El papel de Turquía en la crisis de los refugiados es crucial, pero hay margen de mejora

En un dictamen aprobado en el pleno de febrero, el Comité Económico y Social Europeo (CESE) señaló que reconoce los esfuerzos de Turquía por acoger a más de tres millones de refugiados, pero subrayó la necesidad de que se les conceda la protección no discriminatoria que exige el Derecho internacional.

El CESE criticó el hecho de que los refugiados en Turquía sufren «graves obstáculos, deficiencias y problemas en lo relativo al acceso al empleo, así como a servicios básicos, como la atención sanitaria y social, la educación y, de modo más general, los procesos de integración en la sociedad».

Por otra parte, la actuación de los Estados miembros de la UE en materia de reasentamiento y reubicación de los refugiados sigue siendo decepcionante, según destacó el ponente Dimitris Dimitriadis, quien añadió que el CESE condena firmemente la actitud xenófoba de algunos Estados miembros ante la crisis de los refugiados.

Afirmó que el CESE pide que se cree un mecanismo que supervise si ambas partes están cumpliendo la Declaración UE-Turquía sobre los refugiados, que se suscribió en 2016 para contener la migración irregular.

El CESE también expresó su preocupación por la situación de los derechos humanos en Turquía, así como los obstáculos a los que cada vez más se enfrentan las organizaciones de la sociedad civil turca, dada su importante contribución a la mejora de la situación humanitaria de los refugiados.

«Es un gran desafío para un país albergar a tantísimos migrantes, pero eso no le exime de la responsabilidad de acogerlos de una manera digna», concluyeron los miembros del CESE durante el debate del dictamen. (ll)