El CESE pide una transición energética socialmente justa y un diálogo permanente con los ciudadanos

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La sociedad civil ha de participar continuamente en la estrategia de la UE para reducir los gases de efecto invernadero, con el fin de lograr unas emisiones netas nulas de aquí a 2050. El Comité Económico y Social Europeo (CESE) señala que la transición hacia una Europa sin emisiones de carbono debe llevarse a cabo de una manera socialmente justa y eficaz, en la que todos los agentes aúnen sus fuerzas y aporten su contribución, haciendo hincapié en la urgente necesidad de adoptar medidas más allá de 2030.

El CESE apoya la estrategia a largo plazo de la Comisión Europea para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero en la UE, así como su objetivo de convertir a la Unión Europea en una economía neutra desde el punto de vista climático de aquí a 2050. En este Dictamen, elaborado por Pierre Jean Coulon y Stefan Back y aprobado en el pleno de junio, el Comité pide a la Comisión que entable un diálogo permanente con los ciudadanos y garantice que la transición será socialmente justa.

Un diálogo ciudadano permanente y un nuevo pacto social

En el futuro, todas las decisiones políticas y las iniciativas legislativas importantes a nivel europeo, nacional y local deberán incluir un compromiso activo con la sociedad civil encaminado a reforzar la estrategia de la UE y asegurarse la plena aprobación de la ciudadanía. Habría que consensuar un nuevo pacto social. Los ciudadanos, la UE, los Estados miembros, las regiones, las ciudades, las empresas, los sindicatos, las ONG y los comités económicos y sociales nacionales han de trabajar juntos de modo que nadie se quede rezagado. Los recursos deben proceder del Fondo Social Europeo y del Fondo Europeo de Adaptación a la Globalización, que tendrán que adaptarse adecuadamente a tal fin.

La transición hacia una sociedad neutra desde el punto de vista climático ha de llevarse a cabo adoptando un enfoque competitivo, socialmente justo y multilateral, así como los instrumentos de consulta apropiados, declaró el Sr. Coulon, presidente de la Sección de Transporte, Energía, Infraestructuras y Sociedad de la Información (TEN). Esta transición es posible y beneficiosa para Europa. Pero todo el mundo debe estar de acuerdo, todos tenemos que unir nuestras fuerzas para lograr este objetivo común, añadió.

El CESE invita a la Comisión a que formule y presente una propuesta de diálogo de estas características de aquí a 2020, a la vez que destaca que este diálogo deberá ser público, transparente y visible, y que podría cobrar mayor notoriedad si pasara a ser responsabilidad de la propia Comisión, por ejemplo, con la designación de un vicepresidente específico de la Comisión Europea. El diálogo no deberá constar únicamente de una plataforma de internet, sino que también debería incluir reuniones y contactos directos con la opinión pública en general.

Los resultados son buenos, pero no suficientes: hay que centrarse en la movilidad

La eficiencia energética y las energías renovables son vitales para descarbonizar Europa por completo. El objetivo de unas emisiones netas nulas requiere otorgar prioridad a las fuentes libres de emisiones para producir electricidad. Para 2030, se calcula que las emisiones de gases de efecto invernadero disminuirán en un 45 % (por encima del 40 % acordado por la UE en el Acuerdo de París) y, para 2050, en un 60 %, lo que todavía no significa neutralidad desde el punto de vista climático.

Este es el motivo por el que resulta urgente adoptar decisiones sobre las medidas de desarrollo sostenible posteriores a 2030. Resulta fundamental la movilidad, uno de los ámbitos donde más se necesita y se puede progresar. Es esencial para el funcionamiento del mercado interior de la UE, por lo que debemos encontrar soluciones para reducir su huella de CO2 sin que ello afecte al conjunto de la economía y la sociedad de la UE, apuntó el Sr. Back. Podríamos diseñar, adoptar y aplicar un sistema de fijación de precios del carbono que tuviera en cuenta sus repercusiones para las empresas y los ciudadanos y contara con su plena aceptación, continuó.

La movilidad limpia implica, ante todo, cambiar de actitud, por ejemplo, a la hora de optar por el transporte público. Además, hay que dar prioridad a los sistemas de propulsión alternativos en todas las modalidades de transporte: electrificación, hidrógeno, gas y biocombustibles sostenibles, incluso para los vehículos pesados de transporte por carretera, el transporte marítimo y la aviación. Deberíamos invertir en tecnología e innovación: sin una investigación de amplias miras no habrá transición hacia una economía neutra desde el punto de vista climático. Por último, es importante aumentar la eficiencia y, con esta finalidad, aprovechar las posibilidades que ofrecen la digitalización, la electrificación y los sistemas colaborativos.

El papel de las regiones

En la descarbonización de Europa también se precisa actuar a nivel regional y local para implicar a las regiones y a las comunidades y entes locales, ya que son cruciales para aplicar las políticas climática y energética y para reforzar las actitudes necesarias con vistas a una ejecución eficaz de dichas políticas. Son numerosas las comunidades locales que ya han tomado la iniciativa y están aplicando soluciones innovadoras. Las islas de la UE, incluidas las regiones ultraperiféricas, suelen estar en primera línea y aplican políticas neutras desde el punto de vista climático.

La futura estrategia también debería abordar las relaciones con terceros países (y conseguir así la participación de más naciones, especialmente de las principales economías emergentes) y una financiación adecuada (para ejecutar la estrategia es fundamental contar con un presupuesto que debería abrirse también a la financiación de iniciativas locales y de base ciudadana).

El diálogo permanente con los ciudadanos debe ser una prioridad y todo el mundo ha de participar. Tenemos que demostrar que la transición es beneficiosa para toda la sociedad, advirtió el Sr. Back. No podemos apartar a los ciudadanos de los responsables de la toma de decisiones, concluyó el Sr. Coulon. Nos hemos comprometido a representar a las organizaciones de la sociedad civil y presentaremos este Dictamen ante la nueva Comisión: espolear a las demás instituciones es nuestro deber.

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