El CESE pide que se adapten las orientaciones para el empleo 2020 ante la pandemia de la COVID-19.

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El Comité Económico y Social Europeo (CESE) acoge favorablemente la propuesta de la Comisión de revisar las orientaciones para las políticas de empleo de los Estados miembros, pero pide que se adapten para tener en cuenta la inminente crisis social y laboral causada por el brote de COVID-19 y ayudar a amortiguar las repercusiones negativas en los mercados laborales de Europa.

El CESE sugiere que, aunque las orientaciones para el empleo deberían mantenerse estables durante un período más largo y ser válidas para todos los países de la UE en sus contextos nacionales, para este año debería considerarse de manera excepcional la posibilidad de introducir una orientación adicional de emergencia o extraordinaria que ayude a los Estados miembros a adaptar sus políticas de empleo a las actuales circunstancias, que no tienen precedentes.

En opinión del CESE, «dicha orientación de emergencia para el empleo en relación con la COVID-19 podría incluir referencias a medidas temporales eficientes que sean necesarias para mitigar el impacto de la crisis, como modalidades de trabajo a tiempo parcial, apoyo a los ingresos, ampliación de la prestación por enfermedad, aplazamiento de las cotizaciones a la seguridad social abonadas por los empresarios, del impuesto preliminar sobre los salarios y del impuesto sobre el valor añadido, y fomento del teletrabajo (respetando al mismo tiempo la responsabilidad del empleador con respecto a la salud y la seguridad de los empleados)».

El CESE ha presentado sus propuestas en un Dictamen sobre la propuesta de la Comisión de Decisión del Consejo relativa a las orientaciones para las políticas de empleo de los Estados miembros, aprobado en su primer pleno desde el estallido de la pandemia. El pleno se celebró a distancia el 7 de mayo y los miembros del CESE emitieron su voto por escrito. 

La propuesta de la Comisión se adoptó el 26 de febrero de 2020, antes de que comenzase la coordinación de las medidas de emergencia para hacer frente al brote de COVID-19.

La ponente general del Dictamen del CESE, Ellen Nygren, afirmó: El choque económico provocado por el brote de COVID-19 puede tener repercusiones graves y duraderas en los mercados de trabajo europeos. Las orientaciones para las políticas de empleo pueden ser una herramienta importante que ayude a los Estados miembros a elaborar y aplicar políticas y medidas que puedan mitigar el impacto económico y social de la crisis de la COVID-19 a corto plazo y salgan de la crisis sin menoscabar los derechos laborales o perder competitividad.

Un diálogo social sólido es esencial en cualquier política de empleo, subrayó la Sra. Nygren. Es necesario hacer más para facilitar y promover el diálogo social, tanto a nivel nacional como europeo.

Aunque el papel de guía que tienen las orientaciones para las políticas de empleo es importante en estos momentos, cuando las medidas a corto plazo centran la mayor parte de la atención, no debe olvidarse la perspectiva a largo plazo, incluso en momentos de urgencia, con el fin de procurar un desarrollo económico y social sostenible en todos los Estados miembros y eliminar las disparidades.

Los profesionales sanitarios de Europa han adquirido un enorme respeto y apreciación en esta crisis, que ha dejado clara la necesidad de invertir en servicios públicos y en el sistema de bienestar. Muchos de los trabajadores que se consideran poco cualificados y que reciben una remuneración proporcionalmente baja han resultado indispensables para que el mundo no se pare durante el confinamiento, lo que ha puesto de manifiesto la necesidad de proteger a estos grupos más vulnerables del mercado laboral, tanto ahora como después de la crisis.

La crisis de la COVID-19 también está poniendo claramente al descubierto los problemas estructurales existentes en los mercados laborales europeos, ya que los trabajadores con formas más precarias de trabajo se ven más afectados por la pérdida de ingresos y de la seguridad del puesto de trabajo.

Al comentar la orientación n.º 5, que alienta a los Estados miembros a promover «formas innovadoras de trabajo», el Comité reconoce que las nuevas formas de trabajo y la innovación ofrecen oportunidades de crecimiento. Al mismo tiempo, reitera su advertencia sobre los numerosos retos que plantean estas modalidades de trabajo. A este respecto, afirma que las orientaciones deben intentar traducir estas tendencias en oportunidades de empleo justas basadas en un equilibrio entre una transición sencilla en los mercados laborales y disposiciones apropiadas para la seguridad de los trabajadores.

El Comité acoge con satisfacción el llamamiento a fijar salarios adecuados y justos, e indica que esta orientación debe incluir propuestas para reforzar la eficacia de los convenios colectivos mejorando su cobertura, respetando al mismo tiempo el principio de subsidiariedad y la autonomía de los interlocutores sociales.

Respecto de la orientación n.º 6, destinada a aumentar la oferta de trabajo y mejorar el acceso al empleo, las capacidades y las competencias, el CESE valora positivamente que esta orientación se refiera a una visión global de competencias armonizadas con un sistema productivo que sea sostenible, pero aboga por una financiación sostenible para la readaptación profesional y la formación complementaria de todos los adultos mediante el aprendizaje permanente.

Al analizar la orientación n.º 7, que se refiere al diálogo social y al funcionamiento de los mercados laborales, el CESE celebra los avances que ha realizado la Comisión sobre la participación de la sociedad civil en el proceso del Semestre Europeo, algo que debe proseguirse.

No obstante, el CESE considera que la orientación n.º 7 no aborda la necesidad de mejorar la salud y la seguridad en el trabajo, aspecto vital en el contexto del brote de COVID-19.

El Comité advierte que la coordinación de las políticas de empleo de la UE debe adaptarse para responder a esta nueva situación y, a este respecto, acoge con satisfacción la creación del Instrumento Europeo de Apoyo Temporal para Mitigar los Riesgos de Desempleo en una Emergencia (SURE) como una iniciativa positiva para prestar ayuda inmediata a los trabajadores y a las empresas.

ANTECEDENTES

Las orientaciones para las políticas de empleo desempeñan el importante papel de unir a la Comisión, los gobiernos nacionales, los empresarios y los sindicatos para modernizar las políticas de empleo y los sistemas de protección social en consonancia con el contexto económico y social cambiante en Europa.

De conformidad con los Tratados de la UE, las políticas económicas y el fomento del empleo en la UE son asuntos de interés común y, por lo tanto, los Estados miembros deben coordinar sus actuaciones con el Consejo de la UE, que debe adoptar orientaciones para el empleo.

Adoptadas por primera vez en 2010, en el marco de la Estrategia Europa 2020, las orientaciones se armonizaron con los principios del pilar europeo de derechos sociales en 2018. Dado que el Semestre Europeo se ha actualizado para incorporar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, la Comisión también propone ahora revisar las orientaciones para las políticas de empleo.