Los jóvenes empresarios africanos, un elemento clave del desarrollo económico y social en el marco de las relaciones UE-África

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La Red de agentes económicos y sociales UE-África reconoce el protagonismo de los jóvenes africanos de cara al desarrollo económico y social de su continente.

El 17 de julio, la Red de agentes económicos y sociales África-UE celebró en Bruselas su reunión anual, organizada y auspiciada por el Comité Económico y Social Europeo (CESE). Esta Red, la única que otea más allá de partidos políticos nacionales e intereses locales específicos, contribuye a las relaciones bilaterales entre la UE y África centrándose en los retos a que se enfrentan ambos continentes.

Esta quinta reunión se centró en los jóvenes africanos como motor del desarrollo económico y como grupo de edad más afectado por la migración. Los participantes señalaron en la declaración final que «el papel de la sociedad civil en las relaciones África-UE consiste en aportar una contribución estructurada y periódica a la Estrategia UE-África y subrayar la necesidad de que los agentes económicos y sociales formen parte de las plataformas adecuadas para formular recomendaciones a los órganos políticos, con el objetivo de una buena gobernanza y participación ciudadana»;

Además de las principales prioridades de la Asociación África-UE, la Dirección General de Desarrollo y Cooperación (DG DEVCO) de la Comisión Europea mantuvo también fructíferas conversaciones con la Red en torno al esperado Plan Europeo de Inversiones Exteriores (PEIE) de la UE.

Reflejando la diversidad geográfica de África, diversos jóvenes empresarios africanos de Burkina Faso, Kenia, Suazilandia y Madagascar explicaron el éxito de sus experiencias y, al hacerlo, demostraron lo enérgicos y emprendedores que son los jóvenes de ese continente, una fuente de aliento e inspiración para los pueblos de África y Europa.

En la declaración final, la Red de la sociedad civil «pide que se mejore el acceso a la financiación de las microempresas, las cooperativas, los pequeños comerciantes y las empresas familiares y, en particular, las empresas creadas por mujeres o jóvenes, que presentan en los países africanos el mayor potencial de crecimiento y creación de empleo», a la vez que «recomienda encarecidamente a los gobiernos de los países africanos y de los Estados miembros de la UE que reconozcan y otorguen equivalencia a los títulos, diplomas, créditos y conocimientos especializados adquiridos en los dos continentes».

«El desarrollo económico está ahí. Lo que necesitamos son instrumentos, no fondos europeos. O lo hacemos mejor en África o nos vendremos todos a Europa», afirmó Fahiz Diallo, un joven empresario de Burkina Faso responsable de una empresa de construcciones prefabricadas que cuenta con apoyo de un proyecto gestionado por la Maison de l'Entreprise du Burkina Faso, beneficiaria a su vez de ayuda financiera del Banco Mundial.

Ray M. Gama, gerente de la empresa Swaziland Water and Agricultural Development Enterprise Ltd., describió un proyecto de cultivos hortícolas de alto valor que, con el apoyo de la UE, ayuda a desarrollar las capacidades empresariales de los agricultores y los jóvenes de las comunidades rurales.

Kate Kibarah, una empresaria keniata que comercializa productos orgánicos y de salud, se refirió a la plétora de oportunidades que se abre a los jóvenes empresarios en África. La Sra. Kibarah compartió sus experiencias personales y afirmó que su objetivo es acceder al mercado europeo.

Por lo que se refiere a la migración, los interlocutores económicos y sociales de los dos continentes destacaron el hecho de que los migrantes son «contribuyentes netos al desarrollo económico, social y cultural tanto en los países de destino como en los de origen».

Eugenio Ambrosi, director regional para el Espacio Económico Europeo (EEE), la Unión Europea y la OTAN de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), destacó algunos datos sobre la migración africana. Los flujos migratorios africanos son principalmente intrarregionales. En 2017, se observó una inversión de las tendencias migratorias, ya que más africanos retornaron a sus países de origen de los que emigraron a Europa. En relación con esta misma cuestión, Theodoor Sparreboom, economista laboral principal del Departamento de Estadística de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), presentó los resultados de un informe de la OIT y la OCDE sobre la contribución de los inmigrantes a las economías de los países en desarrollo. Entre otras interesantes conclusiones, apuntaba a que las poblaciones no migratorias de los países de destino también se benefician económicamente de la inmigración. Fambaye Ndoye, miembro de la Red Sindical Africana de Migración, mostró la manera en que los sindicatos respaldan a los trabajadores migrantes en toda África, y Paulina Diouf, miembro de la Asociación Catalana de Residentes Senegaleses (ACRS), presentó las actividades de su organización, radicada en España, que vela por que los migrantes obtengan la debida información acerca de sus derechos económicos y sociales.

Tras la aprobación de la declaración final, Jarosław Mulewicz, miembro del CESE y presidente del Comité de Seguimiento ACP-UE, finalizó este importante acto resaltando que la Red de agentes económicos y sociales UE-África había dado muestras, una vez más, de su valía. Señaló, además, que los flujos migratorios intraafricanos son la parte oculta del iceberg y que, por lo general, los migrantes contribuyen positivamente a las economías. Por último, el Sr. Mulewicz subrayó la importancia de ayudar a los jóvenes empresarios, las empresas de nueva creación y las mujeres a aprovechar todo su potencial.    

Las conclusiones de la reunión se enviarán a las instituciones y autoridades políticas africanas y de la UE como aportación de los agentes no estatales a las relaciones entre la UE y África.