A menudo se pasan por alto los beneficios económicos regionales de la transición energética

El 31 de mayo, el Comité Económico y Social Europeo (CESE) organizó una audiencia sobre la transición energética en las regiones de Europa para poner de relieve los beneficios económicos regionales del paso a fuentes de energía descentralizadas e hipocarbónicas, una cuestión que sigue, en gran parte, pendiente de explorar pese a que la transición cuenta con una dimensión claramente regional.

La transición hacia las energías limpias y renovables puede resultar especialmente beneficiosa para las regiones menos prósperas, al contribuir a reducir las disparidades entre distintas áreas europeas y a afianzar la mejora de la cohesión social y regional en toda la UE. Además, se ha comprobado que la energía participativa producida en el ámbito local reduce la pobreza energética.

Prueba de ella son dos ejemplos de éxito presentados en la audiencia. Primeramente, el proyecto desarrollado en la ciudad alemana de Treuenbrietzen, que logró su objetivo de garantizar a la comunidad un suministro energético limpio independiente y descentralizado, contrariamente a lo que venía sucediendo hasta entonces.

El otro proyecto satisfactorio de transición energética fue llevado a cabo en el municipio de Turosn Koscielna, situado en Polonia oriental, una de las regiones más pobres de la UE, que desembocó en una reducción drástica de las emisiones anuales de CO2 y en el ahorro de 95 000 euros al año.

Los resultados de la audiencia contribuirán al Dictamen del CESE sobre «Los efectos de una nueva estructura de abastecimiento de energía sin emisiones de carbono, descentralizada y digitalizada en el empleo y en las economías regionales». El Dictamen se presentará en el pleno de julio del CESE, en presencia del vicepresidente de la Comisión Europea, Maroš Šefčovič. (ll)