Día Internacional del Migrante

Por el Grupo de Trabajadores del CESE

El Día Internacional del Migrante, que se celebra el 18 de diciembre, brinda la oportunidad de formular nuevas reflexiones atendiendo a una percepción de la migración como un factor normal de toda sociedad humana.

Según un informe reciente de la OIT, hay 164 millones de trabajadores migrantes en el mundo, de los cuales alrededor del 87 % pertenece al grupo de edad más productivo. Este dato deja entrever que algunos países de origen están perdiendo el componente más productivo de su mano de obra.

El Grupo de los Trabajadores coincide con la OIT en que la migración laboral internacional constituye una prioridad política: se precisa una acción global que dé respuesta a los intereses de los países de origen y de los países de destino y, en particular, a los de los propios trabajadores migrantes. Así pues, acoge con satisfacción la reciente firma del Pacto Mundial de las Naciones Unidas para una Migración Segura, Ordenada y Regular.

El Grupo de los Trabajadores expresa su preocupación por la creciente hostilidad de que son víctimas los migrantes. Los actores de la sociedad civil, que son frecuentemente los primeros en llenar el vacío que dejan los gobiernos a la hora de proporcionar apoyo y facilitar la integración de los migrantes, se enfrentan ahora a injerencias cada vez mayores en más y más Estados miembros.

El Grupo de los Trabajadores muestra además su inquietud por el ascenso electoral de las fuerzas políticas de extrema derecha, que se apoyan en un discurso de odio hacia los migrantes basado en un lenguaje a menudo demagógico, racista y xenófobo.

Hacemos un llamamiento a los responsables políticos nacionales y de la UE para que aborden las preocupaciones reales de los ciudadanos atajando la desigualdad mediante políticas que conlleven empleo de calidad, salarios decentes y más justicia social. Hemos de estar dispuestos a impedir la difusión de discursos de odio en las próximas elecciones nacionales y europeas y hacer frente a tales opiniones entablando un diálogo basado en nuestros valores fundamentales.

En su pleno de diciembre, el CESE aprobó un dictamen muy pertinente titulado «Los costes de la no inmigración» en el que se destaca que sin migración no habría crecimiento económico y social, lo cual repercutiría negativamente en las economías de los Estados miembros. (José Antonio Moreno Díaz es el autor del presente artículo y coponente del dictamen) (mg)