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Atrevámonos a soñar la sociedad civil de mañana

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Luca Jahier, EESC President 2018-2020

La centralización del poder en el ejecutivo, la politización del poder judicial, los ataques contra la independencia de los medios de comunicación y la falta de confianza en los partidos políticos tradicionales son solo algunos de los síntomas de la crisis generalizada de la democracia actualmente.

No es un eufemismo afirmar que la democracia europea afronta su mayor revés desde la década de 1930 y que los modelos tradicionales de participación no parecen estar equipados para gestionar la aceleración del cambio. Nuestras sociedades no están preparadas para asumir los múltiples desafíos que tienen, como la crisis económica y las consecuencias de la reducción de la financiación pública, la digitalización, los cambios demográficos que conducen a un envejecimiento de la población y la migración, el populismo y la reducción del espacio para la sociedad civil en el seno de democracias a veces con tintes autoritarios o incluso bloqueadas.

Tradicionalmente consideradas como la columna vertebral de la democracia participativa, las organizaciones de la sociedad civil también están cambiando y necesitan buscar métodos innovadores para mejorar el diálogo civil a fin de garantizar que se adapta mejor a las condiciones del siglo XXI. Ello es esencial si desean seguir influyendo en los procesos de toma de decisiones de manera significativa, tanto a nivel nacional como europeo.

Hace muy pocos meses, en febrero de 2018, como presidente del entonces llamado Grupo de Actividades Diversas del CESE, tuve el honor de presentar un estudio sobre « The future evolution of civil society in the European Union by 2030 » (La futura evolución de la sociedad civil en la Unión Europea de aquí a 2030) en un acto importante en Bruselas. Esta publicación enumera los principales retos que afronta la sociedad civil y desarrolla hipótesis de cambio.

Como señalé entonces, las organizaciones de la sociedad civil deberían adoptar sin demora nuevos métodos de trabajo innovadores. En concreto, deben centrarse en desarrollar nuevos servicios (por ejemplo, alfabetización mediática, comprobación de las noticias de los medios de comunicación y educación cívica), diversificar las fuentes de financiación y adaptar las estrategias de gestión.

Por otra parte, también necesitamos nuevas formas de debate a nivel europeo y nuevas medidas que puedan estudiarse y aplicarse en el futuro. Solo podemos acercar a los ciudadanos al proyecto europeo si se refuerza la democracia participativa. Solo podemos transformar los retos en oportunidades con la participación de los ciudadanos europeos.

Durante el fin de semana de los días 5 y 6 de mayo, el CESE abrió sus puertas a un centenar de ciudadanos de toda Europa que se reunieron en el primer Panel de ciudadanos europeos para debatir el futuro de Europa. Como parte de sus cometidos, el Comité organizó el debate de dos días para apoyar los trabajos preparatorios de las consultas de los ciudadanos, propuestas por el presidente francés, Emmanuel Macron, y previstas para octubre.

El CESE, nuestra «Casa de la sociedad civil europea», participó en esta campaña cuyo objetivo es reunir las propuestas de los ciudadanos europeos sobre el futuro de Europa. Podemos estar orgullosos de haber inaugurado este nuevo formato, la consulta a los ciudadanos sobre Europa, aprovechando nuestra experiencia como portavoz de la sociedad civil europea. De hecho, el CESE es un espacio institucional de la UE donde los miembros que actúan sobre el terreno pueden reunirse, compartir sus competencias y asegurarse de que estas se utilizan, a su vez, para fundamentar el debate público europeo. El CESE es la casa de la sociedad civil organizada europea desde hace 60 años y este importante aniversario lo celebramos esta semana en nuestro pleno de los días 23 y 24 de mayo.

Esta nueva cultura de diálogo debe desarrollarse para una serie de ámbitos clave que también constituyen las principales prioridades de mi mandato, a saber: el desarrollo sostenible, la cultura, la paz y la juventud.

Estoy totalmente convencido de que es el inicio de un nuevo viaje, que impulsará el diálogo entre los ciudadanos europeos y nos permitirá construir una Europa más integradora y cohesiva, reforzando al mismo tiempo nuestra identidad europea. La Unión Europea no puede ser vista únicamente como un mercado único para 500 millones de personas. Hemos creado Europa, tenemos que crear a los europeos.

De esta forma, podemos aportar una contribución positiva que conduzca finalmente a una verdadera «rEUnaissance» a escala europea, en la que la sociedad civil sea el motor del cambio. Atrevámonos a soñar la Europa de mañana, atrevámonos a soñar la sociedad civil de mañana.

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