que debe hacer frente actualmente Europa podrían solucionarse en parte mediante la migración laboral.

Los inmigrantes pueden ayudar a colmar estas lagunas, pero solo una vez que se les hayan reconocido sus capacidades y cualificaciones. A la UE y los Estados miembros les queda todavía mucho trabajo pendiente, advierte el Sr. Trantina. Cifras recientes indican que la economía europea pierde más del 5 % de productividad cada año debido al desajuste entre las capacidades de los trabajadores y las necesidades del mercado laboral.

Al mismo tiempo, la escasez de mano de obra en el sector sanitario es una «bomba de relojería» en muchos Estados miembros. Los sistemas asistenciales del sur de Europa, en particular, dependen en gran medida de los cuidadores domésticos internos migrantes. Este sector crecerá como resultado del envejecimiento de la población europea.

Las zonas rurales, montañosas e insulares se están quedando despobladas. En algunas zonas de la UE, por ejemplo en Irlanda o Brandemburgo, Alemania, este problema se está superando gracias a los migrantes que se establecen en ellas.

Los costes de la no integración

La migración no puede funcionar correctamente si los migrantes no se integran adecuadamente en la sociedad de acogida. En su dictamen, el CESE especifica una serie de riesgos y costes que pueden derivarse de la «no integración» de los migrantes:

  • exclusión de los migrantes del mercado formal (y aumento del trabajo no declarado);
  • incapacidad de los migrantes para explotar plenamente su potencial (transferida a menudo a las siguientes generaciones);
  • falta de identificación y aceptación de los valores y normas del país de acogida;
  • agravamiento de las diferencias socioculturales entre los migrantes y las comunidades de acogida;
  • aumento de la xenofobia y la desconfianza mutua;
  • segregación espacial que conduce directamente a la creación de guetos;
  • aumento de los discursos de incitación al odio y los delitos motivados por el odio;
  • deterioro en la aplicación de la ley y posible incremento de los índices de delincuencia, en particular en las zonas socialmente excluidas;
  • posible radicalización y aumento del apoyo a ideologías extremas (por parte tanto de las comunidades de migrantes como de la sociedad de acogida).

El CESE considera que la integración de los migrantes está estrechamente interrelacionada con una plétora de políticas relacionadas con la protección en el lugar trabajo, la vivienda, la atención sanitaria, la educación, los derechos de las mujeres, la igualdad y la no discriminación, entre otras.

Cómo evitar estos dos escenarios

El CESE sostiene que la inversión en la integración de los migrantes es la mejor póliza de seguro contra posibles costes, problemas y tensiones futuros y pide a los Estados miembros que den prioridad a esta cuestión, al tiempo que recomienda un enfoque comunitario y una ayuda específica a medida en lugar de un enfoque único. El CESE hace hincapié en la responsabilidad de los Estados miembros para mejorar las formas regulares de entrada a Europa y señala que las rutas seguras y legales pueden aliviar la presión sobre el sistema de asilo de la UE.

Los Estados miembros deberían cooperar en el intercambio de las mejores prácticas para la aplicación de un sistema de migración e integración que funcione eficazmente y nos beneficie a todos. Por ejemplo, en Suecia, las empresas que contratan inmigrantes laborales crecen más rápido que las empresas comparables. Anualmente, los inmigrantes laborales no pertenecientes a la UE o al EEE contribuyen con más de 1 000 millones de euros al PIB sueco y con más de 400 millones de euros en ingresos fiscales.

Es preciso afrontar el debate social con argumentos y datos para contrarrestar las noticias falsas y los estereotipos sobre migración, añade José Antonio Moreno Díaz, coponente del dictamen. Mostremos a los ciudadanos de la UE lo que aportan ahora mismo —y lo que se espera que aporten en un futuro próximo— los inmigrantes a nuestras sociedades. Se trata de una tarea colectiva y común en la que todos los sectores de la sociedad civil deben participar.

En el contexto de la adopción en Marrakech (Marruecos) del Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular, el CESE exhorta a los Estados miembros a que vuelvan a dar a la migración la importancia que merece puesto que es cada vez más pertinente. No debería permitirse que las fuerzas extremistas conviertan el fenómeno de la migración en un problema: la migración es un recurso, y depende de los Estados miembros utilizarlo como corresponde.

Antecedentes

El CESE siempre ha considerado que la cuestión de la migración constituye una prioridad. En efecto, este dictamen forma parte de una serie de dictámenes aprobados al respecto, entre los que cabe citar: Fondo de Asilo y Migración (FAM) y Fondo de Gestión Integrada de las Fronteras, aprobado en el último pleno del CESE; Las empresas de la economía social/migrantes, El papel de Turquía en la crisis de los refugiados; Creación de un nuevo Marco de Asociación con terceros países en el contexto de la Agenda Europea de Migración; Hacia una política de inmigración laboral coherente en la UE en lo que respecta a la tarjeta azul UE; e Inmigración irregular por mar en la zona Euromediterránea.

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