Desarrollar la resiliencia debe ser una prioridad para la zona del euro en 2019

Javier Doz Orrit
  • La resiliencia económica y la resiliencia del mercado laboral deben ir de la mano
  • El compromiso de profundizar la UEM a través de la estabilización y la convergencia al alza es crucial
  • Instar a los Estados miembros a adoptar orientaciones presupuestarias restrictivas puede ser problemático

En 2019 será de suma importancia para las economías de la zona del euro desarrollar la capacidad de resiliencia económica y del mercado de trabajo, teniendo en cuenta las perspectivas económicas actuales, de acuerdo con el Dictamen del Comité Económico y Social Europeo (CESE) sobre las Recomendaciones de política económica de la Comisión Europea para la zona del euro en 2019.

Para garantizar que los Estados miembros puedan resistir futuros choques con costos económicos y sociales limitados, debemos contar con economías y mercados laborales sólidos. Para este fin, la Unión Económica y Monetaria (UEM) debe profundizarse mediante la conclusión de la unión bancaria, el aumento de los recursos propios de la UE y el establecimiento de una función de estabilización macroeconómica para la zona del euro, así como mediante la ejecución adecuada del pilar europeo de derechos sociales.

Se espera que el crecimiento en la UE se ralentice y podrían producirse shocks. Esta es una de las razones por las que los Estados miembros, y en particular los que pertenecen a la zona euro, deben seguir una política económica encaminada a converger hacia estructuras económicas y sociales más resilientes y progresar en la construcción de la UEM, dijo Javier Doz Orrit, ponente del dictamen del CESE.

El aumento de los riesgos de una economía a la baja, los efectos negativos persistentes de la última Gran Recesión y la decisión del Banco Central Europeo de poner fin a su programa de política monetaria expansiva (“quantitative easing”) en 2019, serían razones adicionales para este enfoque. En la actualidad, la zona del euro claramente no está preparada para otra crisis socioeconómica que bien podría producirse en un futuro no muy lejano.

El dictamen del Comité, que fue adoptado el 24 de enero, apoya la mayor parte de las recomendaciones formuladas por la Comisión en el marco del proceso del Semestre Europeo, pero mantiene sus propios puntos de vista sobre el camino a seguir para las economías de la zona del euro.

El CESE cuestiona la urgencia de reconstruir los colchones fiscales en esta coyuntura

El Comité acoge con satisfacción la recomendación de la Comisión Europea de un reequilibrio simétrico de las balanzas por cuenta corriente de los Estados de la zona del euro. El CESE pide que se adopten medidas efectivas para reducir los superávits excesivos, mediante un incremento significativo de la inversión púbica y los salarios reales en los países con excedentes.

De modo general, el CESE considera que, a medio plazo, el crecimiento de los salarios reales debería ser acorde con el crecimiento real de la productividad y con la inflación y no quedarse atrás.

Por otro lado, el CESE desaconseja instar a los Estados miembros con una gran deuda pública y con diferenciales de producción negativos o nulos a que creen colchones fiscales mediante orientaciones presupuestarias contractivas. Es probable que esto perpetúe el bajo crecimiento en esos países, sin ayudar a reducir su deuda pública como parte del PIB.

Javier Doz Orrit dijo: Por supuesto, estos países deberían hacer todo lo posible para garantizar la alta calidad de sus finanzas públicas, pero instarlos a acumular ahorros podría ser contraproducente para su crecimiento inclusivo y sostenible, la sostenibilidad de la deuda y, al final, también, para la estabilidad de toda la zona del euro.

También, en este contexto, el CESE llama la atención sobre la necesidad urgente de directrices y medidas para fomentar la inversión pública y facilitar la inversión privada. Los dirigentes europeos deberían considerar la llamada Regla de Oro al aplicar las normas fiscales de la UE, eximiendo a la inversión pública de los cálculos de déficit, y tener en cuenta la sostenibilidad de los niveles de deuda existentes.

Profundizar el mercado único sin comprometer los derechos sociales y laborales

A fin de fortalecer la resiliencia económica en la zona del euro, los países deben mejorar aún más el entorno empresarial y promover la realización del mercado único. El establecimiento de la base imponible común del impuesto de sociedades común sería un paso en esa dirección. La financiación de las empresas debería ser otra prioridad. El desarrollo de la Unión de Mercados de Capitales y de la unión bancaria y la reducción de los préstamos fallidos serían cruciales en este sentido. En opinión del CESE, los obstáculos existentes deben superarse con urgencia.

No obstante, el Comité destaca el hecho de que los cambios políticos no deben realizarse a expensas de los ingresos para financiar la inversión social y los sistemas de protección social, o bajo el riesgo de reducir los derechos sociales y laborales. Por el contrario, aboga firmemente por la implementación del pilar europeo de los derechos sociales y la promoción de una convergencia ascendente en los estándares económicos y sociales. La resiliencia económica y social deben ir de la mano.

Los sistemas tributarios deben ser más justos y eficientes

En lo que respecta a la acción contra el fraude fiscal y la planificación fiscal agresiva que, deben contribuir a mejorar las finanzas públicas, el CESE está de acuerdo con el llamamiento a la acción de la Comisión. No obstante, considera que las normas de la Unión Europea deben aplicarse sin más demoras y también que deben adoptarse otras medidas más efectivas, incluidos los instrumentos para poner fin a las actividades ilícitas de los paraísos fiscales.

Tras las discusiones en el Eurogrupo y el Consejo ECOFIN del 21 y el 22 de enero, el CESE solicita a los Estados miembros que demuestren el compromiso necesario para superar con prontitud los desacuerdos aún existentes sobre estas cuestiones. Esto permitiría a los dirigentes europeos presentar a los ciudadanos y a sus organizaciones representativas una visión del futuro de la economía europea muy necesaria en vísperas de la Cumbre de Sibiu y de las elecciones europeas de mayo de 2019.