El CESE reivindica una IA que otorgue prioridad a los trabajadores cuando se introduzca la tecnología inteligente en los lugares de trabajo

La UE ha de garantizar que la revolución de la inteligencia artificial no pone en peligro la calidad del trabajo en Europa. Hay que regular la interacción entre trabajadores y máquinas para que los seres humanos no se conviertan nunca en subordinados de las máquinas, sostiene el Comité Económico y Social Europeo en un informe aprobado en su pleno de septiembre.

El CESE considera que es fundamental definir la relación entre los seres humanos y las máquinas, su grado de autonomía y cómo complementarán estas el trabajo de los seres humanos, e insta a la Comisión a que aborde estas cuestiones en las orientaciones éticas que está preparando.

«No es éticamente aceptable que un ser humano se someta al control de la inteligencia artificial o a la subordinación de una máquina que emita órdenes sobre cómo, cuándo y qué tipo de tareas debe realizarse. Sin embargo, a veces parece que ya hemos cruzado ese particular Rubicón ético», afirmó la ponente, Franca Salis Madinier.

Si bien la estrategia de IA de la Comisión Europea, con su sólido enfoque en la educación, la formación y el desarrollo de las capacidades digitales, es útil para refrenar la polarización social, no deja de ser solo una respuesta parcial a los complejos desafíos que se plantean. El CESE señala tres instrumentos de diálogo social que pueden contribuir a garantizar una transición socialmente aceptable:

  • una inteligencia artificial inclusiva que implica en la práctica a los trabajadores en los procedimientos para introducir la IA en los puestos de trabajo, con miras a facilitar su aceptación;
  • anticiparse al cambio a través del diálogo social, estudiando cómo los procesos de producción transformarán las empresas y los sectores, y
  • una reestructuración socialmente responsable cuando los planes de despido sean inevitables, explorando todas las alternativas posibles a los despidos.

El CESE también advierte de los peligros de aplicar algoritmos a la contratación de trabajadores y recomienda que las orientaciones éticas de la Comisión consagren los principios de transparencia.

Dado que ya se han registrado accidentes como consecuencia de la interacción entre las personas y las máquinas en el lugar de trabajo, el CESE pide que se definan claramente los nuevos riesgos para la salud y la seguridad y que se adopten disposiciones en la legislación de la UE para proteger a los trabajadores expuestos a dichos riesgos.

Por último, el CESE desea que la Comisión entable un debate sobre cómo financiar los sistemas de seguridad social en el futuro, ya que los sistemas actuales, basados principalmente en los ingresos procedentes de la carga impositiva del trabajo, dejarán de ser sostenibles. (dm)