El 20 de mayo, el presidente del Comité Económico y Social Europeo, Luca Jahier, organizó un seminario web titulado La migración en tiempos de COVID-19: la tragedia que no hemos de olvidar, a la espera del nuevo pacto de la UE.

En el seminario web tomaron la palabra distinguidos oradores como el ministro griego de Migración y Asilo, Notis Mitarachi, el eurodiputado y presidente de la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior, Juan Fernando López Aguilar, y la secretaria general del Consejo Europeo sobre Refugiados y Asilados, Catherine Woollard.

Se debatió la repercusión de la pandemia de COVID-19 en la migración y las solicitudes de asilo en la UE, así como la posibilidad de que la UE encuentre, por fin, una manera eficaz de gestionar la migración y generar un nuevo sentimiento de solidaridad en este ámbito.

La cuestión de la solidaridad entre los países de acogida de migrantes y la distribución de los solicitantes de asilo que llegan a suelo europeo sigue sin resolverse desde mucho antes de la pandemia, y se volverá a plantear en cuanto los países de la UE levanten las restricciones fronterizas y de viaje, ya que miles de migrantes se encuentran recluidos en centros de tránsito.

«La palabra solidaridad ha adquirido un nuevo significado en el contexto de las decisiones sin precedentes que han adoptado la Comisión Europea y los Estados miembros en respuesta a la crisis de la COVID-19. El nuevo pacto sobre migración y asilo debe proponer un mismo nivel de solidaridad entre los Estados Miembros y con terceros países, en pro de los derechos y la dignidad de los migrantes y refugiados», señaló el Sr. Jahier.

El nuevo pacto europeo sobre migración y asilo estaba previsto para marzo de 2020, pero se retrasó como consecuencia de la pandemia.

El Sr. Mitarachi aseguró que era fundamental que Europa tuviera una migración legal y «no la migración arbitraria que estamos presenciando actualmente. Tenemos que adoptar una postura más firme en relación con la política de retorno para aquellas personas que no pueden acogerse al estatuto de refugiado, y este debería ser un aspecto clave del nuevo pacto sobre migración. Los países que se encuentran en primera línea carecen de la capacidad necesaria para hacer frente a los flujos migratorios».

La Sra. Woollard advirtió contra el modelo de solidaridad flexible que considera la solidaridad como una caja de herramientas que permite a los Estados miembros elegir cómo y cuándo mostrarla: «La solidaridad es una obligación que viene impuesta por los Tratados europeos que todos los Estados miembros han firmado, no es de carácter facultativo».

Según el Sr. López Aguilar, «son muchos los motivos para estar preocupados por la situación y estamos en nuestro derecho de adoptar un planteamiento exigente con respecto a la Comisión. Tendría que haber alguna autoridad de la UE para hacer respetar la solidaridad y garantizar que algunos países no estén solos». (ll)