La transición energética puede beneficiar a las economías regionales de Europa

La transición energética puede beneficiar a las economías regionales de Europa La transición hacia unas modalidades de suministro de energía descentralizadas, renovables y digitalizadas tendría beneficios económicos para las regiones de la Unión Europea, además de beneficios medioambientales. En un informe de Lutz Ribbe, el CESE afirma que existen al menos cuatro razones por las que la producción inteligente de energía puede ayudar a las economías regionales, y pide a la Comisión Europea que vincule sistemáticamente la futura política de cohesión regional y social a la iniciativa de la Unión de la Energía.

Aunque el debate público y político en el ámbito europeo tiende a girar en torno a los beneficios medioambientales de la transición descentralizada —o a los riesgos asociados a ella—, el Comité se desmarca y afirma que el desarrollo de las energías renovables podría aportar beneficios económicos a las regiones de la UE. La transición energética representa una gran oportunidad para las economías locales y, especialmente, para las regiones rurales y estructuralmente débiles de Europa. El Dictamen del CESE, aprobado en el pleno del 11 de julio de 2018, subraya que la producción de energía sin emisiones de carbono podría beneficiar a las regiones:

  • reduciendo la necesidad de importar combustibles,
  • generando valor económico en la región de que se trate, sobre todo si la titularidad sigue siendo local,
  • creando empleo sostenible y de calidad gracias a la instalación, la gestión y el mantenimiento de sistemas de producción de energía renovable
  • y, por último,
  • incrementando los ingresos tributarios regionales.

En un debate sobre la transición energética que tuvo lugar durante el pleno de julio del CESE, Maroš Šefčovič, vicepresidente de la Comisión Europea, destacó la importancia de enlazar las iniciativas de la UE en materia energética con la política y el desarrollo regionales y de reforzar la cooperación entre los órganos de la UE y la sociedad civil.

«Es en el nivel local donde los planes y los compromisos políticos se transforman en proyectos tangibles. La Unión de la Energía no puede construirse aquí, en Bruselas, sino en nuestros pueblos y ciudades. Debe ser un esfuerzo colectivo al que contribuir con soluciones creativas», afirmó Maroš Šefčovič.

El Sr. Šefčovič reiteró el compromiso de la Comisión con las acciones futuras orientadas a suprimir las actuales trabas que impiden que las personas participen activa y plenamente como «prosumidores» en la transición energética y a fomentar la confianza de los inversores en energía ecológica.

El presidente del CESE, Luca Jahier concluyó haciendo hincapié en la visión del CESE y en su función a la hora de velar por que se escuche a todos: «Al aunar los conocimientos técnicos de la sociedad civil organizada de toda Europa, el CESE intenta asegurarse de que nadie se quede rezagado en la modernización de la economía europea, ni por lo que respecta al medio ambiente, al empleo o a las oportunidades de crear valor económico, ni tampoco como consumidores». (mp)