¡El tiempo se acaba! Urge cumplir un verdadero Pacto Verde y Social, afirma el CESE

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El Comité Económico y Social Europeo (CESE) está profundamente preocupado por la creciente inadecuación, constatada en la COP25, entre las respuestas políticas y la situación de emergencia climática. A falta de señales claras de una mayor ambición por parte de los principales contaminadores —pese al continuo aumento de las emisiones—, el CESE espera que la UE asuma el liderazgo y cumpla su promesa de un crecimiento que aporte más de lo que consume.

Como en años anteriores, el CESE (Comité Económico y Social Europeo) está presente en la COP25, la Conferencia anual de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que este año tiene lugar en Madrid (España) del 2 al 14 de diciembre de 2019.

¿Por qué es tan importante esta COP25?

Esta reunión es la última antes de que los países presenten en 2020 sus contribuciones determinadas a nivel nacional revisadas, y en ella habrá ocasión de evaluar el progreso colectivo de los últimos cinco años en la consecución de los objetivos del Acuerdo de París de 2015, que establece el objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) a fin de mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2 °C con respecto a los niveles preindustriales y de proseguir los esfuerzos para limitar el aumento de la temperatura a 1,5°C.

En este momento, la mayoría de los países se encuentran muy lejos de cumplir lo que han prometido. Los resultados de la Convención Marco sobre el Cambio Climático son simplemente decepcionantes. Se ha prometido estabilizar las concentraciones de gases de efecto invernadero a un nivel que impida interferencias antropogénicas peligrosas con el sistema climático. Sin embargo, desde su adopción, las emisiones de GEI han aumentado en un 50 %, muchas personas se han visto perjudicadas de modo indigno y el daño resultante es prácticamente inconmensurable, declaró el miembro del CESE Lutz Ribbe.

 La UE es el tercer mayor emisor de GEI, si bien sus objetivos son los más ambiciosos

Los veintiocho Estados miembros de la UE son responsables de alrededor del 10 % de las emisiones de CO2 procedentes de los combustibles fósiles, mientras que China y los Estados Unidos se sitúan a la cabeza, con un 27 % y un 14 %, respectivamente. La India ocupa el cuarto lugar, con alrededor del 7 % de las emisiones. Estos cuatro actores son responsables de alrededor del 60 % de las emisiones mundiales de GEI.

La UE se ha comprometido a reducir de aquí a 2030 sus emisiones de gases de efecto invernadero al menos en un 40 % con respecto a los niveles de 1990 y a trabajar para alcanzar la neutralidad en carbono a partir de 2050, lo que significa lograr un equilibrio entre la emisión de carbono en la atmósfera y su absorción en sumideros de carbono.

Durante la segunda semana de la COP25, la Comisión Europea presentó su Pacto Verde Europeo, una prioridad máxima y una nueva estrategia de crecimiento para la UE. El CESE velará por que la Comisión asuma sus responsabilidades y haga realidad un nuevo modelo de crecimiento, cualitativamente diferente, que nos ayude a no sobrepasar los límites de nuestro planeta y permita una transición justa hacia la neutralidad climática.

No podemos alcanzar los objetivos del Acuerdo de París y los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) sin abordar las desigualdades sociales. El 10 % de los hogares más ricos poseen el 50 % de la riqueza total, ¡esto no es sostenible! Necesitamos políticas redistributivas y un nuevo modelo de crecimiento que garantice que nadie se quede atrás, afirmó el miembro del CESE Peter Schmidt.

¿Cuáles son las propuestas del CESE para abordar el problema y acelerar la transición? Solo hay tres maneras de hacerlo:

 ​​​​​​Voluntad política

El CESE hace hincapié en que la transición hacia una sociedad climáticamente neutra debe llevarse a cabo a través de un enfoque competitivo, socialmente justo y multilateral, y que deben crearse las herramientas adecuadas para conseguir la plena participación y aceptación de la sociedad civil, incluidos todos los ciudadanos, las empresas y las organizaciones.

Si queremos abordar seriamente la crisis climática, son necesarios un sólido compromiso en materia de neutralidad climática para 2050 y una ambición clara en cuanto a la contribución de la UE a la COP26 de Glasgow.

Europa debe ser sostenible o, sencillamente, dejará de existir. No hay alternativa a una economía sostenible. Europa debe aprovechar la ocasión y asumir el liderazgo, declaró el presidente del CESE, Luca Jahier.

Inversión e innovación sistémica

En 2019, el CESE ha pedido que se destine el 40 % del presupuesto de la UE —en lugar del 25 % propuesto por la Comisión Europea— a la lucha contra el cambio climático. Aunque se han realizado avances en materia de financiación de la lucha contra el calentamiento y sus efectos, estos siguen siendo insuficientes. Además, el reto consistirá en asegurarse de que los fondos no se asignan a proyectos contradictorios con los objetivos climáticos. Todos los gastos del sector público y todos los mecanismos de financiación deben estar alineados con el objetivo de alcanzar los ODS y efectuar la transición hacia una economía neutra desde el punto de vista climático.

El CESE recalca la pertinencia de la economía circular, la bioeconomía, la digitalización y la economía colaborativa como contribuyentes clave a fin de mejorar la eficiencia en el uso de los recursos y reducir las emisiones. La transición hacia una economía climáticamente neutra no podrá darse sin una investigación e innovación de largo alcance. Hace falta todo tipo de innovación, como en materia de nuevas conductas, modelos empresariales, normas sociales, procesos, técnicas, mercadotecnia y tecnologías.

No dejar a nadie atrás

Ante todo, esperamos que la UE sea el líder mundial en materia de desarrollo sostenible. Debemos demostrar al resto del mundo que una verdadera economía sostenible garantiza el bienestar ecológico y social, facilita la gobernanza inclusiva y, lo que es más importante, garantiza la cohesión social, sin dejar a nadie atrás.

La transición hacia una economía sostenible, neutra en emisiones de carbono y eficiente en el uso de los recursos requiere cambios fundamentales en nuestra sociedad y en nuestra economía. Esto, a su vez, exige una política activa. Necesitamos un Pacto Verde y Social Europeo. En este contexto, los grupos más vulnerables de la sociedad y las regiones y territorios más desfavorecidos necesitan una consideración especial. La transición justa y los mecanismos establecidos deben ser lo suficientemente amplios como para cubrir esta interpretación amplia del clima y la justicia social. Debemos reiniciar el sistema, pero necesitamos un nuevo software, no solo una actualización, afirmó Peter Schmidt.

El CESE en la COP25

El CESE ha coorganizado dos actos paralelos en la COP25, que tuvieron lugar el 11 de diciembre:

Conjugar los principios de la economía circular con las estrategias de reducción de las emisiones de GEI

La economía circular y las soluciones basadas en la naturaleza son dos medios clave con los que se cuenta para reforzar la acción por el clima.  Este acto proporcionó ejemplos de buenas prácticas de economía circular y un foro de debate para ayudar a los profesionales en este ámbito a afrontar los retos que se plantean. Se presentaron soluciones del sector para luchar contra el cambio climático, así como ejemplos de enfoques de la economía circular adoptados a escala empresarial.

No dejar a nadie atrás en la transición a la neutralidad climática

En este acto, distintas partes interesadas debatieron la necesidad de una transición justa y equitativa y de un Pacto Verde Europeo que no dejen a nadie atrás. Esta transición implica que los miembros más vulnerables de la sociedad, así como las regiones y territorios que precisan de una consideración especial, deben participar en la toma de decisiones.