En un análisis retrospectivo de su experiencia como organizadores de Iniciativas Ciudadanas Europeas (ICE), los activistas que participaron el 25 de febrero en el Día de la ICE 2020 advirtieron del riesgo que supone preguntar a la gente sobre la Europa que quiere y después ignorar su respuesta.

La decepción que ha sufrido la primera generación de organizadores de la ICE —que pasaron por el engorroso proceso de promover una ICE, recabar y validar un millón de firmas, para que luego se les dijera que no se tomaría ninguna medida— ha supuesto un duro golpe, según los activistas.

Las nuevas normas simplificadas, en vigor desde el 1 de enero, conjugadas con un mejor apoyo a los organizadores —a través, por ejemplo, de una remodelación del foro de la ICE—, han contribuido a aliviar la «fatiga de las peticiones», lo que se ha traducido en la impresionante cifra de dieciséis nuevas ICE, varias de las cuales se dedicaron a recabar firmas durante la jornada.

Sin embargo, es preciso evitar que se vuelva a cometer el mismo error en la Conferencia sobre el Futuro de Europa.

No se puede seguir ignorando la creciente reivindicación de los ciudadanos de tener voz y voto, no ya solo en la elaboración de la agenda de la UE, sino también en la propia toma de decisiones.

Una encuesta realizada durante el acto puso de manifiesto que una gran mayoría de los participantes considera fundamental que la aportación de los ciudadanos tenga un impacto real, más allá de las elecciones, en las decisiones de la UE.

El 67 % opinó que la participación ciudadana a nivel europeo debe tener en todo momento un claro vínculo con el proceso formal de toma de decisiones.

El 69 % coincidió en que conferencias como la relativa al futuro de Europa deberían celebrarse periódicamente y tener un seguimiento adecuado, en lugar de limitarse a ser ejercicios aislados.

El 71 % indicó que, al margen de la Conferencia, una convención impulsada por los ciudadanos debería explorar el futuro de la participación ciudadana y la reforma democrática, comenzando y terminando con una votación popular en toda la UE.

Además, el 85 % estimó que se deberían promover las ICE en curso en la plataforma multilingüe en línea que la Comisión Europea tiene previsto crear como recurso de referencia para las personas que deseen obtener información sobre la Conferencia.

El papel de las tecnologías digitales en el futuro de la democracia, y en particular en la Conferencia sobre el futuro de Europa, suscitó un encendido debate.

El presidente del CESE, Luca Jahier, reiteró el valor imperecedero de la democracia representativa y de los organismos intermediarios, al tiempo que recalcó el compromiso inquebrantable del CESE a través de los años con el éxito de la ICE, considerada como un valioso complemento de la democracia representativa.

Dubravka Šuica, vicepresidenta de Democracia y Demografía de la Comisión Europea y responsable de la Conferencia sobre el Futuro de Europa, subrayó la firme voluntad de la Comisión de «estar del lado de una tecnología abierta, pero bien regulada», acogiendo su potencial democrático (apertura, capacidad de respuesta, transparencia y disponibilidad) y evitando al mismo tiempo sus peligros (manipulación y seguridad de los datos).

Los resultados de la encuesta —que no reflejan necesariamente las opiniones del CESE, sino las de los participantes del Día de la ICE— están disponibles aquí junto con información detallada sobre el acto. (dm)